La esencia del hogar

 

De la serie general: Lo más importante es el amor

 

(Lección  10)

 

   Si en algún lugar existe el amor, es en nuestro hogar donde debe existir. Después de la salvación, y de una debida relación con Dios, no hay necesidad más grande en el mundo de hoy día, que la de hogares en los cuales reine el amor. Vivimos en un mundo en el que la gente se está despedazando. Pero si tenemos un refugio al cual podemos llegar al final del día, un refugio en el cual encontremos que se preocupan por nosotros y nos tienen compasión y amor, podemos sobrevivir. Y si/ por el contrario, lo que vamos a encontrar en el hogar, es más problema, presión e infelicidad, se nos vuelve áspero el vivir de un día a otro.

   En la Biblia la palabra «casa» aparece diez veces más a menudo que la palabra «hogar». ¿Significa algo lo anterior? ¿Acaso había diez veces más casas que hogares? No lo sé; lo que sí sé, es que algunos hogares de hoy día no son más que casas de alojamiento con alfombra y aparato de televisión. Y sé que estamos desesperadamente necesitados de hogares hoy díahogares en los que el amor bíblico abunde.

NECESITAMOS AMARNOS UNOS A OTROS EN EL HOGAR

   Esto fue lo que dijo el sabio: «Mejor es la comida de legumbres donde hay amor, que de buey engordado donde hay odio» (Proverbios 15.17). En la KJV, en lugar de «buey engordado», se lee «buey cebado en establo». La anterior descripción se refiere a la carne de calidad superior, que proviene de novillos de corral de engorda, no a esa cosa hilachosa y dura de masticar que es producto del destace de animales de pradera. Estamos hablando de gruesos y jugosos trozos de carne roja, con pocas vetas de grasa blanca. Estamos hablando de la carne que les produce pesadillas a los que se preocupan por sus niveles de colesterol en la sangre, pero que se derrite en la boca de uno, cuando la come caliente, recién sacada de la parrilla. Salomón dice, no obstante, que si para disfrutar de ella, uno tiene que vivir con gente que no lo soporta a uno, le conviene más un tazón de frijoles y de pan de maíz, si lo puede comer con personas que le aman.

   El dinero y las posesiones y los mejores cortes de carne no constituyen un hogar. Un hogar es un lugar en el cual estar juntos y disfrutar de lo que sea que haya en la despensay en el que se tiene amor. En Oseas 11.4, Dios habla de las «cuerdas de amor». Un verdadero hogar tiene muchas «cuerdas de amor».

   En la lección que precedió a esta, hablamos acerca de la necesidad de que la novia y el novio se amen el uno al otro, y de que hagan un compromiso de por vida el uno con el otro. La Biblia enseña, no obstante, que no solamente el esposo y la esposa deben amarse el uno al otro, sino que es todo miembro del hogar el que debe amar a cada uno de los demás que viven con él. Consultemos el manual original de Dios para la familia, para demostrar lo anterior. Comenzaremos con mamá y papá, porque ellos son la vía primordial por la que los hijos reciben conocimiento de todo lo que significa el amor.

   Papá ha de amar a mamá: Lo más importante que un hombre puede hacer por sus hijos es amar a la madre de ellos. Note los siguientes pasajes del Antiguo Testamento:

Isaac [...] tomó a Rebeca por mujer, y la amó (Génesis 24.67).

Y Jacob amó a Raquel, y dijo [a su suegro Labán]: Yo te serviré siete años por Raquel tu hija menor [...] Así sirvió Jacob por Raquel siete años; y le parecieron como pocos días, porque la amaba (Génesis 29.18, 20).

[Se dice de Elcana que] a Ana daba una parte escogida; porque amaba a Ana (1° Samuel 1.5).

Y el rey amó a Ester (Ester 2.17).

Alégrate con la mujer de tu juventud [...] Su amor te satisfaga en todo tiempo (Proverbios 5.18-19, NASB).

Goza de la vida con la mujer que amas [con tu esposa, KJV], todos los días de la vida de tu vanidad que te son dados debajo del sol (Eclesiastés9.9).

[Dice la novia acerca del esposo:] Su bandera sobre mí fue de amor (Cantar de los Cantares 2.4).

El desafío más grande de todos se encuentra, sin embargo, en el Nuevo Testamento en Efesios 5 (y se repite en Colosenses 3.19):

Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella [...] Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos [...] Cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo (vers.os 25, 28, 33).

   ¡Los maridos han de amar a sus mujeres como Cristo amó a la iglesia! Imagínese todo lo que Cristo hizo por la iglesia. Sus pensamientos no eran para sí mismo, sino para la iglesia. Renunció al cielo por la iglesia. En Su amor, fue totalmente desinteresado, totalmente entregado y totalmente servicial. Por último, murió por la iglesia. ¡Cuando considero este desafío, sólo atino a pedir a todos que oren por los que somos esposos y que estamos haciendo el esfuerzo por cumplir la casi imposible tarea de amar a nuestras esposas como   Cristo a la iglesia!

   Pero también mamá ha de amar a papá. He aquí dos pasajes pertinentes:

   Mical [... ] hija de Saúl amaba a David (1° Samuel 18.20).

   Las ancianas [... ] enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos (Tito 2.3-4).

   Luego, tanto mamá como papá han de amar a los hijos. Tal como se acaba de hacer notar, las mujeres jóvenes han de ser enseñadas «a amar [...] a sus hijos».

   En el Salmo 127.3, se nos dice que los hijos son una bendición: «Herencia de Jehová son los hijos; cosa de estima el fruto del vientre». Así, a menudo leemos en las Escrituras acerca de padres que aman a sus hijos (no siempre con sabiduría, pero los aman siempre). Abraham amaba a Isaac (Génesis 22.2). Isaac amaba a Esaú, Rebeca amaba a Jacob (Génesis 25.28), y Jacob amaba a José (Génesis 37.3). Éxodo 21.5 habla de un esclavo que, habiendo sido liberado, eligió seguir siendo esclavo por amor a su esposa y a sus hijos.

   Creo que podríamos usar incluso Mateo 10.37 aquí, aunque la idea clave sea negativa, donde Jesús dice: «El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí». Jesús dice que nuestra máxima prioridad debe ser el amor por Él, pero note lo que da por sentado. Lo que da por sentado es que amamos a nuestros hijos e hijas.

   Y como contraparte, los hijos han de amar a mamá y a papá. Note Mateo 10.37 nuevamente. Allí se da por sentado que amamos a padre y madre.

   Cuando Pablo enumeró los terribles pecados de su época, él incluyó el «no ser amoroso» (Romanos 1.31; 2ª Timoteo 3.3, NASB). Esta frase es la forma negativa de la palabra storgeque significa amor familiar. La KJV la traduce por la frase «sin afecto natural».1 Esto incluiría el afecto natural que uno debe tener por los miembros de su propia familia. Jesús dio un ejemplo de esto en Mateo 15, cuando habló de algunos que usaban una tradición de los hombres para justificar el no cuidar de sus padres.

   Permítame decir también que el hijo número uno de la familia, debe amar al hijo número dos, y al número tres, y así por el estilo. Lucas 14.26 es la versión de Lucas de lo dicho por Jesús en Mateo 10.37 —e incluye a hermanos y hermanas.

   La idea fundamental es que en la familia todos tienen que amar a todos. ¡Cuánto necesitamos hogares en los que se cumpla el amor!

QUÉ SIGNIFICA AMARSE UNOS A OTROS EN EL HOGAR

Para hacer tan práctica como sea posible esta lección, permítame preguntar: ¿Qué significa amarse unos a otros en el hogar?

A riesgo de sonar como disco rayado, diré nuevamente que en el texto griego original, la mayoría de las referencias al amor que hay en el Nuevo Testamento, usan la palabra ágapey que el amor ágape procura lo mejor para el ser amado

Las consecuencias de esto son trascendentales en lo que concierne al hogar, pero el tiempo sólo me permitirá subrayar un punto: El amor suple necesidades. En su excelente libro sobre el evangelismo a través de la amistad, llamado Concentric Circles of Concern (Círculos concéntricos de preocupación), W. Oscar Thompson, Jr., insiste en este punto una y otra vez. En su resumen del punto, dice:

El amor

NO es una palabra de emoción, NO es una palabra de sentimiento.

El amor es, más bien, Una palabra de razón, Una palabra de voluntad, Una palabra de acción. ¡El amor es hacer!

El amor construye relaciones; El amor mantiene relaciones; El amor cumple relaciones; El amor inicia relaciones;

¡El amor es llenar necesidades!

   El amor suple necesidades, no necesariamente todas las necesidades, sino las que Dios aprueba. No es el propósito primordial del amor, hacer que otros cambien, sino llenar sus necesidades. Cuando es necesario un cambio, el amor actúa indirectamente, mostrando preocupación por lo malo y reforzando lo bueno. El amor ágape es desinteresado, no se preocupa por sí mismo, sino que se preocupa por la otra persona. «Servios por amor los unos a los otros» (Calatas 5.13).

   Cuando digo que el amor suple necesidades, me refiero a toda clase de necesidades. El amor vela, por ejemplo, por las necesidades materiales.

   El esposo ha de amar a su esposa como a su propio cuerpo (Efesios 5.28). Nuestro cuerpo tiene necesidades materiales y nosotros tratamos de suplirlas. Del mismo modo, el que ama «provee para los suyos» (1ª  Timoteo 5.8).

   El padre que trabaja arduamente para ganarse la vida está expresando amor. La madre que mantiene la casa limpia y prepara buenas comidas a menudo después de un trabajo adicionalestá expresando amor.

   Tal vez este sea un buen momento para preguntar: ¿Apreciamos nosotros estas expresiones de amor? Rara vez las valoramos, no considerándolas realmente como expresiones de amor, y actuamos así aun cuando otros, que no tienen quien cuide de ellos, ¡darían casi cualquier cosa con tal de ser amados de tal manera!

   Pero el amor también vela por las necesidades emocionales.

   Todos tenemos necesidades emocionales. Necesitamos saber que somos amados. Necesitamos saber que somos aceptados. Necesitamos saber que estamos seguros. Necesitamos que se nos dé seguridad de lo anterior de vez en cuando.

   Así que aprenda a expresar su amor. Expréselo con palabras. Esposos y esposas, el Cantar de los Cantares es su manual para expresarse amor el uno al otro. Léanlo juntos. Si les gusta, rían juntos por la manera como se expresaba el amor en el pasado pero sin pasar por alto el punto. Se decían que se amaban el uno al otro. La frase «mi amado» se encuentra más de una docena de veces en el libro. También se dedicaban piropos el uno al otro. Los esposos deben tomar nota de la forma como comienza el capítulo 4: «¡Cuan hermosa eres, querida, cuan hermosa eres!» (NASB).

   También exprese su amor con acciones. Recuerde 1ª  Juan 3.18: «No amemos [solamente] de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad». Esposas y esposos, también hay besos en nuestro manual: «¡Oh, si él me besara con besos de su boca! [... ] Su paladar, dulcísimo» (Cantar de los Cantares 1.2; 5.16). Y hay abrazos: «Y su derecha me abrace» (Cantar de los Cantares 8.3). Hay un doctor que considera que todos necesitamos por lo menos cuatro abrazos al díae incluso los receta. Pero hace notar que no hay problema con pasarse de lo recetado. «Nadie se ha muerto a causa de una sobredosis de abrazos», dice ese doctor.

   ¡Cuánto necesitan aprender las madres y los padres a expresarse su amor el uno al otro! La mayoría de los matrimonios mueren, no por una explosión, sino por una fuga graduala medida que descuidamos los pequeños detalles que dicen: «Te amo».

   Lo anterior no debe limitarse a las expresiones de amor entre mamá y papá. Los hijos también necesitan saber que los padres los aman, y los padres necesitan saber que los hijos los aman.

   Ya que estamos hablando acerca del amor que suple necesidades, no olvidemos las necesidades espirituales. Si el amor realmente «procura lo mejor», no puede descuidar el aspecto espiritual, pues esta es la necesidad más importante de todas.

   Si amo a mi familia, como cabeza de hogar que soy (Efesios 5.23; 6.1), me cercioraré de que se les enseñe la Palabra de Dios. Me cercioraré de que siempre estén en las clases bíblicas y en los cultos de adoración. Yo mismo les enseñaré. Jesús dijo: «Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados por Dios. Así que, todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de él, viene a mí» (Juan 6.45).

   Al considerar nuestras necesidades, subrayemos que cada uno de los miembros de la familia tiene necesidades especiales. Papá tiene sus propias necesidades especiales.  Necesita una esposa cuyo deseo en la vida sea complacerlo a él, y hacerlo un exitoso esposo y padre. Necesita una esposa que lo reverencie como autoridad puesta por Dios en el hogar (Efesios 5.22-23). Necesita una esposa que instruya a sus hijos para que sean leales y amorosos con Dios y con su padre. Necesita el amor corporal de su esposa. Hace algún tiempo recorté la siguiente breve historia del Readerfs Digest, escrita por una esposa demasiado ocupada:

Después de que me hice cargo de unos proyectos más de la cuenta, mis responsabilidades se me comenzaron a acumular. Para reducir a un mínimo las posibilidades de que se me olvidara algo/ comencé a hacer una lista diaria de cosas que debía recordar, en la que tachaba lo que iba terminando. Unas dos semanas después le fanfarroneé a mi esposo Clarence con estas palabras: «Gracias a esa lista no he descuidado un solo detalle importante».

No mucho tiempo después volví a casa, después de una reunión que se prolongó hasta avanzada la noche, y busqué mi lista para revisar las actividades del día siguiente. Encontré escrita en ella, de puño y letra de mi esposo, entre la «1:30 —cita con el peluquero» y «limpieza del armario para ropa blanca», una nota que decía: «Seducir a Clarence».

   Mamá tiene algunas necesidades especiales también.4 Necesita un esposo que acepte sus responsabilidades como líder espiritual del hogar. Necesita un esposo que la ame con devoción sacrificial (recuerde que los esposos deben amar a sus esposas como Cristo ama a la iglesia). Necesita estar segura de que su esposo es hombre de una sola mujer.

¿No es una pena que tengamos que subrayar el último punto? La Biblia todavía dice: «No cometerás adulterio» (Romanos 13.9). La diferencia entre «lealtad» y «deslealtad» no radica en la partícula D-E-S, sino en la palabra A-M-O-R.

Luego, Mamá necesita elogios sinceros; necesita sentirse apreciada. Al final de la descripción de la mujer virtuosa de Proverbios 31, se hace notar que «su marido [...] la alaba» (verso 28). Primera Pedro 3.7 manda a los hombres «dar honor» a sus esposas. A propósito, parte de lo que una esposa necesita para sentirse apreciada, es saber que las opiniones de ella son valoradas.

   Los hijos tienen necesidades especiales. Necesitan dos padres que se amen el uno al otro. Necesitan padres que los amen a ellosy que les hagan saber que son amados tan sólo porque son miembros de la familia. No porque sean hermosos... ni talentosos... ni populares... ni siquiera porque sean buenos... sino porque son parte de la familia. Puede que no siempre esté de acuerdo con todo lo que mis hijos hagan, y tengo que bregar con ello de la mejor manera que pueda, pero ellos siempre serán mis hijos y los amaré. ¿Puede imaginarse usted al padre del hijo pródigo enviando a su esposa a toparse con el muchacho que viene a casa, y que lo reciba diciéndole: «Destrozaste el corazón de tu padre cuando te fuiste, y él no tiene intenciones de hablarte más»?

   Necesitan padres que sean buenos ejemplos, que les muestren qué es el cristianismo. Necesitan padres que se preocupen por ellos lo suficiente para tomarse el tiempo tanto para enseñarles como para instruirlos (Proverbios 22.6). Pablo presentó el siguiente desafío a los padres, en Efesios 6.4: «Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor». Los hijos necesitan padres que les enseñen lo bueno, les alienten en lo bueno y los corrijan cuando hagan lo malo, e incluso los castiguen si fuere necesario.

Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo (Hebreos 12.6; énfasis nuestro).

La vara y la corrección dan sabiduría; Mas el muchacho consentido avergonzará a su madre (Proverbios 29.15).

(Muchos recordarán la paleta colgada en la pared con la inscripción que decía: «Te necesito cada hora».)

Si verdaderamente estoy procurando lo mejor para mi hijo, mi deseo será que crezca para que llegue a ser lo que debe. Ello supondrá alguna disciplina correctiva. Si no la aplico, la Biblia me dice que en realidad no lo amo.

Después de haber dicho que cada uno de los miembros de la familia tiene necesidades especiales, debería decir también que cada miembro de la familia tiene necesidades individuales, las necesidades que son singularmente suyas. Esto me lleva a estas últimas palabras acerca de llenar necesidades. Si yo voy a expresar mi amor mediante el velar por las necesidades, por lo menos tres cosas van a ser necesarias:

1) Debo hacerme sensible a las necesidades de los miembros de mi familia.

Permítame volver a la ilustración usada por Pablo. En ella el apóstol me dice que debo amar a mi esposa como a mi propio cuerpo (Efesios 5.28). ¿Alguna vez ha dado con el dedo del pie contra algo? Lo más probable es que sí. Todavía puedo recordar cuando andaba descalzo en el verano. Por lo menos una vez cada verano, daba con el dedo gordo del pie contra algo, y tan grave era, que se me desprendía la uña hasta la mitad. ¡El daño causado al pie, el dolor y la angustia eran insoportables! Cuando dio usted con el dedo gordo del pie contra algo, ¿se dio cuenta de ello? ¡Por supuesto que sí! ¿Y qué hizo? Se ocupó de esa necesidad. Pablo dice que nuestras esposas han de ser tan queridas para nosotros como lo son nuestros propios cuerpos. Si ella es lastimada, necesitamos ser lo suficientemente sensibles para darnos cuenta. Después, es necesario que actuemos con el fin de tratar de aliviarle el dolor.

Hay hombres de negocios que se esfuerzan en gran manera tratando de ser sensibles a las necesidades del público, con el fin de ganar más dinero. Sin embargo, son hombres que pueden estar teniendo una casa llena de personas que sufren, y ni siquiera estar dándose cuenta, en lo más mínimo, de las necesidades de ellas. Se requiere de nosotros que seamos sensibles.

2) Debo darme cuenta de que las necesidades cambian.

No puedo pretender que por haber hecho algo por las necesidades de alguien, ya hice lo que debía, y que ahora puedo olvidarme de ello y dedicarme a otra cosa. El amor debe mantenerse siempre en «la agenda de asuntos pendientes». Es algo de lo cual debemos estar ocupándonos de ahora en adelante.

Las necesidades de mama y papá cambian. Las necesidades que tenemos al principio, cuando nos casamos, difieren de las que tenemos cuando llegan los hijos y estamos tratando de sobrevivir financieramente. Estas necesidades difieren de las que tenemos cuando los hijos dejan el hogar y empezamos a envejecer.

Las necesidades de los hijos cambian. A éstos se les debe enseñar a ser cada vez más independientes, y al final necesitan que se les anime a vivir su propia vida (Mateo 19.5). En Deuteronomio 32.11, Moisés usa la ilustración de un águila madre que obliga a sus polluelos a salir del nido y a aprender a volar; él compara esto con la guía que Dios le da a Su pueblo:

Como el águila que excita su nidada, Revolotea sobre sus pollos, Extiende sus alas, los toma, Los lleva sobre sus plumas.

Llega el día cuando los hijos deben dejar el nido. Cuando ese momento llega, es necesario que les ayudemos a hacer tal transición de la manera menos dolorosa posible. Dicho con otra metáfora, el padre amoroso es el que está dispuesto a despegar a sus hijos de las faldas de su madre.

3) Debo darme cuenta de que todo esto lleva tiempo. Aunque esto es muy obvio, según se desprende de todo lo que hemos dicho.

No era tan difícil hace algunos años. Las familias de antes pasaban más tiempo juntas sin proponérselo que las de hoy cuando se lo proponen. Comíamos las tres comidas del día juntos. Hablábamos juntos. La mayoría de las personas trabajaban juntasya sea en la granja, o en el negocio de la familia. La mayoría de los ratos de juego y diversión, por pocos que fueran, se pasaban juntos. Pero esto era antes de la época de la televisión y las vidas aisladas.

De nada sirve, sin embargo, que nos pongamos a añorar los «viejos tiempos». Debemos hacer lo que esté a nuestro alcance en los tiempos actuales, bajo las condiciones actuales. Dicho de modo sencillo, esto significa que debemos sacar tiempo para estar juntos. Podemos apagar la televisión y comer juntos. Podemos apartar tiempos especiales para la familiatal vez una noche a la semana y hacer todo lo que esté a nuestro alcance para impedir que otras cosas interfieran. Podemos hacerles saber a los demás miembros de nuestra familia que ellos son más importantes para nosotros que el periódico y que la transmisión del partido de fútbol. Podemos hacerles saber a nuestros hijos que, siempre y cuando sus peticiones sean razonables, ellos pueden interrumpirnos para pedirnos ayuda o para contarnos acerca de su día.

No, no estamos hablando de algo que sea fácil. No estamos hablando de algo que va a cambiar de la noche a la mañana. De lo que estamos hablando es de algo por lo cual vale la pena hacer un esfuerzo, y por lo cual orar. Porque estamos hablando acerca del amor en el hogar.

Si el tiempo lo permitiera, valdría la pena hablar acerca del hecho de que el amor tiene la capacidad de pasar por alto muchas/altas. Primera Pedro 4.8 es un pasaje que merece un serio estudio en relación con el estrés de la vida en familia: «Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados». Pero este análisis tendrá que esperar para la próxima vez.

 

CONCLUSIÓN

Hace algún tiempo, el gobierno de la antigua Alemania Oriental publicó una enciclopedia socialista de ocho tomos. En ésta se notaba una importante y significativa omisión. Carecía de una sección sobre el amor. En contraste con esto, el amor impregna el cristianismo de arriba a abajo, de un lado al otro, del frente al fondo, de proa a popa. Y no hay lugar en el que se necesite más que en el hogar. El amor le pone la esencia al hogar.

Si usted tiene un hogar con pocas posesiones materiales, pero es un hogar que está lleno de amor, usted es realmente rico. Pero si vive en una mansión en la que no hay amor, usted es pobre.

Ahora vamos a entonar un cántico de invitación. Si usted no ha estado mostrando amor a los demás miembros de su familia, no pase al frente. Tan pronto como pueda, después de este servicio, vaya a ellos, y ruégueles que le perdonen, y dígales que con la ayuda de Dios usted se comportará mejor. Si usted no ha mostrado amor a Dios mediante obedecer a Su voluntad, o si usted ha hecho daño a Su causa, por favor pase al frente.