CAMINO A MEAUS

(Lucas 24:13-35)

(Sermón 72)

 

A.    Meta y propósito: “La esperanza en Cristo” “La esperanza extinguida, y después revivida”.

I:- LA ESPERANZA ARREBATADA (24:13-14)

A.    ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? ¡Qué gran noticia! (24:1-7).   

B.    Dos de ellos regresan a casa. De Jerusalén a Emaus.        

1.    Ir a casa, ¡Cuán especiales son tales palabras! Cuando estamos lejos de casa, contamos los días que pasan para poder regresar.

2.    Bien podría pensarse que esos dos regresaban felices en esa tarde. Les rodeaba la belleza del tiempo de  primavera, el campo brotaba de hermosura, las aves cantaban.

3.    Los dos discípulos no obstante no miraban eso. Caminaban despacio, sus rostros estaban marcados  con lágrimas, pues iban a  casa después de estar en un funeral.

4.    Muchos hemos andad ya por esa ruta, una ruta apisonada por el peso de millones de pies y mojado por billones de lágrimas.

5.    Pero, no era el funeral de alguien a quién habían amado. Era el funeral de aquel en quien ellos habían puesto toda su esperanza y su confianza; iban a casa después de haber estado en el funeral de Jesús. ¡Así que caminaban lentamente y abatidos!

C.    E iban hablando entre sí de lo ocurrido, de todas las cosas que habían ocurrido.  La muerte de Jesús, del informe de aquellas mujeres.

         1. Hablaban y discutían (24:15). Hablaban y conversaban, discutían y deliberaban,  ponderaban y reflexionaban. Del mismo tema una y otra vez, pero no llegaban a ninguna conclusión.

2.    Muchos de nosotros hemos andado por este camino.  Nos hemos sentido solos y tristes.

a.    Se nos a ocurrido que si Dios no está muerto, por lo menos se encuentra lejos.

b.    Hemos estado perplejos, confundidos. Tratando de buscar una explicación a la situación. Nada.

II:- UNA HISTORIA INMORTAL

A.      La esperanza reavivada. Jesús se acercó y caminaba con ellos (v. 15-17)

B.      Nos habla de dos personas que iban caminando hacia el ocaso. Se ha sugerido que esta puede ser la causa que no reconocieran a Jesús. Emaús esta al Oeste de Jerusalén. Era por la tarde, y el sol los cegaba.

C.      Fuera por lo que fuera, está claro que el cristiano no camina hacia el ocaso, sino hacia el amanecer.

1.  Se ha dicho que, hace mucho, que Israel   iba caminando hacia el amanecer (Números 21:11)

2.    El cristiano tiene delante, no una noche que se hecha encima, sino una aurora que rompe; y eso fue algo que en el dolor de su desilusión, los dos que iban camino a Emaus no se habían dado cuenta.

III:- CON JESÚS, LAS COSAS  TIENEN SENTIDO.

A.    La situación les parecía a aquellas dos personas que no tenía explicación. Los sueños y las ilusiones se les habían hecho añicos.

B.     Se refleja toda la desilusión más dolorosa y el sentimiento más  hondo de frustración del mundo en sus palabras.

C.    “Nosotros habíamos creído que él era el que habría de redimir a Israel”.

1.    Eran las palabras de personas cuyas esperanzas estaban muertas y enterradas. (1ª Corintios 15:19).

2.    Pero entonces vino Jesús, y habló con ellos, y se les aclararon las tinieblas y el sentido de la vida.

3.    Con Jesús, todas las cosas tienen sentido, la vida tiene dirección, se equilibra asombrosamente bien.

 

IV:- LA CORTESÍA DE JESÚS

A.   Hizo como que iba más lejos. No quería que se sintieran obligados, y esperó que fueran ellos los que le invitaran. Dios nos ha dado a los hombres el regalo más valioso y más peligroso del mundo.

B.   La libertad, podemos usarla para invitar a Jesús a  nuestra vida. O para rechazarle y dejarle que se aleje.

V: EN EL PARTIMIENTO DEL PAN.

A.    Esto siempre suena como alusión a la comunión, pero no tenemos porque    limitarlo así.  Fue una comida normal, en una casa normal, en la que se partió un pan  corriente, en la que aquellas dos personas reconocieron a Jesús.

B.    Se ha se ha hecho la sugerencia hermosa de que tal vez aquellos dos habían estado en la multiplicación de los panes y los peces, y cuando Jesús partió el pan en aquella casita, reconocieron y recordaron aquel gesto.

C.    También podemos encontrar a Jesús en la mesa de nuestro comedor. El cristiano vive siempre y en todas partes en un mundo que está lleno de Cristo

VI:- LA ALEGRIA

A.     Reconocieron a Jesús, pero él desapareció de su vista. Recibieron una alegría, y se apresuraron a compartirla.  Eran otros doce Kilómetros de vuelta a Jerusalén, y ya de noche; pero no podían guardarse la buena noticia.  El evangelio no es nunca del todo  nuestro hasta que lo hemos compartido con otros. Cuando llegaron a Jerusalén, encontraron a otros que habían tenido una experiencia parecida.

 

CONCLUSIÓN:

A.      Se ha dicho que la verdadera amistad comienza cuando las  personas comparten un recuerdo común, y se pueden decir: ¿Te acuerdas? JESUS.

 

 cisnerosme@yahoo.com.mx   http://henrycis.net