2ª Timoteo

La Antorcha pasa de una generación a otra

 

 

 

EL TÍTULO

   Esta es la segunda epístola que dirige Pablo a su amigo más joven y acompañante de viaje (1:2).

 

LOS ANTECEDENTES

   Cuando Pablo escribió 2ª  Timoteo, él se encontraba en Roma (1:17) y en la cárcel (1:8; 2:9). El tono de esta epístola, no obstante, es marcadamente diferente de las «epístolas de la prisión» originales (vea notas sobre Efesios). En estas, él expresó que esperaba ser liberado (Filemón 22); en 2ª  Timoteo, en cambio, él piensa que su muerte es inminente (4:6 ss.). De acuerdo con la mejor reconstrucción de eventos que se puede hacer, Pablo fue liberado de la cárcel en Roma, después de dos años (Hechos 28:30). Luego él viajó extensamente, que fue el tiempo durante el cual escribió 1ª  Timoteo y Tito (vea notas sobre estos libros). En el 64 d. C., Roma fue incendiada, y Nerón culpó a los cristianos. Para esta fecha, Pablo volvió a ser arrestado, tal vez en Troas (3:13) o Nicópolis (Tito 3:12), y regresó a Roma. Este segundo encarcelamiento fue la ocasión de la escritura de 2ª  Timoteo. La fecha era cerca del 64—65 d. C.

 

   No estamos seguros de dónde se encontraba Timoteo en el momento de la escritura de esta epístola. Aparentemente, él había terminado su obra en Éfeso y se había ido a otro lugar (4:12).

 

   Pablo apremió a Timoteo a «venir pronto» (4:9). «Procura venir», le rogó el envejecido misionero, «antes del invierno» (4:21). Si Timoteo no venía antes del invierno, no sería posible viajar sino hasta la primavera. Lo que se da a entender es que si Timoteo no venía antes del invierno, Pablo no volvería a contar con la compañía de Timoteo o de Marcos (4:11); ni le servirían de nada el capote y los libros (4:13). En otras palabras, Pablo no estaría vivo cuando la primavera llegara.

 

   El propósito de la epístola es pasar la antorcha al hombre más joven, que había de mantenerla ardiendo, para luego pasarla a otros (2:2). Pablo trató de animar y fortalecer a Timoteo para la tarea y también advertirle en relación con hombres que trataran de obstaculizar su propio ministerio. Sobre todo, Pablo expresó su fe en Jesús, quien le ayudó a pasar por todos los problemas, y quien (confiaba Pablo) le ayudaría ahora (4:8, 17-18). Lo que se da a entender es que Jesús también estaría con Timoteo si este permanecía fiel a su encargo (4:1,5, 22). Para apreciar esta epístola plenamente, póngase usted en el lugar de Timoteo. ¡Qué desafío es continuar en el lugar de Pablo!

  

   Según la tradición, Pablo fue decapitado en Roma en el 64 ó el 65 d. C.

 

COMPENDIO

 

SALUTACIÓN (1:1-2).

 

I. PABLO ANIMA A TIMOTEO (1:3—2:26).

A.    A ser fiel (1:3-18).

B.   A estar firme (2:1-13).

C.   A ser aprobado por Dios (2:14-26).

 

II. PABLO ADVIERTE A TIMOTEO (3:1—4.8).

A. A tener cuidado con la apostasía (3:1-9).

B. A defender la fe (3:10-17).

C. A predicar la palabra (4:1-8).

 

NOTAS FINALES: Saludos, peticiones personales, bendición (4:9—22).

 

LECCIONES DE 2ª  TIMOTEO

   Las «últimas palabras» de alguien famoso han tenido a menudo especial importancia. En 2ª  Timoteo, tenemos las últimas palabras recogidas por escrito, de uno de los hombres más grandes del mundo: el apóstol Pablo. Estas palabras merecen ser leídas y consideradas una y otra vez.

 

   La esencia de esta epístola (y también la de 1ª  Timoteo y Tito) se encuentra en 1:14: «Guarda el buen depósito por el Espíritu Santo que mora en nosotros». Este «depósito» lo constituye la Palabra de Dios (1:13), depósito que había sido confiado a Pablo. «Guarda» significa mantener seguro. La Palabra de Dios es como un tesoro que ha sido puesto a nuestro cuidado; ¡debemos guardarlo con nuestra vida!

 

   En esta epístola se hace un gran énfasis en la Palabra de Dios. Esta se ha dado por inspiración (3:16-17). Nosotros hemos de aprender a «usarla bien» (2:15). La única manera de hacer esto es mediante el uso constante y diligente.

 

   En 2:24—26 vemos un hermoso cuadro del «siervo del Señor», que incluye un resumen de la actitud y el enfoque que nosotros debemos usar al enseñar a los demás.

 

   Las palabras de 3:1-7 suenan como si vinieran directamente de los titulares de prensa de hoy, ¿no le parece?

¡Que Dios nos ayude a todos a recibir el encargo de guardar el depósito de la Palabra y luego pasarlo fielmente a otros! (2:2.)

 

¡Guarda la fe, hermano!

(2ª  Timoteo 4:1—8)

 

   Es probable que las últimas palabras que el apóstol Pablo alguna vez escribió se encuentren en 2ª  Timoteo 4. En ellas, el viejo guerrero de la cruz le da las últimas órdenes al soldado más joven. Pablo, habiendo guardado la fe (verso 7), desafía a Timoteo a hacer lo mismo. No hay duda de que Timoteo leyó estas palabras con lágrimas en sus ojos.

 

   Aunque estas palabras tienen importancia especial para predicadores a tiempo completo del evangelio, Pablo incluye a todos los cristianos en el versículo 8. Es a todos que se nos ha confiado el evangelio (Mateo 28:18-20; etc.). Cada uno de nosotros debe, por lo tanto, aceptar el desafío de «guardar la fe».

 

I. UN SOLEMNE ENCARGO: ¡PREDICAR LA PALABRA! (3:16–17; 4:1–2).

A.    ¿Cuándo debemos predicar? Cuando sea oportuno y cuando no lo sea. Cuando la gente lo desee y cuando no lo desee.

B.   ¿Qué debemos predicar?

1.    Redargüir a los que están errados.

2.    Reprender a los que persisten en pecar (1ª  Timoteo 5:20). Pablo dijo a Tito que reprendiera a tales individuos «duramente, para que [fueran] sanos en la fe» (Tito 1:13).

3.    Exhortar a todos a obedecer la Palabra de Dios y a permanecer fieles. En Tito 2:15 se lee: «Esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad…».

C.   ¿Cómo debemos predicar?

1.    Con paciencia.

2.    Con doctrina.

 

II. UNA SERIA AMENAZA: LA APOSTASÍA VIENE (4:3–6; 1ª  Timoteo 4:1–3).

A.    Los pasos hacia la apostasía (versos 3–4).

1.    No apreciarán la sana doctrina.

2.    Se buscarán maestros que les prediquen lo que desean oír.

3.    Se apartarán de la verdad al error (1ª  Timoteo 1:4; 4:7; Tito 1:14).

B.   La solución a la apostasía: Cristianos firmes…

1.    Que están alerta.

2.    Que pueden soportar las aflicciones.

3.    Que sienten el peso de los perdidos.

4.    Que pueden cumplir en su campo de servicio.

 

III. UNA EMOCIONANTE PROMESA: UN GALARDÓN AGUARDA (4:6–8).

A.    En vista de que Pablo ha guardado la fe, él estaba lleno de confianza.

1.    Al mirar su presente (verso 6; Filipenses 2:17).

2.    Al mirar su pasado (verso 7; 1ª  Timoteo 6:12).

3.    Al mirar su futuro (verso 8a).

B.   Si guardamos la fe, nosotros también podemos estar llenos de confianza (verso 8b). En Hebreo 6:10, se lee: «Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún».

 

CONCLUSIÓN

¿Amamos nosotros «su venida»? Pablo dijo: «Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que aman su venida» (4:8; cf. Apocalipsis 22:20; 1ª  Corintios 16:22).

¿Estamos nosotros preparados para el regreso de Cristo? «Predica la palabra; está preparado a tiempo y fuera de tiempo…» (versos 2–3; NASB).