ENFRENTANDO GIGANTES

 

(1ª  Samuel 17:32-37)

Introducción:

 

  1. Saúl, el primer rey de Israel, una vez más enfrentaba un ejército invasor de filisteos.
  2. La pelea en el "Valle de Ela".  En este lugar se habían confrontado grandes paladines. Goliat, de Gat, un descendiente de las antiguas razas de gigantes. Goliat un formidable oponente. Estatura de casi tres metros (1ª  Samuel 17:4-7)
  3. La reacción de Saúl era una pena. Ochenta veces se quedó sentado a escuchar las provocaciones de Goliat.
  4. David. Su papá "Isaí". Fue enviado a Ela para llevar alimento a sus hermanos. Escuchó la provocación del gigante Goliat. A David le pareció extraño que nadie respondiera las provocaciones.
  5. Preparado para pelear. Don piedras recogidas en un arroyo. Dos golpes, David golpeó a Goliat y Goliat golpeó el suelo al caer. Le cortó la cabeza.
  6. Los filisteos huyeron  (1ª  Samuel 17:9)

 

I:- TODOS ENFRENTAMOS GIGANTES EN LA VIDA.

A.    Todos enfrentamos gigantes, gracias a Dios que no se trata de opresores físicos como Goliat.

B.    Nuestros gigantes son a menudo nuestros problemas y dificultades diarios.

 

1.    Pueden ser aflicciones corporales.

2.    Pueden ser actitudes que hayamos adoptado. Algunos están allí por causa de las circunstancias que nos rodean, tanto las del pasado como del presente.

3.    Otros son debido al cambio natural de las relaciones, y el envejecimiento.

4.    Su gigante puede ser tan terrible como un diagnóstico de un cáncer incurable. El derrumbe de su negocio. Su cónyuge le es infiel. Adición a las drogas.

5.    Son pocos los que se libran del peso de la vida. Esta puede ser la razón por la que Jesús comparó estos problemas de la fe con "Montañas" (Mateo 11:23)

 

C.    Cuando enfrentamos nuestros gigantes, solo tenemos dos opciones:

 

1.    Podemos pelear.

2.    Podemos huir.  Todos somos poseedores, en la estructura física, mental y emocional. Lo que se conoce como "Mecanismos de pelea o huida". Reacciones naturales, al miedo, al peligro y a la incertidumbre (Génesis 39:11-12; Jueces 14:5-6)

 

D.    Los que huyen:

1.    Los espías dijeron: (Números 13:27-31) Las ciudades fortificadas y fuertemente custodiadas por gigantes.

2.    Temerosos y llenos de incertidumbre. Fueron paralizados por el temor. Huyeron. Su castigo  38 años en el desierto

3.    El vivir llenos de temores, no es una solución para los problemas que nos plantea este mundo (2ª  Timoteo 1:17; 1ª  Corintios 16:10) El miedo no solo nos hace sentir desdichados, pero puede afectar también a los que nos rodean.

4.    El miedo nos puede destruir, física,  emocionalmente y espiritualmente.

5.    Las excusas son variadas. Si yo, fuera o tuviera, como aquel, ese. Si fuera alto como él. Un relato de cazadores de osos. Si yo fuera tan alto como él... Le respondió, en el bosque también hay osos más chicos.

6.    Unos culpan a los demás. Otros pueden culpar a Dios.

 

        E.  La otra opción que nos queda es la de pelear.

    1. A menudo es necesario atacar, pelear y vencer a gigantes, si es que ha de haber paz en nuestros corazones.
    2. No debe haber razones para que los cristianos no estén dispuestos a pelear.
    3. Caleb, creyó que con la ayuda de Dios los gigantes podían ser vencidos (Josué 14:12)
    4. Con tal confianza, nosotros también podemos vencer a nuestros gigantes con certeza.

 

II:- COMO PELEAR EN CONTRA DE UN GIGANTE

A.    Debemos hacer preparativos:

1.    David. Un pastor. (1ª  Samuel 16:5-11) Aprendió a ser valiente y sentir preocupación por las ovejas que pastoreaba. (1ª  Samuel 17:34-36) Su honda aprendió a usarla bien con el tiempo. Estas lecciones de la vida cotidiana para él le prepararon para ser rey.

2.    No debemos subestimar las lecciones que Dios nos enseña. Podemos pensar que son sencillas e innecesarias, pero puede que sea la manera como Dios está probando nuestra fe. Cuando cumplamos con actos de obediencia elementales, nos estamos preparando para cosas más grandes. Si no puedes con las reuniones de la iglesia, no podrás con cosas más grandes en la obra de Dios.

 

B.    Debemos mantener la perspectiva correcta:

1.    Fe en Dios. (Heb. 11:1-6) Galardonador "ayudador" de los que le buscan.

2.    Note la diferencia como Saúl y David vieron a Goliat.

 

a)    Saúl vio a un gigante de casi tres metros de alto. Un hombre guerrero por toda su vida. Imposible pudiera ser derrotado.

b)    Por otro lado David lo vio como un blanco tan enorme que era imposible fallar. David sabía que Dios le ayudaría.

3.    Los problemas pueden ser derrotados, porque Dios es inmensamente más grande que cualquier problema. Que el diablo mismo. (Job 1:9,12; 2:4-6)

4.    Nuestro Padre puede facultarnos de toda arma necesaria para pelear y vencer (Efesios 6:11-13)

 

III:- USANDO LAS PODEROSAS ARMAS

A.    Para los que están en el mundo, nuestras armas para enfrentar gigantes parecen débiles. Imagine a David con su honda. Nadie podía creer que vencería al gigante Goliat.

B.    Las armas de nuestra milicia son poderosas (2ª  Cor. 10:4-5)

1.    Nuestro poder no reside en la fuerza de nuestras armas, sino en la presencia de Dios.

2.    David y su honda, fue superior a Goliat, por que Dios estaba con David, y no con Goliat.

3.    El Dios de David, es también nuestro Dios. El tiempo no erosionado ni disminuido su poder. Así como estuvo con David, lo estará también con nosotros (Mateo 28:10; Hebreos 13:5-6)

 

CONCLUSIÓN:

  1. Los cristianos batallan para pelear y hacer frente a sus gigantes.  El diablo es muy persistente en sus ataques (2ª  Cor. 10:4; Efesios 6:12)
  2. La fortaleza está en Jehová  (Salmo 18:1-3)
  3. Nuestra victoria final es segura, pues Dios eventualmente vencerá a Satanás. Una victoria personal es un anticipo de la victoria final. Toda la gloria se debe dar a Dios en Cristo. ¡Es el vencedor!
  4. Nuestra debilidad es la fortaleza de Dios.

 

 

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(Sábado, 03 de marzo de 2001)