LA IGLESIA ESTABLECIDA

Lección  #  6

EL PLAN DE DIOS

El establecimiento de la iglesia se debe a la "multiforme sabiduría de Dios" y su "propósito eterno" (Efe. 3:9-11). No era un remedio de última hora, sino parte de un plan. Si medimos la importancia de una cosa por el tiempo y el esfuerzo que se invierte, la iglesia es muy importante. Dios la consideró tan importante que no sólo la visualizó desde el principio, sino que también la prometió a los patriarcas, la anunció por los profetas del Viejo Testamento, la preparó en los días de Cristo y al fin, la estableció como una realidad en la Era Cristiana.

LA IGLESIA PROMETIDA

Durante la Era Patriarcal, que es el primer período de la historia de la raza humana, Dios gradualmente comenzó el desarrollo de su "propósito eterno". Apareció a Abraham y prometió hacerle una gran nación de su descendencia, de la cual Cristo vendría para bendecir a todas las naciones de la tierra (Gén. 12:1-3). El apóstol Pablo más tarde afirmó que personas de todas las naciones reciben la bendición de la promesa hecha a Abraham como miembros del cuerpo de Cristo, que es la iglesia (Gál. 3:7-9, 14, 26-29; Efe. 5:23).

LA IGLESIA PROFETIZADA

Dios escogió a la nación judía (o sea, la descendencia de Abraham) para traer a Cristo a este mundo. Para preservar a Israel para este propósito, Dios lo separó de otros pueblos, dándole una ley, la cual les prohibía mezclarse con otras gentes (Deut. 5:1-3; Hech. 10:28). No obstante, los profetas judíos predijeron que se aproximaba el día cuando Dios establecería un nuevo pacto (Jer. 31:31-34), y un nuevo reino en el cual los hombres de todas las naciones se unirían para servir a Dios (Sal. 22:27-31; Isa. 2:2). Cristo y su iglesia cumplieron estas profecías. Cristo estableció el Nuevo Pacto (Heb. 8:6-13) y así comenzó a reinar en su reino, que es la iglesia (Hech. 2:30-36; Efe. 1:19-23; 1 Cor. 15: 23-26). Pues, con frecuencia la iglesia se describe como un reino (Mat. 13:11, 18-19; 16:18-19; Col. 1:13; Apoc. 1:9).

Los profetas Isaías y Miqueas vieron unos detalles muy claros sobre el establecimiento del reino: (1) "en lo postrero de los tiempos"; (2) en "Jerusalén"; (3) cuando correrán al reino todas las naciones; (4) cuando la ley sale de Jerusalén (Isa. 2:1-3; Miq. 4:1-3). En ese mismo texto, Isaías llama tal reino universal la "casa de Dios", término que el Nuevo Testamento aplica a la iglesia (1 Tim. 3:15; Heb. 3:6). Vemos su cumplimiento en el día de Pentecostés, cual día según Pedro era "en los postreros días", en la ciudad de Jerusalén, el mismo Pedro predicó a una reunión de todas las naciones el primer sermón evangelístico, esto es, la ley del reino.

Dios predijo más claramente el tiempo del establecimiento de la iglesia en Daniel 2:1-45. Lea usted este capítulo muy cuidadosamente, antes de estudiar la ilustración arriba y el comentario que se ofrece más adelante. La imagen que Daniel describió representa cuatro reinos mundiales (Dan. 2:36-40). En los días del cuarto reino, Dios había de establecer su reino o iglesia (Dan. 2:44). Daniel mismo identifica a tres de estos reinos: (1) El primer reino, representado por la cabeza de oro, era el de Nabucodonosor de Babilonia (Dan. 2 :36-38; 1:1); (2) El segundo reino, representado por la plata (Dan. 2:32, 39) es nombrado en Daniel 5:25-31 como el imperio medo-persa; (3) El tercer reino, representado por el bronce (Dan. 2:32, 39) está profetizado en Daniel 8:1-21 (lea especialmente los versículos 20 y 21) como el imperio griego. Libros históricos verifican el seguimiento histórico de estos reinos tal y como enseña aquí la Biblia. Pero, ¿qué del cuarto reino?

La descripción en Daniel 2:40-43 se parece exactamente a lo que la historia bíblica y secular (Luc. 2:1-2, 3:1) exponen como el imperio romano. "En los días de estos reyes" Dios había de establecer su reino (Dan. 2:44). El hecho sobresaliente de esta profecía es que el reino había de establecerse en los días del reino mundial que siguió al griego, el cual era el imperio romano. Como el imperio romano ya no existe, pero existió en el día de Pentecostés del primer siglo, no cabe duda de que el reino profetizado es sencillamente la iglesia.

EN LOS DIAS DE CRISTO

Cristo vino a la tierra para preparar el establecimiento de la iglesia. Nació, vivió y murió durante los días del imperio romano (Luc. 3:1). Primero, Juan el Bautista, el precursor de Cristo, vino predicando que el Reino de los Cielos se había acercado (Mat. 3:2). Después Cristo predicó el mismo mensaje, añadiendo las palabras: "El tiempo se ha cumplido" (Mar. 1:15). Luego, Cristo mandó a sus apóstoles que predicaran que el reino estaba cerca (Mat. 10:7). Les prometió que El mismo edificaría su iglesia o reino (Mat. 16:18-19). No cabe duda. Juan y Jesús creyeron que el tiempo para establecer el reino ya había llegado. La idea común de que Cristo establecería el reino en su Segunda Venida es equivocada e ignora estos textos claros. La idea de que Cristo trató de establecer el reino y como no pudo, estableció la iglesia en su lugar no luce bien a Dios. La iglesia no era un remedio de última hora sino el reino prometido, aunque de naturaleza inesperada - un reino espiritual.

Más tarde la Biblia expone que Cristo "amó a la iglesia y se dio a sí mismo por ella" (Efe. 5:25) comprándola con su propia sangre (Hech. 20:28). ¡Imagínese! ¡La iglesia es tan importante que Dios envió a su único Hijo para establecerla por derramar su sangre!

Pero aun después de la muerte de Jesús la gente todavía esperaba la venida del reino (Luc. 23:51). Entonces, ¿cuándo fue establecida la iglesia? Jesucristo había enseñado anteriormente que el reino vendría "con poder", y esto antes que algunos de los apóstoles murieran (Mar. 9:1), "algunos" porque Judas se iba a ahorcar antes. También, Jesús mandó a sus apóstoles a que se quedaran en Jerusalén hasta que recibieran este poder, el cual vendría con el Espíritu Santo (Luc. 24:47; Hech. 1:8).

Haciendo un buen repaso, podemos ver que tanto el Antiguo Testamento como también Jesús profetizaron que el reino, o sea la iglesia, sería establecido: (1) en Jerusalén, (2) en los "últimos días", (3) durante el tiempo del imperio romano, (4) mientras algunos de los apóstoles vivían, (5) con poder y (6) con el Espíritu Santo. Ahora, la pregunta es: ¿fueron cumplidas estas profecías?

LA IGLESIA REALIZADA

Los apóstoles esperaron en Jerusalén el cumplimiento de la promesa del reino (Hech. 1:4,12). En el día de Pentecostés, que era un día de fiesta religiosa para los judíos, unos 50 días después de la resurrección de Cristo, Dios milagrosamente cumplió todo lo que se había dicho respecto al establecimiento de su reino. En ese día Dios llenó a los apóstoles con el Espíritu Santo, dándoles poder milagroso (Hech. 2:4, 16-17; Joel 2:28). Entonces Pedro declaró que Cristo fue resucitado y ascendido al cielo para reinar en el trono de David (Hech. 2:29-36). Muchos judíos creyeron y, después de arrepentirse, se bautizaron. De esta manera el Señor mismo agregó a su iglesia como 3.000 personas (Hech. 3:37-47).

En este día la iglesia, o el reino, llegó a ser una realidad. El diagrama que aparece aquí y los hechos ya presentados muestran que todas las cosas necesarias para el establecimiento de la iglesia acontecieron en este día: Jerusalén, los últimos días, los días del imperio romano, la vida de los apóstoles, el poder y el Espíritu Santo. Especialmente se ven claramente el tiempo y el lugar del principio de la iglesia. El lugar: Jerusalén; la fecha: el día de Pentecostés del año 33 después del nacimiento de Cristo. Después de aquel día la iglesia se menciona siempre como ya existente. Todas las referencias en la Biblia antes del día de Pentecostés la menciona como del futuro. Más delante, Pedro llamó ese día "el principio" (Hech. 11:15). Desde entonces la iglesia, o reino, fue considerada como ya establecida (Hech. 5:11; 8:1).

Los apóstoles identificaron a la iglesia como el reino, describiendo a los miembros de la iglesia como siendo "trasladados al reino" (Col. 1:13), "llamados al reino" (1 Tes. 2:12), "en el reino" (Apoc. 1:9) y "sentados con Cristo en lugares celestiales" (Efe. 2:6, Apoc. 5:9-10). Ellos dijeron que Cristo estaba reinando a la diestra de Dios Padre, (Heb. 1:3, 13; 1 Cor. 15:22-26), sobre la iglesia (Efe. 1:19-23). Así fue cumplido el plan de Dios para establecer la iglesia.

Dios invirtió mucho esfuerzo e interés para establecer la iglesia. El la propuso desde el principio, la prometió, la profetizó, la preparó, y finalmente la estableció. La iglesia existe ahora para hacer la voluntad de Dios, y asimismo algún día existirá en perfección en un estado celestial (Efe. 5:25-27; 2 Ped. 1:11). Si Dios consideró la iglesia como de tanta importancia para hacer todo esto, seguramente el hombre tiene que estimarla también como algo de suma importancia.

¿PARA QUE SIRVE LA IGLESIA?

La palabra "iglesia" proviene de una palabra griega, "ekklesía", que significa "los llamados fuera". La frase "llamados fuera" describe muy adecuadamente a la iglesia, porque Dios la ha llamado fuera del mundo pecaminoso para cumplir su "propósito eterno" (Efe. 3:.9-11). La Biblia usa varias ilustraciones para describir la iglesia del Señor, tales como: un cuerpo, una familia, un reino, un templo y una nación. El estudio de estas ilustraciones nos revelará la verdadera naturaleza espiritual de la iglesia, y para qué sirve la iglesia.

EL CUERPO DE LOS SALVOS

La Biblia describe a la iglesia como el cuerpo de Cristo (Efe. 1:22-23) y a Cristo como el Salvador del cuerpo (Efe. 5:23). Como la iglesia es el cuerpo de los salvos, no hay salvos fuera de la iglesia.

Durante la Era Judaica, la ley del Antiguo Testamento excluyó a los gentiles (es decir, a las otras naciones no judías) de la participación en las bendiciones especiales de Dios (Efe. 2:11-12). Pero cuando Cristo murió en la cruz, El "derribó la pared intermedia de separación", quitando así la ley antigua, o sea la ley de Moisés dada en el Monte Sinaí (Efe. 2:14-15) y de esta forma unió a los redimidos de todas las naciones en un solo cuerpo, "que es la iglesia" (Efe. 2:16; 5:23). Dios estableció la iglesia con el propósito de promover y proveer una unión común de personas salvas en cualquier nación. Dios quiere que todos tengan acceso a las bendiciones espirituales en Cristo (Efe. 3:4-6; 1:3), cumpliendo así el plan eterno de Dios.

Cuando una persona, no importa su nacionalidad o raza, obedece al evangelio es agregado a la iglesia (Hech. 2:41, 47). Por esta razón, la fe y el bautismo no son solamente condiciones para la salvación (Mar. 16:16), sino también son requisitos para ser miembro de la iglesia (Gál. 3:26, 27; 1 Cor. 12:13). Como Cristo añade a cada uno a la iglesia, no hay salvos que no hayan sido agregados a la iglesia del Señor.

UNA FAMILIA DE COMUNION

La iglesia goza de la comunión con Dios y con Cristo (1 Cor. 1:9). Dios es el Padre (Mat. 23:9), Cristo es el hijo primogénito de esta familia (Rom. 8:29) y todos los miembros de la iglesia son hijos de Dios y hermanos de Jesucristo (Rom. 8:14-16). Uno llega a ser miembro de la familia de Dios por medio de la fe y el bautismo, el acto de renacimiento (Jn. 3:5; Gál. 3:26-27). Como familia de Dios, los cristianos libremente piden a Dios como Padre por medio de la oración (Mat. 6:8-13). Aman a los miembros de la iglesia como a hermanos carnales (1 Jn. 4:20; 5:2). Congregados, los miembros de la iglesia se gozan por la presencia de cada uno, y se ayudan mutuamente en sus necesidades físicas (Hech. 2:44-47). Solamente en contacto, unos con otros, al estilo de familia, se aprende el fruto del Espíritu: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza. También sufren unos las cargas espirituales de los otros, animando a los débiles y restaurando al caído (Gál. 6:1-2; Sant. 5:16, 19, 20). Vivir sin la iglesia es como vivir sin familia, sin apoyo, sin el cariño que eleva y ayuda a uno a vencer. Un recién nacido sin una familia no puede sobrevivir. Gracias a Dios por bendecirnos con una familia de comunión.

 

UN REINO DE SERVICIO

Como ya hemos estudiado, la iglesia también es el reino de Cristo (Col. 1:13). No es un reino terrenal sino uno espiritual (Jn. 18:36; Luc. 17:21) y está compuesto de todos los salvos de "todo linaje y lengua y pueblo y nación" (Apoc. 5:9-10). Por lo tanto, uno entra al reino de la misma manera que entra en la iglesia, naciendo "del agua y del Espíritu" (Jn. 3:3, 5).

Siendo Jesucristo el rey (Apoc. 1:5; 17:14), los cristianos, como siervos o súbditos en el reino, deben permitirle que él gobierne sus vidas (Mat. 6:33). Por eso, cada cristiano debe ser un buen ciudadano en su propio país, obedeciendo a los gobernantes en lo que no contradice la ley de Dios (Rom. 13:7). La iglesia, como institución y cada hermano individualmente, debe ayudar al necesitado (Mat. 25:31-46 Luc. 10:25-37), hacer bien a todos (Gál. 6:10) y enseñar el evangelio de salvación a todos (Mar. 16:15; Hech. 8:1-4). Dios planeó la iglesia para que, siendo un reino de servicio, fuera una bendición para todo el mundo.

La obra de la iglesia es la obra de cada miembro pero una colectividad no puede coordinar su trabajo sin un liderato que dirige y dirigidos que cooperan. Un cristiano solitario sería como una abeja sin colmena. Le hace falta la iglesia para realizar una obra del Señor de la manera más efectiva.

UN TEMPLO DE ALABANZA

La iglesia se describe también como el templo espiritual, o santuario de Dios (Efe. 2:19-22). En los tiempos del Antiguo Testamento el templo era un edificio material en Jerusalén donde el Espíritu de Dios moraba con quienes llegaban a adorarle (1 Rey. 8). Pero ahora Dios ha establecido la iglesia, no un edificio hecho de piedras (como algunos se imaginan que es la iglesia), sino una casa espiritual edificada de gente redimida (1 Ped. 2:5; Hech. 5:11; 14:27). El Espíritu de Dios mora en este templo - en el corazón de cada cristiano (1 Cor. 3:16; 6:19). Dios ideó la iglesia de esta forma, para que la gente pueda alabarle en Espíritu y en verdad en todas partes y no solamente en Jerusalén (Jn. 4:20-24). Así que, la iglesia del Señor es un templo donde cada cristiano es un sacerdote (1 Ped. 2:5,9). Sí, pues cada cristiano tiene acceso directo a la presencia de Dios por medio de Cristo, como único Sumo Sacerdote y único mediador entre Dios y los hombres (Heb. 4:15-16; 1 Tim. 2:5).

Cristo prometió su presencia "donde están dos o tres reunidos". Unir nuestras voces en alabanza, compartir el pan y el vino en memoria de Cristo y predicar son actos de una reunión. Alabar a Dios sin reunirse deja mucho que desear.

UNA NACION SANTA

La iglesia asimismo es llamada "nación santa" 1 Ped. 2:9. Ya que Dios es santo, sus hijos deben ser santos (1 Ped. 1:15). "Santo" algunas veces se traduce "santificado", y significa estar separado de lo que es pecaminoso o inmundo. Es por esto que la Biblia dice que cada miembro de la iglesia es santo (uno que es santificado y puro), ya que fue lavado en la sangre de Cristo y porque no practica el pecado (1 Cor. 1;2; 6:9-10; Rom. 6:1; Fil. 1:1). Sigue siendo humano y puede equivocarse, pero el pecado ya no es su estilo de vida. Los miembros que rehúsan arrepentirse de sus pecados tienen que ser expulsados de la congregación por el resto de la iglesia (1 Cor. 5:1-13; 2 Tes. 3:14). Dios necesita de la iglesia que sea santa y pura (Efe. 5:27), para que pueda ser una luz brillante de verdad, honestidad y pureza delante de un mundo lleno de pecado (Fil. 2:15).

Cada uno por su lado no funciona porque no podemos cumplir con nuestro deber de velarnos unos a otros, de corregirnos y exhortarnos. Cuando Dios estableció la iglesia, tuvo en mente formar un solo cuerpo de todos los salvos quienes se unirían gozando las bendiciones de la comunión fraternal, sirviendo a Jesús, alabando a Dios y viviendo una vida santa.

CONCLUSION

En verdad, el plan de Dios para establecer la iglesia de Cristo ha sido maravilloso. El la propuso desde el principio. La prometió, la profetizó, envió a su hijo para comprarla con su sangre. Además, mandó al Espíritu Santo para que guiara a los apóstoles en el establecimiento de ella y en propulsar su extensión sobre la faz de la tierra. La iglesia es digna de un alto aprecio. Solamente en la iglesia pueden los salvos reunirse como un cuerpo y cumplir el deseo eterno de Dios para la humanidad. Dentro de ella pueden gozar de las bendiciones espirituales de la salvación y del compañerismo, sirviendo y alabando a Dios y viviendo una vida santa para El.

No es extraño que la Biblia diga: "A El sea la gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén" (Efe. 3:21). Por eso, la iglesia es la institución más importante sobre la faz de la tierra. Merece nuestra atención especial. En la próxima lección le será presentado algo más acerca de la voluntad de Dios para la iglesia del Señor Jesucristo.

 

Cuestionario: Subraye la o las respuestas que crea son correctas.

Nota: es necesario contestar 17 preguntas correctamente para poder pasar a la próxima lección.

  1. Esta lección trata de:  a)  La organización de la iglesia.  b) El establecimiento de la iglesia.  c) La unidad de la iglesia.
  2. Dios propuso la iglesia:  a) En los días de Cristo.  b) En los días de Moisés.  c)   Antes de la fundación del mundo.
  3. La bendición de Dios, prometida a todas las naciones por medio de Abraham, se recibe por todos los:  a)  Buenos ciudadanos. b) Miembros de la familia espiritual de Dios.  c) Pecadores.
  4. Isaías 2:1-3 predijo que la iglesia seria establecida: a)  En Jerusalén.  b)  En  Roma.  c) En América.
  5. ¿Cuántos imperios mundiales están representados en la imagen en Daniel 2:31-45?:  a) Cinco.  b) Cuatro.  c) Trece.
  6. Daniel 2:40-42 dice que los diez dedos de los pies de la imagen representan:  a)  Diez reinos.  b) Diez reyes.  c) La condición quebrantada del cuarto reino.
  7. Durante los días del cuarto reino, Dios establecería:  a)  La nación judía.  b) Su reino eterno.  c) Nada.
  8. La Biblia y la historia secular interpretan a los cuatro reinos como: a) Babilónico, Medo-Persa, Griego.  b) Los Estados Unidos.  c) Romano. d)   Mercado Común de Europa.
  9. Jesús y Juan el Bautista, viviendo bajo el dominio de Roma, dijeron que el tiempo para el reino se había:  a) Pasado.  b) Cumplido o acercado.  c) Dejado para el futuro.
  10. Cristo murió para:  a) Ganar o comprar la iglesia.  b) Mostrar que la iglesia ya estaba establecido.  c) Entristecer a la iglesia.
  11. La iglesia y el reino en la tierra son:  a) Idénticos.  b) Distintos. c)  Similares.
  12. Cristo predijo que su reino, o iglesia, seria establecido con poder: a) Después de su Segunda Venida.  b) Durante la vida de algunos de sus discípulos.  c) En el ano 1914.
  13. Según Jesús, este "poder" vendría en Jerusalén: a) En tiempo de guerra. b) En su Segunda Venida.  c) Con el Espíritu Santo.
  14. ¿Cuándo fueron cumplidas estas predicciones concernientes al establecimiento del reino de Cristo?:  a) Durante el ministerio de Cristo.  b) En el día de Pentecostés, en el año 33.  c) En el ano 1914.  d) Todavía no se han cumplido.
  15. El reinado de Cristo en el trono de David durará:  a) De su segunda venida hasta el juicio.  b) Del ano 1914 hasta el juicio.  c) De la ascensión de Cristo hasta el juicio.
  16. Después de Pentecostés el reino, o iglesia, se consideró como:  a) Establecido y presente.  b) Prometido.  c) Algo de la imaginación.
  17. El plan de Dios para establecer la iglesia demuestra que la iglesia es:  a) de poca importancia.  b)  inútil.  c) de gran importancia.
  18. La iglesia cumple con:  a) el designio de los políticos orgullosos.  b) el deseo de unos hombres de ganarse la vida.  c) el propósito eterno de Dios.
  19. La palabra "iglesia" literalmente significa:  a) una casa de adoración.  b) las personas "llamados fuera" del mundo.  c) una organización religiosa.
  20. La iglesia es llamada para:  a) cumplir con el propósito de Dios.  b) entrar en monasterios.  c) estar siempre tristes.
  21. La iglesia se describe como:  a) el cuerpo de Pedro.  b) el cuerpo de Juan el Bautista.  c) el cuerpo de Cristo.
  22. La muerte de Cristo quitó el Antiguo Pacto para que los salvos de entre ambos pueblos, tanto judíos como gentiles (otras naciones no judías), pudieran estar unidos en:  a) el error.  b) un cuerpo - la iglesia.  c) muchos cuerpos o iglesias.
  23. Para hacerse miembro del cuerpo de Cristo, la iglesia, uno tiene que:  a) ser seleccionado como tal por los miembros.  b) obedecer el Evangelio y ser añadido a la iglesia por el Señor.  c)  recibir el rociamiento de agua.
  24. Puesto que el Señor añade a cada persona salva a la iglesia, ¿cuántos de los salvos están en la iglesia?:  a) algunos.  b) la mayoría.  c) todos.
  25. Como hijos en la familia de Dios, los miembros de la iglesia deben: a)  luchar cada uno por lo suyo. b) adorar a Dios juntos, mas no asociarse en otros aspectos los unos con los otros. c)  mostrar amor y comunión los unos por los otros, ayudándose mutualmente, tanto en lo físico como en lo espiritual.
  26. Como un reino, la iglesia sirve a Cristo Rey por:  a)   obedecer a las autoridades, dar fruto de buenas obras y enseñar el evangelio a todos. b) solamente asistir a los servicios de adoración.  c) desobedecer a las autoridades civiles mientras predica el evangelio.
  27. Como un reino de servicio, la iglesia es:  a)  una maldición para el mundo. b)  una bendición para el mundo. c)  inútil al mundo.
  28. El templo de Cristo, o la iglesia es: a) una catedral. b) una casa de adoración. c)   una casa espiritual edificada con piedras vivas, los individuos cristianos.
  29. El Espíritu de Dios habita en este templo por morar en: a) la casa de adoración. b) un altar. C) los corazones de los cristianos.
  30. Los sacerdotes de este templo, los cuales ofrecen a Dios sacrificios espirituales son: a) solamente el clero.  b) los levitas.  c) todo cristiano.
  31. El sumo sacerdote de la iglesia es: a) El Papa. b) Cristo.  c) Pedro.
  32. La iglesia debe ser:  a) un poder político.  b) un cuerpo corrompido. c) una nación santa.
  33. Según la Biblia, los santos de la iglesia son:  a) los mártires. b) ciertos difuntos canonizados por la iglesia.  c)  todo cristiano.
  34. Como ciudadano de una nación santa, cada miembro de la iglesia:  a) puede continuar en pecado. b) puede cometer pecados menores o "veniales. c) tiene que abstenerse de todo pecado.
  35. Los cristianos quienes rehúsan arrepentirse de sus pecados tienen que ser: a)   excomulgados de la iglesia entera. b)  bendecidos por la iglesia. c) ignorados.
  36. El propósito de Dios para la iglesia de unir a todos los salvos en comunión, servicio, adoración y conducta santa, la hace una institución de: a) alguna importancia. b) suma importancia.  c) ninguna importancia. ¨

 

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