Sana doctrina
Tomo III


LAS FINANZAS DE LA IGLESIA

(Lección 12)

Este tema está muy desatendido, tanto en enseñanza como en la práctica; tal vez es desatendido en la práctica porque se descuida tanto en la enseñanza. Posiblemente dejan de predicar los predicadores sobre él porque tienen miedo de ser criticados o acusados de predicar con motivos egoístas, o puede ser que no saben discutir el tema con un espíritu totalmente libre de egoísmo. Nadie puede discutir este tema como es debido mientras que lo mueva un interés personal. Cuando uno puede discutir el tema libre de todo interés personal y totalmente para el bien espiritual de su auditorio, como lo hace con otros temas bíblicos, podrá desarrollar en otros espíritu no egoísta. Hermano, presente el tema con el espíritu de Pablo: "No es que busque dádivas, sino que busco fruto que abunde en vuestra cuenta" (Fil. 4:17). El cristianismo fue fundado sobre el sacrificio. "Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos" (2 Cor. 8:9). "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame" Luc. 9:23). El acto de dar tiene el designio de ser para nosotros un medio de desarrollo espiritual. Negarnos de cosas materiales con el espíritu justo nos trae crecimiento espiritual, riquezas espirituales. Por eso, "Más bienaventurado es dar que recibir" (Hech. 20:35). No debe de ser propuesto al cristiano algún motivo de dar que no le desarrolle espiritualmente y no le deje más rico por haber dado. Tomar el dinero de él por medio de motivos que no le enriquecen espiritualmente es tomar de él sin que reciba beneficio como recompensa. Eso es una especie de robo que no pueden practicar los cristianos. Por esta razón muchos de los medios de reunir finanzas para asuntos religiosos están sujetos a crítica adversa. Estos medios también son censurables en otras consideraciones.

MEDIOS CENSURABLES

CENAS, FIESTAS, COMIDAS, VENTAS DE ROPA USADA, ETC. Es de maravillarse que gente tan buena en otros sentidos no pueda ver nada de malo en fiestas, cenas, etc., para reunir fondos para uso religioso. Razonan ellos que si pueden dar completo valor por el dinero, ¿qué puede haber de malo? ¿Quién puede quejarse si manejamos un negocio legítimo y ponemos la ganancia en la tesorería de la iglesia? Si esto fuera conducido como negocio individual, nadie podría ofrecer objeción válida; pero la verdad es que estas cosas se presentan al público como negocios de la iglesia y por eso se espera que la gente las patrocine. Tales cosas en realidad no tienen parte en los asuntos comerciales del vecindario más que el cojo que a veces se aparece por las calles vendiendo lápices o cintas de zapatos. Se espera que uno compre al cojo porque es cojo, y se espera que uno compre a la iglesia porque es iglesia. Tales cosas presentan a la iglesia ante el público como cojo abandonado pidiendo patrocinio. Esto reduce la estimación de la iglesia. Además, entrena a la iglesia a buscar medios aparte del medio ordenado por Dios para reunir el dinero necesario. Tales medios no benefician a nadie espiritualmente, sino que empobrecen la vida espiritual de la iglesia.

DISTINTAS CLASES DE FIESTAS Y DIVERSIONES, ETC., son tan completamente abominables que se maravilla uno de que gente decente recurra a proyectos tan despreciables para reunir dinero para la iglesia. Sin embargo se ha hecho-todavía se está haciendo. Por tales proyectos algunas iglesias han contribuido a la degradación del vecindario y han traído mala fama a la iglesia. A muchos les parece muy inocente una ceremonia de matrimonio fingida para diversión, pero quienes tienen sus corazones cultivados en reverencia por Dios y por las instituciones de Dios, estas ceremonias fingidas para diversión son sobremanera censurables. El matrimonio es institución divina, una relación santa, y a quien respeta a Dios y sus instituciones, le causará molestia presenciar una ceremonia cómica de matrimonio dramatizada para diversión. Es cierto que los que están tratando de enseñar a sus niños a tener el matrimonio como relación sagrada no van a llevar a sus niñitos inocentes a ver una ceremonia fingida y cómica, en que a menudo se toma el nombre de Jehová en vano- todo para la diversión de un grupo imprudente y ligero que sólo busca sus propios deleites sin reverencia ni pensamiento- para reunir dinero para la iglesia. Profesamos reverenciar a Jehová ¡mientras profanamos su santa institución! ¿Cómo se espera que se cese el mal del divorcio, o que haya más alta estima por la iglesia? **[Nota del traductor Bill H. Reeves: El autor se refiere a las llamadas "Bodas de Tom Thumb", en que se finge una ceremonia de matrimonio en que los niños hacen el papel, y todo esto para la diversión de la gente grande.] El autor ha sido testigo de tales prácticas entre distintas iglesias que emplean tales medios para reunir dinero. El principio, en esto descrito, bien se aplica a cualquier proyecto de naturaleza de fiestas, juegos, etc., que se emplea para reunir fondos.


DONATIVOS DE LOS NO MIEMBROS. No hay mal en aceptar los donativos ofrecidos voluntariamente de los que no son miembros de la iglesia.

EL LUCRO EN LA IGLESIA. El uso de la palabra "lucro" en el mundo político es bien conocido. También en la religión hay algo de esto. En algunos lugares frecuentemente se solicitan fondos para la iglesia en toda la colonia. No es justo que le soliciten a uno que ayude con su dinero a una doctrina o iglesia que no aprueba, y que no puede ayudar con palabra y oración. Sin embargo, algunas iglesias entran en este negocio de manera muy sistemática. Cuando surge una emergencia, se nombran comisiones para salir a solicitar a los hombres profesionales y de negocio del pueblo. Cada miembro de la comisión va con el hombre profesional o de negocio con quien ha tratado y le habla de esta manera: "He sido cliente suyo desde hace tiempo, y ahora vengo a usted para pedirle que ayude a nuestra iglesia". Puede ser que el señor no cree en esa religión que ahora se le pide que ayude con su dinero, o él puede ser miembro de otra iglesia y siente que esa iglesia necesita todo centavo con que él pueda contribuir, pero sabe que rehusar dar lo desacreditará ante los miembros de la iglesia. ¡Hace un donativo en defensa propia! Puede ser que un delincuente acabe de robarle en una parte solitaria del camino, a punta de pistola, demandándole su dinero. No tenía que dárselo, pero tuvo miedo de no darle. No tiene que darle al de la comisión de la iglesia, pero tiene miedo de no dar. Los dos emplean los mismos motivos para conseguir su dinero-los dos son ladrones.

EL PLAN DE DIOS
La cuestión de las finanzas en la obra de la iglesia no es difícil, si se sigue el plan de Dios. Muestra falta de fe decir que el plan de Dios no funciona. Ningún plan funcionará por sí mismo. Un plan es solamente un método qué seguir, y ciertamente Dios puede proyectar un plan mejor que los hombres. Pensar de otra manera es vanidad. Tal vez la falta de fe de usted nunca le ha dejado poner fielmente a prueba el plan de Dios.

EL PLAN DE DIOS DECLARADO EN POCAS PALABRAS. "Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas" (1 Cor. 16:2 Versión Moderna). Esto nos dice cuándo dar, quién debe de dar, y cuánto dar.
¿CUÁNDO? "El primer día de la semana". Esto pone sistema en el dar. Esto no indica que no haya de dar uno en otro tiempo. "Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos" (Gál. 6:10). Pero el primer día de la semana, cuando está usted en congregación para culto, es el tiempo especial de Dios de echar su dinero en la tesorería de la iglesia.
¿QUIÉN? "Cada uno de vosotros". Esto incluye a todo miembro de la iglesia. Por supuesto, Dios no requiere lo imposible. No se requiere a ningún hombre que haga lo que no puede. En cambio nadie se engañe a sí mismo, haciendo falsa reclamación a Dios de que no puede dar. Al hacer falsa declaración respecto a sus donativos, mintieron a Dios Ananías y Safira (Hechos 5). Tengamos cuidado de no ser culpables de lo mismo. Nadie debe de estar contento con sólo ganar la vida- debe de procurar poder dar al que padece necesidad (Ef. 4:28). Cada uno debería procurar llevar su parte de la carga. Si todos trabajan hacia este fin, prosperará la causa de Dios. "Porque no digo esto para que haya para otros holgura, y para vosotros estrechez, sino para que en este tiempo, con igualdad, la abundancia vuestra supla la escasez de ellos, para que también la abundancia de ellos supla la necesidad vuestra, para que haya igualdad" (2 Cor. 8:13,14). No caerá en nadie carga injusta si cada uno hace su parte.
¿CUÁNTO? Que dé cada uno según prospere. Si las calamidades empobrecen tanto un miembro que llegue a depender de la abundancia de otros, por supuesto que él no puede dar nada en esa temporada. Pero si puede trabajar, no se hallará en esa condición por mucho tiempo.

¿QUÉ PARTE DE LO QUE GANAMOS DAREMOS? No seamos demasiado exactos en nuestros cálculos con el Señor, quien nos ha dado todas las cosas. Respecto a esto de dar, dice Pablo: "El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará" (2 Cor. 9:6) Un poco de estudio de lo requerido de los judíos nos puede animar.

LO QUE DIERON LOS JUDÍOS. Contando a los Sábados, las fiestas solemnes en que no podía hacerse ningún trabajo (Lev. 23:1-43), los años sabáticos y el año del jubileo (Lev. 25:1-43), los judíos dieron aproximadamente una tercera parte de su tiempo al Señor. También dieron una décima parte de sus productos a su religión (Deut. 14:22-27). Después de ungido un rey, tenían qué dar otro diezmo como impuestos para el sostén de su gobierno (1 Sam. 8:15-17). Así es que dos décimos, o sea una quinta parte, de toda su ganancia fueron dados para sostener su religión y su gobierno. Además, cada hombre de veinte años arriba fue obligado dar el medio siclo para el servicio del tabernáculo cada año en día de expiación (Ex. 30:10-16). Cada hombre fue obligado traer un don, conforme a la bendición de Dios, cuando asistió a las tres solemnidades anuales (Deut. 16:16,17). Aparte de todo esto, fueron obligados sacrificios de holocaustos, de paces, de libaciones, y otros varios sacrificios y votos (véase Lev. 1 al 5; también 23:37,38). Les fue requerido darle al pobre según la ocasión (Lev. 19:9,10; 25:35; Deut. 15:7-11). Fue prohibido el interés, o usura, cuando le fue hecho préstamo al pobre (Lev. 25:35--37).

LOS JUDÍOS ROBARON A DIOS. Cuando los judíos trajeron las ofrendas y diezmos según los mandamientos, le robaron a Dios (Mal. 3:8).

¿DEBEMOS DE SER TAN GENEROSOS COMO LOS JUDÍOS? El dar es prueba de amor. ¿Se nos requiere ser tan generosos como los judíos? Piense seriamente. ¿Pregunta el amor cuánto sacrificio se requiere? ¿No dice que será hecho todo sacrificio posible, si fuera necesario? ¿Preguntan los padres cuánto de sacrificio se requiere de ellos por sus hijos? En todo caso es determinada la cantidad de sacrificio por su amor y habilidad y por las necesidades del niño. ¿No es así con nuestro servicio a Dios? ¿No es nuestra disposición al sacrificio una verdadera prueba de nuestro amor? Cuando Pablo estuvo haciendo colectas para los pobres santos de Jerusalén, Tito y otro hermano se fueron a Corinto a animar a los hermanos de allí (2 Cor. 8:16-24), y Pablo les escribió: "Mostrad, pues, para con ellos ante las iglesias la prueba de vuestro amor" (v. 24). Él habló de la liberalidad de las iglesias de Macedonia: "Que en grande prueba de tribulación, la abundancia de su gozo y su profunda pobreza abundaron en riquezas de su generosidad. Pues doy testimonio de que con agrado han dado conforme a sus fuerzas, y aun más allá de sus fuerzas, pidiéndonos con muchos ruegos que les concediésemos el privilegio de participar en este servicio para los santos." (2 Cor. 8:1-4). Entonces dice a los corintios: "No hablo como quien manda, sino para poner a prueba, por medio de la diligencia de otros, también la sinceridad del amor vuestro" (2 Cor. 8:8).

PROPÓSITO O PROMESA. Algunos están en contra de prometer cierta cantidad para la obra del Señor. Parece que Corinto había hecho una promesa definida. Les había sido presentado el asunto de contribuir a los pobres santos, y le habían dado a Pablo algo de garantía tocante a su propuesta contribución. "Por tanto, tuve por necesario exhortar a los hermanos que fuesen primero a vosotros y preparasen primero vuestra generosidad antes prometida, para que esté lista como de generosidad" (2 Cor. 9:5). Uno pide prestado para usos personales, y hace promesas de pagar por las cosas que desea para negocio y para placer; ¿por qué no para la obra del Señor?

EL DADOR ALEGRE. "Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre" (2 Cor. 9:7). Ciertamente no designó esta declaración como una pantalla tras la cual podría esconder su tacañería el dador no dispuesto. Muchas veces el hombre que puede dar más que lo que está dando trata de justificarse en dar poco, diciendo: "Es todo que puedo dar alegremente, y el Señor ama al dador alegre". Él no puede ver que tales palabras publican su tacañería, y virtualmente proclaman que él sabe ¡que el Señor no le ama! Tal hombre no reconoce que los cristianos en nuestro servicio tenemos que crucificar la carne. Dejar que triunfe la carne es venir a ser carnal. Dar liberalmente es mayormente cuestión de práctica. Los que no han dado nada nunca usualmente creen que no pueden desprenderse de dinero porque ¿no han necesitado siempre todo lo que han podido conseguir? Dar prontamente según la necesidad del momento, aunque requiere un esfuerzo definido para vencer al demonio de la avaricia, mostrará dentro de poco tiempo que uno puede dar y al mismo tiempo prosperar. Si usted quisiera dar liberal y alegremente, cultive el espíritu de dar por medio de ofrendar. Si el Señor no ama al que no da alegremente, ciertamente ama menos al que no da nada.

EL IDÓLATRA. La avaricia es idolatría (Col. 3:5). El dinero puede venir a ser el dios de uno, y uno su esclavo. El dinero es un siervo útil, pero un mal amo. Como amo nos impide la entrada a Dios. "No podéis servir a Dios y a las riquezas" (Luc. 16:13). La avaricia echa fuera de nuestros corazones el amor de Dios. "Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él?" (1 Juan 3:17).

EL SOSTENIMIENTO DEL EVANGELIO. Había sido generosa la iglesia de Filipos en el sostenimiento de Pablo, pero por un tiempo le había faltado oportunidad de enviarle ayuda. "En gran manera me gocé en el Señor de que ya al fin habéis revivido vuestro cuidado de mí; de lo cual también estabais solícitos, pero os faltaba la oportunidad. No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Sin embargo, bien hicisteis en participar conmigo en mi tribulación. Y sabéis también vosotros, OH filipenses, que al principio de la predicación del evangelio, cuando partí de Macedonia, ninguna iglesia participó conmigo en razón de dar y recibir, sino vosotros solos; pues aun a Tesalónica me enviasteis una y otra vez para mis necesidades. No es que busque dádivas, sino que busco fruto que abunde en vuestra cuenta. Pero todo lo he recibido, y tengo abundancia; estoy lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que enviasteis; olor fragante, sacrificio acepto, agradable a Dios. Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús" (Fil. 4:10-19).

TENER COMUNIÓN CON EL MAESTRO. "El que es enseñado [literalmente, está siendo enseñado] en la palabra, haga partícipe de toda cosa buena al que lo instruye" (Gál. 6:6). La palabra "participar" en este versículo viene del verbo griego koinoneo, que según definición de Thayer significa: "Entrar en comunión con otro, venir a ser partícipe o compañero". Así es que Pablo aquí exhorta a estos hermanos a que sean partícipes, que tengan comunión con el que les enseña. Habían de hacer esto en todos los bienes, no solamente en las necesidades más esenciales. Participe usted sus bienes con él.

PABLO ACEPTÓ SALARIO. Pablo le dijo a la iglesia en Corinto: "He despojado a otras iglesias, recibiendo salario para serviros a vosotros" (2 Cor. 11:8). Los hermanos de Macedonia le suplieron lo que le faltaba (v. 9). Prevalecían ciertas condiciones en Corinto que hicieron prudente este comportamiento. Determinó que no tuvieran ocasión de criticarle algunos de allí. Aun ahora pueden surgir circunstancias que por un tiempo guiarían a un predicador a no aceptar contribuciones de alguna congregación. Aunque Pablo no demandó salario de la iglesia en Corinto mientras trabaja allí, le hizo ver que sí tenía el derecho de hacerlo. "¿Quién fue jamás soldado a sus propias expensas? ¿Quién planta viña y no come de su fruto? ¿O quién apacienta el rebaño y no toma de la leche del rebaño? ¿Digo esto sólo como hombre? ¿No dice esto también la ley? Porque en la ley de Moisés está escrito: No pondrás bozal al buey que trilla. ¿Tiene Dios cuidado de los bueyes, o lo dice enteramente por nosotros? Pues por nosotros se escribió; porque con esperanza debe arar el que ara, y el que trilla, con esperanza de recibir del fruto. Si nosotros sembramos entre vosotros lo espiritual, ¿es gran cosa si segáremos de vosotros lo material? Si otros participan de este derecho sobre vosotros, ¿cuánto más nosotros? Pero no hemos usado de este derecho, sino que lo soportamos todo, por no poner ningún obstáculo al evangelio de Cristo. ¿No sabéis que los que trabajan en las cosas sagradas, comen del templo, y que los que sirven al altar, del altar participan? Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio" (1 Cor. 9:7-14).

LA TESORERÍA DE LA IGLESIA. Es evidente que se reunían fondos. Esto requería una tesorería y un tesorero. Aun el grupo pequeño que seguía a Cristo tenía su tesorero (Juan 12:6; 13:29). Hubo fondos que echaron en la bolsa los simpatizantes que daban de sus bienes a la compañía (Lucas 8:3). Del dinero que había en esta tesorería compraban las cosas necesarias y ayudaban a los pobres (Juan 13:29).

LA CRÍTICA DEBE EVITARSE. No sabemos por qué Judas fue elegido tesorero. Puede ser que fue un astuto hombre de negocios, y tal vez la crítica tan frecuentemente echa al tesorero no injuriara particularmente su reputación. De todos modos, vienen frecuentemente las críticas, y a veces hacen gran daño a la congregación. Se podrían evitar fácilmente. Puede levantarse prejuicio contra el tesorero. Hay que prevenirle para el día que vengan tales perjuicios posibles. Pablo tenía enemigos que procuraban arruinar su influencia (2 Cor. 11:12). Tal vez hubieran criticado su modo de manejar los fondos colectados para los pobres santos de Jerusalén, si no se hubiera tomado sus precauciones. Otro hermano de buena reputación fue ordenado de las iglesias para participar con él en la responsabilidad. "Evitando" dice Pablo, "que nadie nos censure en cuanto a esta ofrenda abundante que administramos, procurando hacer las cosas honradamente, no sólo delante del Señor sino también delante de los hombres" (2 Cor. 8:18-21). Siempre estaban en la compañía Tito y cuando menos un hermano más (2 Cor. 8:16-23). Si el tesorero solicitara que los ancianos contaran con él el dinero, y guardaran ellos mismos un registro de las colectas de cada día del Señor, se protegería a sí mismo de la crítica y se evitaría una molestia posible. Que participen otros con él en la responsabilidad de distribuir los fondos. El no debe de gastar el dinero según su propia responsabilidad, excepto en casos de gastos regulares de la congregación, y aun en este caso hará bien en pedir recibo de todas las cuentas pagadas.

MÉTODOS DE NEGOCIO. Muchos miembros nunca asocian la idea de negocio con los asuntos de la congregación, y en demasiadas congregaciones existe continuamente la escasez financiera. La iglesia de Jerusalén escogió hombres para cuidar los negocios de la congregación (Hechos 6). Cuando los hombres escogidos para cuidar los asuntos financieros de la congregación han fracasado en los negocios, no se puede esperar más que fracaso. ¿Pondría usted sobre sus asuntos personales a uno que ha fracasado en los negocios? ¿Por qué se ha de ejercer menos cuidado en los asuntos de la iglesia? Los hombres que tienen éxito en sus negocios son capaces para tener éxito en los asuntos de la iglesia.


EL PRESUPUESTO DE LA IGLESIA. Todos los hombres conservadores de negocio tienen su año fiscal, al fin del cual hacen inventario de sus bienes y deudas, y luego preparan el presupuesto para el año entrante. Bosquejan cierto trabajo dentro de los límites de su habilidad física y financiera-tienen ciertas metas qué alcanzar dentro del año. ¿Cuántas iglesias tienen un año fiscal? ¿Cuántas en realidad tienen planes para el año? ¿Es evidente la meta de la iglesia de la cual es usted miembro para este año? Muchas veces emprende una congregación cierta obra, y antes de acabarla, se halla en dificultades financieras; la obra se atrasa, muchos se desaniman, y unos cuantos tienen qué llevar la carga. En la mayoría de los casos, se puede atribuir a falta de sabiduría de parte de la iglesia. Jesús dijo: "Los hijos de este siglo son más sagaces en el trato con sus semejantes que los hijos de luz" (Lucas 16:8). "Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla? No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él, 30 diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar" (Lucas 14:28-30). ¿Tiene la congregación suya un programa para el año? ¿Ha contado los gastos? ¿Cuánto habrá de dar usted a ese programa? ¿Sabe la congregación si podrá acabar la obra comenzada?

INFORME FINANCIERO PARA LA IGLESIA. Informes regulares de los ingresos y los pagos deben de darse a la congregación, no porque alguien dude de la honestidad de los que manejan los fondos, sino para que todos queden informados.

NO IMPORTA A OTROS CUÁN POCO YO DÉ. No pongamos en tela de juicio la honestidad del hermano descaminado que dice: "No le importa a otro qué tanto dé yo, sea mucho o sea poco". A menudo es tan insignificante la cantidad que ofrenda, comparada con su capacidad, que le da vergüenza que otros sepan. ¿No importa a otros si hay en la congregación persona profana, o borracha? ¿No importa a la congregación si en su membresía hay un idólatra? El miembro que pudiendo dar, no da, es idólatra. La avaricia es idolatría (Col. 3:5).

LA PARTE MÁS IMPORTANTE. A menudo el hermano que se encarga de servir la mesa, dice: "Ahora venimos a la parte más importante del servicio". No deben de ser hechas tales declaraciones. ¿Por qué deberíamos hablar de un mandamiento como más importante que otro? Cierto, no debemos de apreciar en menos la Cena del Señor (véase Sana Doctrina, Vol. 1., p. 168). Pero somos mandados contribuir de nuestro dinero tanto como a enseñarnos y exhortarnos el uno al otro (Col. 3). La idea de que cuando uno ha tomado la Cena del Señor ha hecho la parte más importante en el servicio, viene a ser un consuelo a algunos que no contribuyen, ni tienen parte en enseñar o en ser enseñados.

CONTRIBUCIONES REGULARES Y ESPECIALES. A veces necesidades especiales requieren contribuciones especiales. Luego hay la obra regular de la iglesia, que incluye los gastos casuales conectados con los servicios, el cuidado de la casa, la luz, y la predicación del evangelio. Para esta obra regular de la iglesia se requieren ofrendas regulares.

DARLE DINERO DIRECTAMENTE AL PREDICADOR. Algunos hermanos han formado el hábito de ir directamente al predicador para darle la cantidad que destinan a su sostenimiento. ¿Es esto deseo de dejar que sepa el predicador cuánto le está dando para su sostenimiento, desconfianza para con el tesorero, o miedo de que no sea bien sostenido el predicador? ¿Por qué esta práctica? Todo este dinero debe de ser entregado al tesorero, con el nombre del hermano que lo contribuye, para que sepa la iglesia no solamente que el predicador está siendo bien sostenido, sino que también el hermano está haciendo su parte. No se haga a sí mismo una injusticia, ni la haga tampoco a la iglesia.
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Temas para investigación y discusión:

1. ¿Debe de superarse la iglesia en el negocio?
2. La edificación del Templo de Salomón.
3. Haciendo sacrificios para la obra del Señor.
4. El gozo en ayudar.
5. La iglesia y los métodos mundanos.
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Preguntas:

1-¿Por qué se desatienden las finanzas de la iglesia?
2. ¿Por qué no predican sobre este tema los predicadores?
3. ¿Sobre qué fue fundado el cristianismo?
4. ¿En qué sentido nos ayuda el dar?
5. ¿Qué motivo debe movernos a dar?
6. ¿Qué objeción hay contra cenas, etc., como medios de reunir dinero para la iglesia?
7. ¿Es la iglesia institución de comercio?
8. ¿Qué de Bodas de Tom Thumb?
9. ¿Llevaría al niño suyo a una de ellas?
10. ¿Aceptaría usted donativo de uno que no es no miembro de la iglesia?
11. ¿Hay tal cosa como "lucro" en la iglesia? Descríbase.
12. ¿Puede uno dar a cosa en que no cree?
13. ¿Pide usted a otros que lo hagan?
14. ¿Cuál es el plan de Dios para reunir dinero? Cítense pasajes.
15. ¿Por qué debemos de dar? Cítense pasajes.
16. ¿Es lícito dar en otras ocasiones?
17. ¿Quiénes deben de dar? Cítense pasajes.
18. ¿Cuánto debe uno de dar? Cítese el pasaje.
19. Cuéntese lo de Ananías y Safira.
20. ¿En qué consistió el pecado de ellos?
21. ¿Ofrenda usted como fue prosperado?
22. ¿Qué es dar con igualdad? ¿Dónde fue hecho esto?
23. ¿Cuánto tiempo dieron los judíos al servicio de Dios? Relátese.
24. ¿Cuánto dieron los judíos de productos? Relátese.
25. ¿Cuánto al gobierno?
26. ¿Cuándo y por qué dieron el medio siclo?

 27. ¿Cuáles sacrificios presentaron en las fiestas (solemnidades)? De referencia.
28. Nómbrense las solemnidades.
29. ¿En qué manera habían de tratar a los pobres los judíos?
30. ¿En qué manera robaron los judíos a Dios? Cítese el pasaje.
31. ¿De qué es prueba el dar?
32. ¿Hace usted sacrificio cuando ofrenda?
33. ¿Por qué se hicieron colectas para los santos en Jerusalén?
34. Según Pablo, ¿Qué probaron las colectas? Cítense sus palabras.
35. Nómbrense algunas iglesias que contribuyeron a los santos en Jerusalén.
36. ¿Se opone usted a hacer promesa definida a la obra de la iglesia? ¿Por qué?
37. ¿Hizo promesa la iglesia de Corinto? Cítese el pasaje.
38. ¿Quién es el dador alegre?
39. ¿Cómo viene a ser uno dador alegre?
40. ¿Qué es la avaricia? Cítese el pasaje.
41. ¿Sostiene al evangelio la congregación donde usted pertenece?
42. ¿Cree usted que está contento el Señor con lo que usted da?
43. Relátese cómo los filipenses participaron con Pablo. ¿Cuántas veces? Cítese el pasaje.
44. ¿Cuál es el deber de usted hacia maestros del evangelio?
45. ¿Cuándo y de quiénes aceptó Pablo salario? Cítese el pasaje.
46. ¿Qué dice Pablo a los corintios acerca de sostener el evangelio?
47. ¿Por qué se necesita tesorero de la iglesia? 48. ¿Quién fue el tesorero entre los apóstoles? 49. ¿Cómo evitó Pablo crítica referente a los fondos para Jerusalén?
50. ¿Cómo puede un tesorero evitar crítica hoy?
51. ¿En qué manera deben de ser manejados los fondos?
52. ¿Se deben seguir métodos de negocio en la iglesia?
53. ¿Qué clase de hombres deben estar a cargo de los asuntos de negocio de la iglesia?
54. ¿Tiene presupuesto la congregación donde usted pertenece?
55. ¿Qué obra tiene planeada la congregación donde usted pertenece para este año?
56. ¿Cuánto da usted para alcanzar esa meta?
57. ¿Por qué debe de rendir informes a la iglesia el tesorero?
58. ¿Le importa a otro cuánto da usted? ¿Por qué?
59. ¿Cuál es la más importante parte del servicio a Dios?
60. ¿Por qué y cuándo debe de haber contribuciones especiales?
61. Discútase la colecta regular.
62. ¿Debe usted de pasarle dinero al predicador secretamente?