Orígenes del movimiento de restauración en Gran Bretaña

 

“No os dejéis llevar de doctrinas diversas y extrañas...” (Hebreos 13:9).

 

   El finado Dabney Phillips, historiador del movimiento de restauración, aseveró que «en 1669, durante el reinado de Carlos II, había ocho congregaciones de la iglesia del Señor en el noroeste de Inglaterra». Un antiguo libro de actas fechado en 1669 revela que estas congregaciones se conocían sencillamente como la iglesia de Cristo, practicaban bautismo por inmersión, celebraban la cena del Señor cada día del Señor, y eran dirigidas por ancianos y diáconos.

 

   En 1735, John David, un joven predicador del distrito Fife de Escocia, estaba predicando cristianismo neo testamentario 25 años antes de que naciera Thomas Campbell.2 Hay pruebas de que por ese tiempo se estaban llevando a cabo otros esfuerzos por restaurar la iglesia neo testamentaria:

 

Se dice que en Marzo de 1818, una iglesia de Cristo que estaba en Nueva York, envió una carta circular a varias congregaciones, que eran aparentemente «de la misma fe y organización». Entre las respuestas recibidas había algunas de Glasgow, Edimburgo, Manchester y Dublín. En estas ciudades había iglesias que se decía que estaban dirigidas únicamente por la Palabra de Dios, llevaban el nombre de Cristo, bautizaban a los creyentes y observaban semanalmente la cena del Señor.

 

   En el siglo dieciocho y a comienzos del diecinueve, surgieron en las Islas Británicas varios movimientos pequeños e independientes que usaban un lenguaje relacionado con los que trataban de restaurar el cristianismo neo testamentario. Estos grupos se proponían, de un modo más preciso que cualquiera de los movimientos anteriores de reforma, volver a tener las mismas prácticas de la iglesia neo testamentaria. Esto incluía: la doctrina, los reglamentos, los métodos de adoración, la organización y la designación de las cosas.

 

CREENCIAS EN COMÚN

   Un historiador enumeró cuarenta de estos movimientos independientes.4 Todos se quedaron pequeños y muchos desaparecieron pronto; pero la influencia de ellos era considerable. Muchos se daban a conocer por las expresiones «Iglesia de Cristo» o «Hermanos». Las creencias que tenían en común incluían las siguientes:

  1. Creían que los credos eran demasiado complicados y que iban más allá de la Palabra de Dios.
  2. Decían que el clero estaba demasiado profesionalizado, era demasiado autoritativo al enseñorearse de la iglesia, y estaba demasiado ansioso de ganancias mundanas.
  3. Creían que las iglesias debían ser democráticas y que las congregaciones locales debían ser independientes.
  4. Lo único que deseaban era estar a cuentas con Dios.

 

FUENTES:

Winfred Ernest Garrison y Alfred T. DeGroot, The Disciples of Chríst, A History (Los discípulos de Cristo, una historia) (St. Louis: Bethany Press, 1948), 46.

Esta lección es una reimpresión de V. Glenn McCoy, Return to the Oid Paths, A History of the Res toration Movement (Volver a las sendas antiguas, una historia del movimiento de restauración) (Yorba Linda, Calif.: McCoy Publications, 1998), 44—45. Adaptada y usada con permiso.