LA DISCIPLINA 

Sana doctrina (Lecc. 9) Tomo  III

Todo cristiano, de ser posible, debe de tener comunión
con alguna congregación local. Le conviene a é1 y a la causa en general, porque le ayuda guardar vivo en él el sentido de responsabilidad y le guarda a é1 en contacto con los que le pueden ser una fuente de ánimo y recibe la iglesia el beneficio de su cooperación. Cada iglesia debe de conocer a sus miembros; esto también conviene tanto a los miembros como a la iglesia. Toda iglesia debe de guardar una lista de la membresía, como también un registro de sus actividades.

LOS DIRECTORES DE LA CONGREGACIÓN
En
la disciplina, como también en otros asuntos, los ancianos deben de tomar la dirección. Les toca a ellos apacentar a la iglesia (Hechos 20:28), sobrellevar a los enfermos (v. 35), y velar por las almas de los que están bajo su cuidado (Heb. 13:17). Aunque no haya en dada congregación hombres debidamente elegidos como obispos, es un hecho que hay quienes toman la dirección. Todo cuerpo de hombres, organizado o no organizado, tiene a ciertos hombres de entre ellos por directores, por lo tanto, toda congregación, aunque no tenga ancianos
debidamente elegidos, puede ejercer disciplina y tiene la obligación de hacerlo.

Si una congregación tiene las cualidades suficientes para que tenga el derecho de existir, tiene también el derecho de protegerse contra aquellos que buscarían trastornar sus propósitos o destruir su paz. Además, el Señor requiere que su iglesia se guarde relativamente pura y propia para su servicio. Este es el propósito de la disciplina.

EL SIGNIFICADO DE LA DISCIPLINA

La disciplina en la iglesia pertenece a la enseñanza, corrección y desarrollo de sus miembros, teniendo como fin la salvación final de ellos. Nadie debe de estar pensando que trate la disciplina solamente de despedir a los miembros desordenados. Aplíquese la excomunión solamente después de haber fallado otros procedimientos disciplinarios.

LA NECESIDAD DE LA DISCIPLINA

En todo cuerpo bien gobernado, sea familiar, estatal, o eclesiástico, tiene qué haber disciplina, o de otra manera habrá fracaso. Ella desarrolla la paz y la alegría, tanto
como la eficiencia, del cuerpo, y desarrolla el carácter
de todos los interesados. Considérese el hogar en que no es evidente la disciplina, el ejército en que no es mantenida, o la escuela en que no es observada. Trate uno de imaginarse a una iglesia donde no exista la disciplina cristiana. Los hijos obedecen a los padres, el soldado al oficial debidamente elegido, el alumno al maestro, y el cristiano al Señor; de otra manera se corrompe la paz y la utilidad de cada uno y el propósito de cada institución es malogrado. Muchas iglesias, en su manera negligente e indeterminada de hacer las cosas, no prestan casi nada de atención a la disciplina. No se avanza esfuerzo sistemático de instruir a los miembros ni de prepararlos para ser obreros útiles. Salen miembros de tales congregaciones a otros lugares, que si supieron avanzar establecerían iglesias de Cristo y vendrían a ser directores en la obra. Se ausentan miembros del culto semana tras semana, y no se hace esfuerzo para determinar la causa o de atraerlos de nuevo. En lugar de descomulgar del cuerpo al miembro desordenado, se le permite proseguir en su mala manera de vivir hasta que llega a estar tan podrido que se retira él mismo. Solamente así logran algunas iglesias deshacerse de miembros indignos. El hecho de que progresa el cristianismo a pesar de todas éstas cosas es prueba positiva de su poder y vitalidad inherente. Deben de ser alabadas las muchas iglesias por la disciplina que ejercen, y uno debe de ser animado por la obra que se está llevando a cabo.

MÉTODOS DE DISCIPLINA

AUTO DISCIPLINARSE. Cada miembro debe de disciplinarse a sí mismo. Pablo dice: "Sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado" (1 Cor. 9:27). Crucificar "la carne con sus pasiones y deseos" (Gál. 5:24); "Sino vence con el bien el mal" (Rom. 12:21)-es decir, vencer el mal por medio de hacer bien, cuando le maldigan a uno, no retornar maldición (1 Ped. 2:23); "Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres" (Fil. 4:5); "No os venguéis vosotros mismos" (Rom. 12:19); "prefiriéndoos los unos a los otros" (Rom. 12:10). Puede alguno dejar de hacer obra pública; en esto no pierde la reputación; pero ¿no puede usted recordar algún trabajo de su vocación en la vida que por un tiempo estuvo tímido en acometer, y que ahora lo hace sin nada de cortedad? ¿No es cierto que tuvo que disciplinarse? Hay obra qué hacer en la iglesia; las necesidades las conoce. Tal vez no sienta usted más falta de preparación que otros.

LA IGLESIA, FUENTE DE PODER. Procúrese con mucho esfuerzo el desarrollo de todo miembro de la iglesia hacia el más alto grado posible de utilidad en el servicio del Señor. La iglesia es un almacén de poder sin límite, si fueran desarrolladas todas sus posibilidades y todas sus fuerzas latentes utilizadas. Mucho de su poder se deja en estado durmiente, y además mucho que podría ser utilizado en servicio cristiano, se va a otros canales de actividad. Todo este poder, la mayor parte siendo peor que malgastado, podría ser conservado y utilizado en la iglesia por la disciplina propia y el desarrollo de todos los miembros. El desarrollo de este poder debe de ser asunto de suma importancia para todos. Confiamos de que sean útiles a los que estudien estas lecciones las siguientes consideraciones.

INSTRUCCIÓN Y AMONESTACIÓN. No puede desarrollarse nadie en la vida cristiana sin crecimiento continuo en conocimiento. Los cristianos viven "con toda palabra que sale de la boca de Dios" (Mat. 4:4). ¡Qué necesaria es, pues, que sea instruida completamente la congregación en Biblia, y qué obra más responsable es la de los obispos de llevar esto a cabo! Como pastores tienen qué apacentar al rebaño para que crezca (Hechos 20:28; 1 Ped. 2:2). Referente a su obra con la iglesia en Efeso, dice Pablo: "cómo nada que fuese útil he rehuido de anunciaros y enseñaros, públicamente y por las casas" (Hechos 20:20). Terminó su discurso, diciendo: "En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados" (v. 35).

ENTRENAMIENTO PARA SERVICIO. El conocimiento solo no basta. El desarrollo proviene de la práctica del conocimiento. Nosotros no solamente debemos ensañar al miembro nuevo qué es su deber hacer cierta cosa, sino que lo enseñemos a hacerla. Juan el Bautista les enseñó a sus discípulos a orar, y los discípulos le pidieron al Señor:
"Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos" (Lucas 11:1). Que tengan ellos práctica. ¿Enseña usted una clase? Entonces tome a algún miembro de la clase y le ensañe y le dé práctica durante la semana hasta que pueda presentar la lección en la siguiente reunión, y que lo haga. Sígase este método para con todos los miembros de la clase. Repítase el proceso de vez en cuando. Procuren los ancianos desarrollar a cuantos sea posible para que tomen la dirección pública, tanto en la reunión del día del Señor y como en otras. Deben ser enseñados a hacer obra personal.

ESTÍMULO. A veces parecen las cosas tristes, y algunos
se desaniman. En esto se presenta una muy buena oportunidad para los más animados y determinados de ofrecer un servicio valioso. Pablo exhorta a los hermanos a que "que alentéis a los de poco ánimo, que sostengáis a los débiles" (1 Tes. 5:14). Hay otros que naturalmente son tímidos, y le huyen a la obra de naturaleza pública. Muchos de éstos, bajo estímulo propio, vienen a ser tan buenos obreros como los otros. El manifestar abiertamente y enseñar sus creencias engendra confianza en uno y fomenta el interés. De hecho, nadie puede mantener por mucho tiempo interés en una teoría o sistema que ni practica ni predica.

CENSURA. Nunca haya reprensión en espíritu que lleva al reprendido la idea de que se regocija usted de la ocasión para censura, ni en espíritu de justo en la propia estimación, o actitud de "más santo que tú" sino que tenga el propósito de dirigir al reprendido a evitar la trasgresión o negligencia del deber en el futuro. "Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado" (Gál. 6:1). Hay veces cuando
la reprensión bíblica es oportuna-especialmente, nos parece, cuando es practicado con persistencia algún pecado público. "A los que persisten en pecar, repréndelos delante de todos, para que los demás también teman" (1 Tim. 5:20). "Repréndelos duramente" (Tito. 1:13).

ACCIÓN FINAL

Cuando todos los esfuerzos de instruir y disciplinar, reprender y exhortar, no logran guardar a alguno en sus deberes, o traer al arrepentimiento al errado, el paso siguiente es claramente propuesto en las Sagradas Escrituras. En este asunto, como también en todos los demás asuntos, no podemos sino hacer lo que manda el Señor.

Concerniente al caso notorio de fornicación en la iglesia en Corinto, Pablo manda solemnemente: "En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, reunidos vosotros y mi espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesucristo, el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús... Quitad, pues, a ese perverso de entre vosotros." (1 Cor. 5). "Pero os ordenamos, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que os apartéis de todo hermano que ande desordenadamente, y no según la enseñanza que recibisteis de nosotros" (2 Tes. 3:6). "Al hombre que cause divisiones, después de una y otra amonestación deséchalo, sabiendo que el tal se ha pervertido, y peca y está condenado por su propio juicio" (Tito. 3:10,11). El Señor le dijo a la iglesia en Tiatira: "Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que toleras que esa mujer Jezabel, que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos. Y le he dado tiempo para que se arrepienta, pero no quiere arrepentirse de su fornicación" (Apoc. 2:20,21). Esta iglesia, al no querer tomar acción en este asunto, participaba en cierta medida en la culpa de Jezabel, y se atrajo para sí misma la indignación del Señor. Esto es una advertencia para muchas iglesias de hoy.

CÓMO PROCEDER

ESPÍRITU PROPIO. El objeto final de toda medida disciplinaria es desarrollar al miembro para un mejor servicio y lograr su salvación final. Toda medida adoptada debería ser llevada a cabo en espíritu muy a propósito del fin deseado. Compréndase bien que apartar a un miembro del cuerpo es cosa seria, y que proceder a manera ganar y no alejar debe ser el objetivo del que busca eficazmente la salvación del que ha errado. Casos diferentes requieren tratamiento diferente, y el hombre sensato que conoce la naturaleza humana y la Biblia, con consideración acompañada de oración, podrá determinar el curso propio a seguir.

ASUNTOS PERSONALES. "Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda" (Mat. 5:23,24).
"Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano. Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano" (Mat. 18:15-17). La obligación de dar los pasos hacia el arreglo de algún asunto personal descansa tanto sobre el ofensor como sobre el ofendido. Si uno se da cuenta de que su hermano piensa que le hicieron daño, debe de ir con él y buscar una reconciliación; y si uno cree que ha sido ofendido, debe ir con el ofensor y buscar una reconciliación. Sintiendo ambos el ofensor y el ofendido la responsabilidad de la reconciliación, no debería de haber gran
dificultad en llegar a un acuerdo. Con un deseo de arreglar las cosas suficientemente fuerte de parte de cada para guiar a cada uno a querer hacer sacrificios y concesiones respecto a sus propios derechos y privilegios, comúnmente se llega a un arreglo. Pero si el que busca la reconciliación fracasa en sus esfuerzos personales, entonces debe llevar a otros consigo para que le ayuden. Si fallan éstos, luego debe de decírselo a la iglesia, con sus ayudantes como testigos. "Si te oyere, has
ganado a tu hermano"-y ciertamente debe de ser la meta de uno salvarlo; y la conducta de él no fue de cristiano, de otra manera no hubiera pecado contra uno. El fin deseado es hacer que se acaben los extraños sentimientos y exponer lo pecaminoso de la conducta de él. Búsquese salvarle. Recuérdese: "Si alguno de entre vosotros se ha extraviado de la verdad, y alguno le hace volver, sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados" (Sant. 5:19,20). Al acercarse é1, que no sea con actitud de solamente querer tener su conciencia tranquila, sino más bien manifieste un interés en salvarle del pecado.

OFENSA PÚBLICA. Con esto queramos decir ofensas que conciernen a todo el cuerpo. Las ofensas personales, tratadas en el párrafo anterior, llegan a ser públicas, o sea ofensas que merecen la atención de la iglesia, cuando hayan sido traídas ante la iglesia para acción. El pecado de parte de cualquier miembro que viene a ser sabido generalmente, es pecado público, según nuestro punto de vista. No se atraiga mucho la atención ni a pecado público, pero cuando ya sea sabido generalmente, debe ser corregido públicamente.

Los directores en la excomunión. Los ancianos establecidos superintendentes en la iglesia a causa de ese nombramiento, son los directores responsables en tales asuntos. Deberían con oración y cuidado investigar todo caso traído a su atención, y, si es ofensa pública, hacer notorios los resultados de su investigación a la iglesia, presentando los hechos de la culpa o la inocencia de la persona, y las evidencias sobre las que basan sus conclusiones. Si el acusado es hallado culpable, y no quiere arrepentirse, deben de anunciar que se ha agotado todo su poder de reformarle sin éxito.

Puesto que el fin es la salvación del que ha errado, si hay en la congregación personas que creen poder conducir al hermano al arrepentimiento, se les debe rogar que hagan el esfuerzo, pero ellos no deben de perder tiempo excesivo en esto. Deben de hacerse notorios los resultados de sus esfuerzos antes de que se tome la acción final de la excomunión. Cuando ya se toma la acción final toda la congregación debe de concordar en el asunto (1 Cor. 5; 2 Cor. 2:2-6).

HACIÉNDOLA EFECTIVA. Frecuentemente la excomunión significa demasiado poco. A la parte culpable no se le hace sentir la fuerza de ella. Nuestra actitud hacia él antes y después de ella difiere poco, si acaso. Tales procederes hacen sentir al hombre que la iglesia ha ido por formalismos que no significan nada. Aunque le hemos excomulgado, le debemos de "exhortar como a hermano"; sin embargo, en cuanto a relaciones sociales con él nos dice el Señor que nos "apartemos de él", hasta el punto de no sentarnos a la mesa con él para comer. El hecho de que ha sido excomulgado le quita el derecho de tomar la Cena del Señor hasta que haya corregido sus faltas. Pero Pablo dice: "Os he escrito por carta, que no os juntéis con los fornicarios; no absolutamente con los fornicarios de este mundo, o con los avaros, o con los ladrones, o con los idólatras; pues en tal caso os sería necesario salir del mundo. 11 Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis" (1 Cor. 5:9-11). Pablo declara que no se refiere a los del mundo, pues dice que sería necesario que uno saliera del mundo para evadirlos; pero si uno llamado hermano es culpable, habiéndole excomulgado, no debe uno comer con él. Si este pasaje se refiere a la Cena del Señor, entonces se permite comer la Cena del Señor con los individuos del mundo. Si nuestra actitud de es la misma antes y después de excomunión hacia el excomulgado, ¿En qué consiste la fuerza de la disciplina y qué reacción va a tener en los de afuera nuestro proceder?

OBJECIONES

No merecen consideración muchas objeciones ofrecidas contra la excomunión de miembros, por la simple razón de que los que ofrecen las objeciones frecuentemente reconocen que Dios la demanda, pero procuran hacer parecer imposible a llevar a cabo lo que manda Dios, o que hacer así arruinará a la iglesia. Sin embargo, si el que objeta piensa tener escritura en contra de excomulgar, tenemos qué investigar lo que presenta por
prueba y aceptar su posición o de otra manera mostrar en qué está él equivocado. Algunos se basan en Mat. 13:24-39 para oponerse a la excomunión. Se aclaran algunas de las dificultades de esta parábola en la explicación dada por el Salvador, respondiendo al pedido de sus discípulos. En esta explicación se afirma que:
1. Jesús sembró la buena simiente.
2. El campo es el mundo.
3. La buena simiente son los hijos del reino, miembros de la iglesia.
4. La cizaña son los hijos del malo.
5. El enemigo que sembró la cizaña es el diablo.
6. La siega es el fin del mundo.
7. Los segadores (los siervos) son los ángeles.
No importa la interpretación que se dé al alcance de esta parábola, es hecho de que no se dice ni una palabra de que la buena simiente no excomulgue a la cizaña, pero sí enseña que los ángeles (segadores) no han de intervenir en estos asuntos hasta el fin del tiempo, nadie tiene derecho de poner una interpretación de una parábola, y en una figura de oración, que contradiga un mandamiento claro. No tiene uno más derecho de invalidar un mandamiento claro por su interpretación que por en tradición. "Os apartéis de todo hermano que anduviere fuera de orden". Manténgase a la iglesia pura.

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Temas para investigación y discusión:

1. Los resultados de la ignorancia.
2. ¿Deben llevar un registro las iglesias?
3. La actitud del cristiano hacia el mundo.
4. Restaurando a los excomulgados.
5. ¿Qué significa "disciplina?"

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Preguntas:

1. ¿Para qué tener membresía local?
2. ¿Deben llevar un registro las iglesias?
3. ¿Tiene toda congregación directores?
4. ¿Por qué debe de guardarse pura la iglesia?
5. ¿Qué significa "disciplina?"
6. ¿Por qué es necesaria la disciplina?
7. ¿Qué diremos del hogar, de la escuela, del ejército, 0 de la iglesia sin disciplina?
8. ¿En qué ve usted prueba del origen divino del cristianismo?
9. ¿Cuándo y cómo nos disciplinamos?
10, Mencione un caso en que se disciplinó a Sí mismo.
11. ¿Por qué debe de ser desarrollado cada miembro?
12. ¿Por qué es necesario desarrollar a los miembros?

13. ¿Con cuál iglesia trabajaba Pablo de noche y de día? Dése el pasaje.
14. ¿Por qué necesitamos enseñarnos a orar? 15. Explíquese por qué no basta el conocimiento solo.
16. ¿Cómo pueden ser desarrollados maestros?
17. ¿Qué es obra personal?
18. ¿Cómo debemos de tratar a miembros tímidos?
19. ¿Cómo se vence la timidez?
20. ¿Con qué espíritu debemos de reprobar?
21. ¿Cuándo debe de administrarse una reprensión pública?
22. ¿Cuándo debemos de excomulgar?
23. Dése la historia del fornicario de Corinto. Cítese el pasaje.
24. ¿Qué debía hacer Tito con el hombre que causara divisiones?
25. ¿Quién era Jezabel? Dése el pasaje.
26. ¿Cómo se atrajo sobre sí misma la indignación del Señor la iglesia en Tiatira?
27. ¿Cuál es el objeto de la excomunión?
28. ¿Qué curso debe de tomarse en caso de agravio personal? Dése pasaje.
29. ¿Por qué llevar consigo a dos o tres?
30. En caso de agravio personal, ¿sobre quiénes descansa la responsabilidad?
31. ¿Cuál es el objeto de uno al buscar reconciliación?
32. ¿Por qué se debe buscar arreglo de dificultades personales sin decírselo a la iglesia?
33. ¿Cuáles son las ofensas públicas?
34. ¿Quiénes toman la dirección al excomulgar?
35. ¿Debe de ser avisada la iglesia del pecado y de la culpa en caso de excomunión?
36. ¿Deben de procurar otros a conducirle al errado al arrepentimiento?
37. ¿Excomulga toda la iglesia?
38. ¿ Cuál debe de ser nuestra actitud hacia los excomulgados? Cítese.
39. ¿Tienen derecho de tomar la Cena del Señor los excomulgados?
40. ¿Tenemos permiso de comer las comidas diarias con los excomulgados? Si no, ¿Por qué no?
41. ¿Es la excomunión mandamiento de Dios? Cítese el pasaje.
42. ¿Por qué tienen objeciones algunos contra la excomunión?
43. Nárrese la parábola de la cizaña. ¿En qué pasaje se halla?
44. ¿Cuál es la buena simiente?
45. ¿Qué es el campo?
46. ¿Quiénes son la cizaña?
47. ¿Quién es el enemigo?
48. ¿Cuándo es la cosecha?
49. ¿Quiénes son los segadores?
50. ¿Haciendo qué invalidan algunos mandamientos claros?..