LA REFORMA PROTESTANTE SE PROPAGA

 

Así dijo Jehová: Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cual sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma (Jeremías 6:16).

 

   En lecciones anteriores, vimos cómo hombres valientes trataron de reformar la Iglesia Católica. Uno de ellos fue Ulrico Zwinglio.

 

   Zwinglio nació en 1484, en el seno de la familia de un granjero influyente, que también fue juez primero en Wildhaus, Suiza. Zwinglio asistió a las universidades de Basilea y de Berna, así como a la universidad de Viena. En 1506 llegó a ser el párroco de la ciudad de Glarus. Durante este tiempo intercambió correspondencia con Erasmo, quien le animó a estudiar el Nuevo Testamento griego. Al leer el Nuevo Testamento en el idioma original, se le despertó un gran interés en el cristianismo del siglo primero, y en la iglesia tal como la concibió el Señor.

 

   Al igual que Martín Lutero, Zwinglio criticó la venta de indulgencias. En 1516, se nombró a Zwinglio como párroco de Einsiedeln, la ciudad de la «virgen negra», una estatua a la cual llegaban a adorar peregrinos cada año. Zwinglio no estaba de acuerdo con poner la fe en una estatua inanimada. Comenzó a estudiar hebreo, lo cual le permitió formarse una mejor idea del contexto histórico para el estudio del Antiguo Testamento.

 

   En 1519 se nombró a Zwinglio sacerdote de la iglesia de Zurich. En contra de lo acostumbrado, comenzó a predicar sobre los libros de la Biblia. Fue en ese tiempo que empezó a oír acerca de la obra de Martín Lutero en Alemania. Leyó con gran interés todo lo que Lutero escribió.

 

   Hacia 1520, era tanto lo que Zwinglio sabía, que ya no podía seguirle brindando lealtad ciega al papa. Renunció a la pensión papal y comenzó a criticar abiertamente el sistema católico romano. Predicó que pagar diezmos al papa no estaba autorizado por Dios. Publicó sesenta y cinco tesis, en las cuales discrepaba de la Iglesia Católica, y ofreció someter a debate público los puntos en que se oponía a ella.

 

   Zwinglio rompió completamite con el pasado, al hacer de naturaleza bíblica y expositiva sus sermones. Condenó muchas prácticas que no tenían aprobación bíblica. Condenó la doctrina católica de la misa y la invocación de los santos. Declaró que los integrantes del clero debían poder casarse. También creía que los servicios de la iglesia debían llevarse a cabo en el idioma del pueblo. Enseñó que las órdenes monásticas debían abolirse. A instancias suyas, se quitaron los cuadros de ídolos que había en los edificios de la iglesia, la música instrumental dejó de usarse en la adoración, y la cena del Señor llegó a ser un servicio memorial. Su influencia comenzó en Zurich y se extendió a otras regiones de Suiza.

 

   En vista de que los seguidores de Lutero así como los de Zwinglio estaban en peligro de ser exterminados por los católicos, debido a los esfuerzos de reforma, trataron de unir sus fuerzas. Por lo tanto, se reunieron representantes de Lutero y de Zwinglio en Marburg en 1529, con el fin de superar sus diferencias. Lutero había confeccionado una lista de quince asuntos en los cuales era esencial estar de acuerdo. Si bien los dos líderes reformistas coincidían en la mayoría de los puntos, tuvieron diferencias en sus apreciaciones de la cena del Señor y de cómo las Escrituras habían de ser usadas como autoridad. Zwinglio permitía solo lo que la Biblia autorizaba. Lutero, por el contrario, permitía cualquier práctica religiosa que no se condenara específicamente en las Escrituras.

 

   En 1531 se desató una guerra entre los seguidores de Zwinglio y los católicos. Zwinglio sirvió como capellán y acompañó al ejército contra los católicos, pero fue muerto durante la batalla.

 

   El legado de Zwinglio consistió en el principio de que en asuntos de religión no podía permitirse nada que no pudiera probarse primero por las Escrituras. Había avanzado en dirección a una iglesia neotestamentaria pura.

 

NOTA: Esta lección es un extracto de V. Glenn McCoy, Return to the Oid Paths: A History of the Res toration Movement (Volver a las sendas antiguas: Historia del Movimiento de Restauración) (Yorba Linda, Calif.: McCoy Publications,

1998), 28-31. Adaptado y usado con permiso.