¨JESUCRISTO¨

 

El Divino Hijo de Dios

 

JESÚS:  Dios con nosotros

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La palabra 'Immanu'el, que significa «Dios con nosotros», ocurre cuatro veces en la Biblia. Tres de estas (Isaías 7.14; 8.8, 10) tienen en gran parte un significado negativo y destructivo: Dios está con nosotros para castigarnos. Una de las veces (Mateo 1.23) tiene un significado positivo y constructivo: Dios está con nosotros para bendecirnos.

Dios está con nosotros para castigarnos

En Isaías 7.14, el primer uso de la palabra /lmmanufel detalla una bendición mixta. El rey Acaz era falso. Dios le envió a Isaías para anunciarle que a Siria y a Israel no se les permitiría invadir Judá, el reino que Acaz gobernaba. Acaz, que era impío e idólatra, no le dio importancia a lo que Isaías dijo/ pues el malvado rey no confiaba en Dios.

Isaías le ofreció hacer cualquier señal que él pidiera, para probarle que Dios libraría a Judá. «[Demándala] ya sea de abajo en lo profundo, o de arriba en lo alto», le dijo Isaías (Isaías 7.1 Ib). Acaz rehusó pedir señal. Al entrar en negociaciones para que, mediante sobornos, la poderosa Asia fuera su aliada contra Siria e Israel, esta fue la hipócrita exclamación con apariencia de piedad que hizo: «No tentaré a Jehová» (Isaías 7.12). Dios se llegó a cansar de tanta falsedad, y se le acabó la paciencia para ayudar. Anunció que le daría al impío Acaz una señal no pedida, una señal de castigo: «Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel». Una mujer joven especial, llamada haalmah, que significa: «la mujer joven», «la doncella» o «la virgen»,1 llegaría a ser madre y llamaría a su hijo 'lmmanu'el, que significa: «Dios con nosotros». En el contexto de la época de Acaz, el nombre del niño anunciaba castigo. Por la presencia de Dios, Judá sufriría hambruna, miseria, espinos y zarzales. Las amenazas inmediatas que había en contra de Acaz, serían eliminadas, pero la maldad y doblez de ánimo suyas serían castigadas: Dios permitiría que Asia invadiera las ciudades de Judá y pusiera sitio a la mismísima Jerusalén. Como consecuencia de ello habría hambruna. Si un hombre podía mantener con vida una vaca, y podía encontrar miel en el campo, podría vivir a base de una escasa dieta de mantequilla y miel. Incluso el hijo especial llamado 'Immanu'el, la señal profetizada, se vería también reducido a tan limitada dieta. El contexto del primer uso de la palabra 'Immanu'el es, por lo tanto, agridulce —pero mayormente agrio.

El segundo uso de la palabra 'ímmanu'el (Isaías 8.8) es parte del mismo contexto. La tierra de Judá en sí es llamada 'Immanu/el, es decir, una tierra en la que Dios está presente para ejecutar un castigo sobre los judíos.

Del mismo modo, el tercer uso de la palabra 'Immanu/el (Isaías 8.10) anunciaba la amargura del sufrimiento, como parte del mismo ambiente en el cual se encuentran los dos primeros usos. Sería inútil y vano para los afligidos y atribulados judíos pedir consejo para derrotar a Asia, pues, ¡he aquí a /Immanufel\ Dios estaba con Judá en la forma de un ejército pagano opresor, y el propósito de Dios no podía ser frustrado ni por la más brillante estrategia judía.

No hay nada agradable que se pueda encontrar en ninguno de los tres usos veterotestamentarios de la palabra /Immanufel.

Dios está con nosotros para bendecirnos

Los estudiosos de la Biblia han observado por largo tiempo que algunas Escrituras fueron concebidas para tener dos significados, uno cercano y otro lejano. Ninguno es más famoso que Isaías 7.14. El niño llamado 'Immanu'el en la época de Acaz fue un presagio, por el nombre que llevaba, de que Dios estaba con Judá para castigarlos. No obstante, había otra profecía oculta en esa Escritura del siglo octavo a. C. Otro niño llamado ÍImmanu/el había de nacer en la época de José y María (Mateo 1.23). Este sería una señal, no solamente por el nombre que llevaba, sino porque no tenía padre humano. Era verdaderamente «Dios con nosotros».

Si Jesús hubiera tenido padre humano, habría sido llamado 'immanu’el, «Dios con nosotros», en el mismo sentido que lo había sido el otro niño. Habría sido como todos los demás niños que tienen dos padres, perdiendo así Su singularidad. Había más implícito, por lo tanto, en el llamar a Jesús 'Immanu 'el, que en el llamar con este mismo nombre al niño del siglo octavo a. C. El desconocido muchacho de la época de Acaz no fue en modo alguno singular; sólo su nombre era señal de la presencia de Dios acompañada de ira. El muy conocido muchacho de la época de José era singular en sí mismo; era más que una señal por Su nombre: Era la presencia de Dios en la carne.

No hay nada en Isaías 7 y 8, los otros lugares en los cuales aparece 'lmmanu'el, que se compare en hermosura de ideas con la gloria del /Immanu/el de Mateo 1.23. En el significado neotestamentario, Dios no ha venido a estar con nosotros «para condenar» (Juan 3.17), sino para que nosotros podamos ser salvos por El. El significado veteroestamentario de 'Immanu 'el sólo tenía importancia local para «la casa de David» (Isaías 7.13); el significado neotestamentario tiene importancia para «todo el mundo» (1ª Juan 2.2).

¡He aquí a 'ímmanufel. La imagen misma de la sustancia de Dios se hizo carne (Hebreos 1.3; Juan 1.14). El que era Dios vino a su propia creación y participó de carne y sangre (Juan 1.1,11; Hebreos 2.14). «En él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad» (Colosenses 2.9). Dios estaba en Cristo (Juan 10.37-38; 14.10-11,20a). Esto es lo que leemos: «[...] Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación» (2a Corintios 5.19).

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REFERENCIAS CITADAS:

1 'Almah puede significar etimológicamente una mujer joven casada o no casada (tal como 'elern, que significa joven o muchacho, en 1° Samuel 17.56; 20.22); sin embargo, no hay contexto bíblico que sugiera una 'almah casada. Una de las definiciones que se les aplican a las siete ocurrencias veterotestamentarias de 'almah, es esta: «en edad de casarse, pero no casada» (Génesis 24.43; Éxodo 2.8; Salmos 68.25; Proverbios 30.19; Cantares 1.3; 6.8; Isaías 7.14). Se supone que, por el uso de 'almah (en lugar de 'ishsha, que significa: «mujer o esposa», o de negebah, que significa: «sexo femenino»), Isaías 7.14 da a entender una muchacha no casada. No obstante, lo anterior no significa que en la época de Acaz fuera a ocurrir un nacimiento virginal. El texto sólo dice que una que era virgen en el momento que Isaías estaba hablando, más adelante se convertiría en madre. El asunto es muy diferente en los tiempos de José y María. Ninguna interpretación que no contemple un nacimiento virginal está a la altura del contexto de (Mateo 1.23). (Las palabras a veces tienen usos extraños. Bethulah y parthenos, que normalmente se les considera palabras específicas para dar a entender virginidad, a veces son usadas para referirse a no-vírgenes; (Joel 1.8; Génesis 34.3); LXX.)-  FIN