Tito:

Una introducción

Parte 1

 

Esto fue lo que Jack M. Scharn escribió:

 

Si Dios puede crear un universo, Y puede hacer girar el globo de la tierra según el orden que le fijó, Y puede señalarle sus sendas, controlarle su curso a ella, Y hacerlo con regia autoridad y gracia... ¡Sin duda que es la senda de la vida la que ha creado, Con el fin de que el hombre no esté sólo! Sí, es él quien le señala y le traza su curso a la vida

A través de la vastedad de lo desconocido.’

Esta presentación poética de la providencia de

Dios constituye un modelo mental adecuado para

dar comienzo al estudio de la epístola del apóstol

Pablo a Tito.

 

EL PROPÓSITO

   En esta epístola se nos hace una demostración práctica y convincente de la eficacia de la providencia de Dios. La tarea que Pablo le asignó a Tito determina con precisión la forma como un evangelista debe trabajar, a fin de edificar las congregaciones locales. Fue “por esta causa” (Tito 1:5) que Pablo dejó a Tito en Creta.

 

   Todas las facetas de la epístola están estructuradas con el propósito de hacer madurar a los miembros (1:5-9). Trata con diferentes clases y grupos (2:1-10), brindando directrices para tratar con aquellos que causen problemas en situaciones domésticas (1:10-11; 2:5-6), sociales (1:12, 15-16) y congregacionales (3:9-11). En toda congregación de cualquier época siempre habrá diferentes clases y grupos. De esta forma la epístola nos invita a todos a escalar hasta la exaltada posición que se requiere en Cristo Jusis (2:11-14; 3:3-6), lo cual sin duda nos brinda “la esperanza de la vida eterna” (1:2; 3:7).

 

   A Tito se le dejó en Creta por una causa: para edificar el cuerpo. En vano buscarán los evangelistas de hoy día una herramienta más eficaz para ayudar a llenar las necesidades de las congregaciones locales.

 

   A tres de las epístolas de Pablo, 1 y 2 de Timoteo y Tito, se les ha conocido como Epístolas Pastorales desde el siglo dieciocho. En el año 1703, D.N. Berdot describió a Tito como una “Epístola Pastoral”, no obstante, según observara C. Michael Moss: “En realidad, no aparece el término “pastor”, ni su equivalente “apacentador”, en ninguna de las tres espístolas... Lo cierto es que estas epístolas no conforman un manual de teología pastoral. Sólo una porción de estos libros contiene lo que se le podría llamar enseñanza eclesiástica (1ª  Timoteo 3:1-13; 5:3-22; Tito 1:5-9)”.

 

EL LUGAR Y LAS PERSONAS

   La forma de ser de los habitantes de la isla de Creta era bien conocida. Los cretenses tenían cierta reputación. Esto fue lo que William Barclay aseveró:

No había pueblo en el mundo antiguo que tuviera una reputación peor que la de los cretenses. En aquellos tiempos se hablaba de las tres ces más malvadas —los cretenses, los cilicianos, y los capadocianos. Los cretenses eran famosos por ser borrachos, insolentes, no de fiar, mentirosos, glotones…

 

   Los cretenses eran tan notorios que los griegos de hecho acuñaron un verbo, kretizein, cretizar, el cual significaba mentir, estafar…

 

   El problema de los cretenses trascendió el mundo y rodeó a la iglesia: Era obvio que la iglesia misma había sido afectada por una combinación de malas influencias. Esto fue lo que Merrill C. Tenney escribió:

 

El problema de Creta había sido causado por una combinación de laxitud ética que surgió de las tendencias naturales de los cretenses (1:12- 13), la cual se acentuó por las disputas sobre fábulas y mandamientos judíos, que eran promovidos por un grupo de judaizantes (1:10), los cuales eran impíos (1:16), contumaces (1:10), divisivos (1:11), y mercenarios (1:11). Estos maestros diferían de los que les habían causado problemas a los gálatas en que su error era de perversidad moral, mientras que el de los gálatas era de riguroso legalismo. Los dos extremos son objeto de condena en esta epístola.

 

 

   Victor E. Hoven observó que Tito 1:10-14, describe “el carácter y conducta [de los cretenses], tal como lo confirmara el griego Epiménides y lo aceptara Pablo. En 15-16, se da el estado del corazón y la conciencia de ellos. Vea Mateo 15:19-20. ¡Vaya campo de trabajo!”.

 

   Se desconoce exactamente la forma como la iglesia pudo haber tenido su comienzo en esta isla. H.C. Thiessen mencionó Hechos 2.11 (el día de Pentecostés), como una posible fuente de introducción de los cretenses al cristianismo. También, Pablo se había detenido aquí cuando estuvo camino a Roma (Hechos 27:7-13, 21).

 

   Ciertas palabras claves e ideas que Pablo introduce en la estructura de la epístola, parecen evidenciar las necesidades de toda clase de personas sin importar la procedencia de éstas. Observe los siguientes contrastes entre el ambiente de la iglesia y el contenido de la epístola, contrastes en los que se equiparan necesidades con soluciones.

 

   Para un ambiente de problemas morales y espirituales, Pablo presentó a un sublime y suficiente Salvador (1:3-4; 2:10-11,13; 3:4,6). Por eso, la esperanza es lo que se le ofrece a cualquier comunidad perdida.

 

   Para un ambiente en el que hay “muchos contumaces, habladores de vanidades y engañadores” (1:10), Pablo ofreció una buena dosis de sana doctrina (1:9,13; 2:1-2,10). Esa sana doctrina debe encargársele a personas “prudentes” (1:8; 2:5-6, 12), personas que se elevan por encima del carácter generalizado de una comunidad en la que “cada uno hace de las suyas”, para pasar a ser de los que mantienen una disposición a ejercer dominio propio. Este dominio propio se manifiesta ante los hombre a través de un comportamiento piadoso (1:1; 2:12; 1ª  Ti. 2:2, 10; 3:16; 4:7-8; 6:3,5-6, 11; 2ª  Ti. 3:5).

 

   Cuando la sana doctrina es bien recibida, ella hará que los “glotones ociosos” (1:12) se conviertan en hombres “[celosos] de buenas obras” (2:14; vea 1:16; 2:3, 7; 3:1, 8, 14).

 

   Pablo advirtió contra la postura extrema que había adoptado un grupo de judaizantes (lo más probable), los cuales se caracterizaban por contradecir, por imponerse ellos mismos y por ser autoritarios y pendencieros (1:9-11, 14; 2:8; 3:2,9-10). Pablo enseñaba que el celo debía construirse sobre una base de sujeción (2:5, 9; 3:1).

 

   En resumen, a la gente perversa de Creta (1:12) se le apremió, por medio de esta epístola, a que fuera buena y a que hiciera el bien (1:6; 2:3, 7, 10, 13-14; 3:1, 8, 14).

 

   Las necesidades de esta gente fueron además abordadas y administradas mediante la doctrina divina. El siguiente es un buen resumen, hecho por Walter Dunnett, de las ideas doctrinales que contiene esta epístola:

 

1.   La doctrina de Dios. El es eterno (1:3), es dador de gracia y de paz (1.4), se ha manifestado a sí mismo (2:11) y es nuestro Salvador (3.4). Pablo era su siervo (1:1). (La gente orgullosa debe someterse a Dios).

 

2.   La doctrina de Cristo. El es nuestro Salvador (1:4; 2:13; 3:6). Note que ese mismo título se aplica a los dos, a Dios y a Cristo. La expresión de 2:13, tiene importancia especial pues constituye un testimonio de la deidad de Cristo.  (La Divinidad encarnada estableció un estándar para ser adoptado por el hombre y así pueda éste adornar la doctrina; 3:10).

 

3.   La doctrina del Espíritu Santo. El es el agente de la regeneración (3:5). (El mensaje de misericordia le brinda el nuevo nacimiento al hombre caído).

 

4.   La doctrina de la palabra de Dios. Dios ha manifestado su palabra a través del mensaje predicado (del griego: kerigma), y ella ha de ser la norma para la vida (1:3; 2:5,10). Se le llama “palabra fiel” en 1:9. Note el énfasis que se le da a la enseñanza correcta de la palabra de Dios (1:9; 2:1, 7). A lo anterior se le une la advertencia en contra de cierta herejía, la cual en apariencia era un tipo de enseñanza gnóstica judía (1:10, 14; 3:9). (Los decretos divinos se presentan en fuerte contraste con las herejías humanas).

 

5.   La doctrina de la iglesia local. El apóstol escribió con autoridad (1:1,3), y Tito debía hablar, exhortar y reprender con autoridad (2:15). Se ordenan los requisitos que debían cumplir los ancianos (1:6—8) junto con los deberes de éstos (1:9). Las responsabilidades de los creyentes se delinean en 2:1-3:2.  (Las instrucciones divinas para el desarrollo humano deben ser escuchadas y obedecidas).

 

   Esta reseña doctrinal destaca la índole práctica de la epístola de Pablo a Tito, en la cual se combinan de una bella manera la divinidad y la humanidad mediante decretos divinos para una forma de vida congregacional que no estaría expuesta a la corrupción, en cualquier comunidad que se localizara. Una posibilidad tal debería estimular al pueblo de Dios a ser puro y a servir de modelo en cualquier escenario social.

 

LA FECHA

   Según consta en la Biblia, es evidente que Pablo fue liberado de su primer encarcelamiento romano, tal como se apuntó en Hechos (28:16-31; vea Filipenses 2:24; 4:22). Cuando se acercaba el momento de su liberación, él esperaba enviar a Timoteo a Filipos (Filipenses 2:19-23). Cuando fue liberado, Pablo se dirigió a Asia Menor (tal como lo había planeado; vea Filemón 1:10,22), deteniéndose en Creta cuando iba de camino. Allí Pablo dejó a Tito (Tito 1:5). De conformidad con el plan, Pablo prosiguió hacia Colosas con el fin de llegar a un arreglo con Filemón en cuanto a Onésimo. En algún momento durante este tiempo, Timoteo salió de Filipos y se reunió con Pablo en Efeso o en Mileto. Pablo instó a Timoteo a quedarse en Efeso cuando iba para Macedonia (1ª  Timoteo 1:3). Desde algún lugar de Macedonia Pablo esperaba regresar al área de Efeso, pero él sabía que podía ser demorado (1ª  Timoteo 3:14-15). Fue en ese momento que escribió 1ª  Timoteo y Tito: Sus planes de viaje cambiaron, porque apremió a Tito a unírsele en Nicópolis de Epiro, sobre la costa oriental del Mar Jónico. “El no había llegado a Nicópolis todavía (3:12). Como decidiera pasar el invierno ‘allí’ (no ‘aquí’), es probable que escribiera [la epístola] a finales del verano o comienzos del otoño” Y Esto fue lo que William Hendriksen observó al respecto: “No puede estar muy desacertado el 63 d.C. como año [de escritura de la epístola]”. No es probable que Pablo hubiera sido liberado de la prisión romana cuando se desató la persecución instigada por Nerón en el 64 d.C.”

 

EL DESTINATARIO

   ¿Qué es lo que sabemos acerca de Tito, el predicador que recibiera esta carta? Esto fue lo que Lewis C. Foster dijo: “No se conocen los padres ni la comunidad natal de Tito. No obstante, lo que está claro, es que éste era gentil; y que se encontraba en Antioquía de Siria unos catorce o diecisiete años después de que Pablo se convirtiera al cristianismo. (Vea Gálatas 1:18; 2:1.) De allí en adelante fue un compañero cercano a Pablo, al que se le encomendaban importantes tareas, y a quien el apóstol tenía en alta estima”.

 

   El nombre de Tito no aparece en el libro de Hechos, pero aparece trece veces en otros lugares del Nuevo Testamento: dos veces en Gálatas (2:1; 2:3), una vez en 2ª  Timoteo (4:10), una vez en Tito (1:4), nueve veces en 2ª  Corintios (2:13; 7:6, 13-14; 8:6, 16, 23, y dos veces en 12:18). La primera referencia implícita a Tito se encuentra en el libro de Hechos, aun cuando su nombre no se menciona allí. Si comparamos Hechos 15:2 (“algunos otros de ellos”) con Gálatas 2:1,3 (“llevando también conmigo a Tito... Tito... estaba conmigo”), nos enteramos que Tito estaba con Pablo y Bernabé después de su primer viaje misionero. Cuando éstos fueron enviados a Jerusalén con el fin de ayudarle a la iglesia a llegar a una conclusión con respecto a la cuestión de la circuncisión de los cristianos de origen gentil, fueron acompañados por “algunos otros de ellos”, entre los que se encontraba Tito.  Así, Tito cumplió la función de “muestra principal”4 en lo que concernía a la cuestión de la circuncisión, y Pablo adoptó un posición a través de él, procurando que no se fuera a perder la libertad en Cristo que el evangelio concedía (vea Hechos 15:1-29; Gálatas 2:3-5).

 

   Tito fue un emisario especial ante la iglesia de Corinto, a la cual afligían muchos problemas (vea 2ª  Corintios 2:13; 7:5-14; 12:17-18). Cuando regresó a Pablo le trajo palabras de consuelo a éste. Es obvio que Pablo consideraba veraz todo informe que le trajera Tito. Otra evidencia de la confianza que se le tenía a Tito es el hecho de que fuera escogido para ayudar a colectar fondos para los pobres de Jerusalén (2ª  Corintios 8:6-24).

 

   Pablo dejó a Tito en Creta “para que [corrigiera] lo deficiente, y [estableciera] ancianos en cada ciudad”, así como él se lo había mandado (1:5).  Más adelante, Tito fue necesario eh Nicópolis y estuvo con Pablo en Roma, durante el segundo encarcelamiento de éste, cuando fue enviado a Dalmacia (3:12; 2ª  Timoteo 4:10).

 

   Todas estas tareas definen a Tito como a un hombre en quien Pablo podía confiar para que cumpliera deberes tan difíciles como “resolver los problemas de una iglesia”. Era un hombre a quién se le podían confiar dinero y sentimientos. Era capaz de hacer crecer a otros hombres, de organizar las tareas, y era un emprendedor, el cual cuando se le dejaba en un lugar, se encargaba de hacer el trabajo que estuviera a mano. Del gran ejemplo que Tito dio surge un examen de cuatro preguntas, las cuales todo evangelista haría bien en hacer una pausa para contestarlas:

 

1.   ¿Cuán sabiamente responde usted a la crítica (Gálatas 2:3-5; Hechos 15:1-29)?

 

2.   ¿Puede usted dar, o dará usted, un informe preciso, veraz, sobre lo que otros han hecho o están haciendo?

 

3.   ¿Puede usted corregir lo deficiente de la iglesia de una región, y llegar al punto de establecer ancianos en cada ciudad (1:5)? Son demasiadas las congregaciones en las que la obra del Señor a nivel organizacional no se cumple a cabalidad.

 

4.   ¿Es usted digno de confianza como para la administración de fondos y el manejo de finanzas (2ª  Corintios 8:6,16-21, 23-24)? Sólo el Señor sabe el daño que se le ha causado a la vida y crecimiento congregacional por causa de evangelistas que descuidan seguir la pauta y modelo que Tito marcó.

 

   Dadas las tareas de alta responsabilidad que Pablo le asignó a Tito, no debe extrañar que Pablo se refiriera a Tito como a su “verdadero hijo en la común fe” (1:4; énfasis nuestro). Fueron varias las maneras como Pablo y Tito anduvieron “con el mismo espíritu” (vea 2ª  Corintios 12:18). En cuanto a la causa de Cristo y del pueblo de éste, Pablo afirmó que Dios había puesto “solicitud”6 en el corazón de Tito (2ª  Corintios 8:16-17). Este espíritu de preocupación, combinado con la solicitud, además de la sabiduría para enfrentar circunstancias difíciles, hicieron de Tito un inestimable colaborador junto con Pablo y el Señor.

 

   ¡Haría bien todo evangelista en estudiar cuidadosamente la vida y obra de Tito con vistas a “ir y hacer él lo mismo”!

 

 

 

   Ahora que ya estamos conscientes del motivo por el cual la epístola fue escrita, para quién y a quién le fue escrita, pasemos al texto y con cuidado estudiemos lo que fue escrito. Fin.