Gálatas:

La Libertad en Cristo

 

EL TÍTULO

 

   El libro de Gálatas lleva el nombre de los destinatarios, concretamente, «las iglesias de Galacia» (1:2). Galacia era una extensa provincia romana que se encontraba en el centro de lo que hoy es el país de Turquía. Limitaba al oeste con la provincia de Asia, al este con Capadocia, al sur con Panfilia y Cilicia y al norte con Bitinia y Ponto.

 

LOS ANTECENDENTES

   En su primer viaje misionero, Pablo estableció varias congregaciones en la región sur de la provincia de Galacia: Iconio, Listra y Derbe (Hechos 13:51- 14:23). En su segundo viaje, Pablo volvió a visitar estas congregaciones (Hechos 16:1-3). Fue en Listra que Timoteo se unió a su equipo. Pablo también visitó Galacia en su tercer viaje (Hechos 18.23; vea lera Corintios 16:1-2).

 

   Por lo general se reconoce que el libro de Gálatas es una de las más antiguas epístolas de Pablo; tal vez la primera. Si Pablo estaba escribiendo a congregaciones establecidas durante su primer viaje, es posible una fecha temprana. Algunos, no obstante, conjeturan que Pablo estableció otras congregaciones durante su segundo y tercer viajes misioneros y dan a la carta una fecha posterior a tales viajes. Podemos, sin temor a equivocarnos, fechar la escritura de la epístola entre los años 48 y 55 d. C.

Gálatas se escribió para combatir un grave problema que enfrentó la iglesia primitiva. Algunos cristianos de antecedentes judíos estaban enseñando la necesidad de que los cristianos guardaran la ley antiguotestamentaria (Hechos 15:1, 24); a estos se les suele llamar «maestros judaizantes». Entre otros principios de la ley, ellos insistían en que los varones cristianos se circuncidaran a manera de ritual religioso (6:12-13). En vista de que Pablo se oponía a ellos (2:3; 5.2-3, 6, 11; 6:15), ellos atacaron su autoridad, negando que fuera un apóstol en el mismo sentido que Pedro y el resto de los doce lo eran. Así, Pablo comenzó la epístola con una defensa de su apostolado (1:1).

 

   Un tema clave de la epístola es «la libertad en Cristo» (5:1). Pablo recalca, no obstante, que la libertad no es licencia (5:13, 19-21). Cuando fuimos bautizados, fuimos revestidos de Cristo (3:27); ¡ahora Cristo vive en nosotros y nuestras vidas deben reflejar la vida de nuestro Señor! (5:22-24; 6:2.)

 

   La epístola contiene algunas de las expresiones más fuertes que salieron de la pluma de Pablo (note 4:16). El hecho de que esta es la única epístola de Pablo que se escribió sin el acostumbrado pasaje de «acción de gracias» al comienzo, ello puede ser indicio de cuán perturbado estaba Pablo. Otra singularidad del libro es el anexo de una nota de puño y letra de Pablo (6:11ss. Pablo acostumbraba dictar sus epístolas a otro). Tal vez esto se hizo con el fin de recalcar más con cuánta seriedad consideraba Pablo este asunto.

 

COMPENDIO

 

I. PABLO DEFIENDE SU APOSTOLADO (1—2).

 

II. PABLO CONTRASTA LA LEY Y EL EVANGELIO (3—4).

A.    La ley de Moisés era temporal, habiendo sido añadida a la promesa hecha a Abraham (Génesis 22:18) para hacer que los hombres tuvieran conciencia de su pecado y de su necesidad de salvación, mientras venía Jesús (3:16,19). Ya no estamos bajo la ley antiguo- testamentaria (3:24-25; 4.31; vea 5:3-4).

B.   Ahora somos justificados por la fe en Jesús (3:7, 11, 22: vea 2:16), una fe que se expresa con la obediencia (3:26-27).

 

III. PABLO HACE UNA APLICACIÓN PRÁCTICA DE ESTAS VERDADES (5—6).

 

LECCIONES DE GÁLATAS

   Hoy todavía tenemos maestros judaizantes con nosotros, maestros que nos devuelven al Antiguo Testamento para justificar la observancia del día de reposo, un sacerdocio apartado, la quema de incienso, el uso de instrumentos mecánicos en la adoración, y una multiplicidad de otras prácticas. Necesitan poner atención a las conclusiones a las cuales llegó Pablo. En primer lugar, uno no puede elegir la práctica que se le antoje del Antiguo Testamento. Los que acuden al Antiguo Testamento para justificar una práctica religiosa están obligados a observar la totalidad de él (5:3). En segundo lugar, uno no puede estar bajo el modelo del Antiguo Testamento y a la vez estar bajo el modelo del Nuevo. Si uno elige justificar sus prácticas por el Antiguo Testamento, se aparta del sistema neotestamentario de la gracia (5:4); y sin la gracia, ¡uno no puede ser salvo!

 

   La enseñanza concreta de Pablo en esta epístola es en el sentido de que la salvación no se obtiene por medio de la ley de Moisés, sin embargo, se puede hacer aplicación en general al concepto de salvación por medio de guardar leyes, cual sea la ley de que se trate. Esto no significa que no haya «leyes» en el cristianismo. Si no hubiera ley, no habría pecado (Romanos 5:13). En vista de que los hombres siguen pecando (Romanos 3:23), se sigue que Dios tiene leyes que los hombres deben guardar. El Nuevo Testamento incluso usa de vez en cuando la palabra «ley» para hacer referencia a sus principios (vea 6:2). Debemos entender que, en vista de que nadie puede guardar ninguna ley a la perfección (ni siquiera una ley perfecta; vea Santiago 1:25), nadie puede ser salvo por guardar leyes. Esto no excluye la esencialidad de «la fe que obra por el amor» (5.6), ni creer y ser bautizado para llegar a ser cristiano (3:26-27; vea Marcos 16:16), ni vivir una vida de amor y servicio (5:14; 6:2). Significa que aun después que hemos hecho todo de lo cual somos capaces, no hemos ganado nuestra salvación; todavía deberemos ser salvos por la gracia y la misericordia de Dios. Al gloriamos, por lo tanto, no nos gloriamos en lo que hemos hecho, sino en la cruz de Cristo (6:14; vea notas sobre Romanos).

 

   Aunque el libro está cargado de implicaciones teológicas, en él abundan las enseñanzas prácticas: cómo deben relacionarse los cristianos con los demás (5:13-15; 6:1-2,10), el respeto por Dios y por las cosas de Dios (1:6- 9; 6:6-7), etc. Cuando enseñamos y predicamos, siempre deben incluirse los términos prácticos de cómo se aplican nuestras lecciones a la vida de nuestros oyentes.

 

¡Dios cumple sus promesas!

(Gálatas 3:6-29)

 

   Los maestros judaizantes vinieron a la provincia de Galacia diciéndoles a los cristianos gentiles que necesitaban circuncidarse y obedecer los demás principios de la ley de Moisés. Pablo, que trabajaba en esa región (Hechos 16:6; 18:23; lera Corintios 16:1), estaba molesto. El consideraba que los gálatas eran personas inteligentes, pues les dijo: «Alguien debió de haberlos embrujado para hacer que se volvieran del evangelio a la antigua ley» (vea 3:1). La mayor parte del libro trata directamente o indirectamente con el hecho de que no estamos bajo el Antiguo Testamento. Analicemos el capítulo 3, donde Pablo les recuerda la promesa que se hizo a Abraham.

 

I. UNA FORMIDABLE PROMESA: LA SIMIENTE (3:6—18).

A.    Después que el hombre pecó y se apartó de Dios, Este anunció de inmediato Su plan para la redención del hombre: la simiente de la mujer (Génesis 3:15). Esa misma clase de promesa de «simiente» se hizo a Abraham (Génesis 12:1-3; 22:18). La promesa se volvió a hacer a Isaac (Génesis 26:4) y a Jacob (Génesis 28:14).

B.   Pablo recalca varias características de esta formidable promesa.

1.    La Simiente (que Pablo identifica como Jesucristo, quien sería «colgado de un madero») vendría (vea versos 13-14, 16).

2.    La promesa se basaba en la fe de Abraham (verso 6), no en la observancia perfecta de la ley (versos 10-13).

3.    La promesa abarcaba a todas las personas, incluyendo a los gentiles (versos 8, 14).

4.    Todos los hombres podrían llegar a ser herederos de la promesa, sobre la base de la fe (versos 7-9, 14).

II. UNA PROVISIÓN TEMPORAL: LA LEY (3:15- 22).

A.    La ley de Moisés se añadió temporalmente a la promesa hecha a Abraham (y al pacto hecho con este).

1.    La ley vino cientos de años después de la promesa: unos 430 años después que se reconfirmó el pacto con Judá (Génesis 46:1-4).

2.    La ley era inferior a la promesa.

a.     La ley vino por un mediador (versos 19-20); la promesa vino «cara a cara» con Dios.

b.     La promesa produce vida; la ley no la produce (verso 21).

3.    Entonces, ¿para qué se dio la ley?

a.     Para convencer a todos los hombres de pecado (versos 19-22).

b.     Para «llevar» a los hombres (especialmente a la nación judía) a Cristo (verso 24).

B.   Una vez que la ley cumplió su propósito, ella fue quitada de en medio.

1.    Su validez se mantuvo «hasta que viniese la simiente [esto es, Cristo]» (versos 16, 19).

2.    Una vez que esto sucedió, los hombres dejaron de estar bajo la ley (versos 24-25).

 

III. UNA EMOCIONANTE POSIBILIDAD: UN HEREDERO (3:22-29).

A.    ¡La Simiente ha venido, y ha muerto por nosotros! (Versos 13-14, 16, 22, 24.)

1.    Cuando El murió, ello fue el final del modelo del Antiguo Testamento (verso 13; vea Colosenses 2:14ss.).

2.    Cuando El murió, ello fue el comienzo de Su nuevo pacto con la humanidad (versos 24-25; vea Hebreos 9:16-17).

B.   El nuevo pacto de Jesús se basa en la fe (versos 22-26), una fe que se expresa en el bautismo (verso 27). El hermoso resultado:

1.    Somos bautizados en Cristo (verso 27).

2.    Somos revestidos de Cristo (verso 27).

3.    Somos unidos en Cristo (verso 28).

4.    Pertenecemos a Cristo (verso 29).

C.   Todos los hombres están incluidos en la promesa (verso 28); el suelo que está al pie de la cruz no tiene diferencias de nivel.

D.   Cuando creemos y somos bautizados, ¡somos «herederos según la promesa»! (Verso 29.)

 

CONCLUSIÓN

Dios cumplió Su palabra en el pasado; Él todavía cumple Su palabra hoy. ¡Usted siempre puede contar con El! ¿Puede El contar con usted?