Tito y Filemón:

Cómo poner las cosas en su lugar

 

LOS TÍTULOS

   Tito recibe el nombre del destinatario (1:4). Aunque Tito no se menciona en Hechos, es obvio, según se desprende de las epístolas de Pablo, que él era un valioso colaborador (2ª  Corintios 2:13; 7:6, 13- 14; 8:6, 16, 23; 12:18; Gálatas 2:1, 3; 2ª  Timoteo 4:10). Tito era un ciudadano griego (Gálatas 2:3), que Pablo había convertido (Tito 1:4). En vista de que Pablo siempre pareció enviar a Tito a situaciones difíciles, a este se le llamó «el apagafuegos de Pablo».

 

   Filemón también recibe el nombre del destinatario (verso  1). En vista de que Onésimo (verso  10), la persona de quien habla el libro, era oriundo de Colosas (Colosenses 4:9), podemos dar por sentado que él vivía en esta ciudad (cf. Colosenses 4:7-9 y Filemón 10-12).

 

LOS ANTECEDENTES

   El libro de Filemón fue escrito durante el primer encarcelamiento de Pablo en Roma (vea notas sobre Efesios). El propósito de esta epístola personal fue «poner en su lugar» la relación entre Filemón y Onésimo, siendo este el esclavo fugitivo de aquel, que había sido convertido por Pablo en Roma. Parece que Pablo esperaba ser liberado pronto (vea verso  22).

 

   Aparentemente, Pablo fue liberado de su primer encarcelamiento en Roma, e hizo más viajes y predicaciones que no se consignan en Hechos (vea notas sobre lera Timoteo). Durante este período, Pablo y Tito hicieron un viaje a Creta, donde Pablo dejó a Tito para «poner en su lugar» las cosas que adolecían de deficiencias en la congregación (Tito 1:5).

 

   Creta era una isla que estaba situada al sureste de Grecia, en el Mar Mediterráneo. En Jerusalén había representantes de Creta cuando el evangelio se predicó por primera vez (Hechos 2:11); tal vez algunos se convirtieron y llevaron consigo el evangelio cuando volvieron a su isla. Los habitantes de Creta eran descendientes de los filisteos. Eran atrevidos marineros y arqueros, pero tenían reputación de «mentirosos, malas bestias [y] glotones ociosos» (Tito 1:12). No era el mejor terreno para la siembra de la semilla del evangelio, pero a Dios le interesan todos los hombres (Hechos 10:34-35).

 

   Cuando Pablo escribió a Tito, aparentemente él se encontraba camino a Nicópolis (Tito 3:12), una ciudad que estaba al oeste de Grecia; tal vez pasaba por Macedonia. Pablo escribió para decirle a Tito cómo poner en su lugar las cosas que adolecían de deficiencias, pero es probable que también escribiera por otras razones: 1) animar a Tito en la difícil tarea que tenía delante de sí, 2) apoyar a Tito por medio de darle una epístola que tenía autoridad apostólica.

 

   Tito se escribió con un estilo lleno de autoridad, el cual los cretenses podían entender. No obstante, además de las sensatas instrucciones dadas a los miembros, el libro también contiene un aleccionador encargo para todos los predicadores (Tito 2:7-8) y dos de los más grandes pasajes doctrinales del Nuevo Testamento (Tito 2:11-14; 3:3-7).

 

   Hay quienes creen que después que Tito se encontró con Pablo en Nicópolis, este fue arrestado y llevado a Roma; puede que Tito se haya ido con él (2ª  Timoteo 4:10).

 

COMPENDIO DE TITO

 

I. LAS COSAS SE PONEN EN SU LUGAR POR MEDIO DE UN LIDERAZGO SÓLIDO (1).

A.    Deben elegirse hombres que sean esposos y padres de gran solidez (versos 59).

B.   Deben elegirse hombres que sean capaces de hacer frente a los falsos maestros (versos 10-16; vea 3:9-11).

 

II. LAS COSAS SE PONEN EN SU LUGAR POR MEDIO DE ENSEÑAR LA SANA DOCTRINA (2; note versos 1, 15).

A.    Se manda la sana doctrina (versos 1,7-8, 15).

B.   Se enseña la sana doctrina a todas las edades (versos 2-8) y a los siervos (versos 9-10).

C.   Se explica la sana doctrina (verso  11-14).

 

III. LAS COSAS SE PONEN EN ORDEN POR MEDIO DE PROMOVER LAS BUENAS OBRAS (3; note versos 1, 8, 14).

A.    La necesidad de buenas obras (vea 1:16; 2.7, 14).

1.    Como ciudadanos (versos 1-2).

2.    Como evangelistas (versos  8, 14).

B.   El motivo para las buenas obras: el amor de Dios (versos 3-7)

 

LECCIONES DE TITO

   La deficiencia más grande de la iglesia que estaba en Creta era la de un liderazgo sólido (1:5). Un buen liderazgo es esencial para que la iglesia sea lo que debería ser. Si una congregación ha existido por un período razonable de tiempo, pero no tiene ancianos, alguna deficiencia tiene. Una congregación no debe constituir ancianos si no hay hombres que llenen los requisitos. («Es mejor estar bíblicamente no organizados antes que no bíblicamente organizados.») Debe hacerse todo esfuerzo posible por cultivar hombres con los requisitos necesarios (1:5-9).

   Algunos enseñan que la responsabilidad que se le dio a Tito de constituir ancianos (1:5) prueba que él (un evangelista) tenía autoridad sobre los ancianos («autoridad de evangelista»). En Hechos 6:1-6 se indica que la escogencia de siervos especiales debe ser hecha por la congregación. Todo lo que el evangelista hace es «establecerlos» («ponerlos en el puesto»). El funcionario que toma el juramento de servicio al presidente de los Estados Unidos no tiene en ese momento autoridad sobre el presidente. Tampoco la tiene el predicador que constituye ancianos, sobre estos.

 

   Medite en 2:11-14 y 3:3-7. ¡Considere lo que Dios ha hecho por nosotros y cómo esto debe afectar nuestras vidas!

 

COMPENDIO Y LECCIONES DE FILEMÓN

Vea bosquejo del sermón.

 

<Leer entre líneas (Filemón)>

 

   Imagínese que recibe usted una carta por correo. Antes de leerla, echa un vistazo al remitente, y nota que es de parte de un amigo. Abre el sobre, esperando encontrar una alegre nota diciendo: ¿Cómo estás? Yo, bien». En lugar de esto, su amigo le abre su corazón. Puede que las palabras le alegren, le entristezcan o incluso le enojen. Agitado por la emoción, usted deja la carta y empieza a dar vueltas por la habitación. Una vez que ha dominado sus emociones, recoge las páginas y las vuelve a leer, lenta y detenidamente. Esta vez usted descubre cosas que no vio al principio. Deja la carta nuevamente, pero las palabras se le han quedado grabadas. Gradualmente, usted empieza a ver más implicaciones en el mensaje.

 

   La breve epístola a Filemón es como la carta que se describe en el párrafo anterior. Filemón era un líder de la iglesia que estaba en Colosas. Puede que haya sido convertido por Pablo (verso 19b); ciertamente Pablo lo consideraba un amigo íntimo. Imagínese la escena cuando Tíquico (Colosenses 4:7) se presenta un día ante la puerta de Filemón, diciendo: «Tengo una carta para ti de Pablo, una carta que ha recorrido todo el camino desde Roma». Filemón da un paso adelante, y mientras sonríe, toma el rollo. Cuando hace esto, ve que a Tíquico lo acompaña uno que le había agraviado, alguien a quien creyó que no volvería a ver: Onésimo (Colosenses 4:7-9), un esclavo que había robado de su casa, y luego huyó de noche. Filemón deja de sonreír y frunce el ceño; las mejillas cambian de color por la ira. Los pensamientos se le inundan con palabras amargas, y cuando abre su boca para decir algo, Tíquico le advierte que no diga nada, hasta que lea la carta que le envía Pablo. Respirando trabajosamente, Filemón toma asiento y comienza a leer.

 

   Esta es una epístola única del Nuevo Testamento. Al comienzo, la lectura es un poco de correspondencia personal, que permite un vislumbre de la era en que vivía Pablo. Al leer, volver a leer y meditar en ella, uno encuentra lecciones para todas las eras.

 

I. LA ESCLAVITUD Y LOS PROBLEMAS SOCIALES.

A.    Le epístola debe estudiarse a la luz de la esclavitud de aquellos tiempos.

1.    Onésimo era un esclavo, era propiedad de Filemón. Para un esclavo, difícilmente había un delito más grave que podía cometer, que el delito de escapar, agravado por el de hurto. Filemón estaba en todo su derecho de infligir el más severo de los castigos. (Pablo no minimizó el delito de Onésimo.)

2.    La esclavitud es contraria a los principios que defendemos como cristianos, pero el Nuevo Testamento pone especial énfasis en los amos y en los esclavos (Efesios 6:5-9; Colosenses 3:22-4:1). No vemos que se censure de modo rotundo la esclavitud, ni siquiera en el libro que estamos estudiando, ¿Por qué?

a.     Es cuestión de prioridades. Al cristianismo le interesa más el alma que pasará la eternidad en algún lugar, que el cuerpo que en pocos años volverá al polvo.

b.     Es cuestión de procedimientos. Se trataba de una situación explosiva que debía manejarse cuidadosamente.

(1)  El enfoque cristiano jamás ha contemplado la revolución.

(a)   Debemos respetar a los que tienen la autoridad, aun si no son cristianos (Romanos 13:1 ss.).

(b)  Hemos de orar por nuestros líderes, para que pueda haber paz (1ª  Timoteo 2:1 ss.).

(2)  El enfoque cristiano consiste en enseñar los principios cristianos, consiste en cambiar la vida por medio de cambiar el corazón.

(3)  Este enfoque funcionó. Dondequiera que los principios cristianos se han enseñado y practicado, la esclavitud fue al final abolido.

B.   Esta es una lección que necesitamos hoy. A los cristianos deben preocuparles los problemas sociales. Sin embargo, nuestro objetivo primordial no debe ser el cambio social, sino la salvación de las almas. ¡Estamos resolviendo problemas sociales mientras enseñemos y prediquemos el evangelio de Cristo y los maravillosos principios que Jesús nos dio!

 

II. LOS HERMANOS Y EL PERDÓN

A.    Es difícil para nosotros apreciar en su totalidad el dilema en que se encontraba Filemón. Onésimo merecía el más severo de los castigos. Filemón no deseaba ofender a Pablo, y tampoco perder el respeto de su casa. Era uno de los «problemas de perdón» más difíciles que jamás enfrentó hombre alguno. Note qué delicadamente lo manejó Pablo.

1.    Comenzó de un modo positivo, elogiando a su amigo, Filemón (versos 4-7).

2.    No exigió; rogó (versos 8-9, 14).

3.    Con mucho tacto le recordó los sacrificios que él hizo, refiriéndose a sí mismo como «anciano» y «prisionero», añadiendo: «... recíbele como a mi mismo (verso 17).

4.    Recalcó que Onésimo había llegado a ser un cristiano activo y servicial (versos 11- 13) y sería útil a Filemón (verso 16).

 

5.    Introduce algo de comicidad con un juego de palabras (verso 11). «Onésimo» significa «de provecho» o «útil». En el pasado, «Bueno para algo» era «bueno para nada»; como cristiano, sería verdaderamente «bueno para algo».

6.    Dio a entender que la mano de Dios pudo haber estado en todo lo sucedido (verso 15).

7.    Sin minimizar el delito, ofreció pagar por los daños (versos 18–19; el versículo 18 es la clave del libro).

8.    Pablo le recordó a Filemón lo que le debía (versos 19b, 20).

9.    Expresó confianza en la decisión que tomaría Filemón (verso 21).

 

C.   Son situaciones delicadas las que se suscitan en la iglesia, cuando un hermano se vuelve contra otro. ¡La mayoría de ellas se resolverían si todos «actuaran como cristianos»!

 

Necesitamos aprender a perdonar, no solo por causa del mandamiento, ¡sino también por causa de la gran deuda que tenemos para con el Señor! (Efesios 4:32.)

 

III. CRISTO Y LA CRUZ.

A.    Pablo estaba insinuando algo contrario a la sociedad de su tiempo. ¿Cómo se le podía ocurrir a Pablo que Filemón perdonara a un esclavo? Se debía a que Pablo estaba saturado con Jesús (Gálatas 2:20). Lo que Pablo insinuaba traza un paralelo con lo que Jesús hizo por nosotros.

1.    Nosotros nacimos siendo «buenos para algo»; cuando el pecado entró en nuestras vidas, llegamos a ser «buenos para nada». Al igual que Onésimo, al entrar en contacto con el evangelio, nos damos cuenta de nuestra condición.

2.    Jesús dijo: «Yo pago la deuda». ¡Luego dijo al Padre, en beneficio suyo y mío: «Recibe a este como a mí mismo»!

3.    ¡Hemos vuelto a ser «buenos para algo», útiles tanto a Dios como al hombre!

B.   Eso es lo que Jesús hizo por Pablo, de modo que este no dudó en insinuar que Filemón lo hiciera por Onésimo. Si podemos entender lo que el Señor hizo por nosotros, ¡cambiará nuestra visión de todas las cosas!

 

CONCLUSIÓN

   Son poderosas lecciones las que se pueden encontrar en este pequeño libro que se oculta entre Tito y Hebreos. Necesitamos leerlo, releerlo, meditarlo e incluso leerlo entre líneas.