Filipenses:

El Regocijo en Cristo

 

 

EL TÍTULO

   El libro de Filipenses lleva el nombre de los destinatarios. El libro se dirige especialmente a los cristianos que vivían en la ciudad de Filipos (1:1).

 

LOS ANTECEDENTES

   En su segundo viaje misionero, respondiendo al «llamado macedónico» (Hechos 16:9-10), Pablo y su grupo navegaron a Filipos, una colonia romana que era una importante ciudad de Macedonia (que es hoy la porción norte de Grecia). Aunque no era grande, Filipos era una ciudad que tenía importancia histórica. La mayoría de nosotros sabemos de ella porque Pablo fue allí con el evangelio. Hechos 16 relata una parte del trabajo que realizó Pablo allí: la conversión de Lidia y su casa, la sanidad de una muchacha poseída por un demonio y la conversión de un carcelero.

 

   Después que Pablo salió de Filipos, él mantuvo estrechos lazos con los nuevos cristianos de allí. Ellos enviaban sostenimiento a Pablo dondequiera que este viajara (1:5; 4:15-16). El hacía un esfuerzo especial por visitarlos cada vez que podía; amaba a esta iglesia (4:1). Cuando Pablo fue encarcelado en Roma, él escribió varias «epístolas de la prisión» (vea las notas sobre Efesios). Una se dirigió a la luchadora congregación de Filipos (1:1, 7, 13-14; 4:22) cerca del 60—62 d. C.

 

   No fue el propósito de esta epístola presentar un tratado cuidadosamente elaborado de verdades básicas cristianas, como sí lo fue el de romanos. Tampoco se escribió primordialmente para corregir errores doctrinales y morales, para lo cual sí se escribieron las epístolas a los Corintios. Antes, es una epístola personal.

 

   Pablo menciona por lo menos cuatro razones para escribir la epístola. En primer lugar, ellos le habían enviado ayuda a Roma (1:5; 2:25ss.; 4:10, 14, 18), y deseaba agradecerles. En segundo lugar, en vista de que la ayuda había sido llevada por Epafrodito (2:25; 4:18), que había enfermado de muerte (2:25- 30), Pablo deseaba tranquilizarlos acerca del asunto. En tercer lugar, él deseaba que ellos supieran acerca de sus planes de enviar a Timoteo pronto y de sus planes a largo plazo de visitarlos (2:19-23; 1:26; 2:24; vea Filemón 22). En cuarto lugar, deseaba enviarles un mensaje de amor, aliento y edificación.

 

   Son varios temas los que se presentan en todo el libro. Uno que sobresale es el tema del gozo (4:4-7). Las palabras «gozo» y «regocijo» se encuentran por lo menos dieciséis veces en el libro. Este no es el gozo que resulta de «una actitud mental positiva»; antes, este es gozo en Cristo. La frase «en Cristo» o el equivalente de esta, se encuentra diecinueve veces en el libro. Al leer el libro, busque usted las muchas referencias a «Jesucristo, y este crucificado».

 

COMPENDIO

En vista de que Filipenses es una epístola personal, cualquier intento por compendiarla debe, necesariamente, ser artificial. Un compendio clásico se centra en Cristo: Capítulo 1: Cristo es nuestro propósito (1:21). Capítulo 2: Cristo es nuestro modelo (2:5). Capítulo 3: Cristo es nuestro galardón (3:13-14). Capítulo 4: Cristo es nuestra provisión (4:13, 19). He aquí una lista del contenido:

 

1. SALUTACIÓN DE PABLO (1:1-2).

 

II. ACCIÓN DE GRACIAS y oración por los filipenses (1:3—11).

 

III. VISLUMBRE del encarcelamiento de Pablo y de los padecimientos en general (1:12—30).

 

IV. ALIENTO a la unidad por medio de ser humildes y obedientes como Cristo lo fue (2:1— 18).

 

V. Un PLAN FUTURO de enviar a Timoteo y un plan inmediato de enviar a Epafrodito (2:19- 30).

 

VI. ADVERTENCIAS contra los falsos maestros; Pablo mismo puesto como un ejemplo apropiado a seguir (3).

 

VII. EXHORTACIONES varias a la unidad, al gozo y a pensar bien (4:1-9).

 

VIII. GRATITUD por el presente de ellos, con enseñanzas sobre el contentamiento (4:10- 19).

 

IX. CONCLUSIÓN: saludos personales y bendición (4:20-23).

 

LECCIONES DE FILIPENSES

   Aunque el gozo que se recalca en el libro no es sencillamente el resultado de «una actitud mental positiva», sucede que Filipenses contiene algunos de los más excelentes materiales sobre la actitud positiva que debe caracterizar al cristiano (2:5; 3:13-14; 4:4-8).

 

   La mayoría de nosotros ha oído a menudo las palabras «todo lo puedo en Cristo que me fortalece» (4:13). Esta frase puede usarse como una verdad general, sin embargo, Pablo estaba pensando en algo específico cuando escribió tales palabras: Por medio de Jesús, él había aprendido a estar contento cual fuera la condición económica o física en que se encontrara (4:11-12). Nosotros podemos aprender a estar contentos por medio de Jesús.

 

   Los eruditos han batallado con las implicaciones de la frase “en Cristo”. Algunas traducciones la amplían de modo que se lee «unión con Cristo» o «en el cuerpo de Cristo». Es probable que sea mejor dejarla como se lee. Esta relación con Jesús es tan estrecha y tan íntima que la única manera como puede expresarse es diciendo que uno está «en Cristo».

 

   Aunque la epístola no es un tratado doctrinal, contiene un hermoso pasaje cristológico: 2:5-11. Hay quienes creen que este fue un himno cristiano primitivo. Es un pasaje profundo, pero Pablo lo usa para un propósito sencillo: enseñarnos a darnos generosamente a los demás. Si hacemos esto, ¡algún día, Dios nos galardonará!

 

Cómo ser feliz en cadenas

(Filipenses 1:3-11)

 

   Pablo fue encarcelado en cadenas en Roma. Él podía haber pasado el tiempo conmiserándose y lamentándose. En lugar de ello, se regocijó y animó a otros a hacer lo mismo (4:4-7). Puede que nosotros no estemos físicamente encarcelados, pero nosotros llevamos cadenas de tamaños y longitudes variables: la salud que falla, un matrimonio en problemas, una tensión laboral, hijos que destrozan el corazón. ¿Cómo pudo Pablo ser feliz en sus cadenas? ¿Cómo podemos nosotros ser felices en las nuestras? Pablo nos explica en la sección de «acción de gracias» de su epístola a los filipenses (1:3-11).

 

I. MIRE EL PASADO CON ACCIÓN DE GRACIAS PARA DIOS (1:3-5).

A.    Cuando Pablo pensaba en su relación de diez años con la iglesia de Filipos, ¡él no recordaba otra cosa más que gratas memorias!

1.    ¡El agradeció a su Dios por todos sus recuerdos de ellos! (verso 3).

2.    El podía elevar oraciones por todos ellos con gozo (verso 4; note también «todos vosotros» en los versículos 7—8).

B.   ¿Significa esto que no sucedieron más que cosas buenas, cuando Pablo estuvo en Filipos? ¿Significa que la iglesia de Filipos era perfecta? De ninguna manera (4:2; Hechos 16:l6 ss.).

1.    Debe de significar que cuando Pablo volvía su mirada a las cosas desagradables, él podía ver el bien que resultó de ellas (Romanos 8:28).

a.     El maltrato que recibió en Filipos dio como resultado la conversión del carcelero (Hechos 16:16-34).

b.     Su salida dio como resultado que el evangelio se predicara en otros lugares (Hechos 16:39).

2.    Ciertamente significa que Pablo elegía recordar las cosas buenas que había en medio de las malas.

a.     La «participación» de ellos en el evangelio desde el comienzo hasta el presente (verso 5).

(1)  La palabra que se traduce por «participación» (koinonia) era una palabra importante para Pablo (1:7; 2:1; 3:10; 4:15). Significa «tener en común» y se refiere a una «participación conjunta».

(2)  Debido a la fe que les era común, los filipenses hacían partícipe a Pablo de lo que tenían (4:10, 15- 16). Cuando nosotros sostenemos misioneros, ¡nosotros participamos en los esfuerzos de ellos!

b.     Podemos concentrarnos en las cosas malas que han sucedido y acabar siendo hombres y mujeres amargados, o podemos recordar las cosas buenas, dar gracias a Dios, y ser felices.

 

II. MIRE EL PRESENTE CON CONFIANZA EN DIOS (1:6—8).

A.    Cuando Pablo pensaba en los cristianos filipenses, ¡su corazón se llenaba de amor (verso 7- 8) y de confianza! (Verso 6 a.) El tema de la confianza satura todo el libro (la palabra griega que da la idea de estar confiado ocurre seis veces). ¿Por qué estaba confiado Pablo?

1.    Se debía, en primer lugar, a quién es Dios: ¡Dios es el que trabaja en nosotros! (Verso 6 b.)

a.     Pablo no se atribuyó reconocimientos por el comienzo de la iglesia en Filipos; ¡dice que fue Dios quien comenzó esa buena obra!

b.     Esto fue lo que dijo: «¡Lo que Dios comienza, lo termina!».

2.    Se debía, en segundo lugar, a quiénes eran los filipenses: Dios podía trabajar en las vidas de ellos debido a la perseverancia de ellos (versos 7—8).

a.     Dios no busca personas perfectas en quienes trabajar; El busca a los que le permitan trabajar en sus vidas.

b.     Pablo mencionó especialmente la comunión de ellos en relación con él, el evangelio y la gracia (verso 7).

(1)  Cuando el evangelio era atacado, ellos lo amaban y lo defendían.

(2)  Cuando Pablo estuvo en prisión, ellos no le volvieron la espalda (2ª  Timoteo 1:8), sino que le ayudaron.

B.   Cual sea la empresa que tengamos por delante, si somos cristianos fieles y la empresa es justa, no estamos solos al emprenderla. Dios está siempre trabajando en nuestras vidas (2:13; vea Efesios 3:20).

 

III. MIRE EL FUTURO CON ORACIÓN PARA DIOS (1:9—10).

A.    «Uno puede mirar el futuro con ojos llenos de optimismo o con ojos llenos de lágrimas». Pablo no era alguien que ignorara las realidades de la vida. Sabía que los filipenses seguirían haciendo frente a desafíos. ¡Su solución era la oración! Oraba especialmente por que los filipenses siguieran madurando en el Señor:

1.    Que crecieran en el amor agape (verso 9a).

2.    Que crecieran en el conocimiento de la Palabra de Dios (verso 9b).

3.    Que crecieran en la capacidad para decidir entre el bien y el mal (verso 9b, 10a; vea Hebreos 5:14.).

4.    Que crecieran en carácter cristiano (verso 10b).

5.    Que crecieran en vivir vidas-llenas de frutos (verso ha; vea Juan 15:8; Gálatas 5:22-23).

B.   Si vamos a enfrentar el futuro con confianza, tomemos la determinación de hacer todo 1o posible por:

1.    Vivir más cerca de Dios cada día (verso 11b). Permanecer en El. Jesús dijo: «el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer» (Juan 15:5b).

2.    Glorificar a Dios en todo (verso 11b). En Mateo 5:15-16 se lee: «Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos».

3.    Poner el futuro en las manos de Dios, sabiendo que cuando Cristo regrese (versos 6, 10) ¡todo saldrá bien!

 

CONCLUSIÓN

   Podemos mirar el pasado con desazón o con gratitud. Podemos mirar el presente con temor o con confianza. Podemos mirar el futuro con aprensión o con oración. Podemos depender de nuestra propia fortaleza o podemos aprender a depender de Dios. La primera opción es fórmula segura para la infelicidad; la segunda es la fórmula de Dios para la felicidad.