LA AUTORIDAD DE LA BIBLIA

(Lección  3)

La primera lección nos enseñó que la Biblia viene de Dios, que su mensaje es la palabra de Dios, y que sus palabras han sido protegidas del error a través de los siglos. La segunda lección presentó el contenido en general del maravilloso libro de Dios, la Biblia. Trazó a través de las edades el plan de Dios para salvar al hombre pecador por medio de Cristo. Esta lección presentará lo que la Biblia afirma acerca de su autoridad.

LA NECESIDAD

La autoridad, tal como se presenta en esta lección, significa una norma, regla o guía que determina lo que es correcto o incorrecto en asuntos religiosos.

Por ejemplo, los hombres reconocen al metro como autoridad máxima para determinar si una medida es correcta o incorrecta. ¿Qué largor tiene esta línea?

José tal vez diga dos centímetros y Jaime quizás opine dos centímetros y medio. Pero si el metro les señala tres centímetros, José y Jaime tienen que desistir de sus opiniones personales. Si no tuviéramos el metro, sería casi imposible establecer una medida. Todos están de acuerdo en que esta autoridad es esencial en ese campo.

En el ambiente religioso, una autoridad que ayuda al hombre en determinar lo que es espiritualmente bueno o malo es de aun mayor importancia. Muchos grupos religiosos, pretendiendo estar dentro de la fe cristiana, enseñan doctrinas antagónicas. Los resultados son el caos y la división. Viendo la necesidad de una autoridad máxima en asuntos religiosos, el hombre exclama: "¿Quién está calificado para ser mi autoridad en la religión?"

JESUS ES NUESTRA AUTORIDAD

Jesús es la única persona calificada para ser el guía religioso del hombre. El dijo: "Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra" (Mat. 28:18) Dios mismo testificó de la autoridad de Cristo cuando habló desde el cielo. "Este es mi hijo amado, en quien tengo complacencia; a El oíd" (Mat. 17:5). Cuando Jesús habla, sus palabras deben ser estimadas como palabras de Dios (Jn. 3:34; 7:17; 14:10). En asuntos religiosos la autoridad para el hombre debe ser nuestro Señor Jesucristo, porque El y sólo El tiene toda potestad en el cielo y en la tierra.

Pero todavía queda una pregunta: ¿Cómo puede el hombre saber la voluntad de Cristo? Después de la resurrección de Cristo y su ascensión al cielo, ¿cómo aprendieron los hombres su enseñanza?

SUS DISCIPULOS

Habiendo recibido toda potestad, Jesús mandó a sus discípulos que enseñaran a todas las naciones "todas las cosas que os he mandado" (Mat. 28:20). Dichas naciones oyeron los mandamientos de Jesús por medio de sus apóstoles. Para garantizar que los apóstoles y los otros hombres inspirados enseñarían la verdad, Jesús les prometió la dirección y enseñanza especial del Espíritu Santo (Jn. 16:13). Los apóstoles, por lo tanto, enseñaron a los hombres lo que el Espíritu Santo les enseñó a ellos (1 Cor. 2:12-13). La iglesia entonces aceptó la enseñanza de los apóstoles no como palabras de hombres, sino tal como es en verdad, la palabra de Dios (1 Tes. 2:13). Así que, la enseñanza de un apóstol era tan autoritativa como las palabras de Jesús mismo. Jesús habló por medio del Espíritu Santo, quien a su vez habló por medio de los apóstoles, los cuales hablaron la voluntad de Cristo a los hombres.

Posteriormente, los apóstoles de Cristo enseñaron toda la voluntad de Jesús. Cristo prometió que el Espíritu Santo los guiaría a "toda la verdad" (Jn. 16:13). Pablo anunció más tarde: "No he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios" (Hech. 20:27). No importa que sean hombres o ángeles, si rechazan las enseñanzas de los apóstoles como máxima autoridad religiosa, serán condenados (Gál. 1:6-9).

LOS APOSTOLES ESCRIBIERON

Afortunadamente, los apóstoles y los otros hombres inspirados presentaron sus enseñanzas en forma escrita para las generaciones futuras. Por ejemplo, Pedro escribió de tal manera que aun después de su muerte la iglesia tendría un registro permanente de sus enseñanzas (2 Ped. 1:12-15). Lucas escribió para que sus lectores conocieran exactamente la enseñanza que ellos ya habían recibido oralmente (Luc. 1:3-4). Juan escribió su evangelio para que los hombres creyeran en Cristo y tuvieran vida eterna (Jn. 20:30-31), y sus epístolas para guardar a los cristianos del pecado (1 Jn. 2:1). Pablo dijo que él había escrito para que la iglesia pudiera "entender cuál sea mi conocimiento en el misterio de Cristo" (Efe. 3:3-4). Por consiguiente, lo que estos hombres inspirados escribieron debe considerarse como "mandamiento de Dios" (1 Cor. 14:37). Obviamente los hombres inspirados presentaron la voluntad de Cristo en el Nuevo Testamento, pero, ¿cómo podremos saber si las Escrituras contienen toda la voluntad de Cristo?

ESTA EN LA BIBLIA

Cuando estas escrituras fueron casi completas, Pablo escribió algo realmente significativo: "Toda Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra" (2 Tim. 3:16-17). En otras palabras, Pablo dijo que la Biblia contiene todo lo necesario para que el hombre pueda agradar a Dios en todo y, a la vez, agradarle de manera perfecta. Si las Escrituras preparan al hombre para toda buena obra, él no necesita de ninguna otra fuente de instrucción.

La expresión "toda escritura" de 2 Timoteo 3:16-17 incluye el Nuevo Testamento, porque en 1 Timoteo 5:18 para cito "la Escritura" que decía, "Digno es el obrero de su salario", expresión que no ocurre en el Antiguo Testamento sino en el evangelio de Lucas (10:7). Por eso sabemos que "toda Escritura" incluye el Nuevo Testamento.

Las Escrituras contienen toda la voluntad de Dios y nos exhortan a no pensar o ir más allá de lo que ya está escrito (1 Cor. 4:6). No necesitamos instrucciones de ninguna otra procedencia. La respuesta está en la Biblia si la pregunta trata de cómo agradar a Dios, o como hacer una obra como Dios quiere. Los que no obedecen lo que está escrito han de ser excluidos de su comunión de la iglesia (2 Tes. 3:14). Por lo tanto, ningún hombre, ni aun los ángeles del cielo tienen la autoridad de cambiar lo que los apóstoles han escrito (Gál. 1:8-9). La Biblia está completa, perfecta, y la máxima autoridad en la religión.

La perfección y autoridad de la Biblia hacen que sea la regla máxima en religión. Pero, ¿pueden todos entender la Biblia?

FACIL DE COMPRENDER

Algunas personas han intentado probar que la Biblia es difícil de entender. Ellos siempre citan a 2 Pedro 3:15-16 donde Pedro dice que los escritos de Pablo contienen "algunas cosas difíciles de entender." Sin embargo, el pasaje e no dice que toda la Escritura es difícil de entender, sino "algunas cosas", indicando que la mayor parte de las Escrituras es fácil de comprender. Además, el versículo no dice que estas cosas son imposibles de entender, sino difíciles, lo que significa que se pueden entender con un estudio diligente. El mismo versículo dice que Dios condena a los "indoctos e inconstantes" que tuercen (mal entienden) la Escritura, infiriendo que todos deben entender las Escrituras.

El propósito de las Escrituras prueba que pueden ser entendidas. En primer lugar, las Escrituras fueron escritas para ser leídas y obedecidas por todos. Juan escribió para que todos los incrédulos leyeren y creyeran en Cristo (Jn. 20:30-31). Pablo dirigió sus epístolas a cada miembro de la iglesia (Rom. 1:7; 2 Cor. 1:1-2; Fil. 1:1). El mandó que sus epístolas fueran leídas en toda la iglesia (1 Tes. 5:27; Col. 4:16). La obediencia estricta fue requerida de todos los lectores y oyentes de las Escrituras (Deut. 31:12; 2 Tes. 3:14).

Por lo tanto, si las Escrituras fueron escritas para ser leídas y obedecidas por todos, esto prueba que se puedan entender. ¿Para qué se hubieran escrito a aquellos que no podrían entender? ¿Para qué se hubiera demandado la obediencia a lo que no podía ser entendido? Ciertamente Dios no exige lo imposible; así que, todos pueden entender las Escrituras si pueden entender otra cosa cualquiera.

Además las Escrituras fueron escritas para iluminar a todos, no para confundirlos. Juan escribió para que sus lectores creyeran, no para que se quedaran en la confusión de la incredulidad (Jn. 20:30-31). Pablo en particular dijo a todos los miembros de la iglesia en Efeso: `Leyendo lo cual, podréis entender cuál sea mi conocimiento en el misterio de Cristo" (Efe. 3:4). Y en este mismo libro el apóstol dio un mandamiento directo a este respecto. Dijo: "Por tanto no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad de Dios" (Efe. 5:17).

Realmente, las Escrituras fueron algunas veces escritas para aclarar o confirmar la enseñanza oral. Por ejemplo, Lucas escribió su evangelio para que el lector conociera bien la verdad de las cosas en las cuales había sido instruido oralmente (Luc. 1:4). Los nobles oyentes de Berea leyeron la Escritura para saber si la enseñanza oral de Pablo era cierta (Hech. 17:11). Pablo escribió para aclarar lo que había enseñado oralmente acerca de la apostasía en la iglesia (2 Tes. 2:1-5). La palabra escrita puede ser examinada y estudiada más cuidadosamente, y, consecuentemente, entendida mejor que la enseñanza oral.

De manera que las Escrituras declaran que alumbran en lugar de confundir, y que pueden ser entendidas por todos. Todo hombre que puede leer o escuchar la Biblia tiene la oportunidad de aprender toda la voluntad de Dios. La Biblia es verdaderamente una autoridad completa y suficiente. Pero, ¿por qué es la Biblia mal entendida por tanta gente?

MAL INTERPRETADA

En primer lugar, mucha gente mal entiende la Biblia por su actitud incorrecta. Algunos no aman la verdad (2 Tes. 2:10-12) y por lo tanto, voluntariamente la resisten (2 Tim. 3:8). Otros tuercen los pasajes difíciles, sacando ideas que otros pasajes fáciles de entender contradicen (2 Ped. 3:16).

En segundo lugar, algunas personas mal interpretan la Biblia porque no reconocen la debida distinción entre los dos pactos. La Segunda Lección de este curso señaló que los cristianos no están bajo la Ley del Antiguo Testamento, sino bajo la Ley del Nuevo Testamento (Jer. 31:31; Heb. 8:6-13; 9:15; Col. 2:14-16).

En tercer lugar, algunos no acumulan suficiente evidencia de cierto tema antes de formular una conclusión. Se deben estudiar los versículos en relación al pasaje entero y a otros pasajes relacionados, o sea, en contexto. Por ejemplo, la Gran Comisión de Jesús a sus discípulos se encuentra en tres pasajes diferentes: Mateo 28:18-20; Marcos 16:15, 16; y Lucas 24:46-48. Si la declaración en Lucas se toma como única, se puede concluir que la fe no es necesaria para la salvación, puesto que "fe" no se menciona en este pasaje. Si Marcos 16 se toma asimismo como único, se concluye que el arrepentimiento no es necesario, ya que no aparece aquí mencionado. El hecho es que la fe, el arrepentimiento y el bautismo son todos necesarios para la salvación. Para aprender toda esta verdad se deben considerar todos los pasajes y no sólo una de las declaraciones. También es necesario considerar quién está hablando, a quién lo hace, y dónde y cuándo, para establecer la correcta relación de la enseñanza con el tiempo, el lugar y las costumbres de aquella época. Todo esto se puede llamar el ambiente histórico.

En cuarto lugar, algunos interpretan mal la Biblia porque no la estudian o leen como lo harían con otro libro. Ellos consideran la Biblia como misteriosa. En realidad, ella enseña y provee información tal como cualquier otra clase de literatura. La Biblia expresa su autoridad de tres maneras:

LAS TRES MANERAS

(1) La forma más obvia es por medio de mandamientos directos. Si usted recibiera una carta de su patrón en que le dice que vaya a Europa, usted sabría que tendría que ir a Europa para cumplir su obligación con él. ¿Por qué? Porque usted recibió una orden directa. De la misma manera Dios expresa su voluntad para el hombre por medio de mandamientos directos.

(2) La Biblia también presenta la voluntad de Dios al hombre por medio de las inferencias necesarias. Si usted recibiera una carta de un amigo diciéndole que él estaría en París el primero de enero, por inferencia necesaria usted sabría que él no estaría en Londres al mismo tiempo.

Usted lo deduciría sin que él le haya expresado que no estaría en Londres ese día. De la misma manera, la Biblia usa este mismo método en sus enseñanzas. Por ejemplo, en la narración de la conversión del eunuco etíope en Hechos 8:35, 36, Felipe le predicó "el evangelio de Jesús", y el etíope le preguntó: "¿Qué impide que yo sea bautizado?" Esta pregunta necesariamente infiere que el bautismo es una parte del evangelio.

(3) La Biblia también instruye por medio de ejemplos aprobados. Si un hombre quiere pasar por un río crecido, y ve que otro hombre está pasando por un puente cercano, el primero, siguiendo el ejemplo, puede llegar al otro lado con seguridad por el mismo puente. De igual forma la Biblia nos dice lo que debemos hacer para agradar a Dios, relatándonos ciertos ejemplos aprobados de cosas que le agradaron en el pasado, bajo la misma ley de Cristo. Por ejemplo, la iglesia en el primer siglo, bajo la dirección de los apóstoles de Jesús, se reunía el primer día de la semana, domingo, para participar de la cena del Señor (Hech. 20:7). El que lee dicho texto, no entiende que lo hicieron por casualidad, ya que Pablo y los hermanos que le acompañaron tuvieron que esperar siete días para punirse. Este ejemplo constituye un patrón para nosotros porque entendemos que ellos tuvieron que hacer así. Ellos tuvieron que reunirse cada domingo. De estar equivocados, los apóstoles les hubieran corregido. Al mismo tiempo, no todo ejemplo bíblico constituye un patrón autorizado. Si hay varios ejemplos de como hacer algo, no podemos obligar una forma es específico ni tampoco limitarlo a sólo los ejemplos presentados en la Biblia.

Nuestro lema para seguir mientras estudiamos la Biblia debe ser: Hablar donde la Biblia habla, y callar donde la Biblia guarda silencio (1 Ped. 4:11). Solamente podemos obedecer y enseñar como doctrina lo que la Biblia autoriza por medio de mandamientos directos, ejemplos aprobados e inferencias necesarias.

Hasta ahora no hemos mencionado cuál sea probablemente la razón principal del error en el estudio de la Biblia: la confianza en autoridades fuera de la Biblia.

OTRAS AUTORIDADES

A pesar de las poderosas enseñanzas bíblicas concernientes a la autoridad completa de la Biblia, existen hoy en día muchas otras fuentes de autoridad entre los que profesan ser cristianos. El resultado de esta confusión es un mal entendimiento de las enseñanzas bíblicas y, por consiguiente, la división religiosa.

CONCIENCIA Y SENTIMIENTO

Muchas personas religiosas, pretendiendo someterse a la voluntad de Cristo en la Biblia, en realidad se someten a sus propios sentimientos o a su conciencia. Algunos identifican este sentimiento como la "presencia interior del Espíritu Santo". Siguiendo esta "experiencia interna", o la dirección de una conciencia mal entrenada, sus acciones y creencias discrepan con las que encontramos en la Biblia. La Biblia, no obstante, dice: "Probad los espíritus si son de Dios" (1 Jn. 4:1) y advierte que lo que al hombre parece derecho a menudo conduce a la muerte (Prov. 14:12). Uno no debe confiar en su propio corazón (Prov. 28:26), o dirigir sus propios pasos (Jer. 10:23). Con buena conciencia Pablo persiguió a los cristianos (Hech. 23:1; 26:9). Ciertamente el testimonio interior de la conciencia no es un guía seguro.

TRADICIONES

Un cuerpo considerable de tradición eclesiástica (enseñanza no basada en la Biblia) se ha desarrollado desde el primer siglo. Muchas personas sinceras han puesto su confianza en la "autoridad" de esta tradición en vez de en la Biblia. Jesús condenó tal tradicionalismo entre los judíos como un rechazo a la palabra de Dios: "Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición (Mar. 7:9; Mat. 15:6-9).

Pablo predijo que la iglesia se apartaría de la verdad (2 Tes. 2:1-12; 1 Tim. 4:1-3). Posteriormente él advirtió contra cualquier hombre que hablara en la iglesia en lugar de Dios (2 Tes. 2:3-4). Aquellos que confían en la tradición de la iglesia en vez de en la Biblia deberían saber que esta "voz viviente de la iglesia", como es llamada, no es nada más que la voz de una iglesia que se ha apartado de la verdadera doctrina de Dios. Las palabras de Jesús y de sus apóstoles permanecen como una advertencia clara para todos aquellos que toman la tradición extrabíblicas de la iglesia como autoridad. Sólo las Sagradas Escrituras revelan la voluntad de Dios con seguridad.

REVELACIONES

Muchos confían en las mal llamadas revelaciones modernas o en las enseñanzas de algún profeta moderno. Hacer esto es desacreditar las Escrituras que contienen toda la verdad. Como toda la verdad de Dios fue revelada en el primer siglo (Jn. 16:13), las nuevas revelaciones sólo adulteran y perviertan la voluntad ya completa de Cristo (Gál. 1:8-9).

CONCLUSION

Dios dio a Cristo toda potestad o autoridad en el cielo y en la tierra. Cristo por medio del Espíritu Santo reveló toda su voluntad a los apóstoles. Por inspiración divina estos hombres escribieron la voluntad de Cristo para que todos los hombres lean, entiendan y tengan vida eterna. No existe ninguna otra regla de fe para los cristianos. Esto hace aún más importante el estudio continuo de la Biblia.

Cuestionario

Nota: es necesario contestar 17 preguntas correctamente para poder pasar a la próxima lección. Subraye la las respuestas que crea correctas.

1.      Una autoridad religiosa significa una norma o regla para determinar la verdad en:  a)   Asuntos políticos.  b) Cuestiones científicas. c) Asuntos morales y religiosos.

2.      ¿Qué característica del presente mundo religioso demuestra la necesidad de una autoridad común?: a)  Unidad.  b)  Paz.  c)  Confusión y discordia.

3.      La autoridad máxima para determinar la verdad religiosa es:  a)  Moisés.  b) Cristo.  c) La iglesia.

4.      ¿Cuánta autoridad tiene Jesús?:  a)  Un poco.  b)  Toda.  c) Ninguna.

5.      Después del regreso de Jesús al cielo, El reveló su voluntad por medio de:  a) Los apóstoles.  b) María, su madre.  c) Pedro solamente.

6.      Dios garantizó la verdad de las enseñanzas de los apóstoles por medio de la dirección:  a) Del Espíritu Santo.  b) De un ángel.  c) De la iglesia.

7.      Los apóstoles enseñaron lo que el Espíritu Santo enseñó, como dijo Pablo en:  a)  Mateo 28:18-20.  b) Lucas 24:49.  c) 1 Cor. 2:13.

8.      La iglesia primitiva consideró las enseñanzas de los apóstoles como:  a) La palabra de hombres. b) La palabra de Dios.  c) Buena literatura.

9.      ¿Cuánta verdad de la voluntad de Dios enseñaron los apóstoles?:  a) La mayor parte.  b) Toda.  c) Poca.

10.  ¿Qué recibirán los hombres o los ángeles si cambian el evangelio original?:  a)   La aprobación de Dios.  b) La maldición de Dios.  c) Nada.

11.  ¿Qué hicieron los apóstoles para preservar sus enseñanzas después de su muerte?:  a) Designaron un sucesor eclesiástico infalible.  b) Dejaron sus enseñanzas escritas.  c) No hicieron nada.

12.  Los apóstoles sabían que escribían:  a) Falsas doctrinas.  b) Enseñanzas inútiles.  c) Escritura autoritativa.

13.  La iglesia debe considerar las escrituras de los apóstoles como:  a)  Meras buenas ideas religiosas. b)  Mandamientos del Señor.  c)  Mandamientos de hombres.

14.  Los apóstoles ordenaron a las iglesias:  a)  No poner atención a lo que está escrito. b)  Ir más allá de lo que está escrito. c)  No ir más allá de lo que está escrito.

15.  Las Escrituras preparan al hombre para: a)  Muchas buenas obras. b)  Toda buena obra. c)  Ninguna buena obra.

16.  ¿Cuánto de la voluntad de Dios es necesario para hacer al hombre perfecto?: a)   Una parte. b)  Nada.  c)  oda.

17.  Las Escrituras son suficientes para hacer al hombre:  a)  Perfecto.  b)  Imperfecto.  c)  Parcialmente bueno.

18.  Si las Escrituras pueden hacer a uno perfecto debemos concluir que las Escrituras contienen:  a)  Nada de la voluntad de Dios.  b) Toda la voluntad de Dios.  c) Parte de la voluntad de Dios.

19.  Puesto que las Escrituras contienen toda la voluntad de Dios, ellas son una autoridad:  a) Completa.  b) Incompleta.  c)  Inadecuada.

20.  Las Escrituras fueron escritas para ser leídas y obedecidas por:  a) Algunos.  b)   Los líderes de las iglesias. c) Todos.

21.  La habilidad de la persona de leer (u oír) y obedecer la Escritura garantiza que:  a) Puede entender la Escritura. b)  No puede entender la Escritura. c)   Será imposible que no entienda la Escritura.

22.  Las Escrituras fueron escritas para: a) Confundir. B) Extraviar. C) Iluminar.

23.  ¿Cómo describe la Biblia al que escudriña para saber si las enseñanzas de otros son verdaderas?:  a) Hereje.  b)  Malvado.  c)   Noble.  d)  Ignorante.

24.  Puesto que las Escrituras contienen toda la voluntad de Cristo y pueden ser entendidas, la Biblia es entonces una autoridad:  a)  Deficiente. b) Parcialmente suficiente.  c) Suficiente

25.  Para entender la Biblia, es muy importante tener:  a) El empeño de comprobar sus creencias. b) Deseo de justificarse.  c) El amor a la verdad.

26.  En el estudio de la Biblia se debe reconocer que el pacto o ley de Dios para las personas de hoy día se encuentra en:  a) El Antiguo Testamento.  b) El Nuevo Testamento.  c) Los dos Testamentos.

27.  Se debe formular una conclusión sobre un tema de la Biblia solamente después de:  a) Leer un versículo acerca del tema. b) Leer varios versículos acerca del tema. c)  Leer todos los versículos relacionados con el tema.

28.  Cuando se estudia un pasaje de la Escritura, el estudiante debe considerar: a)   Solamente el ambiente histórico. b) Solamente el contexto. c)  Tanto el contexto como el ambiente histórico.

29.  Una manera en la cual la Biblia NO expresa sus principios y autoridad es: a)   Mandamiento directo.  b) Implicación posible. c) Ejemplo aprobado. d)   Inferencia necesaria.

30.  Alguien que haga una ley que la Biblia no enseña, hace un mandamiento de: a)  Dios.  b) Hombre.  c) Dios y el hombre.

31.  Hablar donde la Biblia habla y callar donde la Biblia calla es: a) Una regla mala que seguir. b) Una regla buena que seguir.  c) Una regla dudosa que seguir.

32.  Las divisiones en el mundo religioso resultan mayormente: a) De la Biblia. b)   Del plan de Cristo. c) De aceptar otras autoridades aparte de la Biblia.

33.  Antes de hacerse cristiano, Pablo hizo mal contra la iglesia con:  a) Una conciencia buena. b) Una conciencia mala. c) Una conciencia indiferente.

34.  La conciencia o la experiencia interna no es un guía religioso seguro porque: a)   El hombre puede confiar en su propio corazón. b) Lo que al hombre parece recto a menudo es camino de muerte. c) La conciencia no puede ser mal entrenada.

35.  ¿Cuál fue la actitud de Jesús hacía la aceptación de la tradición religiosa como una autoridad igual a la de las Escrituras?: a) Aprobó. b) Desaprobó. c) Era indiferente.

36.  Puesto que un líder eclesiástico no inspirado puede enseñar doctrinas falsas, tal persona: a) Debe ser una autoridad religiosa infalible. b) No debe ser una autoridad religiosa infalible. c) Debe ser la única autoridad religiosa.

37.  Las revelaciones nuevas de los profetas modernos:  a) Revelan algo de la voluntad de Dios. b) Pecaminosamente añaden a la voluntad de Dios. c) Deben ser la autoridad religiosa para el hombre.

38.  ¿Cuál de las siguientes es la única verdadera regla de fe?: a) Un líder religioso.
  La conciencia o el sentimiento. b) La tradición de la iglesia. c) La revelación de los últimos días. d) La voluntad de Jesucristo revelada en la Biblia.

 

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