LA MISIÓN DE LA IGLESIA

Sana doctrina (Lección 5 )  Tomo  III

Todo lector de la Biblia reconoce que Dios tiene una iglesia en el mundo, y todos concuerdan en que el hombre salvo es parte de la gran familia de Dios y miembro de lo que algunos gustan llamar la iglesia universal. Sin embargo, en tiempos neo-testamentarios la congregación local era la unidad de acción. Cada congregación era organización separada y distinta (Hechos 14:23). No había ningún sistema eclesiástico por el cual trabajaran las iglesias. Ellas creían en el Señor y tenían las mismas miras y propósitos, pero no tenía una jurisdicción sobre la otra, ni erigieron sobre sí mismas sistemas eclesiásticos. El Señor Jesús era la cabeza sobre la iglesia (Ef. 1:22), y ella se inclinaba ante él (Fil. 2:9-11; Ef. 3:14).

LA MISIÓN DE LA IGLESIA LOCAL. La intención de Dios era que la iglesia fuera una agencia activa para llevar a cabo sus propósitos en el mundo. Parece que toda actividad de la iglesia se puede incluir bajo tres encabezados: convertir a pecadores, edificarse a sí misma, y socorrer a los necesitados.

A. CONVERTIR A PECADORES. En discutir este aspecto de la actividad de la iglesia, no es necesario hacer la distinción común entre labores locales y extranjeras. Según el Señor, "el campo es el mundo" (Mateo 13:38).

EL ORDEN NATURAL. Hay orden natural. Un cristiano se interesa primero en su familia, luego en sus prójimos, y después en los de lejos, "hasta lo último de la tierra" (Hechos 1:8). En este caso es un orden natural. Es el deber de cada cristiano, y es su privilegio, de enseñar a la gente y convertir a pecadores. Quiere Dios que todo hijo suyo estudie para que dentro de un período razonable de tiempo pueda enseñar a otros. "Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios" (Heb. 5:12). Pero la magnitud de la obra demanda que toda la iglesia se esfuerce juntamente.

LA IGLESIA DE JERUSALÉN. Cuando fue esparcida la iglesia de Jerusalén (Hechos 8), cada uno hizo lo que pudo según sus propios recursos, bajo la providencia de Dios, para predicar el evangelio y establecer iglesias. Parece que algunos muy pronto regresaron a Jerusalén u otros fueron convertidos, porque en seguida leemos otra vez de la iglesia en Jerusalén (Hechos 9:26-31). Esta iglesia envió a Bernabé en misión especial a Antioquía (Hechos 11:22- 24). Siendo cristianos, por supuesto, no requerían que él llevará los gastos contingentes a la obra a la cual le enviaron.

LA IGLESIA DE ANTIOQUÍA. Dirigida por el Espíritu Santo, la iglesia en Antioquía envió a Pablo y a Bernabé a los campos de labor seleccionados por el Espíritu Santo (Hechos 13:13). Después de haber predicado en muchas ciudades regresaron a Antioquía, unieron la iglesia, y relataron su obra (Hechos 14:26,27). Estos predicadores fueron enviados por la iglesia y sus informes fueron rendidos a la iglesia. Cuando surgió una dificultad en la iglesia en Antioquía, como resultado de maestros judaizantes, la iglesia envió a Pablo y a Bernabé a Jerusalén para tratar la cuestión, y la iglesia en Jerusalén dio su respuesta, bajo la dirección de los apóstoles, a la iglesia en Antioquía (Hechos 15:1-35).

EL SEGUNDO VIAJE MISIONERO DE PABLO (Hechos 15:36-41). Parece que Pablo y Bernabé hicieron este viaje de su propia iniciativa. Mientras que Pablo iba de viaje, la iglesia en Filipos le envió ayuda (Fil. 4:16). La iglesia en Filipos fue establecida por Pablo (Hechos 16), y tuvo comunión con él desde el primer día (Fil. 1:3-7), hasta cuando estuvo en prisión.

LA IGLESIA, UN CANDELERO. Las iglesias locales son llamadas candeleros (Apoc. 1:20). El candelero no tiene luz propia, sino que alza y sostiene lo que da luz. Ahora bien, es la palabra de Dios que da la luz. "La exposición de tus palabras alumbra" (Sal. 119:130). La iglesia como candelero es una figura impresionante. La iglesia, un cuerpo de seres humanos, no puede generar luz espiritual, pero sí puede ofrecer al mundo lo que alumbra, que es la palabra del Dios viviente. Por lo tanto, reconozcan las iglesias locales su importancia como candeleros, y alcen la palabra, para que puedan ver los que se hallan en tinieblas.

SOSTENER AL PREDICADOR. En los días de los apóstoles muchas iglesias parecieron ignorar sus responsabilidades, pero la iglesia en Filipos se presenta como ejemplo resplandeciente de celo misionero y actividad. "En gran manera me gocé en el Señor de que ya al fin habéis revivido vuestro cuidado de mí; de lo cual también estabais solícitos, pero os faltaba la oportunidad. No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Sin embargo, bien hicisteis en participar conmigo en mi tribulación. Y sabéis también vosotros, oh filipenses, que al principio de la predicación del evangelio, cuando partí de Macedonia, ninguna iglesia participó conmigo en razón de dar y recibir, sino vosotros solos; pues aun a Tesalónica me enviasteis una y otra vez para mis necesidades. No es que busque dádivas, sino que busco fruto que abunde en vuestra cuenta. Pero todo lo he recibido, y tengo abundancia; estoy lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que enviasteis; olor fragante, sacrificio acepto, agradable a Dios. Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús" (Fil. 4:10-19). Al alabarlos así, es claro que condena a aquellas iglesias que rehusaron tener comunión con él en la obra.

LA IGLESIA, COLUMNA Y BALUARTE DE LA VERDAD. "Para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad" (1 Tim. 3:15). La declaración de Pablo de que es la iglesia la columna y el baluarte de la verdad da énfasis al hecho de que la iglesia ha de alzar y sostener la verdad. Una iglesia sostiene la verdad al enseñarla y sostener a los que la predican.

LA SUFICIENCIA DE LA IGLESIA. Las consideraciones arriba presentadas afirman que la iglesia es suficiente para predicar el evangelio a todo el mundo. De hecho, mientras que las actividades de la iglesia estaban bajo la dirección de hombres inspirados, la iglesia era el único cuerpo por el cual se hacía obra misionera. No fue organizada ninguna sociedad misionera. No hay vestigio de ninguna clase de sistema eclesiástico en el Nuevo Testamento, ni de ninguna organización de iglesias para propósitos misioneros o cualesquiera otros propósitos. Si uno reclama que la iglesia como institución misionera no es suficiente para hacer la obra necesaria de predicar el evangelio, con ello critica la sabiduría de Dios.

LA LIBERTAD CRISTIANA. Se reclama que oponerse a la organización de sociedades es atentar en contra de las libertades que tenemos en Cristo. Las iglesias primitivas no tenían sociedades; ¿no tenían libertades en Cristo? En aquel entonces los hombres inspirados no organizaron sociedades. Sus acciones, pues, son prueba de que si vivieran hoy, no organizarían ninguna de ellas. Los defensores de las sociedades hablan mucho de ser "progresistas". ¿Creen ellos seriamente que el Espíritu Santo ha avanzado suficientemente en sabiduría que, si inspirara a hombres ahora, los dirigiera a organizar y a patrocinar sociedades? ¿Creen ellos que el Espíritu Santo, por medio de la luz brillante de esta época progresista, ya se ha adelantado suficiente en sabiduría para poder ver la ventaja de tales organizaciones, y para ver que sus planes antiguos, o falta de planes, fueron el resultado de ideas anticuadas que entretenía en tiempos primitivos? Tales pensamientos se acercan mucho a la blasfemia; sin embargo, en vista del hecho de que no había sociedades en aquel entonces y del hecho adicional de que los que las organizan ahora creen que son aprobados por el Espíritu Santo, ¿en qué otra manera se justifican a sí mismos?

LOS FERROCARRILES. Cuando ellos se enfrentan al argumento de que los apóstoles no organizaron sociedades, los defensores de la sociedad responden: "Tampoco caminaron en trenes, automóviles, ni barcos de vapor". ¡Seguro qué no! pero sí se aprovechaban de todos los medios de transportación disponibles. Esto constituye un precedente para nosotros. El organizar sociedades no tiene nada qué ver con métodos de viajar. La organización que envía a un misionero y los medios de transporte que él seleccione son dos cosas distintas. No hay controversia sobre la cuestión de medios de transporte. La sociedad envía a un misionero, y la iglesia a uno. Los dos pueden irse en el mismo vehículo al mismo campo; pero es claro el hecho de que uno fue enviado por la iglesia y el otro por una sociedad humana-uno enviado por una institución divina según ejemplo apostólico, y el otro por una institución de origen humano según la sabiduría humana. En esto consiste la diferencia.

"LA SOCIEDAD ES SOLAMENTE UN MEDIO". Se argumenta que la sociedad es solamente un medio de hacer la obra. Pero la sociedad no es medio en ningún sentido, sino institución. Una institución organizada para hacer cierta obra y el método por el cual la hace, son dos cosas distintas. Además, los mismos métodos usados por la sociedad pueden ser usados por la iglesia. ¿Es necesario que la iglesia dependa de individuos deseosos de ir para que haya misioneros? Así también es con la sociedad. Para reunir dinero, ¿es necesario que la iglesia dependa de ofrendas voluntarias? También depende de ellas la sociedad. Los misioneros de ambas instituciones tienen acceso a los mismos medios de transporte, y generalmente los usan, para irse al campo de labor. Los misioneros de ambos la sociedad y la iglesia tienen acceso al mismo medio de enseñanza-es decir, la palabra hablada y la página impresa. Las dos instituciones tienen acceso al mismo medio de transmitir los fondos. Los métodos son iguales; las instituciones son diferentes-la una humana, la otra divina.

LOS MALES DE LA SOCIEDAD. Aparte del hecho de que las sociedades no son bíblicas, y tal vez por causa de ese hecho, una grande serie de males ha salido de ellas. En la organización de estas sociedades hubo apostasía de la simplicidad de la enseñanza neo-testamentaria, y cuando la gente apostata de la ley en un punto, es cuestión de tiempo hasta que ignore la ley en otros puntos. Una apostasía gradual del Nuevo Testamento siempre se manifiesta en los que defienden las sociedades. Es verdad que algunos han levantado su voz en contra de los más radicales, pero han tenido poco éxito en detener el progreso de la apostasía. El espíritu de apostasía de la ley resulta al final en completa oposición a la ley.

"Jamás ladrón golpeado con cachiporra, ante la ley, agradecido, se quitó la gorra".

Muchos defensores de las sociedades han llegado al punto de negar la divinidad de Cristo y la inspiración de las Escrituras. Conscientes de que la palabra de Dios se opuso a su propósito, nació en sus corazones una actitud de oposición a la ley. La Sociedad Misionera Cristiana Unida ha enviado a los campos de labores a hombres que se sabe que favorecen la recepción en la comunión de la iglesia a los que no han sido bautizados. El Sr. R. E. Elmore, en tiempos pasados miembro del Comité Ejecutivo de la Sociedad Misionera Cristiana Extranjera, la que ahora es la Sociedad Misionera Cristiana Unida, hace las siguientes acusaciones, basadas en el informe presentado por John T. Brown, miembro del Comité Ejecutivo de la Sociedad Misionera Cristiana Unida. El Sr. Brown hizo una investigación personal en los campos extranjeros.

LOS CARGOS
1. Algunos misioneros empleados por la sociedad han favorecido la práctica de membresía abierta en los campos, y todavía aprueban esta práctica.
2. Algunos misioneros de la sociedad han practicado la membresía abierta en los campos, y probablemente la practican todavía.
3. Algunos misioneros de la Sociedad Unida están dispuestos a practicar el rociamiento por el bautismo cristiano.
4. Un misionero, cuando menos, de la sociedad rociaría a infantes.
5. Algunos misioneros de la sociedad practican la invención de hombres conocida como la dedicación de infantes.
6. Algunos misioneros de la sociedad tienen a las iglesias votando en cuanto a candidatos para la salvación.
7. Algunos misioneros de la sociedad tienen a miembros no sumergidos elegidos para oficios de juntas de la iglesia, sirviendo como ancianos y diáconos.
8. Algunos misioneros de la sociedad practican la 'probación'-es decir, que impiden a algunos indígenas que obedezcan al evangelio, y los privan de llegar a ser miembros de la iglesia, algunos candidatos quedándose en la lista de espera hasta un año o más.
9. Algunos misioneros de la sociedad emplean a evangelistas y ministros indígenas que no han sido sumergidos.
10. Algunos misioneros de la sociedad favorecen la sujeción de las iglesias locales a un supergobierno, una asociación distinta que 'determina la dirección de la iglesia de su distrito tocante a la recepción de miembros, la ordenación de ministros, y la superintendencia general.'
11. Algunos misioneros de la sociedad, enseñando en las escuelas interdenominacionales, son racionalistas, concerniente a uno de los cuales dice el Dr. Allen Hutcheson: 'El hizo todo lo bíblico a un lado, desde Dios hasta el nacimiento virginal' (de Jesús).
12. Algunos misioneros de la sociedad han usado de fraude y por lo tanto no son dignos de la confianza de la iglesia en general". Christian Standard, 30 de dic., de 1922, pág. 22.

Escribiendo en el periódico Christian Standard, 27 de enero de 1923, dice el Sr. Z. T. Sweeney: "No hay dónde detenerse en el camino de la apostasía. Cuando uno comienza a negar la fe, generalmente termina negándola completamente".

Estas cosas son sabidas por la Junta de Directores de la Sociedad Misionera Cristiana Unida, sin embargo continúan sosteniendo a estos misioneros en los campos y piden a las iglesias que los ayuden. La sociedad no es sierva de la iglesia, sino que las iglesias han llegado a ser siervas de la sociedad. Los directores de esta sociedad se hallan entre los principales de la iglesia que gusta darse el nombre de "La Iglesia Cristiana Progresista".

Ningún hombre puede favorecer ni sostener esta sociedad sin hacerse responsable por todos los males que resultan de sus partidas de la verdad (Apoc. 2:18,19).

LAS SOCIEDADES SON CAUSA DE DIVISIÓN. Muchas iglesias han sido divididas sobre esto de las sociedades. Aun entre sus defensores hay ahora grande división sobre el plan de acción de los que tienen el control. Por eso tenemos ahora una causa de división que no existía en los días de los apóstoles. Los que introdujeron las sociedades y los que las favorecen y sostienen son responsables por esta nueva causa de división. Sus defensores no están "solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz" (Ef. 4:3), pero están solícitos a propagar las pretensiones de la sociedad, aun hasta el punto de romper la paz entre las iglesias. Ellos ignoran y pisotean el ruego moribundo del Señor de "que todos sean uno" (Juan 17:21).

LA SOCIEDAD LE ROBA A DIOS. La sociedad no es la iglesia. Es una institución organizada por el hombre para hacer la obra entregada a la iglesia. Tiene su constitución y estatutos hechos por el hombre. El hecho de que los miembros de la sociedad son miembros de la iglesia no hace que la sociedad sea la iglesia, ni parte alguna de la iglesia. Una turba puede castigar a un criminal; pero la turba no son los gallardos autorizados por la ley, aunque toda persona de la turba sea ciudadano de los Estados Unidos, y el hecho de que la turba haga la obra que los tribunales están organizados para ejecutar, no hace que sean legales sus acciones. La sociedad es una institución organizada por el hombre para hacer la obra entregada a la iglesia, y tales instituciones son organizaciones ilegítimas. La gloria que es reflejada en alguien como resultado de las operaciones de la sociedad, es reflejada en sus organizadores y sostenedores. Todo hombre es glorificado por la exitosa operación de sus proyectos o invenciones. Dios es glorificado en su propia institución. "A él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos" (Ef. 3:21).

B. LA BENEVOLENCIA. En la historia temprana de la iglesia en Jerusalén, los que tenían suficiencia daban liberalmente para ayudar a los necesitados. (Este tema es discutido en Sana Doctrina, Tomo II, pp. 99-101). Al principio los apóstoles tenían la responsabilidad de distribuir estos fondos, pero más tarde esta obra fue encomendada a otros (Hech. 4:36,37; 5:1,2; 6:1-6). Cuando los hermanos de Antioquía enviaron subsidio a los hermanos que habitaban en Judea, lo enviaron a los ancianos por mano de Bernabé y de Saulo (Hech. 11:27-30). Las iglesias, como iglesias, hicieron colectas para los pobres (1 Cor. 16:1,2; 2 Cor. 8). Estos medios fueron enviadas a Jerusalén por mensajeros seleccionados por las iglesias (2 Cor. 8:18,23). Cada iglesia seleccionó su propio mensajero, o mensajeros (1 Cor. 16:3,4).

LA RESPONSABILIDAD INDIVIDUAL. El individuo cristiano está obligado a aliviar el sufrimiento según tenga oportunidad. "Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe" (Gál. 6:10).

TENER CUIDADO DE LOS SUYOS (1 TIM. 5:1-6). Pablo escribe sobre el cuidado de las viudas ancianas. Para poder recibir el socorro continuo de la iglesia, es necesario que la viuda llene ciertos requisitos (vv. 5-10). Pablo encarga en particular que los que tienen viudas de entre sus familiares cercanos deben sostenerlas, para que la iglesia pueda dedicar toda su benevolencia a los que dependan de ella totalmente (v. 16). El versículo 8 dice: "Porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo". Este pasaje que muchas veces es interpretado mal para que se aplique al deber de uno de tener cuidado de su esposa e hijos, sencillamente propone el deber de todo cristiano de tener cuidado de las viudas necesitadas de entre sus familiares cercanos, y especialmente de las de su propia casa. Las viudas de su propia casa pueden ser su madre o su abuela. Se da por sentado que cualquier hombre tendrá cuidado de su propia esposa e hijos, pero tal vez no sentiría la misma responsabilidad concerniente a las viudas necesitadas de entre sus familiares cercanos. Si uno tiene una madre, o hermana, o cuñada, que es viuda sin nadie que la cuide, él está obligado a ayudarle, para que la iglesia, librada de ese cargo, pueda encargarse de las que no tienen quién les ayude. Si no lo hace, niega la fe y es peor que un incrédulo. Además, debe de estar avergonzado el hombre robusto que permite que la iglesia tenga cuidado de cualquiera de sus familiares cercanos. Los que no tienen cuidado de sus viudas deben de ser considerados por la iglesia como incrédulos. La viuda que en verdad es viuda y que ha de ser sostenida constantemente por la iglesia, aparte de otras características, tiene que hallarse completamente desamparada. En cuanto al asunto completo de ayudar a la gente, hay esto: no importan las circunstancias de la vida de uno, puede hallarse por un tiempo necesitado de ayuda, y es el deber de toda la iglesia ayudarle. El hombre que cayó en manos de ladrones, pudo haber sido rico, sin embargo se halló necesitado de ayuda por un tiempo (Lucas 10:30- 37).

C. LA EDIFICACIÓN. Edificar es levantar un edificio. La edificación, como se aplica al cristiano, se refiere al levantamiento de su carácter. Fueron dados hombres inspirados "a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo" (Ef. 4:11-16). "Por lo cual, animaos unos a otros, y edificaos unos a otros, así como lo hacéis" (1 Tes. 5:11). La iglesia de Corinto fue ricamente dotada de dones espirituales, y cuando ella se congregaba algunos parecían querer hacer ostentación de sus poderes. Esto causaba una confusión que Pablo trató de corregir. "Así también vosotros; pues que anheláis dones espirituales, procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia" (1 Cor. 14:12). "Hágase todo para edificación" (v. 26). Es, pues, el deber de toda la iglesia buscar edificarse en sus servicios públicos y en toda ocasión según haya oportunidad.

¿CÓMO SE EDIFICA LA IGLESIA?

1. POR MEDIO DE ASOCIACIÓN. Uno se edifica mucho cuando anda en compañía de gente de corazón afectuoso y del mismo parecer, y prosiguiendo al mismo blanco.

2. POR MEDIO DE ENSEÑANZA. Los ancianos deben de tomar la dirección de la enseñanza como de toda otra actividad de la congregación. No obstante, no deben ellos de hacer toda la obra de enseñar como tampoco deben hacer toda la demás obra. De hecho, dice Pablo que los que poseen dones espirituales que los habilitan para enseñar pueden todos profetizar, o enseñar (1 Cor. 14:31). Esto nos justifica en concluir que toda persona que tiene palabra de provecho para la iglesia debe de tener el privilegio de decirla. Muchos ancianos no se esfuerzan en prepararse para enseñar. Nadie puede impartir la información ni el celo que él mismo no posee. Algunas cuantas consabidas palabras tocante a la Cena del Señor, repetidas vez tras vez en el transcurso de los años, no edifican a nadie. Es deber de los ancianos cuidar de que algunos se desarrollen hasta llegar a ser maestros. Que nombren a alguno para que hable el próximo domingo; que tenga tiempo para preparar algo.

3. POR MEDIO DE HACER LA OBRA. Los que dirigen deben de tener a todo miembro ocupado en alguna clase de obra. Muchos cristianos se enfrían y perecen por causa de falta de ejercicio.

COOPERACIÓN ENTRE IGLESIAS

En los tiempos neo-testamentarios las iglesias cooperaban por medio de mensajeros. Un mensajero es sencillamente uno que lleva un mensaje. No tiene autoridad delegada a él para ejecutar cosas por los que le envían, excepto la de entregar el mensaje confiado a él. Cuando entrega el mensaje y vuelve con la respuesta, si la hay, su obra de mensajero termina. Podría ser mensajero fiel aún sin saber la naturaleza del mensaje. Como mensajero no tiene derecho alguno de hacer planes, ni tratar con otro respecto a planes, ni en manera alguna comprometer a los que le envían. Un delegado es uno que es autorizado por el cuerpo que le envía a tratar en conjunción con los otros delegados en formular planes de acción que obliguen a todos los cuerpos representados. El cuerpo de delegados viene a ser cuerpo legislativo, toda iglesia representada en aquel cuerpo es obligada a cumplir con toda decisión adoptada. La iglesia del Nuevo Testamento nunca tuvo ningunos delegados-se enviaban mensajeros. El empleo que ellos hicieron de mensajeros se ilustra en la cooperación de las iglesias en ayudar a la iglesia de Jerusalén (2 Cor. 8:16-24; 9:2-5; 1 Cor. 16:3,4).

En tiempos neo-testamentarios la ayuda mandada fue directa entre la iglesia y los ayudados. La iglesia en Antioquía mandó dinero directamente a la iglesia de Jerusalén [Nota del traductor Bill H. Reeves: El texto dice: "determinaron enviar socorro a los hermanos que habitaban EN JUDEA", ¡no en Jerusalén!] (Hech. 11:29,30). Más tarde, todas las iglesias que hicieron colectas para enviar a la iglesia en Jerusalén enviaron mensajeros para llevar las colectas directamente a los hermanos en Jerusalén (1 Cor. 16:3,4). La iglesia de Filipos envió ayuda directamente a Pablo, estando él en campo de labor (Fil. 1:3--7). Epafrodito fue el mensajero de ellos (Fil. 2:25).

Temas para investigación y discusión:

1. Una iglesia modelo.
2. La relación entre la iglesia y Cristo.
3. La iglesia en Corinto.
4. La iglesia en Efeso.
5. Cosas pequeñas (Ezeq. 16:47; 1 Reyes 16:31).

Preguntas:

1. ¿Qué son los sistemas eclesiásticos?
2. ¿Quién es la cabeza de la iglesia? Cítese pasaje.
3. ¿Cuál es la misión de la iglesia?
4. ¿Qué es el campo?
5. ¿Cuál es el orden natural respecto a lo de uno?
6. ¿Cuál fue el orden de los apóstoles en su obra evangelística?
7. ¿Qué causó la dispersión de la iglesia que estaba en Jerusalén? ¿Cuándo fue? Cítese.
8. ¿A quién envió esta iglesia? Cítese.
9. ¿En qué misión le envió? Cítese.
10. ¿A quiénes envió la iglesia de Antioquía? Cítese.
11. ¿A quiénes dieron un informe de su obra cuando volvieron? Cítese.
12. ¿Qué cosa causó la dificultad en la iglesia de Antioquía? Cítese pasaje.
13. ¿A quiénes envió a Jerusalén? Cítese pasaje.
14. ¿A quiénes fue mandada la respuesta de la iglesia de Jerusalén? Cítese pasaje.
15. ¿Quién estableció la iglesia en Filipos?
16. ¿En qué parte se narra el establecimiento de esta iglesia?
17. ¿Tenía esta iglesia comunión con Pablo? Dése el pasaje.
18. ¿Por qué se le llama "candelero" a una iglesia? 19. ¿En qué pasaje se llama así a una iglesia?
20. ¿En qué sentido es la iglesia la columna y el baluarte de la verdad? Dése el pasaje.
21. ¿Cuántas veces envió ayuda a Pablo la iglesia de Filipos?
22. ¿Qué está haciendo la iglesia de la cual es usted miembro para ser columna y baluarte de la verdad?
23. ¿Cuál fue la unidad de acción de las iglesias primitivas?
24. ¿Es la iglesia una institución misionera suficiente?
25. ¿Qué le parece a usted que organicen los hombres sociedades que hagan la obra de la iglesia? 26. ¿Podemos progresar más allá de la sabiduría del Espíritu Santo?
27. ¿Por qué organizan los hombres sociedades misioneras?
28. ¿Es la sociedad misionera un método de hacer obra misionera?
29. Los apóstoles no viajaron en tren. ¿Por qué se nos permite a nosotros?
30. ¿Qué es un método?
31. ¿Cuál es la diferencia entre la iglesia y las sociedades misioneras?
32. ¿En qué sentido se apartan del mandato apostólico los que organizan sociedades?
33. ¿En qué resulta una partida de la verdad?
34. ¿Cuáles acusaciones se lanzan contra los misioneros de la Sociedad Misionera Cristiana Unida?
35. ¿Quiénes las lanzan?
36. ¿Es la sociedad sierva de la iglesia?
37. ¿Es lícito dar apoyo a las sociedades?
38. ¿En qué sentido han dividido a las iglesias las sociedades?
39. ¿Cree usted que la iglesia está incapacitada para hacer la obra necesaria?
40. ¿Es la sociedad parte de la iglesia?
41. ¿Es la sociedad organización bíblica?
42. ¿Quién recibe la gloria por la obra hecha por la sociedad?
43. ¿A quién debemos de dar la gloria? ¿En Dónde? Cítese pasaje.
44. Relátese la benevolencia de la iglesia de Jerusalén.
45. ¿Qué es un mensajero?
46. ¿Qué es un delegado?
47. ¿Qué clase de viudas debe de sostener la iglesia?
48. ¿Quiénes son los de su casa?
49. ¿Qué se debe hacer con el que no tiene cuidado de los suyos?
50. Relátese lo del "buen samaritano". ¿En qué parte se narra?
51. ¿Qué significa "edificar"?
52. ¿Quiénes deben de edificar? ¿Cómo podemos edificar? ¿Procura usted con diligencia edificar?
53. ¿Deben de trabajar todos? ¿Qué está haciendo usted?
54. ¿Cuál es el deber del mensajero?
55. Dése ejemplo neo-testamentario de mensajeros de la iglesia.
56. ¿Quién fue el mensajero de la iglesia de Filipos para Pablo? Dése el pasaje.