TIEMPO DE REFORMA

 

“…y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo” (Mateo 15:14).

 

   El movimiento de la Reforma, aunque tuvo como resultado que se restringió el poder y la influencia del Catolicismo Romano, jamás resultó en que se volviera al modelo antiguo revelado en el Nuevo Testamento. En lugar de ello, creó el Protestantismo, con muchos diferentes grupos conocidos como denominaciones. Cada nueva facción exaltó su propio credo divergente y contradictorio.

 

ENRIQUE VIII Y LA IGLESIA DE INGLATERRA

   Enrique VIII, que gobernó Inglaterra desde 1509 hasta 1547, comenzó su reinado siendo un católico de probada lealtad, que ganó incluso el título de «Defensor de la fe» otorgado por el papa, por escribir en contra de la Reforma encabezada por Martín Lutero. No obstante, en su obsesión por tener descendencia masculina que heredara el trono, el rey Enrique procuró la anulación papal de su matrimonio con Catalina de Aragón, que había sido su esposa durante dieciocho años. De las seis hijas de Enrique y Catalina, solo una, María, sobrevivió la infancia. El rey deseaba casarse con Ana Bolena y tener un hijo con ella. Cuando Enrique no pudo conseguir que le anularan su matrimonio con Catalina, logró que el Parlamento Inglés aprobara una ley que lo declaraba «jefe supremo» de la Iglesia de Inglaterra.

 

   Durante el reinado de Enrique VIII no se hicieron cambios doctrinales. Sencillamente, el nombre de la Iglesia Católica Romana se cambió por el de la Iglesia de Inglaterra y el nuevo jefe de ella pasó a ser Enrique VIII. Sin embargo, en 1538, se ordenó que en cada iglesia hubiera disponible para el pueblo una traducción de la Biblia al inglés. Este fue definitivamente un paso hacia la generación de cambios.

Con el tiempo, Enrique VIII hizo arreglos para casarse con cinco mujeres más. Solo la segunda de estas, Juana Seymour, le dio el deseado heredero masculino, Eduardo VI.

 

   Eduardo VI solo tenía nueve años de edad cuando murió Enrique VIII. Eduardo VI gobernó Inglaterra desde 1547 hasta 1553. El gobierno estuvo a cargo de consejeros, entre los cuales se destacó el Duque de Somerset. Estos hombres eran inequívocamente protestantes en cuanto a sus puntos de vista y promovieron un programa de reforma, que incluyó la introducción del primer Libro de Oraciones en 1549. Un segundo Libro de Oraciones sustituyó al primero en 1552. También se aprobaron los Cuarenta y Dos Artículos. Estas dos adiciones fueron mayormente la obra del Obispo Cranmer, a quien se analiza más adelante en esta lección. Con algunas revisiones, estos dos documentos se convirtieron en la norma doctrinal básica de la iglesia de Inglaterra.

 

MARÍA

   En vista de que María era la hija mayor de Enrique VIII, ella sucedió en el trono a Eduardo VI y reinó desde 1553 hasta 1558. Al igual que su madre Catalina, María mantuvo su lealtad a la iglesia Católica Romana y al papa. Abrogó la legislación protestante y restableció la autoridad de la Iglesia Católica y del papa en Inglaterra. María inició un período de violenta persecución contra los protestantes. Esto dio como resultado un fuerte sentimiento en contra del Catolicismo Romano e hizo que la reina se ganara el título de «María la sangrienta». Durante el reinado de ella, 288 personas sufrieron el martirio por rehusar someterse a la autoridad papal.

 

EL OBISPO CRANMER

   Tomás Cranmer (1489—1556) fue arzobispo de Canterbury desde 1533 hasta su muerte. Era un dirigente del movimiento protestante. Por lo tanto, cuando María ascendió al trono, ella exigió a Cranmer que se retractara de todo lo que había dicho en contra de la iglesia Católica Romana y de las prácticas de esta. Al verse amenazado de muerte, se retractó por escrito de todo lo que había dicho en contra del Catolicismo. Su retractación no fue suficiente para satisfacer a los que gobernaban, por lo tanto, se ordenó que Cranmer hiciera una retractación ante el pueblo en una asamblea pública. En ese momento, Cranmer rehusó hacer tal cosa; de hecho, retiró su carta de disculpa. Al verse frente a la muerte, hizo la siguiente declaración:

“Y ahora me referiré al grave asunto que tanto molesta mi conciencia, más que cualquier otro que haya dicho o hecho en mi vida; y ello es haber divulgado escritos contrarios a la verdad, a los cuales ahora renuncio y desecho como cosas escritas con mi mano, contrarias a la verdad que he creído en mi corazón, y que fueron escritas por temor a la muerte y con la esperanza de salvar mi vida; y esta es la única razón por las que he escrito o firmado de mi puño y letra tales actas desde mi degradación; en las cuales he expresado muchas ideas falsas. Y debido a que mi mano ofendió al escribir contrario a mi corazón, ella deberá ser quemada primero. Y en cuanto al papa, lo rechazo como enemigo de Cristo y como anticristo con toda su falsa doctrina”.

 

   Los oficiales arrastraron fuera de la asamblea a Cranmer y lo quemaron en la hoguera. Se cuenta que lo primero que puso en el fuego fue la mano con que firmó la aseveración, y que la vio mientras se quemaba. Seis meses antes de la muerte de Cranmer, otros dos dirigentes protestantes, Hugh Latimer y Nicholas Ridley, también habían sido quemados vivos. Muchos de los «exiliados marianos», los que escaparon de la sangrienta persecución llevada a cabo durante el reinado de María, hallaron refugio en Ginebra, Suiza, y fueron expuestos a la influencia de Juan Calvino.

 

RESTABLECIMIENTO DEL PROTESTANTISMO

   Isabel, la hija de Enrique VIII y Ana Bolena, goberné Inglaterra desde 1558 hasta 1603. Durante el reinado de ella se restableció el protestantismo. Se rechazó una vez más la supremacía papal e Isabel fue declarada «Gobernadora suprema de la Iglesia de Inglaterra».4

La Iglesia de Inglaterra fue establecida más adelante en los Estados Unidos por colonizadores de Virginia y siguió bajo la jurisdicción del obispo de Londres hasta el momento de la Guerra Revolucionaria. Después de romper sus vínculos con la iglesia madre en el momento que los Estados Unidos se independizaron de Inglaterra, la Iglesia de Inglaterra llegó a conocerse como la Iglesia Episcopal Protestante de América. El nombre se tomó de su forma de gobierno eclesiástico episcopal, al ser gobernada por obispos, a diferencia de la forma de gobierno presbiteriano, o gobierno ejercido por ancianos de la congregación local.

 

   Aunque los protestantes estaban ansiosos por escapar del dominio católico, eran como ciegos que se dejaban guiar por ciegos. Aceptaron nuevas enseñanzas de los hombres en lugar de volver a las doctrinas que se presentan en las Escrituras.

 

FUENTES:  Esta lección es parte de una serie de reimpresiones de V. Glenn McCoy, Return to the Old Paths: A History of the Restoration Movement (Volver a las sendas antiguas: Historia del Movimiento de Restauración) (Yorba Linda, Calif.: McCoy Publications, 1998), 34—36. Usado con permiso.