1ª Tesalonicenses:

Como  consolidar a Cristianos Nuevos

 

 

EL TÍTULO

   Este libro lleva el nombre de los destinatarios: cristianos que vivían en Tesalónica, una ciudad de Macedonia (1:1).

 

LOS ANTECEDENTES

   Después que Pablo recibió el llamado macedónico (Hechos 16:9), primero predicó en Filipos (vea notas sobre Filipenses), luego viajó ciento sesenta kilómetros hacia el oeste sobre la vía Ignacia, a Tesalónica (Hechos 17:1-9). Tesalónica era uno de los puertos marítimos más importantes del Mediterráneo. Era rico, pero inicuo. Estaban cerca las laderas cubiertas de nieve del monte Olimpo, que se consideraba el hogar de los dioses míticos de Grecia.

 

   Como era costumbre de Pablo, él y sus acompañantes fueron primero a los judíos, hablando en la sinagoga durante tres días de reposo. Solo unos pocos entre los judíos creyeron, sin embargo, «gran número» de griegos fueron receptivos (Hechos 17:4). Los judíos incrédulos, llenos de envidia, comenzaron un disturbio. Como no pudieron encontrar a Pablo ya Silas, llevaron a otros cristianos ante los gobernantes de la ciudad. Entonces, los hermanos enviaron a Pablo, a Silas y a Timoteo, a Berea, pero no pasó mucho tiempo para que vinieran judíos de Tesalónica y empezaran a crear problemas otra vez. Una vez más, Pablo se trasladó a otro lugar, haciéndolo esta vez, a Atenas. Pablo estaba preocupado por los cristianos nuevos de Tesalónica, pero no podía volver (2:17-18). Cuando Timoteo trajo noticias de Tesalónica, sus temores se confirmaron. Además de los problemas normales de la vida, había tres asuntos afectando la incipiente fe de ellos: 1) la persecución, 2) la tentación a volver a la antigua forma de vida de ellos, y 3) las falsas enseñanzas. Pablo envió a Timoteo de regreso a Tesalónica (3:2-3, 5). Poco después, Pablo siguió hasta Corinto. Fue estando allí que Timoteo volvió con buenas noticias: los hermanos de Tesalónica estaban básicamente manteniéndose fieles (3:6). Esta fue la ocasión para que Pablo escribiera 1era Tesalonicenses, una de las primeras epístolas suyas (y puede que fuera la primera; vea notas sobre Gálatas). Los propósitos de la epístola eran expresar interés y gozo en cuanto a los tesalonicenses y suplir algunas enseñanzas que hacían falta en la fe de ellos (3:10).

 

  Esta carta puede fecharse con considerable precisión: Lucas se refiere a Gallón, en relación con la obra de Pablo en Corinto (Hechos 18:12), y una inscripción hallada en Delfos, nos permite fechar la estadía de Galión en esa misma ciudad. Usando la información anterior, fechamos la escritura de Tesalonicenses, desde Corinto, cerca del 50 d. C.

 

COMPENDIO

 

SALUTACIÓN (1:1-4).

 

1. PABLO CONSOLIDA A LOS CRISTIANOS NUEVOS CRISTIANOS POR MEDIO DE RECORDARLES: Cómo era (1:5—3.13).

A.    Les recuerda la conversión de ellos (1:5-10).

B.   Les recuerda cómo trabajó entre ellos (2:1-13).

C.   Les recuerda cuánto se interesó en ellos (2:14-3:13).

 

II. PABLO CONSOLIDA A LOS CRISTIANOS NUEVOS CRISTIANOS POR MEDIO DE EXHORTARLOS: Cómo debe ser (4:1—5:22).

A.    Deben vivir en santidad (4:1-12).

1.    Deben abstenerse de fornicación (4:1-8).

2.    Deben amarse unos a otros y ser sinceros (4:9-12).

B.   Deben vivir llenos de esperanza (4:13-5.11).

1.    Cristo viene otra vez (4:13-18).

2.    Deben estar preparados cuando El venga (5:1-11).

C.   Deben vivir ayudando (5:12-22).

 

BENDICIÓN Y DESAFÍO (5:23-28).

 

LECCIONES DE 1ª  TESALONICENSES

   A los cristianos nuevos se les llama «niños en Cristo» (1ª  Corintios 3:1); esto es lo que eran los cristianos de Tesalónica. En las dos epístolas de Pablo a los tesalonicenses, su enfoque fue el de un padre concienzudo. En la primera epístola, él fue como una nodriza (2:7’), el padre preocupado (2:11). Les instó a hacer el bien. En la segunda epístola, cuando se dio cuenta de que un enfoque de ternura no funcionó con algunos, su tono se volvió más severo; esta vez les ordenó (2ª  Tesalonicenses 3:6; etc.). Como todo padre bien lo sabe, diferentes situaciones requieren diferentes enfoques, así también lo sabe todo predicador y maestro.

 

   Pablo escribió para suplir lo que hacía falta a la fe de ellos (3:9-13). Hay dos cosas esenciales para fortalecer la fe: 1) estudiar la Palabra de Dios (Romanos 10:17) y 2) obedecerla (Santiago 2:20). Pablo apremia a hacer las dos.

 

   Desde un punto de vista teológico, 1ª  y 2ª  Tesalonicenses son importantes porque tratan la segunda venida de Cristo. Uno de cada veinte versículos del Nuevo Testamento trata directa o indirectamente la segunda venida. Es un tema bíblico vital, y la correspondencia con los tesalonicenses aumenta considerablemente nuestro entendimiento del tema.

 

   Los que enseñan que Cristo volverá a la tierra a reinar durante mil años, dicen que 4:13-18 habla de un «rapto», cuando los buenos serán levantados «primero» (verso 16), antes que los malos («la primera resurrección»), y luego los buenos se encontrarán con Cristo en el aire, donde ellos se quedarán durante los siete años que siguen. Las Escrituras no dicen nada acerca de un «rapto». Los muertos en Cristo han de ser levantados antes que los vivos en Cristo para ir a encontrarse con Este (4:16). Juan 5:28,29 enseña que solo hay una «hora» (esto es, un momento en el tiempo) cuando los buenos al igual que los malos serán levantados. Solo hay una resurrección, después de la cual todos serán juzgados de inmediato (Hebreos 9:27).

 

«La voluntad de Dios es

vuestra santificación»

(1ª  Tesalonicenses 4:3-7)

 

   La palabra «santificación» aparece tres veces en 4:3-7. Muchos de nosotros no estamos seguros acerca de la santificación. Se dice que un predicador, en una asamblea en que estaba predicando, pidió a todos los que estaban santificados que se pusieran de pie. Dos se pusieron de pie: un anciano y un predicador a tiempo parcial. El resto no sabía si estaban santificados o no. Si usted es hijo de Dios, lo aparente o no, lo sienta o no, incluso, lo crea o no, ¡usted está santificado!

 

I. DEFINICIÓN DE SANTIFICACIÓN.

A.    La «santificación» no significa que se haya alcanzado la «perfección sin pecado», sino que se «ha sido apartado».

1.    La palabra puede referirse a un estado o condición. Se refiere al hecho de haber llegado nosotros a ser cristianos (1ª  Corintios 6:11). Todo cristiano es santo por haber sido santificado.

2.    La palabra puede referirse a un estilo de vida, que es el sentido con que se usa en 4:3-7. Envista de que hemos sido apartados, nuestro estilo de vida debe ser consecuente con ello. Se nos desafía a no vivir como los paganos (verso 5).

B.   La palabra también lleva implícita la idea de dedicación, consagración, esto es, ser apartado para un propósito especial. Esto es lo que se da a entender en el texto bajo estudio (vea 2ª  Timoteo 2:20-21).

1.    Un serio peligro es el deseo de ser como todo el mundo. Necesitamos la valentía para ser diferentes (Romanos 12:2; 2ª  Corintios 6:17-18; Santiago 4:4; Daniel 1; 3; 6).

2.    Nosotros pertenecemos de un modo especial a Dios; debemos, por lo tanto, vivir de un modo que refleje a quién pertenecemos Corintios 6:20).

C.   La palabra «santidad» proviene de la misma raíz de la palabra «santificación». La idea clave de la palabra “santidad” es piedad, esto es, ser como Dios.

1.    Dios es santo (Isaías 6:3; Apocalipsis 4:8), por lo tanto, nosotros debemos ser santos (Levítico 20:7). «... sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo» (1ª  Pedro 1:15-16).

2.    Al mundo no le gusta lo que es diferente, pero este es el desafío que se nos presenta como hijos de Dios (Tito 2:14; 1ª  Pedro 2:9). Debemos actuar de modo diferente porque somos diferentes. Nuestro Dios, nuestro Rey, nuestro reino, nuestros valores, nuestros propósitos son diferentes.

 

II. DEMOSTRACIONES DE SANTIFICACIÓN (4:3—7).

A.    «... que os apartéis de fornicación» (verso 3).

1.    «... la voluntad de Dios es vuestra santificación». La pureza sexual no es asunto opcional para el hijo de Dios.

2.    Una ilustración de santificación es evitar la «fornicación», o el pecado sexual en general.

B.   «... que cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor» (verso 4).

1.    Es probable que la palabra griega que se traduce por «esposa», se refiera al propio cuerpo de uno (note 1ª  Samuel 21:5; 2ª  Corintios 4:7). Debemos aprender a dominar nuestras pasiones.

a.     La pasión y la sexualidad no son malas. Dios es el creador de la sexualidad. La práctica de esta es correcta en la situación correcta: «Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios ya los adúlteros los juzgará Dios» (Hebreos 13:4).

b.     Las relaciones sexuales en el momento incorrecto, en el lugar incorrecto, con la persona incorrecta, son incorrectas, esto es, cuando se practican fuera de un matrimonio escriturario, con cualquier persona que no sea el cónyuge de uno. «Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca» (1ª  Corintios 6:18).

2.    Puede ser que la palabra traducida por «mujer», se refiera a la esposa de uno riera Pedro 3:7).

a.     El elemento más altamente disuasivo de la fornicación lo constituye una buena relación con un cónyuge escriturario (1ª  Corintios 7:2-5; Proverbios 5:15,18-20).

b.     Jóvenes, ¡una de las decisiones más importantes que ustedes alguna vez tomarán es con quién se casarán!

C.   «... que ninguno [...] engañe en nada a su hermano» (verso 6).

1.    Puede que Pablo esté dando dos ilustraciones de santificación: abstenerse de pecados sexuales y ser rectos en los tratos comerciales. Los tratos comerciales reflejan santidad o la ausencia de esta. Es probable que Pablo todavía esté hablando de pecados sexuales.

 

a.     La expresión genérica «en ningún» fue añadida antes de la palabra «asunto», por los traductores (NASB).

b.     En el griego hay un artículo definido antes de «asunto», de modo que se lee «el asunto». ¿Qué «asunto» era el que Pablo había estado tratando? El asunto de los pecados sexuales.

2.    Los pecados sexuales hieren a otros: a nuestros cónyuges, a los cónyuges de otros, a nuestros padres, a la iglesia. El pecado sexual no es asunto de «entretenimiento y juegos» como lo presentan los medios de comunicación. Destruye nuestras relaciones con los demás; ¡destruye nuestra relación con Dios!

 

CONCLUSIÓN

A.    La forma como vivimos tiene que ver con nuestra relación con Dios. Cuando José fue seducido, él no huyó por temor de que Potifar lo matara. Esto fue lo que dijo: «¿Cómo, pues, [...] pecaría [yo] contra Dios?» (Génesis 39:9). En otras palabras: «Pertenezco a Dios. Soy de El de un modo especial. Estoy santificado, santo. ¡No puedo hacer esto!».

B.   ¿Está usted santificado? (¿Es usted cristiano?) ¿Vive usted como cristiano?