Hechos:

El establecimiento y la propagación de la iglesia

 

EL TÍTULO

   El título que se le da a este libro en la mayoría de las versiones de la Biblia es «Los Hechos de los Apóstoles». No obstante, este libro no recoge todos los hechos de todos los apóstoles, sino algunos hechos de algunos de los apóstoles. Mayormente, la primera parte del libro, consigna algunos de los hechos de Pedro, y la segunda parte, algunos de los hechos de Pablo.

 

LOS ANTECEDENTES

   Hechos por lo general se clasifica como historia; es el único libro del Nuevo Testamento que se encuentra en esta categoría. De Mateo a Hechos se brinda el marco histórico para el Nuevo Testamento, del mismo modo que de Génesis a Ester se brinda el marco histórico para el Antiguo Testamento. Muchas de las epístolas de Pablo se ubican dentro de la cronología del segundo y el tercer viaje misionero y el primer encarcelamiento del apóstol en Roma.

 

   La introducción del evangelio de Lucas así como la del libro de Hechos (Lucas 1:1-4; Hechos 1:1), dejan claro que este es una continuación de aquel. Los dos libros fueron escritos por el médico Lucas. Cuando usted lea la narración de los viajes misioneros de Pablo, preste atención a los pasajes en que se usa la primera persona del plural, pasajes que indican que el doctor Lucas se ha unido al grupo de Pablo (vea el artículo «Lucas: Cristo el Hijo del Hombre»).

 

   Lucas y Hechos coinciden parcialmente. El evangelio de Lucas termina con la ascensión de Jesús. El libro de Hechos reanuda el relato poco antes de la ascensión, cuando Jesús todavía está con Sus discípulos, brindando los antecedentes para los eventos dramáticos de Hechos 2.

 

   Hechos 2 es un capítulo crucial de la Biblia. Jesús dijo que el reino, esto es, la iglesia, vendría con poder (1:6-8; Marcos 9:1). En el primer Pentecostés posterior a la resurrección de Jesús, vino el poder (2:1-4) y el reino fue establecido (2:47; Colosenses 1:13; Hebreos 12:28). Muchas profecías se cumplieron ese día (Lucas 24:46-49; Isaías 2:2-3; Dan. 2:44; Joel 2:28ss.; etc.). También, en ese día, fue la primera vez que se predicó el evangelio en su plenitud (2.14-36), a la gente se les dijo qué debían hacer para ser salvos (2:37-41, 47), y los nuevos cristianos comenzaron a congregarse y a funcionar como la iglesia del Señor (2:42-47).

 

   Desde el principio, la obra del Espíritu Santo ocupó un importante lugar en el establecimiento y la propagación de la iglesia. Los apóstoles recibieron el bautismo del Espíritu Santo (1:5) en el día de Pentecostés (2:1-4), y Este los facultó para hacer milagros (2:4 ss.; 3:1-10 ss.; 5:12). Los apóstoles a su vez, impusieron sus manos sobre los cristianos y transmitieron poderes milagrosos a estos (6:5-6, 8; 8:6-7, 13-18 ss.). Estos milagros confirmaban el mensaje inspirado acerca de Jesús (Marcos 16.20;

Hebreos 2:4). Además de esta obra milagrosa del Espíritu, a todos los que se bautizaban en agua se les concedía el Espíritu Santo como un don (2:38). Este don no milagroso es esencial para vivir la vida cristiana victoriosa (Romanos 8:13).

 

   Los predicadores inspirados fueron testigos de Jesús primero en Jerusalén (1-7), luego en la región que rodeaba Jerusalén (8-12), después «hasta lo último de la tierra» (13-28). En las primeras dos de estas secciones del libro, la atención se centra en Jerusalén. Al comenzar el capítulo 13, el centro de actividades lo constituye Antioquía.

Hechos se puede fechar con cierto grado de certeza en el año 62 d.C. (vea el artículo «Lucas: Cristo el Hijo del Hombre»). El libro abarca unos treinta años de historia. Un excelente resumen del libro aparece en 1:6-8.

 

COMPENDIO

 

INTRODUCCIÓN (1).

 

I. EL ESTABLECIMIENTO Y LA PROPAGACIÓN TEMPRANA DE LA IGLESIA (2—12).

A.    La iglesia en Jerusalén (2—7).

B.   La iglesia en Palestina (8—12).

 

II. LA PROPAGACIÓN DE LA IGLESIA POR TODO EL MUNDO CIVILIZADO (13—28).

A.    Primer viaje misionero de Pablo (13-14).

B.   El concilio de Jerusalén (15:1-35).

C.   Segundo viaje misionero de Pablo (15:36- 18:22).

D.   Tercer viaje misionero de Pablo (18:23-21.14).

E.    Arresto de Pablo en Jerusalén y encarcelamiento de este en Cesarea (21:15-26.32).

F.    Viaje de Pablo a Roma y encarcelamiento de este durante dos años (27-28).

 

LECCIONES DE HECHOS

   La esencia del libro la constituyen los sermones que recoge. Comience usted con el magistral discurso de Pedro en Hechos 2, y lea cuidadosamente cada uno de los sermones para comprobar cómo todos exaltan a «Jesucristo, y a éste crucificado» (1ª  Corintios 2:2). Note qué diferente es el enfoque cuando los apóstoles se dirigían a oyentes judíos y cuando Pablo se puso en pie ante un grupo de filósofos griegos en Hechos 17. (En relación con el único sermón dirigido a oyentes cristianos, vea 20:17-35.)

 

   Al libro de Hechos se le ha llamado «el libro de las conversiones». Está lleno de relatos acerca de personas que se convirtieron a Jesús: los judíos de Pentecostés (2), los samaritanos (8), el eunuco etíope (8), Saulo (9; 22; 26), Cornelio y su casa (10-11), Lidia y su casa (16), el carcelero (16) y los corintios (18). Aunque los detalles varían de un relato a otro, los aspectos esenciales no cambian: Oyeron el evangelio, lo creyeron, se arrepintieron de sus pecados, se bautizaron y de este modo llegaron a formar parte de la iglesia, el cuerpo de personas salvas por la sangre de Jesús (20:28).

Un enfoque para estudiar Hechos consiste en notar los factores que hicieron que la iglesia primitiva creciera tan rápidamente: la valentía para predicar, la participación de todos los miembros en dar a conocer el evangelio, el depender de Dios, etc. Note especialmente cómo dependieron de la oración: 1:14; 2:42; 3.1; 4:24; 6:4; etc.

 

Cómo tres mil fueron salvos

(Hechos 2)

 

   En Hechos 2 se nos presenta el establecimiento de la iglesia, el primer sermón del evangelio, los primeros convertidos. Para tal ocasión, Dios preparó con esmero un escenario. El momento elegido es la fiesta judía de Pentecostés, que es cuando a mayor cantidad de gente se puede llegar. Las personalidades escogidas son los doce apóstoles (1:26-2:1), a quienes Jesús había preparado para esta ocasión. El lugar es el templo (Lucas 24:52—53), donde cualquier manifestación atraería inmediatamente la atención.

 

   El relato comienza con el bautismo del Espíritu Santo (2:1-4). Los apóstoles hablan en lenguas, esto es, idiomas que ellos no habían estudiado anteriormente (2:6, 8, 11). La multitud se reúne, está asombrada (2:6-7, 12). Todo está preparado; Pedro da un paso al frente (Mateo 16:18-19). Siga la secuencia de los eventos para ver «cómo 3.000 fueron salvos» ese día.

 

I. POR MEDIO DE OÍR ACERCA DE CRISTO (2:14—36).

A.    El que había negado a Cristo pocos días atrás, ahora lo proclama. El tema de Pedro es «Jesús es Cristo, el Hijo de Dios». Note su magistral discurso:

1.    Introducción.

a.     Un llamado a prestar atención (verso 14).

b.     Una explicación del milagro (versos 15-21).

c.      Tesis del mensaje (versos 22-24). Estas pruebas se presentan:

(1)  Los milagros de Jesús prueban Su divinidad (verso 22; note Juan 3.2).

(2)  El cumplimiento de profecías prueba Su divinidad (verso 23).

(3)  La resurrección prueba Su divinidad (verso 24). El cuerpo del sermón se ocupa de esto.

2.    La profecía de la resurrección (verso 25-31).

a.     El rey David había anunciado la resurrección de entre los muertos, usando la primera persona (vers.05 25-28).

b.     David no pudo haberse referido a sí mismo, pues su cuerpo todavía estaba muerto y sepultado (verso 29).

c.      David a menudo habló en primera persona cuando profetizó acerca del Mesías. Si él no estaba hablando de sí mismo, debió de estar hablando de Cristo (vers. 30-31).

3.    La realidad de la resurrección (versos 32-35).

a.     El testimonio de los apóstoles (verso 32; vea 1ª  Corintios 15.1 ss.).

b.     La prueba de los milagros que ellos presenciaban (versos 33-35).

4.    Conclusión: Pruebas que no se pueden negar; ¡Jesús es el Cristo! (Verso 36.)

B.   ¡«Jesucristo, el Hijo de Dios» es el centro de la salvación y debería serlo de toda prédica!

 

II. POR MEDIO DE CREER EN CRISTO (2:37).

A.    ¡Ellos «se [compungen] de corazón»! Obviamente creen lo que Pedro dice.

1.    La fe viene por oír la Palabra de Dios (Romanos 10:17). ¡La Palabra de Dios es una espada que puede partir el corazón! (Efesios 6:17; Hebreos 4:12.)

2.    ¡Solo cuando la gente se conmueve de tal modo es que el evangelio puede ser el poder de Dios para salvación! (Romanos 1:16.)

C.   Ellos demuestran su fe por medio de plantear «la pregunta más grande de toda la vida».

1.    Tiene que ver con el alma.

2.    Tiene que ver con la eternidad.

 

III. POR MEDIO DE OBEDECER A CRISTO (2:38- 41 a).

A.    Por primera vez, se da la respuesta con la autoridad de Cristo (verso 38).

1.    «Arrepentíos», esto es, cambien su actitud para con el pecado y tomen la determinación de cambiar su vida.

2.    «... cada uno de vosotros», esto es, sin excepción.

3.    «... bautícese», esto es, sean sumergidos en agua.

4.    «... en el nombre de Jesucristo», esto es, con la autoridad de El.

5.    «... para perdón de los pecados», esto es, para quitar la culpa que les está desgarrando.

6.    «...y recibiréis el don del Espíritu Santo», esto es, el Espíritu de Dios para ayudarles a vivir la vida cristiana.

B.   Esto es tan importante que Pedro les sigue exhortando (verso 39—40).

C.   ¡Luego, los de corazón sincero hacen lo que Pedro les ha mandado! (verso 41a.)

 

IV. POR MEDIO DE OBEDECER A CRISTO DE INMEDIATO (2:41b).

A.    Se bautizaron ese día.

B.   Cuando usted sabe qué debe hacer, ¡jamás lo posponga!

 

V. POR MEDIO DE SER AÑADIDOS A LA IGLESIA DE CRISTO (2:41, 47).

A.    Cuando se bautizaron, y de este modo fueron salvos de sus antiguos pecados, Dios los añadió a Su iglesia.

B.   La iglesia acerca de la cual leemos en el Nuevo Testamento está constituida por el cuerpo de personas que han sido salvas por la sangre de Cristo. Usted también puede formar parte de la iglesia por medio de obedecer el evangelio. Dios le añadirá a la iglesia, y El no se equivocará de iglesia al hacer esto.

 

VI. POR MEDIO DE SEGUIR CON CRISTO (2:42).

A.    Después que somos bautizados, necesitamos vivir la clase de vida que Cristo desea que vivamos (1ª  Corintios 15.58; Apocalipsis 2:10).

B.   Seguir en expresiones especiales de nuestra vida en Cristo:

1.    «... la doctrina de los apóstoles», esto es, la enseñanza que se encuentra en el Nuevo Testamento.

2.    «... la comunión», esto es, nuestra participación conjunta en la vida y la obra de la iglesia (incluida la ofrenda).

3.    «... el partimiento del pan», que en este contexto es nuestra participación en la cena del Señor (Hebreos 10:25).

4.    «... las oraciones», esto es, la constante comunión con nuestro Señor (1ª  Tesalonicenses 5:17).

 

CONCLUSIÓN

A.    ¡Qué emocionante es imaginarse a tres mil que fueron bautizados ese día! No obstante, había cientos de miles presentes ese día. ¿Por qué no hubo más salvos? Porque no hicieron las cosas de las cuales hemos hablado.

B.   ¡Usted puede ser salvo hoy, del mismo modo que lo fueron los tres mil!