2ª Corintios:

Mensaje nacido del corazón de Pablo

 

EL TÍTULO

   El libro de 2ª  Corintios lleva el nombre de sus destinatarios. Es la segunda epístola del Nuevo Testamento que se dirige «a la iglesia de Dios que está en Corinto» (1:1).

 

LOS ANTECENDENTES

   Esta epístola sirve de seguimiento de 1ª  Corintios. Ambas fueron escritas por el apóstol Pablo (cf. 1ª  Corintios 1:1 y 2ª  Corintios 1:1).

Después que Pablo envió la epístola a la iglesia que estaba en Corinto (vea antecedentes de 1era Corintios), él envió a Tito a esta ciudad (12:18). Poco tiempo después, la obra que estaba llevando a cabo en Éfeso fue interrumpida (1:8-11; Hechos 19:23-20:1). Se dirigió al norte a Troas, donde trabajó mientras esperaba a Tito. Como Tito no vino, Pablo pasó a Macedonia, donde recaudó fondos para los cristianos de Jerusalén (8.1—5; 9:2, 4). Al final Tito se encontró con él en Macedonia (2:13; 7:5-7; Hechos 20:1-2). El informe de Tito fue mayormente favorable. La mayoría de los corintios habían respondido a la reprensión de Pablo. Por ejemplo, aparentemente ellos ya habían apartado de comunión al hombre al cual se refiere 1ª  Corintios 5 (7:6 ss.).

 

   Algunos (maestros judaizantes, 11:22) se oponían a Pablo, lo criticaban, cuestionaban sus motivos, ponían en duda su condición de apóstol. Como «prueba» de esto, mencionaban el hecho de que cambió de planes en cuanto a una visita a Corinto (1:15-2:1), el hecho de que no portaba «cartas de recomendación» (3.1), su apariencia personal (10:10), y el hecho de que no aceptó pago de los corintios mientras trabajó en la ciudad de estos (11:17).

 

    Corintios constituye la respuesta de Pablo a todo lo anterior. La epístola habría sido escrita desde Macedonia, varios meses después de la epístola anterior (tal vez hasta un año después, 8:10; 9:2).

 

   En la epístola, Pablo se regocija de la respuesta de los corintios y le da seguimiento a asuntos de la epístola anterior, tal como la recolecta especial (8:9). La mayor parte de la epístola, sin embargo, es una defensa de su ministerio y apostolado: «... porque en nada he sido menos que aquellos grandes apóstoles, aunque nada soy. Con todo, las señales de apóstol han sido hechas entre vosotros en toda paciencia, por señales, prodigios y milagros» (12:11-12; vea 11:5). Los primeros capítulos son consolación para sus amigos; los últimos capítulos son confrontación con sus enemigos. (Debido a que las dos porciones son diferentes en cuanto al tono, algunos ven en 2ª  Corintios, por lo menos dos epístolas diferentes, pero no hay pruebas textuales para sustentar tal teoría.)

 

   Para conocer eventos subsiguientes, vea los antecedentes de Romanos y Efesios.

 

COMPENDIO

   Es una epístola cargada de emociones, por lo tanto, es difícil de compendiar. No es tan sistemática como la mayoría de las epístolas de Pablo. Sin embargo, he aquí un sencillo compendio:

 

I. PABLO Y SU COMISIÓN (1—7).

A.    Sus motivos (1-2).

B.   Su mensaje (3-5).

C.   Su mandato (6-7).

 

II. PABLO Y SU DESAFÍO; su recolecta para los pobres (8—9).

 

III. PABLO Y SUS CRÍTICOS (10—12).

A.    Su apariencia (10).

B.   Su apostolado (11-12).

C.   Su ruego (13).

 

LECCIONES DE 2 CORINTIOS

    Corintios es el más personal de todos los escritos de Pablo. En esta epístola, él da detalles de su vida, que no se encuentran en ningún otro pasaje: su aguijón en la carne, haber sido arrebatado hasta «el tercer cielo» (12:2), etc. De mayor significado, no obstante, es el hecho de que en ella, Pablo desnuda su corazón de un modo como no lo hace en ninguna otra epístola. Pablo no era un Superman espiritual; de sus heridas manaba verdadera sangre, y por sus mejillas corrían verdaderas lágrimas.

 

   La epístola tiene un mensaje muy especial sobre qué implicaciones tienen predicar el evangelio de Cristo y el servicio en general. Si usted desea saber acerca de la obra de un predicador, estudie 1ª  y 2ª  Timoteo y Tito. Si usted desea saber acerca de la vida de un predicador, estudie 2ª  Corintios.

 

   La epístola tiene un mensaje muy especial sobre cómo hacer frente a la adversidad en la vida. Pablo hace constante referencia a su dependencia de Dios. Habla de lo completo y suficiente que es Cristo y de cómo Dios le dio fortaleza en la debilidad. ¡Aquí hay lecciones para todo el mundo!

Deje que Pablo hable a su corazón a medida que usted lee la epístola.

El Dios de toda consolación (2ª  Corintios 1:3-11)

  

   En 2ª  Corintios 1:3-11, Pablo estaba haciendo frente a críticas contra su persona; le criticaban especialmente que había cambiado de opinión acerca de una visita prolongada a Corinto. ¡Qué maravillosas lecciones relacionadas con la consolación nos brindan estos versículos! Segunda de Corintios es una epístola de consolación. La palabra se usa veintinueve veces en ella: dieciocho veces en la forma verbal y once veces en la forma sustantivada. Esta consolación no es simplemente comprensión. La palabra griega se refiere a «llamar a otro a la par para ayudar». La palabra combina las ideas de aliento y consolación.

 

   Dios es el Dios de consolación. De hecho, es el «Dios de toda consolación» (1:3). Esta era la manera como en el idioma hebreo se decía que Dios es la fuente de toda consolación.

 

I. TODOS TENEMOS PROBLEMAS.

A.    A pesar de ser mensajero de Dios, Pablo tenía problemas.

1.    Tenía problemas de toda clase (1:4-6, 8, 9a).

a.     Existen 10 palabras griegas para hacer referencia a los problemas, a las aflicciones y a conceptos parecidos; ¡en este pasaje se usan cinco de ellas!

b.     Pablo incluso reconoció que él se desanimó: «... en todo fuimos atribulados; de fuera, conflictos; de dentro, temores» (7:5). El desánimo es algo que todo ser humano experimenta; no es vergonzoso que sobrevenga.

2.    En todos los problemas de Pablo había un propósito (Romanos 5.3; 8:28). Sus problemas le ayudaron:

a.     A llenar los requisitos para ayudar a otros (1:3-4).

b.     A ser un buen ejemplo (1:6-7).

c.      A aprender a depender de Dios (1:9- 10; 12:10).

B.   Nosotros también tenemos problemas (1:7).

1.    Los corintios tenían problemas; nosotros también los tenemos.

2.    ¡Nosotros también nos desanimamos!

 

II. DIOS PUEDE CONSOLARNOS EN TODOS NUESTROS PROBLEMAS.

A.    Dios consoló a Pablo.

1.    A veces Dios nos salva de nuestros problemas (note cómo Pedro fue librado de la prisión, Hechos 12). Más a menudo Dios nos salva en nuestros problemas.

2.    Dios usó muchos medios para consolar a Pablo. En el texto bajo estudio se mencionan tres:

a.     Por medio de la confianza de Pablo en Dios (1:9).

b.     Por medio del cuidado providencial de Dios, cuando protegió a Pablo del peligro: «el cual nos libró, y nos libra, y en quien esperamos que aún nos librará, de tan gran muerte» (1:10).

c.      Por medio de sus iguales cristianos (1:11; 7:6, 13).

3.    ¡Como resultado de lo anterior, Pablo tenía gran confianza en el futuro! (1:10.) Dios le había consolado en el pasado; le estaba consolando en el presente, ¡y le consolaría en el futuro!

C.   Dios también puede consolarnos a nosotros si se lo permitimos, si somos compañeros de El (1:7).

1.    Pablo siempre hizo lo que podía en toda situación.

2.    Dios no nos impone Su consolación, ni ninguna otra bendición Suya.

3.    Dios puede si nosotros queremos.

 

III. NUESTRA CONSOLACIÓN NO SE DEBE LIMITAR A NOSOTROS.

A.    Somos consolados para poder consolar a otros (1:4, 6).

1.    Cuando sobrevivimos a una situación traumática con la ayuda de Dios, adquirimos condiciones inmejorables para ayudar a otros que tengan el mismo problema. En cierto sentido, ¡Dios nos da un ministerio especial!

2.    Ser consolados por Dios nos da un mensaje de esperanza para otros que tienen problemas, ¡cual sea la naturaleza de sus tribulaciones!

B.   En este pasaje, todos son consolados (2:7; 7:5 ss.).

1.    Corinto consoló a Tito. De este modo Tito pudo consolar a Pablo. Pablo consoló a los corintios. Por último, Pablo mandó a los corintios consolar al hermano que se había arrepentido.

2.    Esta es la manera como Dios trabaja. ¡Debe pasar de un corazón a otro!

 

CONCLUSIÓN

¡Seamos consolados! ¡Consolemos a otros!