La conducta de todos los cristianos

 

La carta de Pablo a Tito

La causa de Cristo se extiende a todos los hombres (Tito 2)

 

“... para que en todo adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador” (Tito 2:10).

 

   En contraste con los abominables, rebeldes y reprobados, Pablo quería que Tito venciera la corrupción hablando lo que estaba de acuerdo con “la sana doctrina” (2:1). ¡Los corruptos pueden llegar a ser puros a través de la verdad!

 

   Pablo hizo una aplicación práctica, la cual basó en la sana doctrina, cuando trató sobre la conducta cotidiana de todos los cristianos (2:1-10). Dijo que la base, sobre la cual descansa toda la conducta cristiana, es la gracia de Dios (2:11-15). Dada la mala reputación de los cretenses, enfatizó que todos los hombres pueden ser salvos a través de la gracia de Dios— y que todos los hombres deberían abrazar la oportunidad de ser incluidos en su divino plan.

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Lección 3

La conducta de todos los cristianos

(2:1—10)

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   El capítulo 2, no sólo enfatiza el poder de la enseñanza pura, sino también el hecho de que ésta puede ser usada para ayudar a las personas de todas las edades. Aquí se relaciona el mandato, que le hiciera Pablo a Timoteo, en el sentido de corregir lo deficiente dentro de grupos específicos en los que se incluye a los ancianos (2:2), a las ancianas y a las mujeres jóvenes (2:3-5), a los jóvenes (2:6-8), y a los siervos (2:9-10). El mandato a corregir lo deficiente, se puede cumplir mediante la sana doctrina.

 

LOS ANCIANOS (v. 2)

Dios siempre ha contado con los hombres mayores para que ejerzan el liderazgo (vea Números 11:16-17; Jeremías 19:1-2). Pablo demandó de los hombres maduros que fueran “sobrios” (2:2). Este término describe especialmente la clase de hombre que tiene cuidado de lo que acepta o asimila en su vida y en sus relaciones.

 

   El hombre mayor debe ser “serio”.3 Debe reconocérsele como el que marca la pauta. ¡Qué importantes son estos hombres para estimular la conducta comunitaria correcta!

   Debe ser “prudente”. Este comportamiento de dominio propio es inestimable para el que tenga que tratar con flaquezas y desvíos de otros.

 

   Debe ser “sano en la fe”. Pablo utiliza aquí el mismo adjetivo con el que calificó a la doctrina en el versículo 1 (del griego: hugiaino), asociándolo, esta vez, con la propia fe de uno. Puesto que la fe es la victoria mediante la cual vencemos el mundo (1ª  Juan 5:4), ella resultaba muy importante para ayudarle a Tito a hacer volver a los cretenses de sus caminos mundanos (vea Romanos 4:20; 1ª  Corintios 16:13; Colosenses 2:7).

 

   Debe ser sano “en el amor” (del griego: agape). Esta palabra abarca múltiples facetas de la vida de modo favorable. Sustitúyala con su nombre (o con la palabra “cristiano”) en la descripción del amor que se da en 1 Corintios 13:1-8. El amor es, sin duda, una demostración de preocupación por el bienestar de los demás. Esta es una hermosa palabra tal como la definen las Escrituras; pero por el uso y aplicación que se hace de ella, ha llegado a ser una de las palabras del idioma que más abuso ha recibido.

 

   Debe ser sano “en la paciencia”. Esta es la clase de hombre firme que le servirá de apoyo a otros, cuando éstos experimenten dificultades en su búsqueda de la madurez.

 

LAS ANCIANAS Y LAS MUJERES JÓVENES (vv. 3-5)

   Aunque las mujeres deben estar sujetas a los hombres en situaciones en las que se lleva a cabo la enseñanza,5 las mujeres mayores pueden significar una gran bendición para las mujeres jóvenes a través del estudio de la verdad y de dar testimonio de ésta. Las Escrituras mencionan a mujeres como Ana (Lucas 2:36-38), como Loida (2ª  Timoteo 1:5) y como Priscila (Hechos 18:24-26), las cuales le fueron extremadamente útiles al Salvador, para llevar almas a la madurez. El Señor sabía que las mujeres piadosas ayudarían a extender el reino, del mismo modo que la levadura leuda toda la masa (Lucas 13:21; Gálatas 5:9).

 

Las ancianas (2:3-4a)

1.   Las ancianas han de ser “reverentes6 en su porte”. Esto garantiza que estarán cerca de su Creador (vea Santiago 4:8; Proverbios 31:30).

 

2.   Las ancianas deben evitar hacer uso de su tiempo y temperamento, siendo “calumniadoras”. Las ancianas tienen más tiempo para llegar a ser obstinadas en sus opiniones, y pueden tener más tiempo para hablar. ¡Pablo advirtió en contra de ambas posibilidades, cuando les prohibió que le dieran cabida al espíritu de calumniadoras!

 

3.   Las ancianas han de ser “no esclavas del vino”. La palabra “esclavo” da a entender que es la bebida la que controla la persona, y no la persona la que controla la bebida (Proverbios 20:1; 23:29- 35). Basta con estar ebrio una vez para violar seriamente este versículo. El vino era de uso normal y medicinal en el mundo del primer siglo (1ª  Timoteo 5:23). Hoy día, el cristiano debe tener cuidado de que no sea dañada su influencia, cuando considera la más mínima posibilidad de su uso (Romanos 14:21).

 

4.   Las ancianas han de ser “maestras del bien”. (Considere Lucas 2:36-38; Hechos 21:8-9; Filipenses 4:2-3; Hebreos 5:11-14). Ya en el comienzo de esta sección Pablo presentó a ciertas mujeres como las más grandes maestras. Cada comunidad y congregación debería estudiar cuidadosamente los talentos que las mujeres piadosas tengan y el ámbito dentro del cual Dios desea que los ejerzan. La tarea que Pablo les asigna aquí, incluye más que situaciones de enseñanza en público.

 

5.   Las ancianas han de “enseñar” (2:4). Esta palabra da a entender un proceso de seguimiento hasta el final, hasta estar seguros de que se haga todo aquello que la verdad señale. Este moldear y darle forma al carácter y la conducta de las mujeres jóvenes es fundamental para la construcción de familias fuertes y felices. Pablo abarcó los puntos específicos de esta instrucción en la sección que sigue.

 

Las mujeres jóvenes (2:4b-5)

1.   Las mujeres jóvenes han de “amar8 a sus maridos y a sus hijos”. Una madre y esposa, también debe ser amiga. Debe considerar una verdadera delicia los momentos que pasa con su esposo y con sus hijos. Es una bendición para la familia, cuando las necesidades del esposo y de los hijos son llenadas con placer.

 

2.   Las mujeres jóvenes han de ser “prudentes” (2:5). El significado de esta palabra incluye la idea de conservar uno la sanidad de su buen juicio, como también, la idea de refrenar uno sus deseos e impulsos.

 

3.   Las mujeres jóvenes han de ser “castas”. En una época como la actual, cuando en los Estados Unidos, una de cada siete mujeres ya están embarazadas en el momento en que se casan, y cuando más de un millón de abortos ocurren cada año, es imperativo que las ancianas aconsejen en contra de la carnalidad. Deben ayudar a imprimir en las mujeres jóvenes la práctica de la pureza. Hay pasajes tales como Proverbios 5:1-23; 6:20-35; 7:1-27; 9:13-18; 1ª  Timoteo 5:5-15; 1ª  Tesalonicenses 4:3.7; y Apocalipsis 2:20-23. Los  cuales deben estudiarse y hacer partícipes de ellos a las jóvenes hoy día, antes de que se casen.

 

4.   Las mujeres jóvenes han de ser “cuidadosas de su casa”. Esto significa dos cosas: hacer el trabajo y velar por que se haga. Las mujeres que dejan de preocuparse por el cuidado de la casa, le han dado demasiada importancia a su carrera fuera de ella. Aunque Proverbios 31:10-31, deja en claro quelas mujeres de Dios pueden ocuparse de actividades fuera de la casa, es importante que no se les olvide el papel que les corresponde en el hogar.

 

   Todo lo que Dios diseñó, incluyendo el hogar y el lugar que la mujer ocupa dentro de éste, es para nuestro bien y felicidad. Las mujeres, sean ancianas o jóvenes, deben creer y respetar esto. No hay otro modo como las mujeres podrán hallar la abundante vida que Jesús vino a posibilitar.

 

5.   Las mujeres jóvenes han de ser “buenas”. ¡Hay esposas y madres hoy día, las cuales consideran que labores como cuidar de la casa, limpiar pisos, cocinar comidas, lavar ropa y criar hijos, no van con ellas! El hecho de que Pablo coloque la instrucción, en el sentido de que sean buenas, inmediatamente después del encargo de ser cuidadosas de la casa, exige que se tenga una bonita actitud para hacer tal obra.

 

6.   Las mujeres jóvenes han de estar “sujetas a sus maridos. Esto fue lo que Pablo escribió en Efesios 5:22-24: “Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia,... Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo”.

 

   Pablo añadió una advertencia. Si la enseñanza, instrucción y práctica de estas mujeres no se lleva a cabo según él lo especificó, la palabra de Dios podría ser “blasfemada”. (Note 1ª  Pedro 3:1-6; 2:11-12).

 

   Algunas mujeres hoy día expresan que estos principios están pasados de moda, y que Pablo tenía prejuicios en contra de la mujer. Éstas bien pueden estar hablando con reproche de la palabra de Dios, sin darse cuenta. ¡No es cosa pequeña decir blasfemias en contra de la palabra de Dios! También, ¡las mujeres que han desechado estas instrucciones inspiradas, pueden estar pagando el precio en la forma de peleas familiares, violencia doméstica y corazones destrozados dentro del hogar!

 

LOS JÓVENES (vv. 6—8)

   La lista de instrucciones para los jóvenes es igualmente exigente. Hay algunas cuyo énfasis coincide en parte con el de otras. ¡Son tres las veces (2:2, 5-6) que a éstos siervos de Dios se les pide que sean “prudentes”! Esto recuerda el valor del dominio propio, una cualidad que todo grupo de personas necesita (vea Gálatas 5:22).

   Tito mismo era un joven. Fue por esta razón que Pablo hizo uso de la segunda persona del singular —“presentándote tú como ejemplo”. Todo evangelista joven que intente hacer requerimientos de otros, sin dar él mismo el ejemplo, no podrá esperar mucho respeto ni cooperación de parte de sus oyentes (note Romanos 2:17-24).

 

   Hay tres aspectos implícitos en estas palabras de apertura, que Pablo le dirigió a los jóvenes. El versículo 7, apremia así a Tito: “Presentándote tú, en todo como ejemplo de buenas obras”.

 

1.   La palabra “presentándote” es importante. Un evangelista debe andar en medio de la gente, y debe tener algo que decirle y mostrarle. Hay una gran diferencia entre decir algo y tener algo que decir. Pablo dijo que era tiempo de “mostrar y decir”.

 

2.   El evangelista presenta un ejemplo. Bien haría la gente en seguir sus pisadas. Note cuidadosamente estos tres pasajes: 1ª  Pedro 2:21-24; 1ª  Corintios 11:1; 1ª  Timoteo 4:12-16.

 

3.   La gente mira sus “buenas obras” (Mateo 5:16; Efesios 2:10; Gálatas 6:9-10). Pablo se mantuvo cerca de la idea de las “buenas obras” en esta epístola (2:14; 3:1, 8, 14).

 

   En la enseñanza debe mostrarse “integridad”. La verdad jamás pierde su brillo ni llega a ser obsoleta, tampoco perece ni pasa como las cosas de este mundo (Mateo 24:35; Juan 12:48). ¿Por qué habríamos de querer enseñar otra cosa que no fuera la verdad? El mundo y todos los principios mundanos pasarán, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre (1ª  Juan 2:17). El que sea diligente, haciendo buenas obras, y sea constante en la presentación de sana doctrina (en contraste con la doctrina corrupta), mostrará “seriedad”.

 

   Todos estos rasgos se mezclan para producir a un hermano que hablará “palabra sana e irreprochable”. Pablo comenzó hablando de la sana doctrina como un imperativo (2:1) y terminó con el mismo énfasis, añadiendo el imperativo de un estilo de vida que refleje la doctrina.

 

   Esta fue la forma como Wiffiam Barclay resumió el papel del evangelista en la enseñanza de la verdad:

 

   i) Debe estar claro que sus motivos son absolutamente puros. El maestro y predicador cristiano siempre está enfrentado a ciertas tentaciones. Siempre existe el peligro de hacerse exhibir él mismo. Siempre existe la tentación de demostrar la inteligencia, el conocimiento y la sabiduría que uno tiene. Siempre existe la tentación de procurar llamar la atención a uno mismo y no al mensaje de Dios. Siempre existe la tentación de tener poder. El maestro, el predicador,... el ministro siempre está confrontado con la tentación de ser un dictador. Debe ser un líder, pero jamás un dictador...

   ii) Debe tener dignidad. No debe confundirse la dignidad con el distanciamiento ni la arrogancia ni el orgullo. La dignidad es la consciencia de que se tiene la seria responsabilidad de ser embajador de Cristo. Otros pueden rebajarse a la mezquindad; él debe estar por encima de ésta... Otros pueden ofenderse, o ser susceptibles acerca de su posición y prestigio; él debe tener la clase de humildad que le haga olvidar que tiene una posición...

   iii) Debe tener un mensaje sano. El maestro y predicador cristiano debe tener certeza de que propagan las verdades del evangelio, no sus propias ideas. No hay nada más fácil para el predicador y maestro que pasarse su tiempo hablando de cuestiones secundarios... En el momento que un hombre se convierte en propagandista, ya sea de sus propias ideas o de algún sector de interés, deja de ser un predicador o maestro eficaz de la palabra de Dios.

   El deber que se le estaba dejando encargando a Tito es la tremenda tarea que consiste, no en hablarle a los hombres acerca de Cristo, sino en mostrarles a Cristo...

   El más grande cumplido que se le puede pagar a un maestro, es decir de él: “Primero se forjó, después enseñó”.

 

   Un evangelista necesita darle a la gente, primero un ejemplo, después una explicación, la cual será, de hecho, ¡una explicación de la verdad!

 

LOS SIERVOS (vv. 9—10)

   El plan de Dios para la redención, se puede aplicar en cualquier patrón social, de modo que moldea y le da forma a éste, hasta que llega a ser una relación armoniosa y de respeto a través de la conducta cristiana en uno o en todos los niveles. Mateo 20:26-28, y Gálatas 3:26-28, presentan prácticas básicas que unirán a las personas e incluso las llevarán a amarse unas a otras (Juan 13:34-35). Los versículos 9 y10 exhortan a los siervos cristianos a cumplir con su papel honrosamente.

 

   A los siervos se les exhorta a que se “sujeten” a sus amos. Esta es la misma actitud que se demanda en 2:5. Se aplica especialmente en esta relación, dado que un siervo necesita amonestación o consejo. Hay una historia que se ha transmitido de una generación a otra en mi familia, acerca de un día que mi bisabuelo buscaba a un obrero para que trabajara en su finca. El le pediría a un hombre que arrojara unas piedras al otro lado de una cerca.

 

   Cuando éste terminaba su tarea, mi bisabuelo le diría que había cambiado de parecer y le pediría que volviera a arrojar las piedras al lado de la cerca donde habían estado antes. Este comportamiento de cambio de parecer se sucedía unas tres veces. A la mayoría de los hombres que solicitaban el trabajo les sucedía que se enojaban o le decían a mi bisabuelo que debía decidirse de una vez por todas. Hubo un hombre que en forma obediente comenzó a arrojar las piedras por cuarta vez. Cuando se le preguntó por qué no dijo nada, esto fue lo que respondió: Señor Keesee, estas son sus piedras. Si usted quiere que las arroje de un lado al otro toda la semana, me parece que eso es asunto suyo y es mi trabajo hacerlo”. Mi bisabuelo le dio el trabajo a ese hombre, porque él sí conocía el significado de la sujeción.

 

   A los siervos se les pide que “agraden en todo”. Han de servir a sus amos con alegría y disposición, de un modo que agrade “en todo”. Esta característica se puede aplicar también a la relación entre patronos y empleados. Los empleados deben eliminar la costumbre de ser agradables sólo cuando el jefe está presente, y de ser irrespetuosos, cuando no lo está. Pablo no dio cabida para tal tipo de conducta hipócrita. Ese fue el siguiente aspecto que enfatizó: Los siervos no deben ser “respondones”.

 

   Otro importante comportamiento que los siervos (o empleados) deben observar, es el de no “defraudar”. El pensamiento que pasa por la mente del defraudador es: “De todos modos el jefe es rico (o la compañía es grande). No les hará daño a nadie que sustraiga un poco!”. Hay suficiente gente que piensa así, como para convertir en “héroes estadounidenses” a los forajidos Jesse y Framk James, y como para hacer de la malversación de fondos un negocio multimillonario en esta tierra donde la ética de negocios se ha confundido y corrompido.

 

   En contraste con la insensatez del defraudador, el siervo (o empleado) que Pablo describe, ha de mostrarse “fiel en todo” (del griego: agathos). Este es el mismo radical del que se traduce la palabra “buenas” de 2:5. Robinson lo definió como una persona “distinguida por el bien y por cualidades eminentes, de carácter . . . recta... útil... de provecho.

 

   Los que siguen esta forma de comportamiento habrán hecho la parte que les corresponde, no sólo para conservar sana la doctrina, sino también para “adornarla”. La gente puede vivir de modo tal que embellezca la Biblia. Los decretos divinos no podrán ser más emocionantes que cuando se les ve desplegados en la vida de un soldado espiritual de la cruz (vea 2ª  Corintios 3:2-6). Fin