LA IGLESIA EL CUERPO DE CRISTO

 

(Lección 1)

 

“…y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia” (Colosenses 1:18).

 

   Los autores inspirados emplean diferentes figuras con el propósito de ilustrar ese organismo religioso que se conoce como «la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad» (1ª  Timoteo 3:15). En todas esas figuras se presenta a Cristo ocupando la posición suprema.

 

   Cuando los miembros de la iglesia son representados por pámpanos de una vid viviente, El es la vid (Juan 15:5). Cuando la iglesia es representada por un rebaño de ovejas, El es el buen pastor, que incluso su vida da por las ovejas (Juan 10:11-15). Cuando a la iglesia se le refiere como un reino, El es el Rey que reina sobre ese reino (vea Mateo 25:34). Cuando a la iglesia se le representa por la figura de un cuerpo, El es la cabeza de ese cuerpo, tal como en el texto que estamos presentando. Por lo tanto, en todo ha de tener El el primer lugar («la preeminencia»).

 

   Esta no es la única Escritura, en la cual se presenta a Cristo como la cabeza de la iglesia. Esto fue lo que Pablo escribió a los cristianos de Corinto:

“Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo” (1ª  Corintios 11:3). Y esto fue lo que escribió a la iglesia de Efeso: “... porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador» (Efesios 5.23). Y en otro pasaje, volvemos a leer: “... y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo” (Efesios 1:22-23).

 

   La iglesia es el cuerpo de Cristo, y Cristo es la cabeza de ese cuerpo.

 

EL NOMBRE CRISTIANO

   El nombre “cristiano” sirve para distinguir, tiene como propósito distinguir a los que lo llevan, de entre todas las demás personas. De hecho, este es el único uso que se les dan a los nombres. Usamos nombres propios para distinguir a una persona o cosa, de otra persona o cosa. No hay duda de que esta es la razón por la que el Señor, al comienzo, le permitió a nuestro padre Adán poner nombre a toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado del campo. Esto se hizo con el fin de que en los tiempos venideros, todas las especies de seres vivientes pudieran ser distinguidas por su nombre.

 

   El término “cristiano” tiene el propósito de señalar como propiedad de Cristo a los que lo llevan. Significa que no pertenecen a sí mismos, sino que a Cristo, al haber sido comprados por Su preciosa sangre (vea Hechos 20:28; 1ª Corintios 6:20; 7:23). Cuando Pedro dio instrucciones a los ancianos, les dijo que debían cumplir sus deberes, (“no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto [...] siendo ejemplo de la grey”)  (la  Pedro 5:2-3). En la King James Versión, este pasaje llama a la iglesia “heredad de Dios”. La palabra que se traduce por “heredad” aquí, es kleeros, que aparece trece veces en el Nuevo Testamento. En la KJV se traduce por “suertes” ocho veces, por “parte” dos veces, por “herencia” dos veces y por “heredad” una vez, que es la que aparece en este pasaje. El significado literal de la palabra es “suertes”. Debido a que la tierra de Canaán fue repartida entre los israelitas por suertes, la palabra llegó a significar «heredad». El pueblo o la porción de Dios, esto es, las diferentes congregaciones que se reúnen para adorar, constituyen la heredad de Dios. El pueblo del Señor, los cristianos, son Su heredad.

 

LA IGLESIA: DEFICICIONES Y ASIGNACIONES

   Entonces le respondió Jesús: . . . sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella (Mateo 16:17-18).

 

   Para seguirle las huellas a la iglesia —los movimientos que se alejaron de ella, y los que volvieron a ella— en la historia, debemos primero entender qué era la iglesia cuando comenzó.

La iglesia de Cristo, tal como originalmente la concibió Jesús, es una organización completa, constituida divinamente. En vista de que el Salvador es la cabeza de ella (Colosenses 1:18) y también es la principal piedra del ángulo de su fundamento (Efesios 2:19-20), las únicas características que cuentan con la aprobación de Dios, son las que Este estipuló en Su suprema autoridad: el Nuevo Testamento. “... la iglesia está sujeta a Cristo” (Efesios 5:24). Dios no le ha dado autoridad a ningún hombre, grupo de hombres o cuerpo eclesiástico para que cambie sus características.

 

   En el Nuevo Testamento abunda la enseñanza relacionada con cada una de las facetas de la iglesia. La palabra “iglesia” aparece 114 veces en las Escrituras, las cuales se encuentran en Mateo, Hechos, Romanos, 1ª  y 2ª  Corintios, Gálatas, Efesios, Filipenses, Colosenses, 1ª  y 2ª  Tesalonicenses, 1ª  Timoteo, Filemón, Hebreos, Santiago, 3ª  Juan  y Apocalipsis.

 

   La palabra “iglesia” proviene de la palabra ekklesia,  la cual se usa en el Nuevo Testamento Griego. El significado literal del término ekklesia es “reunión de ciudadanos que son llamados de sus casas a un lugar público, a una asamblea”.

 

   La palabra ekklesia se usa en el Nuevo Testamento para designar cualquier clase de asamblea:

  1. Cristiana (Hechos 12:5; 14.27; 1ª  Corintios 11:18).
  2. Pagana (Hechos 19:32-41).
  3. Judía (Hechos 7:38; Hebreos 2:12).

 

   Al referirse a la ekklesia de Cristo, la palabra llegó a ser usada para denotar la asamblea propiamente dicha (Hechos 12:5; 1ª  Corintios 11:18; 14:4-5, 12, 19, 28, 34-35), así como la “sociedad” de los creyentes (estén reunidos en asamblea o no). En primer lugar, se refirió a esta “sociedad” en un sentido local (Hechos 5:11; 12:1; Romanos 16:1, 5, 16; Filipenses 4:15; Apocalipsis 1:11). En segundo lugar, se refirió al cuerpo de los cristianos en un sentido más amplio, en un sentido «universal», «para denotar la totalidad de las iglesias locales existentes, a las cuales se les considera que de este modo forman un solo cuerpo»5 (Mateo 16:18; 18:17; 1ª  Corintios 12:18; Gálatas 1:13; Efesios 5:23-32).

 

   A la iglesia que Jesús estableció no se le da un nombre propio por inspiración. Más bien, se le designa de varias maneras por medio de frases descriptivas que incluyen las siguientes:

 

DESIGNACIONES NEOTESTAMENTARIAS DE LA IGLESIA

  1. el «cuerpo» de Cristo (Efesios 1:22-23)
  2. la iglesia del Señor (Hechos 20:28)
  3. las iglesias de Cristo (Romanos 16:16)
  4. la iglesia de los santos (1ª  Corintios 14:33)
  5. la congregación de los primogénitos (Hebreos 12:23)
  6. la esposa de Cristo (Apocalipsis 21:9; vea Efesios 5:22-23)
  7. la «familia» de Dios (Efesios 3:15)
  8. la «grey» de Dios Pedro 5:2)
  9. el «redil» de Cristo (Juan 10:16)
  10. la asamblea general (Hebreos 12:23; LBLA)
  11. edificio de Dios (1ª  Corintios 3:9)
  12. «labranza de Dios» (1ª  Corintios 3:9)
  13. heredad de Dios (1ª  Pedro 5:3; KJV)
  14. la «Jerusalén de arriba» (Gálatas 4:26)
  15. la «nueva Jerusalén» (Apocalipsis 21:2)
  16. la «casa» de Cristo (Hebreos 3:6)
  17. la «casa» de Dios (1ª  Timoteo 3:15)
  18. la familia de Dios (Efesios 2:19)
  19. «columna y baluarte de la verdad» (1ª  Timoteo 3:15)
  20. «casa espiritual» (1ª  Pedro 2:5)
  21. el «templo de Dios» (1ª  Corintios 3:16-17)
  22. la iglesia de Dios (1ª  Corintios 1:2)

 

 

   Estas designaciones sirven para describir qué es la iglesia, así como para indicar las diferentes relaciones que tiene ella con Dios y con Cristo. Aunque estas expresiones son dadas por Dios, ninguna de ellas constituye un término exclusivo para designar a la iglesia.

 

Usos que le da el Nuevo Testamento a la palabra griega ekklesia, de la cual procede la palabra «iglesia»

 

ASAMBLEA.

  1. Uso cristiano. Vea a continuación la lista que está bajo el encabezado «La ekklesia de Cristo».
  2. Uso pagano. Hechos 19:32, 39
  3. Uso judío. Hechos 7:38; Hebreos 2:12

 

La ekklesia de Cristo

1.  Una asamblea propiamente dicha.

1)   Hechos 12:5; 14:27; 15:3; 18:22; 1ª  Corintios 11:18; 14:4, 5, 12, 19, 28, 34, 35

2. Creyentes que forman asamblea (estén propiamente reunidos o no)

1)   En un sentido local: Hechos 5:11; 8:1, 3; 11:22; 12:1; 13:1; 14:23; 15:4, 22, 41; 16:5; 20:17, 28;  Romanos 16:1, 4, 5, 16, 23;   Corintios 1:2; 4:17; 6:4; 7:17; 11:16, 22; 14:23, 33; 16:1, 19;   Corintios 1:1; 8:1, 18, 19, 23, 24; 11:8, 28; 12:13; Gálatas 1:2, 22; Filipenses 4:15; Colosenses 4:15, 16;    Tesalonicenses 1:1; 2:14; 2ª  Tesalonicenses 1:1, 4;   Timoteo 3:5; 5:16; Filemón 2 ; Santiago 5:14; 3ª  Juan 6, 9, 10; Apocalipsis 1:4, 11, 20; 2:1, 7, 8, 11, 12, 17, 18, 23, 29; 3:1, 6, 7, 13, 14, 22; 22:16.

 

2)   En un sentido más amplio, universal, que incluye a todos los creyentes que forman el único cuerpo de Cristo: Mateo 16:18; 18:17; Hechos 9:31; 1ª  Corintios 10:32; 12:28; 15:9; Gálatas 1:13; Efesios 1:22; 3:10, 21; 5:23, 24, 25, 27, 29, 32; Filipenses 3:6; Colosenses 1:18, 24; 1ª  Timoteo 3:15; Hebreos 12:23.