LA UNIDAD DE LA IGLESIA

Lección  #  8

Habiendo estudiado la organización en la pasada lección, ahora veremos la unidad de la iglesia como existía en el primer siglo bajo la dirección de los apóstoles, los cuales eran guiados, no por ideas humanas, sino por el Espíritu Santo. Hoy en día el tema de la unidad religiosa es muy discutido. Será posible que todavía existiera aquella unidad?

UNA IGLESIA

Este deseo de alcanzar la unidad es noble. En su sabiduría divina Dios propuso una sola iglesia, unida en "un cuerpo ... un espíritu ... un Señor . . . una fe, y un bautismo" (Efe. 4:3-5; 1:22, 23). Jesús deseó tanto la unidad que oró con fervor por ella (Jn. 17:20, 21). La oración de Jesús muestra su absoluta aversión a la división religiosa. En efecto, la división en sí misma es pecado (1 Cor. 1:10-13; 3:3-4 4). Actualmente, el corazón de Cristo debe estar muy dolorido por la inmensa división de la cristiandad en diferentes sectas, numerosas clases de "fe" y bautismos distintos.

No obstante, la unidad no es suficiente. Jesús oró por la unidad basada, no en la opinión humana, sino en la voluntad de Dios, la cual está revelada en la palabra de verdad (Jn. 17.17-20; Efe. 4 :3). Los verdaderos discípulos de Cristo habían de continuar en su palabra (Jn. 8:31, 32). Así es que, después de advertir a los ancianos de Efeso concerniente al peligro de la división, Pablo dijo: "Y ahora, hermanos, yo os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedifícaros y daros herencia con todos los santificados" (Hech. 20:32).

Puesto que la palabra de Dios es la base de la unidad, por medio de esta palabra podemos ver cómo la iglesia del Señor durante el primer siglo era unida. Entonces, por procurar obtener la misma clase de unidad que la iglesia original tenía, nosotros podemos agradar a Dios de la misma manera en que los cristianos del primer siglo le agradaron.

En los días novotestamentarios si alguien viajara de Jerusalén a Roma, visitando todas las iglesias en la ruta, hubiera hallado las mismas características en cada iglesia. Pero, ¿por qué? Porque en el primer siglo las iglesias no eran diferentes denominaciones, sino que eran congregaciones locales de la misma y de la única iglesia - la iglesia universal de Cristo. El Nuevo Testamento revela que la iglesia primitiva estaba unida en doctrina, amor, nombres, requisitos para la membresía, organización y adoración.

LA DOCTRINA

El mensaje de Cristo para las iglesias primitivas siempre era el mismo. Fueran judíos o gentiles su audiencia, Pablo les predicaba el mismo evangelio a todos (Rom. 1:16). El dijo a los cristianos en Corinto: "Os he enviado a Timoteo ... el cual os recordará mi proceder en Cristo, de la manera que enseño en todas partes y en todas las iglesias" (1 Cor. 4:17). Además, él ordenó "en todas las iglesias" una sola enseñanza en cuanto al matrimonio (1 Cor. 7:17). Así es que Pablo escribió que el único cuerpo (la iglesia universal) había de estar unida en "una fe" (Efe. 4:5), es decir, en un cuerpo de doctrina.

La unidad en la doctrina de la iglesia también se ve en 2 Pedro 3:15, 16, donde Pedro indicó que él y Pablo enseñaron el mismo mensaje. Pablo declaró en Gálatas 1:6-9 que cualquier hombre o ángel que alterara el mensaje universal de Dios a las iglesias debía ser condenado. La fe en una doctrina común, la palabra de Dios, era la base absoluta de la unidad.

EL AMOR

La doctrina separada del amor es fría y desagradable, mientras que la doctrina fuerte dentro de un marco de amor es divina. Por ejemplo, las iglesias del primer siglo, llenas de Cristo, pusieron en práctica la doctrina, ayudando a sus hermanos necesitados en Cristo. La iglesia del Señor en Jerusalén estaba sufriendo hambre, pero el amor que unía a los cristianos era tan grande que las iglesias, aun estando separadas por enormes distancias, respondieron a la necesidad que había en Jerusalén. La iglesia en Antioquía envió una ofrenda (Hech. 11:27-29), tal como las iglesias de Galacia (1 Cor. 16:1-2). Realmente, el amor era una fuerza unificadora en la iglesia primitiva.

Una iglesia rica en terrenos, oro, y cosas materiales, pero en la cual la mayoría de sus miembros están sufriendo enfermedad, ignorancia y desnutrición, no puede ser la iglesia que Cristo fundó. Juan dice en 1 Juan 3:17 que "el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él?"

LOS NOMBRES

Los nombres humanos para la iglesia han sido siempre causa de división. Aun en la iglesia del Señor en Corinto los miembros se dividieron bajo los nombres de Pedro, Pablo y Apolos. Pablo los reprendió fuertemente por esto, diciendo: "¿Acaso está dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por vosotros? ¿0 fuisteis bautizados en el nombre de Pablo?" (1 Cor. 1: 13). Claramente vemos que Pablo se opuso a la división.

La iglesia primitiva no fue conocida por nombres sectarios de origen humano. Ya que en aquellos días hubo solamente una iglesia (Efe. 4:4), los cristianos a veces se refirieron a sí mismos simplemente como "la iglesia" (Hech. 5:11; Efe. 1:22; 3:10; Rom. 16:1).

"La iglesia" también se llamaba "la iglesia de Cristo" (Rom. 16:16) y la iglesia de Dios" (1 Cor. 1:2; 1 Tes. 2:14; 1 Tim. 3:5). La iglesia llevó los nombres que dieron la gloria a Dios y a su Salvador Jesucristo y no a los hombres.

Los miembros individuales de la iglesia se llamaban "cristianos" (Hech. 11:26; 1 Ped. 4:16), "discípulos" (Hech. 11:26, 20:7), y también "hijos de Dios" (1 Jn. 3:1; Gál. 3:26).

En los días de los apóstoles los líderes religiosos no ostentaban títulos resonantes tal como se oyen hoy en día. Jesús condenó claramente tales prácticas diciendo: "Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos" (Mat. 23:9); y habló de los que "aman ... las salutaciones en las plazas y que los hombres les llamen: Rabí, Rabí" (Mat. 23:6, 7). El gran apóstol Pedro no permitió a Cornelio que se arrodillara ante él, sino dijo: "Levántate, pues yo mismo también soy hombre" (Hech. 10:26). Los títulos como Padre, Reverendo, Monseñor, etc., no se usaron entre los cristianos del tiempo apostólico. Estos títulos dan gloria a los hombres y no a Dios (1 Cor. 10:31).

LOS REQUISITOS DE MEMBRESIA

Jesús dio los requisitos de membresía para su iglesia en la Gran Comisión, en la cual estipuló la fe (Mat. 28:19, 20), el arrepentimiento (Luc. 24:47) y el bautismo (Mar. 16:15, 16). Por ello, los requisitos de membresía en las distintas congregaciones locales eran los mismos en todas partes. Un estudio de la iglesia en Jerusalén, Efeso, Filipos y Roma sostendrá esta conclusión. Sin telecomunicaciones ni correo, estas iglesias, algunas separadas por grandes distancias, obedecieron los mismos mandamientos para hacerse miembro de esta iglesia única.

Las personas que hoy en día desean ser cristianos pueden llegar a ser miembros de la iglesia del Señor del mismo modo que lo hicieron los del primer siglo. Los requisitos para la membresía son los mismos ahora y para siempre.

LA ORGANIZACION

Habiendo demostrado la lección anterior la organización bíblica de la iglesia revelada en el Nuevo Testamento, en esta lección veremos como esta organización era un factor unificador para la iglesia en todas partes. Había ancianos, (también llamados obispos y pastores) en Jerusalén (Hech. 15:2), en Efeso (Hech. 20:17), en Filipos (Fil. 1:1), entre las iglesias compuestas de judíos esparcidas entre las naciones gentiles (Sant. 5:14), y en las congregaciones de Asia Menor (Hech. 14:23).

Una característica común del oficio de los ancianos en todas las iglesias era que en cada congregación organizada de manera aceptable ante Dios había una pluralidad de estos líderes espirituales. Esto era cierto en las iglesias de Asia Menor (Hech. 14:23), en Creta (Tito 1:5), en Jerusalén (Hech. 20:17) y en Filipos (Fil. 1:1).

Los diáconos también formaron parte de la organización de la iglesia primitiva. Tenemos mención de diáconos en los siguientes lugares: Efeso (1 Tim. 3:8-13) y Filipos (Fil. 1:1). El capítulo 6 de Hechos relata la selección de seis hombres que probablemente sirvieron en la capacidad de los primeros diáconos para la congregación en Jerusalén.

Esta organización no se extendió más allá de la congregación local y no tenía nada de carácter jerárquico. No era tampoco una organización dictatorial, sino que Pedro, siendo él mismo un anciano, dijo: "Ruego a los ancianos que están entre vosotros: Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey" (1 Ped. 5:1-3).

LA ADORACION

La adoración tenía una parte vital en las vidas de los cristianos primitivos. Si alguien hubiera salido de Jerusalén en viaje hacia Roma, y hubiera visitado cada congregación en los 2.300 kilómetros del viaje, hubiera encontrado la siguiente forma común de adoración en todas.

EL DIA DE REUNION

Todas las congregaciones en el tiempo novotestamentario tenían cada semana un día común de reunión, aparentemente llamado "el día del Señor" (Apoc. 1:10). El escritor del libro de Hebreos mandó a sus lectores, los cuales eran cristianos judíos en varias partes del mundo, a no faltar a la asamblea (Heb. 10:25), indicando que la ausencia en las reuniones era pecado (Heb. 10:25, 26). Otros pasajes bíblicos muestran en qué día se congregaron (Hech. 20:7; 1 Cor. 16:2). A causa de esta unidad entre las congregaciones, en un viaje a Roma hubiéramos encontrado a las iglesias en toda la región de Galacia, en Corinto (Grecia), así como en Troas (Hech. 20:6, 7), (a pesar de quedar esta ciudad muy lejos de las otras) reuniéndose todas en el primer día de la semana, o sea, los domingos (1 Cor. 16:1, 2).

LA CENA DEL SEÑOR

Uno de los propósitos principales de la reunión en el primer día de la semana era "partir el pan", o sea, participar de la cena del Señor (Hech. 20:7; 1 Cor. 11:17-34). Como instituida por el Señor Jesucristo, la cena consistió en el pan y el fruto de la vid, o sea, el jugo de uva (Mat. 26:26-29). En la iglesia primitiva todo cristiano participó de los dos elementos de manera reverente (1 Cor. 11:17-29).

Los primeros discípulos nunca consideraron la celebración de la cena del Señor como una repetición del sacrificio de Cristo. Ellos creyeron que Cristo ofreció, en contraste a los sacrificios diarios de los judíos bajo la ley de Moisés, "una vez para siempre un solo sacrificio por pecados" (Heb. 10:11-12) y que "con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados" (Heb. 10:14).

Así es que la cena del Señor no constituye una recapitulación de la muerte de Cristo cada semana, sino una conmemoración de la muerte única de Cristo (1 Cor. 11:23-25). Por lo tanto, en la iglesia primitiva no se creyó que el pan y el fruto de la vid se transformaron en la carne y la sangre literal de Jesús. Las expresiones "esto es mi cuerpo" y "esta es mi sangre" significaron que estos elementos representaron o simbolizaron su carne y su sangre. Pablo mandó a los cristianos de Corinto que comieran el pan (no la carne) y bebieran el fruto de la vid (no la sangre), y que discirnieran o meditaran seriamente acerca del cuerpo y la sangre de Cristo mientras estaban participando del acto (1 Cor. 11:23-29; Mat. 26:26-29).

Al ser observada por la iglesia, la cena del Señor proclama la muerte de Cristo hasta el día en que El venga (1 Cor. 11:26).

LA MUSICA EN LA IGLESIA

Los miembros de la iglesia de Cristo en todas partes del mundo practicaron la música vocal en su adoración a Dios. Santiago mandó a los cristianos que cantaran (Sant. 5:13). Pablo instruyó a los cristianos de Corinto que cantaran "con el espíritu y con el entendimiento" (1 Cor. 14:15). Las iglesias en Colosas y Efeso fueron mandadas a cantar y alabar a Dios "en su corazones" (Efe. 5:19; Col. 3:16).

El uso de instrumentos mecánicos en la adoración de la iglesia no se menciona ni una vez en el Nuevo Testamento, y por esto no está autorizado por Cristo (2 Jn. 9). Agregar un tipo diferente de música (como la instrumental) a la adoración a Dios sería igual que agregar otro tipo de alimento en la cena del Señor. Además, la iglesia no está guiada por las ordenanzas del Antiguo Testamento (Heb. 8:6-13) y la práctica de los judíos de usar instrumentos en su adoración no es de más autoridad para nosotros que su costumbre de sacrificar animales y de quemar incienso. Cristo no instituyó la música mecánica de los instrumentos, sino la adoración espiritual de la música vocal, "el fruto de labios" (Heb. 13:15).

LA ORACION

La oración ferviente siempre caracterizaba a la iglesia primitiva. Jesús había prometido, "Todo cuanto pidieres al Padre en mi nombre, os lo dará" (Jn. 16:23). Pablo, llamando la atención al hecho de que "hay un solo mediador entre Dios y los hombres, el hombre Jesucristo", mandó que los hombres en todo lugar oren (1 Tim. 2:5, 8). De esta forma, en Jerusalén (Hech. 12:5) en Roma (Rom. 8:26), en Macedonia (1 Tes. 5:17) y "en todo lugar", oraban a Dios en el nombre de Cristo.

LA OFRENDA

Los primeros cristianos ofrendaron de sus bienes de forma generosa. La iglesia en Jerusalén era tan liberal que muchos fueron más allá del diezmo que la religión judía había requerido, dando todo lo que tenían a la iglesia para satisfacer una emergencia (Hech. 4:32-35). Como se mencionaba antes, las iglesias en Macedonia dieron de su profunda pobreza para ayudar a los santos que estaban sufriendo hambre en Jerusalén (2 Cor. 8:1-5). Pablo ordenó que las iglesias de Galacia y de Corinto contribuyeran con su dinero cada primer día de la semana, según Dios las hubiese prosperado (1 Cor. 16:1, 2).

LA ENSEÑANZA PUBLICA

La predicación y enseñanza era una práctica universal en la adoración de la iglesia, como vemos en Troas (Hech. 20:7), en Corinto (1 Cor. 14:23-26) y en Roma (Rom 1:15). El propósito de la predicación era dar instrucción espiritual a la gente a fin de que fueran salvos (2 Tim. 4:14) y que conozcan todos los consejos de Dios (Hech. 20:27).

La predicación y enseñanza pública había de ser realizada por los hombres y no por las mujeres. Dijo Pablo en 1 Corintios 14:33, 34: "Como en todas las iglesias, vuestras mujeres callen en las congregaciones". El también ordenó en 1 Timoteo 2:11, 12: "La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción. Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio". Por supuesto, la mujer podría enseñar a los niños y a otras mujeres en clases bíblicas (Tito 2:3-5), y ella podría enseñar a un hombre en situaciones privadas (Hech. 18:26; 21:9). En realidad, las mujeres tenían una parte muy importante en el progreso de la iglesia primitiva, pero su lugar no era el de enseñar públicamente o dirigir a los hombres.

Hemos visto que Jesús desea que sus seguidores estén unidos en una sola iglesia. Consecuentemente, esta iglesia con sus numerosas congregaciones esparcidas por todo el imperio romano creyó en una doctrina común, practicó un amor mutuo, se llamaban a sí mismos por los nombres divinamente dados, llenaron los mismos requisitos de membresía, establecieron la misma forma de organización y tenían características idénticas de adoración. Si alguien hubiera estado en Jerusalén, Roma, Creta, Troas, Corinto, Antioquía o en cualquier otra congregación del Señor, hubiera encontrado las mismas características de la iglesia universal en cada una de ellas.

Si la gente que pretendían ser discípulos verdaderos de Cristo hubieran mantenido la unidad basada en la palabra de Dios, nunca hubieran sido establecidas las denominaciones. La próxima lección nos mostrará como los falsos maestros causaron la división en la iglesia de Cristo y apartaron a muchos de los fieles al error religioso, iniciando entonces la división religiosa.

 

Cuestionario:

Subraye la o las respuestas que crea son correctas...

Nota: es necesario contestar 20 preguntas correctamente para poder pasar a la próxima lección.

1.      Jesús quiere que todos los cristianos:  a) Estén unidos.  b) Estén divididos.  c) Toleren la división.

2.      La división religiosa es:  a) Aceptable a Dios. b) Buena para la humanidad. c)   Pecaminosa.

3.      Cada hombre que ama al Señor debe:  a) Impedir la unidad.  b)  Luchar por la unidad.

4.      Cristo oró por la unidad basada en:  a) Las ideas humanas.  b) Un líder religioso.
  La palabra de Dios.  c) Un concilio.

5.      Para proteger la iglesia del error y la división, Pablo encomendó a los ancianos de Efeso a:  a) Un superior infalible, el Papa.  b) Su propio juicio.  c)  La palabra de Dios.

6.      Los seguidores de Cristo pueden estar unidos hoy en día y agradar a Dios por:  a) Aceptar cualquier credo humano.  b) Someterse a la regla de un hombre que pretende ser infalible. c) Practicar las cosas que caracterizaban la unidad de la iglesia del primer siglo.

7.      En los días novotestamentarios había:  a) Una iglesia compuesta de muchas denominaciones.  b) Una iglesia compuesta de muchas congregaciones.  c)   Muchas iglesias y muchas denominaciones.

8.      El mensaje de Pablo a las distintas congregaciones era:  a) Semejante.  b)   Igual. c) Distinto.

9.      El evangelio de Pablo a los gentiles y el evangelio de Pedro a los judíos eran:  a)  Distintos.  b) Iguales.  c) Semejantes.

10.  Cualquiera que cambia el mensaje universal de Dios para las iglesias es:  a)   Bendecido.  b) Salvo.   c) Condenado.

11.  La verdadera iglesia de Cristo debe ayudar a:  a)  Algunos de sus necesitados y afligidos.  b) Ninguno de sus necesitados y afligidos.  c) Todos sus necesitados y afligidos.

12.  El uso de nombres humanos en un sentido religioso:  a) Agrada a Dios.  b) No importa.  c) Desagrada a Dios y causa la división.

13.  ¿Por cuál de los siguientes nombres se conocía la iglesia en el primer siglo?:  a)   La Iglesia Católica Romana.  b) Luterana.  c) Bautista.  d) La Iglesia Pentecostal. e) La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (Mormona). f) La iglesia de Cristo, o iglesia de Dios.

14.  ¿Por cuál de los siguientes nombres fueron conocidos los miembros individuales de la iglesia del primer siglo?:  a) Cristiano, discípulo, hermano, santo.  b) Presbiteriano.  c) Católico.  d) Bautista.  e) Mormón.

15.  La iglesia primitiva no fue conocida por nombres sectarios de origen humano porque:  a) Hubo solamente una iglesia.  b) Todos los concilios estuvieron de acuerdo.  c) Cada apóstol tenía su propia iglesia.

16.  Cuando Cornelio se arrodilló ante Pedro:  a)  Pedro le dio la mano para que los besara.  b) Pedro no se lo permitió y lo mandó a levantarse.  c) Pedro lo felicitó por su humildad.

17.  La Biblia nos enseña que los guías religiosos deben llamarse:  a)  Padre.  b)   Reverendo.  c) Ni Padre ni Reverendo.

18.  Los requisitos de membresía de todas las congregaciones del Señor en el primer siglo eran:  a) Los mismos.  b) Distintos.  c)  Semejantes.

19.  Estos requisitos eran:  a) La fe solamente.  b) El bautismo solamente.  c) Fe, arrepentimiento, confesión de fe, y bautismo.

20.  Uno debe hacerse cristiano hoy en día por cumplir los requisitos de membresía dados por:  a) Alguna denominación.  b)  Algún hombre.  c) El ejemplo de la iglesia del primer siglo.

21.  En los días de la iglesia primitiva, los ancianos fueron escogidos:  a) Solamente en las cuidadse grandes.  b) En todas las congregaciones del Señor.  c) Solamente en Roma.

22.  Una característica de la organización de todas las congregaciones era:  a) Un obispo en cada congregación.  b) Muchas congregaciones bajo la dirección de un obispo.  c) Muchos obispos (ancianos, pastores) sobre cada congregación.

23.  ¿Cuál de los siguientes oficios especiales también existía en la iglesia primitiva, además del que desempeñaban los ancianos?:  a) Cardenales.  b) Sacerdotes.  c)  Diáconos.  e) Arzobispos.

24.  Durante el primer siglo las diferentes congregaciones practicaron:  a) La misma forma de adoración.  b) Una adoración semejante a las otras.  c) Una adoración distinta en cada iglesia.

25.  La iglesia primitiva se reunió para la adoración:  a)  Cada sábado.  b)  Cada domingo, o sea el primer día de la semana.  c) Un domingo cada mes.  e) Un domingo cada año.

26.  Ausentarse deliberadamente de la reunión era:  a) Permitido.  b)  No considerado como pecado.  c) Considerado como pecado.

27.  Uno de los propósitos principales para la reunión semanal era:  a) Observar a los sacerdotes dando la misa en latín.  b) Partir el pan, o sea, participar de la cena del Señor.  c) Adorar a María.

28.  En la iglesia primitiva cada cristiano tomó:  a) Solamente el pan.
  El pan y el fruto de la vid.  b) Pan y agua.  c) La carne y la sangre literal de Cristo.

29.  El propósito verdadero de la cena del Señor es:  a) Recordar el sufrimiento y la muerte de Cristo.  b)  Sacrificar de nuevo a Cristo.  c) Cambiar el pan y el vino en la carne y la sangre de Jesús.

30.  ¿Qué clase de música autorizó Jesús en el Nuevo Testamento para que su iglesia la usara en la adoración a Dios?:  a) De instrumentos mecánicos.  b) Vocal (cantar).  c) Vocal e instrumental.

31.  Dios ordenó que la iglesia orara por medio de:  a) María.  b) Los santos.  c) Los ángeles.  e)  Jesús.

32.  Los cristianos novotestamentarios ofrendaron a Dios:  a) Solamente la décima parte (diezmo) de sus bienes.  b) Lo menos posible.  c) Una porción generosa de lo que Dios les había prosperado.

33.  ¿A quiénes se les permite predicar y enseñar en las reuniones públicas de la iglesia?:  a) A hombres y mujeres.  b) Solamente a los hombres.  c) Solamente a las mujeres.

 NOTA: Recuerde enviarme el cuestionario para su calificación.  Henrycis52@yahoo.com