¨JESUCRISTO¨

 

El divino Hijo de Dios

 

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jesús: LA CRUCIFIXIÓN

UNESTUDIO COMPLEMENTARIO

El tema de la cruz es un tema que jamás podrá ser agotado. Los siguientes estudios de palabras y ayudas para la predicación, se proporcionan con el fin de enriquecer su entendimiento de los eventos del sufrimiento y muerte de Jesús en la cruz.

CONCEPTOS DE LA CRUZ

Cólgota

   El lugar que se encontraba fuera del muro de Jerusalén, donde Jesús fue crucificado, era conocido por la palabra aramea Góigota (Mateo 27.33)/ que significa «calavera». La palabra aramea se derivó del verbo hebreo galal, que significa «rodar», debido a la forma del cráneo de una calavera. Mateo, Marcos y Juan traducen igota por la palabra griega que se usa para «calavera», que es kranion (piense en la palabra española «cráneo»). La palabra latina que se traduce por «calavera» es calvario, que es la palabra usada por Jerónimo en la versión Vulgata Latina. Es obvio que los traductores de la King James Versión fueron influenciados por la Biblia Latina de Jerónimo, pues en Lucas 23.33, en lugar de traducir la palabra griega kranion que usa Lucas, sencillamente anglicanizaron la palabra latina y escribieron «Calvary».(Ref-1)

  Jerónimo decía que al igota se le dio ese nombre porque había muchas calaveras tiradas allí. Thayer dijo que el lugar «se llamaba así [...] porque su forma se parece a la de una calavera». (Ref-2)  Muchos creen que cierta colina en forma de calavera que se encuentra en las afueras de Jerusalén, colina que ahora se llama «Calvario de Cordó, es el lugar donde Jesús fue crucificado.

El eclipse

   En Mateo 27.45 se lee: «Y desde la hora sexta hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena». Jesús murió durante el tiempo de la Pascua Judía (Mateo 26.2), que eran días de luna llena. Según las leyes naturales, los eclipses de sol no ocurren cuando la luna se encuentra en el lado de la tierra que está opuesto al del sol. Por lo tanto, es imposible afirmar que las tinieblas que hubo sobre la tierra en el momento de la muerte de Jesús, hayan sido un eclipse natural de sol. Además, aun si un eclipse natural de sol hubiera sido posible, habría durado sólo unos minutos; no tres horas. Albert Barnes citó a un astrónomo romano llamado Phiegon, diciendo que este escribió que en el año catorce de Tiberio ocurrió «el más grande eclipse de sol que jamás se conoció [... ] pues el día se puso tan oscuro que las estrellas aparecieron». (Ref-3)

   Durante el evento más triste de la historia, Dios quitó milagrosamente la alegría de la luz del sol, y extendió el manto del luto sobre Su mundo. Desde el mediodía hasta las tres de la tarde. Dios desplegó Su negro pendón de pena.

La cruz

   Se ha debatido mucho si la cruz tuvo la forma de una «X» (crux decussata, «cruz de San Andrés»), o de una «T» (crux commissa-, «cruz de San Antonio»), o de una «t» con el madero vertical extendiéndose por encima del travesano (crux immissa), o de una «I» (crux simplex). El hecho de que la tabla que contenía la inscripción de Pilato (de varias palabras, escritas tres veces) fue colocada por encima de la cabeza de Jesús, requiere que haya habido un lugar en el cual clavarla sobre el madero vertical por encima del travesano, hecho que la haría ya sea una crux immissa o una crux simplex. La opinión generalizada es que se trató de una crux immissa.

   Aunque algunos creen que un punto de apoyo pudo haberse extendido de la cruz para sostener de algún modo el cuerpo de Jesús, es poco probable. Sus sádicos atormentadores habrían estado contentos con que el peso de Su cuerpo tirara de los hoyos hechos con clavos en Sus manos.

ElíElias

Cuando Jesús clamó a gran voz diciendo: «Elí, Elí» («Dios mío. Dios mío»), los que estaban all^ creyeron que dijo: «Elias, Elias». Aunque Jesús clamó a gran voz. Sus palabras fueron aparentemente poco claras. Los que estaban allí no entendieron «no por ignorancia del lenguaje, sino por articulación indistinta de Jesús», dijo J. W. McGarvey.  (Ref- 4)  Esto bien pudo haber sido cierto, pues Jesús había estado en la cruz cerca de seis horas. La pérdida de sangre, junto con la gran tensión de los músculos de Su pecho, que resultaba de estar colgado de Sus brazos extendidos, debió de haber sido la causa de que no se entendieran bien Sus palabras.

Sangre y agua

   W. Robertson Nicoll dijo que la lanza con que le traspasaron el costado a Jesús, era probablemente una logche, cuya punta estaba hecha de hierro, tenía forma ovalada y era del ancho de la mano de un hombre. (Ref- 5)  Albert Barnes explicó que del costado salieron tanto agua como sangre, porque fue traspasado el pericardio: «Esta membrana [el pericardio] contiene una sustancia serosa [...1 que parece agua, la cual evita que se reseque la superficie del corazón debido a su continuo movimiento».  (Ref- 6)

   Una teoría totalmente diferente ha sido propuesta por el Dr. William Stroud en La causa física de la muerte de Cristo. Según Stroud, Jesús murió literalmente por causa de un corazón destrozado, que causó una ruptura natural antes que la lanza lo traspasara. La teoría de Stroud era que la ruptura natural fue seguida de una efusión de sangre hacia el pericardio. Esta sangre se separó en sus componentes más líquidos y más sólidos, y salió del cuerpo cuando el pericardio fue traspasado por la lanza. ¿Cómo podía una lanza, una logche, penetrar el tórax de Jesús sin romperle los huesos? Tal vez fue clavada hacia arriba y entró por debajo del tórax.

CONFIRMACIÓN DE LA CRUZ

Relatos independientes

   El tiempo de la crucifixión. Hay quienes han afirmado que, mientras Marcos 15.25-33 indica que Jesús había estado en la cruz tres horas cuando la hora sexta llegó, Juan 19.14 lo ubica todavía en el tribunal de Pilato a esa hora. No obstante, si uno toma en cuenta que Juan estaba usando tiempo romano (lo cual indica Juan 20.19) y que Marcos estaba usando tiempo judío, desaparece la dificultad. Jesús se encontraba todavía en el tribunal de Pilato a las seis de la mañana, fue colgado de la cruz cerca de las nueve, y para el mediodía (la hora sexta judía) había estado en la cruz tres horas. No hay contradicción alguna en los relatos del evangelio de Marcos y de Juan. Más bien, la discrepancia que hay entre ellos constituye prueba incidental de que estos libros fueron escritos independientemente el uno del otro.

Hiél y mirra.

   Hay quienes han creído que Mateo contradijo a Marcos al afirmar que el vino que Jesús probó y rechazó, contenía hiél, mientras que Marcos dijo que contenía mirra. No obstante, es posible que, durante el tiempo de seis horas que estuvo colgado, más de una mezcla de vino le fuera ofrecida a Jesús. De hecho, nos enteramos por Juan 19.28-30 que, justo antes de que Él muriera, a Jesús se le ofreció y aceptó un sorbo de vinagre, que era un vino ácido.

   Aun si fuera un mismo suceso, al cual Mateo y Marcos se refirieron, ninguna contradicción habría de suponerse. La palabra «hiél» puede referirse a cualquier cosa que sea amarga. La mirra, aunque es más conocida por su fragante olor, es extremadamente amarga al gusto. Es de la palabra árabe murr («amargo») que se deriva la palabra española «mirra».

   Mateo no nos informa del ingrediente que componía la hiél. Marcos fue más específico, al decir que el ingrediente amargo era la mirra. En lugar de ver una contradicción entre Mateo y Marcos, vemos nuevamente que la discrepancia es una señal de escritura independiente.

Cuatro inscripciones.

   Debido a que cada uno de los autores del evangelio dio una versión diferente de la inscripción que Pilato colocó por encima de la cabeza de Jesús, algunos han criticado los relatos. No obstante, las frases pueden traducirse por diferentes palabras y aun así ser precisas. Es poco probable que la misma frase escrita en tres idiomas diferentes fuera (literalmente) la misma. Así que no debería sorprender que los autores del evangelio no recogieron la frase usando exactamente las mismas palabras. En cuanto al significado, todas dicen lo mismo: «el rey de los judíos». En lugar de ser prueba en contra de los autores del evangelio, las cuatro inscripciones se convierten, entonces, en la prueba más sólida posible, de que hubo escritura independiente y creíble.

Destrucción del templo.

   Las pruebas de escritura independiente y creíble se encuentran también en la burla de los que dijeron: «Tú que derribas el templo, y en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz» (Mateo 27.40). Estas palabras (recogidas por Mateo y Marcos, pero no por Juan) provino de mofadores que estaban al pie de la cruz. La mofa de estos debió de haberse referido a algo que Jesús había dicho anteriormente. Sin embargo, es en vano buscar en Mateo y Marcos qué fue lo que Jesús dijo. Aunque Juan no recoge la burla, es en Juan 2.19, donde encontramos lo que Jesús había dicho tres años atrás y que ocasionó esta burla que se dijo en el momento de la crucifixión.

La palabra segura de la profecía

El cumplimiento de eventos profetizados es la principal confirmación del evangelio que usaron los autores neotestamentarios. En cuanto a la crucifixión encontramos por lo menos once profecías, algunas de las cuales ya han sido comentadas:

1. La víctima no opondría resistencia (Isaías 53.7; Juan 18.8; 1ª  Pedro 2.23-24)

2. El modo de morir (Salmos 22.16; Zacarías 12.10; Juan 12.32-33; vea también 18.31-32; 19.37)7

3. Con transgresores (Isaías 53.12; Marcos 15.28)

4. Las ropas repartidas (Salmos 22.18; Juan 19.23-25)8

5. Intercesión por transgresores (Isaías 53.12; Lucas 23.34)

6. Una exclamación (Salmos 22.1; Mateo 27.46)

7. Palabras de burla (Salmos 22.7-8; Mateo 27.39^4)

8. Hiel (Salmos 69.21; Mateo 27.34)

9. Vinagre (Salmos 69.21; Juan 19.28-30)

10. Encomendar su espíritu (Salmos 31.5; Lucas 23.46)

11. Ni un solo hueso quebrado (Salmos 34.20; Juan 19.36)

CONSECUENCIA DE LA CRUZ

   Crucificar es empalar en una estaca, clavar a un madero. En el relato de la crucifixión de Jesús se recoge que fue azotado, herido, abatido, molido y angustiado (Isaías 53.3-7). Su alma forcejeó. Se le ofreció una bebida adulterada, la rehusó. Estaba resuelto a soportar el agudo e incesante dolor, pues ya había dicho: «La copa que el Padre me ha dado, ¿no la he de beber?» (Juan 18.11). Además del dolor físico, soportó la burla, la mofa y las risas. Estaba casi desnudo, si no es que lo estaba completamente, obligado a sufrir pena y vergüenza pública. Además, la manera de morir, que fue incluso por «muerte de cruz» (Filipenses 2.8), era oprobiosa y estigmatizante. La crucifixión se reservaba para homicidas, ladrones y forasteros.

   A pesar del dolor físico y de la vergüenza, lo que más parecía causar mayor dolor a Jesús era el ser desamparado por Dios. Con labios sedientos, que ardían en fiebre y tal vez estaban inflamados, clamó a gran voz a Dios, preguntando por qué debía ser abandonado. Aunque Dios no deseaba abandonar a Aquel que siempre había agradado a Su Padre, todo se habría perdido si Dios lo hubiera rescatado de la cruz. Alguien debía ser el chivo expiatorio; alguien debía ser hecho pecado. Cuando el pecado de todo el mundo estuvo colgando del madero, personificado por el amado Hijo de Dios, Dios tuvo que abandonar la escena. Su santidad y pureza no podían tolerar el pecado. Todo el que era colgado de un madero era maldecido por Dios (Calatas 3.13). Dios apagó la luz del sol y desamparó a Jesús cuando Este derramó Su alma hasta la muerte.

   Jesús se obligó a sí mismo a aceptarlo todo —el dolor, la pena, la personificación del pecado— ¡por causa de aquellos a los que se debía azotar! Era evitable; podía haber llamado legiones de ángeles. La burla en el sentido de que podía salvar a otros, pero no a sí mismo, no era cierta; El podía haberse salvado a sí mismo. En un sentido que los burladores no se lo propusieron, sus palabras eran ciertas: Jesús no podía salvarse a sí mismo de la muerte, si había de salvar a los demás del pecado y de la muerte. Tenía que elegir, y eligió perder Su vida para que otros pudieran vivir. Le había pedido al Padre que hallara alguna otra manera; y por el bien de Su Hijo, Dios la habría encontrado si hubiera sido posible —pero el amor por la humanidad se antepuso.

   Jesús sufrió no solamente por los que se preocupaban, sino también por los ignorantes y distantes, por los rebeldes y por los pecadores, por los perdidos y por los arruinados, por los que estaban sin Dios y sin esperanza en este mundo. Fue amor supremo; ¡cuan pobremente pueden las palabras de los mortales describirlo! (Continúa en la página 46)

CONCLUSIÓN

   La cruz de Cristo es poderosa y predominante, sin embargo el amor que se manifestó allí se desaprovecha y es completamente inútil, si nosotros no somos crucificados también A menos que hagamos morir nuestros deseos terrenales, ni siquiera la cruz de Jesús podrá salvarnos (Vea Romanos 8.13.) ¡El levantarse otra vez en la hermosa ceremonia del bautismo es vanidad a menos que el viejo hombre haya sido crucificado' (Vea Romanos 6.3-6 ) Los verdaderos cristianos han sido crucificados con Cristo (Gálatas 2.20).

(Ref- 1)  N del T Obviamente, la palabra españolizada es «Calvario» Los traductores de la Rema-Valera no parecen haber sido influenciados por la Vulgata Latina

(Ref- 2)  C G Wilke and Wihbaid Gnmm/ A. Greek-English Lexicón ofthe New Testament (Léxico gnego-inglés del Nuevo Testamento), trad and rev Joseph H Thayer (Edmburgh, Scotland T & T Clark, 1901, reimpresión, Grand Rapids, Mich Zondervan Pubhshmg House, 1973), 120

(Ref- 3)  Albert Barnes, Matthew and Mark (Mateo y Marcos), Notes on the New Testament (Notas sobre el Nuevo Testamento) (S 1 / 1949, reimpresión, Grand Rapids, Mich Baker Book House/ 1974), 312

(Ref-4)  J W McGarvey.Matthew and Mark (Mateo y Marcos), The New Testament Commentary, vol 1 (S 1 / 1875, reimpresión, Delight, Ark Cospel Light Pubhshmg Co , s f),246

(Ref- 5)  MarcusDods, "The Cospel ofSt John" («El evangelio de San Juan»), m The Expositores Greek Testament, ed W Robertson Nicoll/ vol 1 (Grand Rapids, Mich Wm B Eerdmans Pubhshmg Co / 1951), 859

(Ref- 6)  Albert Barnes/ Luke and John (Lucas y Juan), Notes on the New Testament (Notas sobre el Nuevo Testamento) (S 1 /1949, reimpresión, Grand Rapids/ Mich Baker Book House,1975), 374

(Ref- 7)  La profecía en el sentido de que Jesús sería crucificado es aún más notable cuando se considera que la manera normal como los judíos llevaban a cabo la pena capital era la dilapidación

(Ref- 8)  Esta profecía es de lo más puntual en vista de que especificó tanto una repartición de ropas como un echar suertes por una prenda

«Edificaré mi iglesia»

«Respondiendo Simón Pedro, dijo- Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella» (Mateo 16.16-18).