1ª Juan:

La Certeza de la Vida Eterna

 

 

EL TÍTULO

   La primera epístola de Juan lleva el nombre del autor, el apóstol Juan. Este no se identifica en el libro, pero dos de sus discípulos, Policarpo y Papías, citan de la epístola y se la atribuyen a él.

 

LOS ANTECEDENTES

   Es probable que Juan escribiera 1ª, 2 y 3ª  Juan poco después de la escritura de su evangelio. El escribió acerca de la vida de Jesús para producir (o fortalecer) la fe en Cristo (Juan 20:31). Escribió 1ª  Juan para ayudar a los creyentes a avanzar hacia la perfección (o la madurez), para que el gozo de ellos pudiera ser «cumplido» (1:4; 5:13).

 

   La palabra clave del evangelio de Juan es «creer»; 1ª  de Juan es «saber». «Saber» y los derivados de ella se encuentran treinta o cuarenta veces en el libro. El énfasis es en la certeza segura.

 

   El uso constante que hace Juan de la palabra «saber» es un juego de palabras. La palabra griega que significa «saber» es gnosis, y Juan está combatiendo el gnosticismo de su época. Los gnósticos afirmaban tener conocimiento especial (vea notas sobre Juan y Colosenses).

 

   Había diferentes variedades de gnósticos, pero todos consideraban mala la materia. Esto les daba a ellos un punto de vista muy particular acerca de la encarnación. Un grupo creía que el verdadero Cristo simplemente controló al Jesús hombre y abandonó a Este antes de la crucifixión. Otro grupo decía que el Cristo tenía un cuerpo que era una ilusión y que simplemente parecía sufrir. En 1ª  Juan, así como en el evangelio de Juan, el apóstol recalca que Cristo vino en carne (4:2-3; vea 2ª  Juan 7).

 

   El punto de vista acerca de que la materia es mala, también les daba a estos falsos maestros un punto de vista particular acerca del pecado. Había algunos que se iban al extremo, tratando de eliminar de sus vidas cualquier cosa que les diera placer físico (note Colosenses 2:21). No obstante, la mayoría de ellos, se iban al extremo opuesto, diciendo que las acciones de la carne no afectaban el espíritu. Así, Juan recalcó la importancia de obedecer a Dios (2:4) y de vivir una vida piadosa (3:10).

 

   Esta es una epístola intensa de parte de un cristiano mayor, a sus hijos espirituales. Es un libro lleno de amor (la palabra se usa cerca de cincuenta veces en cinco capítulos), pero también es muy directo. Puede que haya tenido como propósito que circulara entre las iglesias de Asia. El lugar de la escritura fue probablemente Éfeso; la fecha, cerca del 90 d. C. (vea notas sobre Juan). Debido a que Juan no menciona la paciencia bajo persecución en este libro, es probable que fuera escrito en el período de paz justo antes que se desatara la persecución bajo Domiciano en el 94— 95 d.C.

 

COMPENDIO: LA CERTEZA DE LA VIDA ETERNA (5:13).

 

INTRODUCCIÓN (1:1-4).

 

I. CERTEZA AL ANDAR EN LUZ (1:5—2:29).

A.    Dios es luz (note 1:5-7; 2:8-11).

B.   Énfasis en:

1.    Mandamientos (2:3-8).

2.    Elogios (2:12-14).

 

II. CERTEZA AL PERMANECER EN AMOR (3-4).

A.    Amor práctico (3:11ss.).

B.   Amor perfecto (4:7ss.); el amor de Dios (4:8, 16).

 

III. CERTEZA POR EL EJERCICIO DE LA FE (5:1-12).

 

CONCLUSIÓN: Las certezas de la vida (5:13-20).

 

LECCIONES DE 1ª  JUAN

   Como hijos de Dios, no debemos jamás dormimos en los laureles (1ª  Corintios 10:12), sino que debe caracterizarnos una serena confianza, no en nosotros mismos, sino en la gracia de Dios. Pablo dijo: «... me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor [...] en aquel día» (2ª  Timoteo 4:8).

 

   Podemos tener confianza al saber que «si andamos en luz, como él está en luz [...] la sangre de Jesucristo [...] nos limpia de todo pecado» (1:7). «Andar en luz» no significa vivir perfectamente (de otro modo no tendríamos pecado del cual ser limpios). Antes, se refiere a un estilo de vida, el resultado de un corazón que ha tomado la determinación de obedecer al Señor.

 

   Si la conciencia es sensible, habrá momentos en los que nos sentiremos culpables, pero el deseo de Dios es que, como regla general, tengamos confianza delante de El (verso 21). Si tenemos el deseo de agradarle, es importante recordar que «mayor que nuestro corazón es Dios [que es bondadoso y misericordioso]» (3:20). ¡Dios desea que disfrutemos de nuestro viaje al cielo!

 

 

---Cuando pecamos

(1ª  Juan 1:5—2:3)

 

   Los cristianos pecan (1:8, 10). ¿Qué es pecado? Juan nos dice en 1ª  Juan 2:16; 3:4 y 5:17. Aparentemente, algunos afirmaban que ellos ya habían dejado de pecar. Hoy hay personas que no tienen sentido del pecado; llaman al pecado enfermedad, conducta antisocial, errores, problemas sicológicos, pero no le llaman P-E-C-A-D-O. La pregunta no es si pecamos, sino qué haremos con el pecado (Romanos 3:23; 6:23). Lo que Satanás quiere es que nos vayamos a uno de dos extremos: que no le demos importancia («Lo que hice no fue tan malo») o que nos desanimemos («Es inútil que siga luchando») Juan habla a los que no le dan importancia (2:1) y a los que se desaniman (1:4).

 

Cuando pecamos, hay tres cosas que debemos recordar:

 

I. RECUERDE: LA SANGRE DE CRISTO LIMPIA CONTINUAMENTE (1:7).

A.    La mayoría está consciente de que es la sangre de Cristo la que nos limpia de nuestros pecados (Hebreos 9:22; 10:4, 10; Apocalipsis 1:5) y de que nosotros entramos en contacto con la sangre cuando somos bautizados en Cristo (Romanos 6:3-6). ¡Qué maravilloso es saber que nuestros pecados han sido lavados! (Hechos 22:16.) No obstante, hay algunos que no se dan cuenta de que nosotros podemos seguir teniendo este maravilloso sentimiento de perdón, al seguir limpiándonos la sangre de Cristo: ¡1:7 usa el tiempo presente, que indica acción continua!

B.   Hay una condición: «Si andamos en luz» (verso 7). ¿Qué significa esto?

1.    «Dios es luz» (1:5; vea Salmos 27:1); necesitamos andar con Dios. Jesús también es luz (Juan 1:5-9; 8:12); necesitamos andar con Jesús. La luz proviene de la Palabra de Dios (Salmos 119:105; 130). Necesitamos andar de conformidad con la Biblia (note Amós 3:3).

2.    «Andar» se refiere a la forma como vivimos. La frase que usamos hoy es «estilo de vida». Andar en la luz de la Palabra de Dios es poner todo nuestro empeño en hacer lo que Dios desea (2ª  Timoteo 2:15a; Hebreos 11:6; Filipenses 3:13-14). No somos perfectos, pero cuanto tropezamos, necesitamos levantarnos y seguir avanzando. ¡La sangre nos limpiará continuamente!

 

II. RECUERDE: DIOS ES FIEL PARA PERDONAR NUESTROS PECADOS (1:9).

A.    Lo que recalca esto es diferente de lo que recalca la anterior promesa. Algunos preguntan: «¿Cómo puedo saber que soy perdonado?». ¡Puede saberlo porque Dios es fiel y justo!

1.    Dios es fiel; usted puede confiar en El (1:7).

2.    Dios es justo. Cuando Jesús murió por nuestros pecados, se pagó el castigo que exigía la justicia de Dios (esto es lo que «propiciación» significa; 2:2). ¡Dios puede, con toda justicia, perdonar nuestros pecados! (¡El cristiano que no está seguro del perdón, duda de si la muerte de Jesús fue suficiente o no!)

B.   Hay una condición: «Si confesamos nuestros pecados...» (verso 9). La gente trata de esconderse, de olvidarse, de justificarse y de huir de sus pecados. Juan dice que necesitamos confesarlos (note Proverbios 28:13).

1.    La palabra compuesta griega que se traduce por «confesar» no significa sencillamente reconocer que hemos pecado; significa «decir lo mismo», esto e, lo mismo que dice Dios. Debemos ver el pecado como Dios lo ve, esto es, darnos cuenta de qué terrible es y hacer todo lo que necesitamos para apartarnos de él (Hechos 8:22; Santiago 5:16).

2.    Juan no está diciendo que recitemos un fácil «lo siento» creyendo que con esto el asunto estará arreglado. Lo que significa, en primer lugar, es esforzarnos por andar en luz, y en segundo lugar, ¡tener un corazón destrozado cuando hemos sido incapaces de andar así!

 

III. RECUERDE: TENEMOS ABOGADO PARA CON EL PADRE (2:1).

A.    Debido al énfasis que pone Juan en la limpieza y el perdón, algunos podrían inferir que no hay problema en pecar, porque Dios perdonará. Juan refuta esto en el versículo la. Aquí no se usa el tiempo presente en el griego, sino el aoristo, que indica acción de una sola ocurrencia. En otras palabras, lo que Juan está diciendo es: «¡No deseo que cometan ni siquiera un pecado!». Por otro lado, él sabe que aun si andamos en la luz (acción continua), cometeremos pecado (pecado de una sola ocurrencia, no un estilo de vida pecaminoso). He aquí la tercera palabra de aliento: «... abogado tenemos».

1.    «Abogado» proviene de una palabra griega que significa «uno llamado al lado» para ayudar. Se usaba en las salas de juicio para hacer referencia al defensor.

2.    ¡Jesús ruega por nosotros! (Vea Romanos 8:34; Hebreos 4:15-16.)

B.   Nuevamente hay una condición: «... si guardamos sus mandamientos» (2:3).

1.    ¿Cómo podemos saber que nuestra relación con Dios está bien? Por medio de poner todo nuestro empeño en hacer la voluntad de Dios (2:4-5).

2.    ¿Están nuestros corazones centrados en hacer la voluntad de Dios? El esclavo porque está obligado; el empleado obedece porque está necesitado; el hijo de Dios maduro obedece porque ese es su deseo.

 

CONCLUSIÓN

¡Qué confianza pueden darnos estas promesas! Estas promesas son solamente para el hijo de Dios que se compromete a vivir para Dios. ¿Es usted un cristiano fiel? ¡Necesita serlo!