COMO ACEPTAR LA SALVACION

Lección  #  5

En las lecciones anteriores hemos aprendido que el hombre está perdido en pecado, pero que él puede recibir el inefable don de la salvación de Dios por medio de Jesucristo.

La Biblia dice que Cristo murió por todo hombre (1 Jn. 2:2) y que Dios desea que todos sean salvos (1 Tim. 2:4). Entonces, ¿son todos salvos? Cristo nos contesta, diciendo: "No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos; sino el que hace la voluntad de mis Padre que está en los cielos" (Mat. 7:21). Aunque Dios libremente ofrece la salvación, el hombre, según esta afirmación de Cristo, tiene que hacer algo para recibir este regalo. Así que, la pregunta más importante que el hombre puede hacerse es: "¿Qué debo hacer para ser salvo?".

ACEPTAR POR SOMETERSE

La Biblia nos señala que la salvación requiere la sumisión absoluta. Jesús dijo: "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame" (Luc. 9:23). El hombre, siendo incapaz de salvarse a sí mismo, tiene que someterse al Salvador. La sumisión significa un rendimiento total a Cristo, colocándolo en el lugar principal, antes que la familia, los amigos o el negocio; en una posición superior a todas las cosas de esta vida (Luc. 14:26). Pablo sufrió la pérdida de todo "a fin de ganar a Cristo" (Fil. 3:8). La sumisión del hombre moderno a Cristo tiene que ser igual de completa. Jesús advierte que hay que "contar los gastos" de la salvación (Luc. 14:.25-33). Sin embargo, a quien realmente contempla el gran valor de la salvación, le parecerá que la parte que tiene que pagar el hombre en todo esto es muy pequeña (Rom. 8:18). Entonces, otra pregunta importante es: "¿Cómo puede uno someter su vida al Maestro?" El Nuevo Testamento contiene muchos ejemplos de personas que fueron confrontadas con esta pregunta y que recibieron la respuesta divina.

ACEPTAR POR FE

Somos salvos por fe, pero ¿qué clase de fe? "Fe" primeramente significa creencia o una convicción. Para ser salvo hay que estar convencido de que Dios existe y que bendice al que le busque (Heb. 11:1), pero esta fe no salva a uno. Muchos reconocen a Dios y hasta le piden pero no le hacen caso. Jesús dijo, "Si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis" (Jn. 8:24). Pero solo creer que Cristo es quién el dice que es tampoco salva a uno. La fe que salva es algo más que una creencia intelectual en la existencia de Dios o de su Hijo Jesús. Los diablos creen en Dios y conocen el poder de Cristo (Sant. 2:19; Mat. 8:28, 29), y no obstante, ellos no son salvos. Hasta creer en Jesús, el cual murió por nuestros pecados y fue resucitado de la muerte no le salva a uno. "Con todo eso, aun de los gobernantes, muchos creyeron en él; pero a causa de los fariseos no le confesaban, para no ser expulsados de la sinagoga. Porque amaban más la gloria de los hombre que la de Dios" (Jn. 12:41-43). Seguramente esta fe no les aprovechó en nada. Nuestra fe proviene de estudiar la evidencia que presenta la Palabra de Dios (Rom. 10:17). Se basa en la evidencia de testigos oculares confiables, los cuales escribieron su testimonio acerca de la vida, los milagros y las enseñanzas de Jesús en las Sagradas Escrituras (Jn. 20:31). Es una fe que entiende que no nos podemos salvar por lo bueno que somos y que la salvación es por gracia, es un don que nunca podremos merecer: "Porque por gracia sois salvos por la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios: no por obras, para que nadie se glorié" (Efe. 2:8, 9). El hombre pecador no puede salvarse a sí mismo, ni aún con una vida perfecta de buenas obras (Tito 3:5). Por el contrario, él tiene que confiar en la gracia de Dios como se demuestra en la vida perfecta y la muerte de sacrificio de Cristo (Rom. 4:22-25, 5:8, 9). Sí, con nuestro intelecto y nuestro corazón creemos todo esto, pero todavía falta algo.

LA FE QUE SALVA

¿Qué, pues, constituye la fe que salva? Fe en este sentido significa la confianza de aceptar activamente dónde la evidencia nos lleva. Uno se entrega a la fe. La clase de fe que es necesaria para la salvación se describe por Pablo como la "fe que obra por el amor" (Gál. 5:6). La fe que salva, entonces, incluye verdadero amor por Cristo y confianza activa en El como el Salvador. Una fe inmóvil es una fe muerta como dijo Santiago "es muerta en sí misma" (Sant. 2:17). Santiago no habla de obras meritorias sino de expresiones de una fe viva, demostrada y completa. La fe verdadera se ve. Cristo nunca premió una fe muerta, sino sólo la fe viva que se descubre por lo que hace. Es como Jesús dijo: "No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos" (Mat. 7:21). La fe que salva, entonces, incluye la creencia de la verdad, el amor para con Dios y la confianza activa en Cristo para la salvación. El hombre manifestar activamente su fe en Cristo cuando se rinde.

EL ARREPENTIMIENTO

El hombre se rinde a Cristo se arrepienta. Jesús comisionó a sus apóstoles a predicar "el arrepentimiento y la remisión de pecados" (Luc. 24:47). Ellos, en su turno, enseñaron que el arrepentimiento tenía que anteceder al perdón de pecados (Hech. 2:38, 3:19). Sin el arrepentimiento el hombre está perdido y perecerá (Luc. 13:3; Mat. 11:20-24). Sin embargo, Dios no quiere que "ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento" (2 Ped. 3:9). Por eso, El manda a "todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan" (Hech. 17:30).

Los diccionarios del griego, idioma en el cual fue escrita la Biblia, definen el arrepentimiento como un cambio de mente, repensar las cosas (Re = otra vez; pent = pensar). Este cambio de mente no es simplemente tener fe, porque los judíos que creyeron que Jesús todavía tuvieron que arrepentirse (Hech. 2:36-38), cosa que es más que mera actividad mental. Sentían doloridos de corazón, tristes por lo que habían hecho y su tristeza los guiaba al arrepentimiento, a entregarse, a rendirse al Salvador (Rom. 2:4; 2 Cor. 7:10).

El arrepentimiento es el acto de fe por el cual el hombre cambia su mente acerca de su vida pasada de pecado, y resuelve vivir para Cristo en el futuro (Hech. 26:19, 20).

Hablando negativamente, uno se arrepiente cuando decide dejar la vida de desobediencia a Dios, tal como hicieron los de Nínive, capital de Asiria, "a la predicación de Jonás", quien era un profeta de Dios (Jn. 3:8-10; Mat. 12:41). Un empleado que está robando a su patrón se arrepiente cuando decide no robar más y hasta devuelve lo que robaba. Uno que está cometiendo fornicación se arrepiente cuando deja de fornicar y uno que está mintiendo se arrepiente cuando se propone en su corazón no volver a decir otra mentira. Hablando positivamente, el arrepentimiento es la acción de tornarse a Cristo, decidiendo hacer su voluntad en todo y aceptando la responsabilidad de la vida cristiana en su totalidad (Mat. 21:28-32). El arrepentimiento, entonces, es la decisión de dejar de pecar y comenzar a seguir a Cristo, hasta dondequiera que la senda llegue. En el arrepentimiento uno decide pagar el precio de la sumisión absoluta a Cristo.

Como resultados, el arrepentimiento produce "obras del arrepentimiento" (Hech. 26:20; Mat. 3:8), convirtiéndole a uno en una mejor persona, empleado, patrón, esposo o esposa, hijo o padre, vecino, ciudadano, y últimamente haciendo una nación y un mundo mejor. El arrepentimiento verdadero es activa, es un cambio de mente que da por resultado un cambio de vida.

LA CONFESION

Después que decide someterse a Cristo en fe y en arrepentimiento, el hombre demuestra su fe cuando confiesa o declara su creencia en Jesús como el Hijo de Dios. Pablo dijo: "Con el corazón se cree, para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación" (Rom. 10:9, 10). La confesión mencionada es una proclamación pública de la fe, y antecede la salvación. Pablo también habló de la "buena profesión" que Timoteo hizo "delante de muchos testigos" (1 Tim. 6:12, 13). Durante el primer siglo los hombres confesaron su fe en Cristo a gran costo. Algunos que creyeron en Jesús no quisieron confesarlo por temor a la persecución (Jn. 12:42, 43; 9:22). En algunos países aún hoy en día los que confiesan a Cristo sufren la pérdida económica, social y, a veces, el maltrato físico. Pero uno no puede rendirse a Cristo y ser un discípulo en secreto. En el juicio Cristo negará a aquellos que no le confiesan públicamente (Mat. 10:32, 33).

EL BAUTISMO

Los ejemplos de conversión en el libro de los Hechos indican que los que creían en Cristo fueron bautizados inmediatamente. Una familia fue bautizada la "misma hora de la noche", la cual era después de la media noche (Hech. 16:25-33). Otro hombre, al oír el evangelio por primera vez, en ese mismo momento quiso ser bautizado (Hech. 8:35-38). Estos ejemplos nos señalan que los creyentes sintieron una urgencia en el asunto del bautismo. Pero, ¿por qué? La Biblia nos muestra claramente la relación existente entre el bautismo y la salvación.

EL BAUTISMO BIBLICO

(1) Para recibir el perdón de pecados uno tiene que ser bautizado. Pedro dijo a los judíos que creyeron en Cristo que tenían que arrepentirse y ser bautizados "para el perdón de vuestros pecados" (Hech. 2:38). Al Apóstol Pablo, llamado Saulo de Tarso antes de su conversión, le fue ordenado: "Levántate, bautízate y lava tus pecados" (Hech. 22:16).

(2) Para ser salvo del castigo por los pecados pasados uno tiene que ser bautizado. Cristo dijo: "El que creyere y fuere bautizado será salvo; mas el que no creyere será condenado" (Mar. 16:16). Este versículo nos enseña que para ser condenado solamente hay que cumplir un solo requisito: no creer. Pero, para ser salvo es necesario cumplir con dos requisitos: creer y ser bautizado. Pedro dijo que "el bautismo nos salva" de la misma manera en que salvó a Noé por las aguas del diluvio (1 Ped. 3:20, 21) separándolo del mundo malvado y de su destrucción. Así el bautismo nos separa del pecado y de su consecuencia mayor, la muerte espiritual. Esto no significa que es el agua lo que nos salva. ¡De ninguna manera! La salvación se nos ofrece gratuitamente por la gracia de Dios mediante el sacrificio de Cristo. Pedro mismo dijo: "El bautismo nos salva ... por la resurrección de Cristo" (1 Ped. 3:21). El bautismo nos salva por lo que simboliza: la muerte, la sepultura y la resurrección de Cristo (Rom. 6:3, 4). El bautismo expresa la fe del hombre en la obra de Dios porque al bautizarse uno resucita con Cristo "por la fe en la operación de Dios" (Col. 2:12). El bautismo salva a los pecadores de la misma manera en que el lavarse dio vista al ciego (Jn. 9:1-7). Jesús mandó al ciego que se lavara los ojos en agua para recibir la vista. Por lavarse según el mandamiento de Cristo, él demostró su fe en Cristo; y después de cumplir lo que le había sido ordenado por fe, el ciego fue sanado por el poder de Dios. De igual manera hoy en día uno demuestra su fe en Cristo obedeciendo su mandamiento de ser bautizado, y al hacerlo, Dios, no el agua, lo salva.

3) Uno se bautiza para entrar en Cristo. La salvación está en Cristo (2 Tim. 2:10), pero el hombre tiene que entrar en Cristo para recibir la salvación. Según la Biblia, uno entra en Cristo por bautizarse en Cristo (Rom. 6:3, 4) lo que asimismo le hace miembro de la iglesia. Pues entrar en Cristo es entrar en su cuerpo (1 Cor. 12:13; Col. 1:18).

(4) Nadie puede ser hijo de Dios si no se bautiza. Pablo dijo: "Pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo Jesús, de Cristo estáis revestidos. (Gál. 3:26, 27). Es decir, en el bautismo uno se reviste de la justicia de Cristo. En El, Dios nos ve como justos, santos, limpios y perfectos (Rom. 8:1). Se nos cuenta la justicia de Cristo (Rom. 4:5). Este es el nuevo nacimiento del cual Jesús habló a Nicodemo (Jn. 3:3-5). Siendo enseñados por el Espíritu Santo mediante la palabra, nacemos del agua para andar en vida nueva (Rom. 6:3, 4). Por eso, Pablo habla del "lavamiento de la regeneración" y "la renovación en el Espíritu Santo" (Ti. 3:5). En el bautismo uno está separado de la vida antigua de pecado, y comienza la vida nueva en la familia de Dios.

Vemos entonces que el bautismo es esencial para: (1) el perdón de pecados, (2) la salvación del castigo del pecado, (3) la entrada en Cristo, o sea en su cuerpo, la iglesia y (4) comenzar la vida nueva como hijo de Dios.

¿QUE MODO?

Los diccionarios del idioma griego dan la definición del verbo "bautizar" así: zambullir, sumergir. La forma del bautismo bíblico, entonces, es inmersión. La Biblia describe el bautismo como una sepultura y una resurrección (Col. 2:12), el símbolo de la sepultura y resurrección de Cristo (Rom. 6:3, 4). Se ve claramente que el rociamiento o el derramamiento de agua, como modo de bautismo, no simboliza una sepultura. Los ejemplos bíblicos también confirman el bautismo por la inmersión. El bautismo de Juan requirió "mucha agua" (Jn. 3:23). En el bautismo de Jesús, él "subió del agua" (Mat. 3:16). No había necesidad de bajar al río para tener un poco de agua rociada en la cabeza. Cuando Felipe bautizó al eunuco según las instrucciones del Espíritu Santo, "descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó", y después del bautismo, "subieron del agua" y el eunuco "siguió gozoso su camino" (Hech. 8:38, 39). Solamente la inmersión se asemeja al cuadro que nos presentan estos ejemplos del bautismo bíblico.

¿QUIEN ES CANDIDATO?

Un candidato para el bautismo tiene que llenar ciertos requisitos. (1) Tiene que creer en Cristo (Mar. 16:16). El bautismo es un acto de fe, nacido de una buena conciencia (1 Ped. 3:21). Así que los incrédulos y los niños que no pueden creer no pueden calificarse para ser bautizados. (2) Tiene que arrepentirse antes de ser bautizado (Hech. 2:38). Los que no están dispuestos a dejar el pecado y los que no se arrepienten no deben ser bautizados. Los niños no tienen pecado (Ezeq. 18:20), ni están en peligro de perdición (Mat. 18:3, 10; 19:14). Por eso no necesitan el bautismo, ya que no tienen nada de que arrepentirse ni necesitan el perdón. (3) Tiene que entender el propósito y el modo bíblico del bautismo antes de ser bautizado: que es una inmersión en agua para el perdón de sus pecados y para entrar en Cristo, no en una secta religiosa (Mar. 16:16; Hech. 2:38; Gál. 3:27). Uno que ha sido bautizado con el propósito o del modo erróneo debe ser bautizado otra vez correctamente (Hech. 19:1-5). (4) Uno tiene que demostrar su deseo de someterse a Cristo. La salvación se ofrece "al que quiera" (Apoc. 22:17). Así que uno no puede bautizarse para otro, ni tiene validez el bautismo administrado contra el deseo del individuo (Hech. 2:41). La decisión de ser bautizado es algo que cada persona tiene que hacer por sí misma. ¿Qué día más hermosa, cuando uno se rinde su vida a Cristo? Los ángeles regocijan cuando uno se somete por fe en Cristo, y esta fe activa lo lleva a arrepentirse, a confesar su fe y expresar su fe por someterse al bautismo (Luc. 15:7, 10, 32). ¿Qué día más glorioso?

¿Y DESPUES?

Al cumplir su sumisión inicial a Cristo en el bautismo, el hombre es agregado a la iglesia por el Señor mismo, no por el voto de los miembros (Hech. 2:47; 1 Cor. 12:13); y comienza una vida nueva (Rom. 6:4). Como una criatura nueva (2 Cor. 5:17) el cristiano tiene un amo nuevo, y por consiguiente, una relación nueva de servicio. El empieza su vida nueva por tomar "su cruz cada día" y seguir a Cristo (Luc. 9:23) "andando en sus pisadas" (1 Ped. 2:21). Como dijo o Pablo: "Ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí " (Gál. 2:20).

Los cristianos, los miembros del cuerpo de Cristo que es la iglesia, se someten diariamente a Cristo por crecer (2 Ped. 1:5-10) en el carácter que El desea que tengan, adorando a Dios "en espíritu y en verdad" (Jn. 4:24), y produciendo fruto (Jn. 15:2; Rom. 12:1, 2) de buenas obras. Si el cristiano no continúa creciendo espiritualmente su fe fallecerá (Heb. 3:12), y él caerá de la fe, perdiendo su salvación (1 Cor. 10:12; Heb. 6:4-6;10:26-31). Algunos cristianos en verdad cayeron de la gracia de Dios y perdieron la salvación en el tiempo de los apóstoles (Gál 5:4; 2 Ped. 2:22-24).

Estas advertencias del peligro de caer de la gracia no quieren decir que Cristo y Dios demandan de nosotros una vida perfecta y sin pecado, porque nos han revelado que no hay nadie que puede vivir sin pecado (1 Jn. 1:8). Sin embargo, los cristianos tienen que llevar una lucha constante contra el pecado (Efe. 6-10-18). Cuando ellos pecan, tienen que arrepentirse de corazón, confesando y orando a Dios (Hech. 8:22) por medio de su abogado, Jesucristo (1 Jn. 2:1-2), para recibir perdón (1 Jn. 1:9).

Por esto, la persona salvada de sus pecados considera a Cristo y a su iglesia como las cosas más importantes de su existencia (Efe. 3:21; 5:25-27). Con el gozo de la salvación en su corazón, el continuará sometiéndose diariamente a Cristo, trabajando en la iglesia y esperando la gloriosa venida del Señor y el galardón de la vida eterna que recibirán los fieles (Apoc. 2:10; Mat. 25:46).

CONCLUSION

Por medio de esta lección aprendemos que para obtener el don de la salvación de Dios, el hombre tiene que someterse a Cristo de la manera que El ha señalado: (1) Tener una fe genuina en Cristo como el Hijo de Dios; (2) Arrepentirse de sus pecados; (3) Confesar su fe; y (4) Ser bautizado por inmersión en agua para el perdón de pecados. Siendo cristiano, tiene que continuar fiel hasta la muerte en la iglesia del Señor.

Las lecciones venideras hablarán de la vida que el cristiano, el hijo de Dios, tiene que llevar para recibir la corona de vida, la herencia eterna en el día final.

 

Cuestionario:  Subraye la o las preguntas que crea correctas.

Nota: es necesario contestar 17 preguntas correctamente para poder pasar a la próxima lección.

      1.  ¿Quién murió para salvar al hombre?:  a)  María.  b)  Cristo.  c)   Pedro.

  1. El hombre se rinde a Cristo primeramente por: a) El bautismo infantil.  b)  La confirmación.  c) La fe.
  2. La fe en Jesús descansa en la evidencia de:  a) Revelaciones modernas.  b)   Tradiciones eclesiásticas.  c)   La Biblia.
  3. Para ser salvo el hombre tiene que creer en:  a) Jesús como el resucitado Hijo de Dios. b)  La asunción corporal de María.  c) Los "milagros" de hoy día.
  4. El hombre se salva por:  a) La perfecta obediencia de la ley de Dios. b) Fe y confianza en Jesús. c) Las obras meritorias.
  5. La fe que salva incluye: a) Mera aceptación intelectual de los hechos del evangelio. b) Nada de acción.  c) Verdadero amor y activa confianza en Cristo.
  6. La fe sin obras es:  a) Suficiente para la salvación. b)  Viva.  c)  Muerta.
  7. Para la salvación, el arrepentimiento es:  a) Sin importancia. b) Esencial. c)   Permitido.
  8. El arrepentimiento significa una decisión para:  a) Sentir tristeza por el pecado. b) Dejar de pecar y empezar a servir a Cristo. c) Dejar la mayoría de los pecados. d) Hacer una penitencia.
  9. El arrepentimiento es un cambio de mente que da por resultado: a) Una vida peor.  b)  Una vida igual a la de antes.  c)  Una vida mejor.
  10. En el arrepentimiento uno decide pagar los gastos de:  a) La completa sumisión a Cristo.  b) La sumisión parcial a Cristo.  c) Ninguna sumisión a Cristo.
  11. El hombre declara su sumisión primeramente por:  a) Negar a Cristo.  b) Confesar su fe en Cristo como el Hijo de Dios.  c) Hacer buenas obras.
  12. Para la salvación, la confesión de fe es:  a)  Esencial.  b) Sin importancia.  c)   Prohibida.
  13. Algunos creyentes en Cristo no lo confiesan por:  a) Amor a Dios.  b)  Amor a Cristo.  c)  Temor a la persecución.
  14. Los que rehúsan confesar a Cristo serán:  a) Bendecidos.  b) Premiados con el galardón.  c) Negados por Cristo.
  15. Después de creer, el carcelero de Filipos fue bautizado:  a) Después de estudiar una secta por tres meses.  b) A la misma hora de la misma noche.  c)  El siguiente mes.
  16. El perdón de pecados viene:  a) Antes del bautismo.  b) Sin el bautismo.  c)   Después del bautismo.

18.  El que creyere y:  a) No fuere bautizado será salvo.  b) Fuere salvo será bautizado.  c)  Fuere bautizado será salvo.

19.  1 Pedro 3:21 dice que el bautismo:  a) No salva.  b) Nos salva

20.  El bautismo simboliza:  a) La salvación del hombre.  b) La muerte, sepultura y resurrección de Cristo.  c) Nada.

21.  El bautismo expresa la fe del hombre en:  a) Sus propias obras.  b) Las obras de un sacerdote.  c) La obra de Dios.

22.  Uno se bautiza para:  a) Entrar en Cristo.  b) Mostrar que ya ha entrado en Cristo.  c) Salir de Cristo.

23.  Uno se hace hijo de Dios por fe:  a) Sin el bautismo.  b) Por el bautismo.  c)   Solamente.

24.  El nuevo nacimiento consiste en:  a) Solamente el Espíritu.  b) Solamente el agua.  c) Agua y Espíritu.

25.  Para la salvación, el bautismo es:  a) Esencial.  b) Sin importancia.  c)  Sin relación alguna.

26.  La palabra griega para bautismo significa:  a)  Rociar.  b) Derramar.  c)   Sumergir.

27.  El bautismo de Juan requirió:  a) Poca agua.  b) Mucha agua.  c) Nada de agua.

28.  El bautismo de Jesús y del eunuco consistió en:  a) Bajar en y subir del agua.  b)  Derramar agua en la cabeza.  c) Quedarse fuera del agua.

29.  La Biblia describe el bautismo como:  a) Una rociadura.  b) Un derramamiento.  c) Una sepultura.

30.  ¿Cuál de los siguientes modos son enseñados como el bautismo bíblico por las citas dadas anteriormente?:  a) Derramamiento.  b) Rociamiento.  c)   Inmersión.

31.  El candidato para el bautismo tiene que:  a) Creer pero no arrepentirse.  b)   Creer y arrepentirse.  c) No creer.

32.  El bautismo es una expresión de:  a) La fe y la buena conciencia de los padres de uno.  b) La fe y la buena conciencia de uno mismo.  c)  La fe y la buena conciencia de un sacerdote.

33.  Si un apóstol pudiera bautizar a una persona en un minuto ¿cuánto tiempo se necesitaría para que los 12 apóstoles bautizaran a 3.000 personas?: a)  3 días.  b)  20 horas y 20 minutos.  c)  4 horas y 10 minutos.

34.  Los infantes:  a)  Heredan el pecado y necesitan ser bautizados.  b) No heredan el pecado, no pueden creer ni arrepentirse y no necesitan ser bautizados.  c) No heredan el pecado pero necesitan ser bautizados.

35.  Uno que no entiende la enseñanza correcta de la Biblia en cuanto a su bautismo:  a)  Es salvo en tal bautismo. b) Necesita ser bautizado bíblicamente.  c) No necesita hacer nada.

36.  Uno debe:  a) Ser bautizado para otro.  b) Forzar a otro para que se bautice. c)   Someterse de buena gana al bautismo.

37.  El hombre se rinde a Cristo y recibe la salvación por:  a) La fe solamente.  b) El bautismo solamente. c) La fe, el arrepentimiento, la confesión y el bautismo.

38.  Después del bautismo el cristiano es:  a) Una criatura vieja. b) Una criatura nueva.

39.  Cuando uno se bautiza, el Señor añade uno a:  a) Una secta.  b) Una sociedad fraternal.  c)  La iglesia del Señor.

40.  Después del bautismo el cristiano se rinde a Cristo:  a)  Nunca más.  b)   Diariamente.  c) Los domingos.

41.  Para someterse diariamente a Cristo, un cristiano tiene que desarrollar: a) Buen carácter y malas obras.  b) Mal carácter y buenas obras.  c) Buen carácter y buenas obras.

42.  Si el cristiano no crece espiritualmente, su fe:  a) Será aumentada.  b) Puede disminuir y fallecer.  c) Siempre tiene que permanecer igual.

43.  Los cristianos quienes eran salvos una vez, y después cayeron de nuevo en el pecado:  a) Siempre serán salvos.  b) No pueden ser destituidos de la gracia de Dios.  c) Han caído de la gracia y han perdido la salvación.

44.  Cristo perdona a un cristiano después de que él:  a) Se ha arrepentido.  b) Se ha confesado a un sacerdote.  c) Ha orado a María.

 

 

NOTA: Recuerde enviarme el cuestionario para su calificación.  Henrycis52@yahoo.com