1ª Corintios:

La lucha contra lo mundano

 

EL TÍTULO

   Este libro, que lleva como título el gentilicio de los destinatarios, es la primera de dos epístolas neo- testamentarias que escribió Pablo «a la iglesia de Dios que está en Corinto» (1:2; vea 2ª  Corintios 1:1).

 

LOS ANTECEDENTES

   La ciudad de Corinto se ubicaba al oeste de Atenas, en el estrecho istmo que conecta la tierra firme de Grecia con la península baja. Era un eje de comercio y era famosa, aun entre los paganos, por su libertinaje (note 6:9-11). Digno de notar era el templo de Venus con sus mil «sacerdotisas» que brindaban prostitución a sus «adoradores». Corinto no era un campo fácil, pero había gente que estaba cansada de lo que el mundo podía ofrecer y estaban preparados para recibir el evangelio (Hechos 18:10).

 

   Hechos habla de los eventos que condujeron a la relación de Pablo con Corinto. Durante su segundo viaje misionero, Pablo recibió «el llamado macedónico» (Hechos 16:9); fue así como predicó en Filipos, Tesalónica y Berea. De Berea pasó a Atenas, donde estuvo brevemente, y al final pasó a Corinto. Hechos 18:1-17 habla de su obra en esa pecaminosa ciudad. Después de trabajar allí durante año y medio, Pablo regresó a Antioquía por vía de Jerusalén (Hechos 18:22). Dejó atrás en Corinto a una joven iglesia, que se esforzaba por existir en medio de un pozo negro de inmoralidad.

 

   Después de una breve estadía en Antioquía, Pablo comenzó su tercer viaje. Después de visitar iglesias iniciadas anteriormente, fue a Éfeso. Mientras trabajaba en esta, Pablo mantuvo contacto con la obra en Corinto (note 5:9; 2ª  Corintios 12:14; 13:1). Al final, durante la última parte de una estadía de dos o tres años en Éfeso, una delegación (16:17) trajo una carta de Corinto. Esta carta, aunada a informes llegados a Pablo, motivaron que escribiera la epístola que llamamos «1ª  Corintios» (note 16:18). En los primeros seis capítulos se tratan problemas de los cuales Pablo fue informado (1:11; 5:1). En los últimos diez capítulos se dan mayormente respuestas a preguntas planteadas en la carta proveniente de la iglesia que estaba en Corinto (7:1; note la frase «En cuanto a las cosas...»). La fecha de la escritura de la epístola habría sido entre el 55 y el 57 d. C.

 

   Esta carta brinda una de los cuadros más gráficos de las dificultades de la iglesia primitiva en medio de una sociedad pagana, y de cómo los autores inspirados hicieron frente a los problemas producidos por estas dificultades. En un mundo que se hace rápidamente cada vez más impío, el mensaje de este libro es cada vez más apropiado para nuestra sociedad.

 

COMPENDIO

 

I. RESPUESTA A LOS INFORMES: Corrección (1-6).

A.    Ministros; división (1-4).

B.   Purificar la iglesia; retirar la comunión (5).

C.   Miembros que van a juicio contra otros miembros (6).

 

II. RESPUESTA A LA CARTA: INSTRUCCIÓN (7-16).

A.    Problemas del matrimonio y la «aflicción» (7).

B.   Lo sacrificado a los ídolos (8-10).

C.   Problemas de la asamblea (11).

1.    Las mujeres y el «velo»

2.    La cena del Señor.

D.   Los dones milagrosos y el amor (12-14).

E.    El misterio de la resurrección corporal (15).

F.    La ayuda material (16).

 

LECCIONES DE 1ª  CORINTIOS

   La iglesia que estaba en Corinto estaba plagada de problemas, pero todavía era «la iglesia de Dios»; sus miembros todavía recibían el calificativo de «santos» (1:2). No descarte usted ninguna congregación del Señor demasiado pronto.

 

   El tema de esta epístola se ha caracterizado como «la lucha contra lo mundano». ¡Puede ser que tengamos necesidad de definir «lo mundano»! «Lo mundano» se refiere a «poner demasiado énfasis en este mundo». Una manifestación corriente de «lo mundano», que se da hoy, es el problema que tenían los corintios: el problema de implicarse en la impiedad que se suscitaba alrededor de ellos. Aun si tal manifestación de «lo mundano» no fuera un problema grave en medio de nosotros, ¿será posible que todavía pongamos demasiado énfasis en este mundo, en lugar de ponerlo en el mundo venidero? Que cada uno se examine a sí mismo.

 

   Una manera de expresar el tema del libro es: «el efecto práctico del evangelio en la vida diaria». El mensaje de primera de Corintios está saturado de «la palabra de la cruz» (1:23; 2:2; etc.). Es importante entender que el propósito del relato de la crucifixión no es simplemente conmover el corazón. Es un relato que afecta nuestras vidas.

 

   Para la mayoría de las personas, el pasaje más destacado del libro es el capítulo 13, el capítulo de la Biblia que habla sobre el amor. Para entender plenamente este capítulo, véalo en su contexto. El tema que se trata es el de los dones espirituales milagrosos (vea el compendio). De acuerdo con la costumbre de Pablo, él habría impuesto sus manos sobre los corintios para impartirles estos dones (1:7; note Hechos 19:6; 8:18). Ellos estaban haciendo mal uso de sus dones. El capítulo 12 enumera los dones; el capítulo 13 dice que los dones milagrosos se acabarían; y esto es lo que, en efecto, dice el capítulo 14: «mientras ustedes tengan los dones, he aquí cómo han de usarlos». El contraste que se hace en el capítulo 13 es entre el amor y los dones milagrosos, especialmente el don de «lenguas» (hablar en idiomas que no habían estudiado).

 

   Esta epístola logró el efecto deseado (2ª  Corintios 7:6 ss.). Lo más importante que se debe tomar en cuenta al tratar con las personas, no es cuánto han progresado espiritualmente, sino cuán dispuestos están sus corazones a ser conmovidos por el mensaje de Dios.

 

¡La victoria por medio de Jesús!

(1ª  Corintios 15)

 

   ¡Victoria! ¿Qué imágenes hace que evoque usted esta palabra? ¿El final de una guerra o una batalla? ¿La celebración de un evento atlético? ¿Algún triunfo personal? Lo que sea que la palabra signifique, siempre da a entender la idea de entusiasmo.

 

   Uno de los más entusiasmantes pasajes de victoria de la Biblia, se encuentra al final de 1ª  Corintios 15. No conocemos lo que suscitó la escritura de este pasaje. Tal vez los cristianos habían dado sepultura a seres queridos y necesitaban consolación. Puede ser que Pablo estuviera consciente de algunos que estaban tratando de minar sus enseñanzas (versos 12, 35). Cual fuera la razón, el resultado fue uno de los más grandes capítulos de la Biblia.

 

   Recorramos 1ª  Corintios 15 para apreciar la victoria que se celebra al final de él.

 

I. LA VERACIDAD DE LA RESURRECCIÓN (15:1—34).

A.    Pablo les recuerda el evangelio que predicó, especialmente la resurrección (verso 1-4).

         Da dos pruebas de la veracidad de esta (versos 3-11).

1.    Las Escrituras (versos 34)

2.    Los testigos oculares (versos 5-11).

a.     Testigos fiables como los apóstoles.

b.     Abundancia de testigos como los quinientos.

c.      Testigos excepcionales como Jacobo (el hermano del Señor) y Pablo; ¡consideren la transformación que hubo en sus vidas!

B.   Luego Pablo pasa rápidamente a hacer notar las consecuencias de que no haya resurrección corporal, de que Jesús no haya resucitado (versos 12-19):

1.    La predicación de Pablo sería en vano, esto es, inútil.

2.    La fe de ellos sería vana, esto es, sin propósito.

3.    Los apóstoles tergiversarían lo dicho por Dios.

4.    Todavía estarían en sus pecados; estarían perdidos.

5.    Los cristianos muertos habrían perecido; se habrían ido para siempre.

6.    Los cristianos serían los más dignos de conmiseración de todos los hombres.

C.   Pablo reduce a la irrelevancia todas las anteriores aseveraciones con esta afirmación: ¡«Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos»! (Versos 20-34.).

1.    Se dan dos ilustraciones (versos 20-23):

a.     Cristo es nuestras «primicias», la garantía de nuestra propia resurrección (note Levítico 23:9-14).

b.     Adán introdujo la muerte en el mundo; ¡Cristo introduce la vida! (Vea Romanos 5:12-21.)

2.    La muerte será destruida (versos 24-32). Apocalipsis 21:4 se lee: «Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron».

a.     Era por esta razón que algunos que se mencionan en el versículo 29, se estaban bautizando por los muertos. (Esto puede significar que estaban bautizando personas para reemplazar a cristianos que habían muerto.)

b.     Era por esta razón que Pablo perseveraba aun estando enfrentado a una increíble oposición (versos 30-32).

D.   Se hace una aplicación: Nosotros resucitaremos, así que no permitamos que los falsos maestros nos extravíen (versos 33-34)

 

II. EL VALOR DE LA RESURRECCIÓN (15:35-58).

A.    ¡Recibiremos nuevos cuerpos! (Versos 35-50.)

1.    Para «explicar» lo inexplicable, la Biblia a menudo usa comparaciones. Pablo comienza con ilustraciones tomadas de la naturaleza (vers. 35-41). No es el propósito de Dios satisfacer nuestra curiosidad en relación con la resurrección o el cuerpo de la resurrección, ¡pero sí nos dice lo necesitamos saber!

a.     El cuerpo que recibiremos será diferente del que tenemos ahora.

b.     El nuevo cuerpo tendrá relación con el que tenemos ahora. Seguiremos siendo nosotros mismos. La personalidad sobrevive al sepulcro.

c.      El nuevo cuerpo será mejor, ¡infinitamente mejor!

2.    ¡Pablo compara el cuerpo «animal» (físico) y el cuerpo «espiritual»! (Versos 42-50.) Entre otras cosas, vuelve a la comparación entre Adán y Cristo (versos 45 ss.).

B.   ¡Tendremos la victoria! (Versos 51-57.)

1.    ¿Qué sucederá cuando Cristo vuelva? (Vers. 51-53.)

2.    ¡Esta es la victoria! (Versos 54-57.)

a.     Victoria sobre el pecado: tanto la culpa como las consecuencias.

b.     ¡Victoria sobre la muerte!

C.   Se hace una segunda aplicación: Debido a que seremos resucitados, no deberíamos desanimarnos; no deberíamos renunciar. ¡Nuestros trabajos para el Señor serán galardonados cuando Este vuelva! (Verso 58.)

 

CONCLUSIÓN

Puede que usted pierda batallas ahora, pero al final obtendrá la victoria, si ahora es «levantado con El» de las aguas del bautismo y anda en «vida nueva». Este es lo que leemos en Romanos 6: «¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva. Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección» (versos 3-5; vea versos 6, 17-18).