¨JESUCRISTO¨

 

El divino Hijo de Dios

 

(13)

 

JESÚS:  EL QUE VIENE

   Poco antes de Su crucifixión. Jesús les dijo a Sus discípulos: «[...] voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis» (Juan 14.2-3). Inmediatamente después de Su ascensión, aparecieron dos ángeles (dos varones con vestiduras blancas) a Sus discípulos y dijeron: «Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo» (Hechos 1.11).

ERRORES RELACIONADOS CON EL SEGUNDO ADVENIMIENTO

   Aunque el Segundo Advenimiento es una certeza, se han enseñado numerosos errores en relación con este evento tan esperado. Todo cristiano debería entender las enseñanzas bíblicas acerca del regreso de Jesús con el fin de que no le confundan las especulaciones no bíblicas. (Ref- 1)

«Él ya vino»

   Un error que Pablo combatió enérgicamente, era que el día del Señor ya había venido:

Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor [ha venido; NASB] (2a Tesalonicenses 2.1-2).

   La gente no estaba diciendo que el día del Señor estaba «cerca» (KJV) (Ref-2)  ni «casi cerca» (ASV), sino que ya había venido para el tiempo de la escritura de (2ª Tesalonicenses, en el 51 d. C.

   La palabra inspirada que describe el error da a entender literalmente que el día del Señor «ha permanecido», pero su traducción se suavizó para dar a entender «ha venido» (NASB; RSV). La misma palabra se encuentra en (1ª Corintios 3.22) y en (Romanos 8.38), donde se traduce por «presente». Así, en (2ª Tesalonicenses 2.2), una traducción acertada sería que algunos habían dicho que el día del Señor estaba presente, que ya se había hecho realidad.

   Los que en el siglo primero defendían la realidad presente del día del Señor no estaban conscientes de que el día del Señor suponía una manifestación visible del Señor en el cielo (Hechos 1.9-11). Tampoco estaban conscientes de la apostasía que debía preceder al día del Señor (2ª Tesalonicenses 2.3).

«Viene de inmediato»

   Un segundo error de los Tesalonicenses, en cuanto al regreso de Cristo, era que decían que este regreso era inminente, que se cernía amenazador. Para rebatir el error de la «realidad presente», Pablo habló acerca de lo que debía suceder antes del Segundo Advenimiento. Eran tantos los eventos que estaban asociados, que el día del Señor no podía haber venido en el año 51 d. C. (vea 2ª  Tesalonicenses 2.1-12). Ciertamente una gran apostasía se ha producido desde el 51 d. C., y esta apostasía durará hasta el día del Señor (2ª Tesalonicenses 2.8). Por lo tanto, nadie puede decir que el día de Señor viene en alguna generación en particular. Ese día vendrá como ladrón (1ª Tesalonicenses 5.1-2), es decir, será inesperado y repentino. Por esta razón, las afirmaciones en cuanto a la inminencia del regreso del Señor no se pueden certificar. De hecho, cuando alguien enseña que el Segundo Advenimiento del Señor está a punto de producirse en cierta generación, esto puede ser una razón sólida para saber que no vendrá en esa generación. Jesús dijo: «Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre» (Mateo 24.36); «[...] orque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis» (Mateo 24.44).

«Pablo esperaba estar vivo cuando Él regresara»

   Un tercer error acerca del regreso de Jesús es la idea de algunos en el sentido de que Pablo esperaba estar vivo cuando el Señor viniera. Han dado por sentado esto porque Pablo usó la primera persona en (1ª Tesalonicenses 4:15). Usando el mismo razonamiento, uno bien podría concluir que Pablo esperaba estar muerto cuando el Señor viniera, puesto que él usó la primera persona para describir a los que serán levantados de entre los muertos, en (1ª Corintios 6.14 y en  2ª Corintios 4.14.

   En realidad. Pablo no se refirió específicamente a su situación personal. Más bien, él habló de una apostasía que se desarrollaría gradualmente. La apostasía permanecería bajo control por un período indefinido de tiempo, hasta que alcanzara su máximo apogeo. El conocimiento que tenía Pablo de esto podría significar que Él no esperaba estar vivo cuando el Señor llegara.

«La venida del Señor se producirá en dos etapas»

   Un cuarto error en cuanto al Segundo Advenimiento es la afirmación de parte de algunos hoy día, en el sentido de que dos venidas visibles se producirán en el futuro. Se dice que Jesús vendrá por Sus santos en Su parousia, (Ref- 3)  en la cual levantará a los muertos y trasladará a los vivos, y después, siete años más tarde aparecerá nuevamente, con Sus santos, en Su epiphaneia. Según esta falsa doctrina, durante los siete años entre las dos venidas de Jesús, los santos vivirán en un éxtasis  (Ref- 4)  de gloria en las nubes, mientras la tierra estará llena de trastornos por una enorme tribulación. Al final de los siete años, se espera que el Señor vuelva a la tierra en Su epiphaneia e inaugure un milenio, al final del cual Él levantará a los muertos impíos.

   El sustento de esta teoría se busca en las palabras originales. Se dice que el Espíritu Santo inspiró de modo especial las dos palabras parousia y epiphaneia para describir dos etapas de la segunda venida del Señor. No obstante, la palabra parousia se usa en relación con la venida de seres humanos (2ª Corintios 7.6), con el advenimiento del inicuo (2ª Tesa. 2.9) y con la primera venida del Señor en Belén (2ª Pedro 1.16) así como con la segunda venida del Señor al final del mundo (1ª Corintios 15.23). Por lo tanto, uno no puede afirmar válidamente que la palabra parousia fue inspirada especialmente para describir la supuesta

   La palabra parousia (1ª  Tesalonicenses 2.19; 3.13; 4.15; 5.23; 2ª Tesalonicenses 2.1, 8) es una palabra compuesta que significa «estar al lado». Una traducción acertada es, entonces, la palabra «presencia» (Filipenses 2.12;  2ª Corintios 10.10). Si para estar presente es necesaria una llegada, entonces una parousia significa «venida», o «llegada», o «advenimiento». La venida de Tito a Pablo es llamada parousia (2ª Corintios 7.6). El advenimiento del inicuo es llamado parousia (2ª Tesalonicenses 2.9). Tanto al advenimiento de Jesús en Belén (2ª  Pedro 1.16) como a Su avenimiento para el fin del mundo (1ª  Corintios 15.23) se les refiere como Su parousia.

primera etapa de la segunda venida del Señor.

   De un modo parecido, la palabra epiphaneia se usa para referirse a la primera venida del Señor en Belén (2ª  Timoteo 1.10) así como a Su segunda venida para el fin del mundo (1ª Timoteo 6.14). Por lo tanto, no es exacto afirmar que la palabra epiphaneia es una palabra técnica que haya sido inspirada para describir la supuesta segunda etapa de la segunda venida del Señor.

   Además, en la parousia, la teoría falsa presenta a Jesús viniendo por Sus santos, cuando en realidad estará viniendo con Sus santos (1ª Tesalonicenses 3.13; 4.14). Los santos (del griego hagioi) que vendrán con el Señor pueden ser ángeles (2ª Tesalonicenses 1.7; Judas 14), o pueden ser espíritus de cristianos muertos que vuelven del Paraíso para volver a ser unidos con sus restos mortales y después ser trasladados. Sean ángeles o espíritus de hijos de Dios que han fallecido, no hay enseñanza en el sentido de que la venida de ellos se produzca en una epiphaneia especial, diferente de la parousia.

   La expresión «los muertos en Cristo» de (1ª Tesalonicenses 4.16) no fue contrastada con los muertos fuera de Cristo, como falsamente afirma la teoría. Más bien. Pablo estaba contrastando a los muertos en Cristo con los vivos en Cristo (1ª  Tesalonicenses 4.15). En este contexto, Pablo sólo estaba refiriéndose a cristianos. Estaba diciendo que los cristianos que estuvieran vivos no ascenderán a recibir al Señor antes que los cristianos que estuvieran muertos lo hicieran. Primera de Tesalonicenses  (Ref- 4)  hace caso omiso de los que están fuera de Cristo, tanto de los vivos como de los muertos.

CARACTERÍSTICAS DEL SEGUNDO ADVENIMIENTO

Un requisito

   Un requisito para que se produjera el Segundo Advenimiento, afirmó Pablo, era el crecimiento de una iniquidad que ya existía. Este movimiento, que estaba refrenado en el momento que Pablo escribía, crecería hasta tener grandes proporciones, pero sería destruido al Segundo Advenimiento del Señor (2ª Tesalonicenses 2.1-12).

   El misterio de iniquidad, el inicuo, ya estaba operando en los tiempos de Pablo. No hay duda de que él era uno de los anticristos que se mencionan en (1ª Juan 2.18), algunos de los cuales ya habían venido. El arrogante apóstata de (2ª Tesalonicenses 2), tenía numerosos atributos de alguien contrario a Cristo (un anticristo). Era la personificación del pecado, mientras que Jesús era la personificación de la justicia. Era el hijo de perdición, mientras que Cristo era el Autor de la vida (Hechos 3.15). Se oponía a Dios, mientras que Jesús se sometía a la voluntad del Padre.

   Tanto del inicuo como del justo se puede decir que poseen misterio (2ª Tesalonicenses 2.6-8; 1ª Timoteo 3.16), hacen milagros (2ª Tesalonicenses 2.9; Juan 5.19-20), y tienen una parousia (2ª Tesalonicenses 2.8-9). No obstante, el inicuo no puede resistir el resplandor de la parousia del Señor; será muerto.

   Son varias las identificaciones que se proponen para el inicuo; muchos han mencionado a Nerón. A su muerte en el 68 d. C., algunos rehusaron deshacerse de la idea de que él era el hijo de perdición de la profecía de Pablo. Surgió el mito del «Nerón Redivivo», mito que decía que él volvería a vivir y continuaría persiguiendo a los cristianos. Por el contrario, tanto Nerón como otro candidato, Calígula (que puso una imagen de sí mismo en el templo de Jerusalén), están descalificados porque ellos no estarán en el poder cuando el Señor venga. La iniquidad profetizada por Pablo seguirá en pie hasta que sea muerta a la venida del Señor. Otros que han sido mencionados, también quedan eliminados porque tampoco estarán en el poder cuando Jesús vuelva.

   La identidad del agente que detenía al inicuo también ha sido señalada de diversas maneras. Algunos han considerado que era Pablo mismo. Otros han concluido que eran todos los apóstoles. Unos pocos han interpretado que la frase de (2ª Tesalonicenses 2.7) es una referencia a los esfuerzos del Imperio Germano o el Imperio Romano por impedir el surgimiento del papado.

  Después de la desaparición del Imperio Romano en el 476 d. C., los obispos romanos dieron gusto a su hambre de poder. En el siglo segundo Tertuliano interpretó la identidad del que detenía al anticristo con las siguientes palabras: «¿Qué otro obstáculo hay sino el estado Romano [...]?». (Ref- 5)  También dijo:

También hay otra necesidad, y más grande, de que hagamos oración por los emperadores, [...] pues sabemos que una gran conmoción que se cierne sobre toda la tierra —de hecho/ el fin en sí de todas las cosas que amenaza con espantosos ayes— sólo la detiene la prolongada existencia del Imperio Romano.

   Una vez que el agente retardador no identificado fuera quitado, el hijo de perdición había de tener poder. Aparentemente su poder duraría hasta la venida de Cristo, cuando él sería muerto (2ª  Tesalonicenses 2.8).

Cristianos irreprensibles

   La obra que hará Jesús el día del Señor no será totalmente destructiva. El aspecto agradable de Su venida será que recibirá a los santos, a los redimidos de todas las eras. Pablo deseaba que los cristianos tesalonicenses estuvieran entre los redimidos. Oró por que ellos fueran santificados «por completo», y después repitió su oración diciendo: «Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo» (1ª Tesalonicenses” 5.23). Deseaba que sus semejantes cristianos se entregaran totalmente a lo bueno; y deseaba que murieran o que estuvieran viviendo en ese estado cuando el Señor viniera.

Convertidos que son corona

Pablo esperaba con ansia la venida del Señor, entre otras razones, porque entonces vería a los amados Tesalonicenses, a quienes él quería tanto. Una ilusión que lo llenaba de alegría era la certeza de que se reuniría con las personas que él había convertido de los ídolos al Dios verdadero. Así como el ganador de una competencia olímpica recibía una guirnalda de flores. Pablo decía que también los Tesalonicenses serían su corona de gloria en el día del Señor (1ª Tesalonicenses 2.19).

La importancia de (1ª Tesalonicenses 2.19), con convertidos que llegan a ser coronas, parece residir en la creencia de que Pablo sabría quiénes eran esos convertidos. Por lo tanto, el reconocer personalmente a otros después de la muerte es una idea bíblica. El cuerpo de uno no sobrevive, pero la capacidad para recordar sí.

 

La ira de Dios

   Imposible de desligar de la segunda venida de Cristo es la ira de Dios sobre los impíos y desobedientes, que se manifestará junto con el gozo y la alegría de los redimidos (1ª Tesa-lonicenses 1:10; 4.6; 5.3; 2ª Tesalonicenses 1.8-9; 2.8). A los miembros de la iglesia se les advirtió acerca de la fornicación, siendo aconsejados en el sentido de que el Señor es vengador de todos los que practican tal maldad. Además, los que viven como si el Señor no fuera a tener un día de ajuste de cuentas, despertarán a repentina destrucción, tan repentina como los dolores de parto de una mujer, y no habrá escape. Los que rehúsen obedecer al evangelio sufrirán pena de eterna destrucción.

   La palabra «destrucción» no ha de ser tomada literalmente. Si los pecadores fueran verdaderamente destruidos, extinguidos, el castigo de ellos no podría ser eterno; cesaría. En consecuencia, la palabra «destrucción» significa, en (2ª Tesalonicenses 1.7-10), lo mismo que desdicha. Las víctimas sufrirán desdicha permanente, pero no serán destruidos.

   La idea corriente de que la «muerte» ha de ser definida como separación tiene algo de verdad en ella. Aunque, en realidad, la muerte sea ausencia de vida. Las víctimas de la ira de Dios serán excluidas de Su presencia y sufrirán fuego eterno, que es suficiente agonía para ser llamada muerte («la muerte segunda»; Apocalipsis 20.14), pero que no será literalmente muerte. Las víctimas estarán todavía vivas. Estas (al igual que las de Apocalipsis 9.6), sin duda buscarán la muerte como un alivio del fuego del infierno, pero la muerte huirá de ellas.

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1 Para un estudio más exhaustivo, vea las lecciones de Owen Oibricht sobre «El regreso de Jesús» y «Falsas enseñanzas acerca del regreso de Jesús», en las páginas 15 y 18 de la edición «Las cosas últimas» de La Verdad para Hoy

2 N del T En la Rema-Valera se lee igual que en la KJV

3 No deben confundirse con las dos venidas visibles del Señor —cuando nació y Su Segundo Advenimiento— las tres «venidas» no visibles de Él Est^s «venidas» no visibles son las siguientes 1) Cuando la iglesia fue establecida (vea Mateo 10 23, 16 28); 2) la destrucción de Jerusalén (lera Pedro 4.7, Santiago 5.7, vea Mateo 26 64); y 3) a todo cristiano (Juan 14 23, Filipenses 45) A la segunda venida visible de Jesús se le llama por lo general «El Segundo Advenimiento» Además de llamársele Su parousia, a este evento futuro también se le llama Su apokalupsis («revelación o manifestación», 2a Tesalonicenses 1 7-10, lera Pedro 1 3-13), Su epiphaneia («aparición»; lera Timoteo 6 14), y he hemera kunou («el día del Señor», 2a Tesalonicenses 2 2) En otras palabras. Su parousia, Su apokalupsis, y Su epiphaneia están establecidas para he hemera kunou (lera Corintios 1 7-8, 2a Tesalonicenses 2 1-2, 8).

4 Uno puede describir el partir para estar con el Señor como un éxtasis, pero para Pablo no era de una duración de siete años, sino que era un estar «siempre con el Señor» (lera Tesalonicenses 4 17)

5 Tertuliano On the Resurrection of the Flesh (Sobre la resurrección de la carne) 24 Alexander Roberts y James Donaidson, eds , The Ante-Nicene Fathers Translations ofthe WntingsoftheFathersdowntoA D 325 (Los padres anteriores al concilio de Nicea Traducciones de escritos de los padres hasta el 325 d C ), rev y org A Cleveland Coxe (Grand Rapids, Mich Wm B Eerdmans Publishmg Co , 1957) 6 Tertuliano Apóloga (Apología) 32

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EL QUE HOLLA EL LAGAR

(isaías 63.1-6)

Mientras algunas profecías acerca del Mesías venidero presentan a Este bondadoso y amable, como uno que la caña cascada no quebrará, y que el pábilo que humea no apagará, otras profecías lo presentan lleno de gran ira y dispuesto a infligir severo castigo. Isaías 63.1-6 profetizó la ira del que holla el lagar:

Y con mi ira hollé los pueblos, y los embriagué en mi furor, y derramé en tierra su sangre (verso 6)

Varios siglos más adelante, Juan escribió acerca del Segundo Advenimiento lo que parece ser el cumplimiento de la profecía de Isaías.

Entonces vi el cielo abierto, y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas, y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo Estaba vestido de una ropa teñida en sangre, y su nombre es EL VERBO DE DIOS [ ] De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro, y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES (Apocalipsis 19 11-16, énfasis nuestro).   Fin.