¨JESUCRISTO¨

 

El divino Hijo de Dios

 

(1)

 

JESÚS: NUESTRO ETERNO SALVADOR

 

    Cuando se menciona a Jesucristo, es difícil permanecer impasible. Su dimensión es más extensa que la tierra y más ancha que el mar, más alta que los cielos y más profunda que el Seol (vea Job 11.8-9). Por más que lo escudriñe no lo conoceré completamente, ni llegaré a [conocer totalmente] Su perfección (vea Job 11.7).

   No obstante, hay cinco períodos en los que se puede describir con toda certeza al inconmensurable Cristo:

1)    desde la eternidad hasta la creación,

2)    desde la creación hasta su nacimiento en Belén,

3)    desde su nacimiento en Belén hasta la resurrección,

4)    desde la resurrección hasta el Día del Juicio y

5)    desde el Día del Juicio hasta la eternidad.

 

DESDE LA ETERNIDAD HASTA

LA CREACIÓN

   Antes que las montañas fueran creadas, antes que la tierra y los habitantes del mundo nacieran, aun desde la eternidad, Jesucristo vivía y era eficaz y más cortante que toda espada de dos filos (Salmos 90.2; Hebreos 4.12). No había cosa creada que no fuera manifiesta en su presencia; todas las cosas estaban desnudas y abiertas a Sus ojos (Hebreos 4.13). Sus salidas eran desde el principio, desde los días de la eternidad (Miqueas 5.2). Durante su breve paso por la tierra. El recordó la gloria que tenía con el Padre antes que el mundo fuese, en una época cuando era rico (Juan 17.5; 2a Corintios 8.9). Jesucristo no es prisionero del tiempo, sino que es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos (Hebreos 13.8). Es «[el] Padre Eterno».  (1 Referencia)[ECM1] 

   Jesucristo es Señor.  (2 Referencia)[ECM2]  .    Ante la verdad de esta afirmación, no es pequeño el error de los que aseveran que es un ser creado. La noción gnóstica de un Cristo que fue hecho por el Padre como un eón, o «emanación divina», no guarda armonía con el hecho de que Jesús es Señor. Cuando Colosenses 1.15 dice que Él es «el primogénito de toda creación» no debe interpretarse en el sentido de que El fue la primera de todas las cosas creadas. Si así fuera, significaría que Él se creó a sí mismo, pues «todo fue creado por medio de él» y Él era y es «antes de todas las cosas» (Colosenses 1.16-17). Por lo tanto, la palabra «primogénito» de Colosenses 1.15 debe tener significado figurado, refiriéndose a estatus o posición,  (3 Referencia)[ECM3]    no a origen. Jesús es el Mayor, el Soberano, el que está por encima de todo lo creado (vea Salmos 89.27). Si no fuera así. Jesús mismo sería una cosa, una criatura, y esto que dice Juan acerca de El no podría ser cierto: «Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho» (Juan 1.3).

   Existe un grupo religioso que sigue el ejemplo de los gnósticos al hacer de Cristo un dios creado, una deidad inferior.  (4 Referencia[ECM4] ).   Malinterpretan la palabra «principio» de Colosenses 1.18 para dar a entender que significa que Cristo tuvo un principio. No obstante, el contexto no manifiesta que Cristo tuviera un comienzo, sino que Él fue el que dio comienzo a todas las cosas, fue el iniciador, la fuente primaria, la causa eficaz de todas las cosas.  (5 Referencia)[ECM5] 

   Este grupo religioso también hace mal uso de la palabra «principio» de Apocalipsis 3.14, con el propósito de negar la naturaleza eterna de Jesús. El que diga que Jesús fue la primera cosa cuya existencia se inició en la creación de Dios, en lugar de ser el iniciador de esta, deberá también decir que Dios Padre tuvo un comienzo, pues la misma palabra se usa en Apocalipsis 21.6 para referirse a Él.  (6 Referencia).   [ECM6] Además, el afirmar que Jesús tuvo un principio, no solo le daría al Padre un comienzo, sino que en el contexto les daría a los dos un final.  (7 Referencia[ECM7] ).   La armonía entre todos los pasajes bíblicos se logra cuando uno interpreta correctamente que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son eternos. (8 Referencia)[ECM8] 

   Si Jesús no era solamente con Dios al comienzo, sino que también era Dios, entonces Su eternidad es incuestionable (Juan 1.1). Es imposible explicar cómo Jesús podía ser con Dios y a la vez ser Dios. No es por matemáticas, sino por fe, que una persona dice que uno es tres, y tres son uno (Deut. 6.4; Hebreos 1.8; Hechos 5.3-4). Los tres constituyen una sola Deidad, de una sola sustancia, aunque cada uno tenga sus propios pensamientos (Romanos 8.27; Fil. 2.5). Que Dios es uno y trino es bíblicamente incuestionable, pero humanamente inexplicable. Aunque Jesús está subordinado a Su Padre en autoridad («el Padre mayor es que yo»; Juan 14.28), no lo está en sustancia ni en esencia («Yo y el Padre uno somos»; Juan 10.30). Es igual en sustancia al Padre, y a El mismo se le llama «Dios» y «Dios Fuerte» (Filipenses 2.6; Isaías 9.6).

   Al estar Jesús subordinado al Padre, algunos no sólo han negado Su eternidad, sino que también han negado que sea «la imagen misma de su sustancia» (Hebreos 1.3). En el siglo cuarto. Arrio de Alejandría rehusó aceptar el hecho de que la esencia (del griego: ousios) de Jesús fuera de la misma (del griego: homo) sustancia que la del Padre, afirmando que era de una esencia semejante (del griego: homoi). En consecuencia. Arrio sostenía que Jesús no era eterno —que era una criatura superior al hombre pero inferior a Dios. Atanasio se opuso a Arrio, haciendo énfasis en la palabra «esencia» o «sustancia» (del griego: hupostasis) de Hebreos 1.3, y afirmando que Jesús era de la misma esencia (del griego: homoousios) de Dios, y no meramente de esencia semejante (del griego: homoiousios). La distinción se reducía de esta manera a la inclusión u omisión, en la grafía de la palabra, de una sola letra, la letra «i»; pero en doctrina constituía una diferencia entre criatura y Creador, entre humanidad y Deidad.

   La frase «Hijo de Dios» debe estudiarse con sumo cuidado, porque si la Deidad realmente hubiera procreado un Hijo, entonces este Hijo sería necesariamente de menor edad que el Padre, y por consiguiente no sería eterno. Un Cristo engendrado no sería un Cristo eterno. Esta dificultad no desaparece explicando que fue «engendrado antes de todas las eras», ni hablando de su «eterna generación», dando a entender con esta expresión un proceso continuo sin comienzo ni fin. Los autores bíblicos no tuvieron que resolver esta dificultad lógica, porque ellos no manifestaron que El fuera engendrado durante su existencia anterior a la creación. (9 Referencia)[ECM9] 

   Los autores bíblicos sí se refirieron a Jesús como el que fue engendrado cuando nació en Belén. Aparentemente, fue por esto que se le llamó «Hijo de Dios» (Lucas 1.35). También, de un modo figurado, cuando Jesús fue resucitado de entre los muertos y glorificado en el cielo, también se dice de él que fue engendrado (Hechos 13.30-35; Hebreos 1.3-5; 5.5). Tanto literal como figuradamente, fue acertado, pues, que a Jesús se le llamara «Hijo de Dios»; sin embargo, durante su existencia anterior a la creación no se usó este título para referirse a Él. Si antes de la creación hubiera habido una relación Padre-Hijo, el Hijo no podría haber tenido la misma edad del Padre. Además, si antes de la creación hubiera habido una situación familiar, uno se preguntaría quién habría sido la madre, y qué parentesco habría tenido el Espíritu Santo con los miembros de esa familia. Estas difíciles preguntas dejan de tener sentido al entender que Jesús no era «Hijo de Dios» antes de la creación.

   A Jesús se le llama ahora Hijo de Dios, y es preciso que los pecadores conozcan y crean esta verdad de todo corazón (Romanos 10.9-10). No es preciso que sepan cuándo, ni en qué sentido, llegó Jesús a ser heredero de ese título. Sin embargo, todo pecador puede conocer y apreciar que el título expresa una preciosa y significativa relación dentro de la Deidad. Todos pueden regocijarse en el amor que el Padre tiene para con Su amado Unigénito.

   Para muchos es piedra de tropiezo y roca de caída el hecho de que el Hijo de Dios no es menor que Dios mismo (Romanos 9.33). La mayoría de los judíos y de los liberalistas aceptan que «Él es un buen hombre», pero no llegan a deificarlo (Juan 7.12).

   Al mismo tiempo que muchos (tales como los judíos, los gnósticos, los arríanos y otros) ven en Jesús a alguien menor que Dios, otros se han ido al extremo opuesto y han rehusado hacer distinción alguna entre Dios Padre y Dios Hijo. En el siglo tercero, los monarquianos afirmaron que el Hijo es el Padre (haciendo mal uso de Juan 10.30 y 14.9). Llamaron a Jesús «el Dios y Padre del universo». (10 Referencia).  [ECM10] Un grupo llamado los «patripasionistas», enseñaba que el Padre sufrió y murió en la cruz. Parte de esta idea ha sido trasladada del tercer siglo al presente, mediante la creencia de un grupo religioso, la cual consiste en que la Deidad se compone solamente de una persona. Haciendo mal uso de muchas Escrituras, sostienen que el Hijo no existe en modo alguno aparte del Padre. (11 Referencia)[ECM11] 

DESDE LA CREACIÓN HASTA EL NACIMIENTO EN BELÉN

   Las palabras: «Hagamos al hombre»de Génesis 1.26 constituyen una indicación de por lo menos un Ayudante divino en el proceso de la creación. Un Ayudante era el Espíritu, tal como se desprende claramente de otras citas veterotestamentarias (Génesis 1.2; 33.4; Salmos 104.30; vea también Job 26.13). Otro Ayudante, el que más se recalcó, fue Jesucristo, a quien se le identifica como el Verbo:

   En el principio era el Verbo, y el Verbo era con díos/ y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho (Juan 1.1-3; vea Hebreos 1.1-3).

   Se cuentan por millares los que han tenido dificultad para entender el contenido de la declaración de Juan en el sentido de que el que vino en carne fue el Verbo, el Logos, En un versículo se le identifica como Dios al mismo tiempo que se le distingue de Dios. Sin el Logos, (palabra griega que ha llegado a ser española) nada fue hecho. ¿Qué significa este término? Como sustantivo común, puede ser símbolo de un sonido articulado que comunica una idea. No necesariamente se ha de entender como sonido audible, pero tal vez esta sea la idea (en términos de actividades humanas) que llevan implícita las siguientes afirmaciones:

Porque él dijo, y fue hecho; El mandó, y existió (Salmos 33.9).

Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, Y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca (Salmos 33.6). (12 Referencia)[ECM12] 

Por lo tanto, apoyado en lo escrito por Juan, uno bien podría parafrasear la exclamación de David en Salmos 33.6, de la siguiente manera:

Por el Logos del Señor fueron hechos los cielos, Y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca.

No obstante, el Logos que así se describe, era más que un sonido articulado: era la mismísima Deidad.

   Tal vez, a Jesús se le da el título de Logos por ser este un término muy abarcador. Como sonido oral transmite una idea para representar pensamiento, de modo que la palabra logos denota pensamiento y razón. En filosofía, el logos se define como principio racional del universo. Aplicado a Jesús, denota el pensamiento, la razón, la sabiduría de Dios. Al presentarse a Jesús como el Logos se le está reconociendo como la personificación de la razón y de la sabiduría.

   El Logos no solamente demostró sabiduría, razón y pensamiento en la creación, sino que Su trabajo continuó después de la creación, como inspirador y verdadero autor de los libros del Antiguo Testamento. El Espíritu de Cristo estuvo en los profetas (1ª  Pedro 1.10-11). Fue Cristo el que inspiró a David, aunque David lo expresó de la siguiente manera: El Espíritu de Jehová ha hablado por mí/ Y su palabra [logos] ha estado en mi lengua (2° Samuel 23.2).  (13 Ref)[ECM13] 

   Desde la creación hasta Su nacimiento en Belén, Jesús no solamente fue el Logos que creó el universo y el Logos que inspiró a los profetas, sino que también fue «la roca espiritual que [...] seguía» a los israelitas. Por medio de Él fue apagada la sed de estos (1a Corintios 10.4).

   Por último, se le describió con una frase que llegó a ser muy especial, que suscitaba expectativa en los que lo esperaban, la frase: «el que viene» (Salmos 118.26; vea Mateo 11.3; 21.9).

DESDE SU NACIMIENTO EN BELÉN HASTA LA RESURRECCIÓN

   Cuando vino el cumplimiento del tiempo, «descendió del cielo» aquel cuya venida se había prometido (Juan 6.51, Calatas 4.4). El que anteriormente había sido Logos espiritual en el cielo, se hizo carne entre los seres humanos (Juan 1.14). Dios había planeado que fuera físicamente simiente de la mujer, simiente de Abraham y simiente de David (Génesis 3.15; 22.18; vea 2° Samuel 7.12-14). Dios planeó también que naciera de una virgen,  (14 Ref) [ECM14]  lo cual no es asunto de menor importancia.

   Algunos creyentes se han debilitado ante los ataques de los naturalistas que se atienen a la imposibilidad de que nazca un niño sin la intervención de un padre (partenogénesis). Sin embargo, la realidad es que un naturalista tiene tanta dificultad para explicar esta clase de nacimiento como la que tiene para explicar a ciencia cierta el nacimiento de un hijo en el cual intervienen dos progenitores (Eclesiastés 11.5). Si Jesús hubiera nacido de dos padres, entonces no habría sido más divino que el resto de nosotros. Si alguien dice que cree en Jesús, pero no en Su nacimiento virginal, en realidad está diciendo que cree en un Jesús totalmente humano. Si Jesús hubiera sido totalmente humano, no habría razón para creer que Su sangre tiene más poder salvador que la sangre de otros buenos hombres. Tampoco podría haberse levantado del sepulcro, ni podría haber levantado a nadie más. Pareciera, entonces, que la deidad de Jesús está irremediablemente relacionada con Su nacimiento virginal. Un cristianismo sin nacimiento virginal se convertiría en una religión sin salvación por la sangre, y sin resurrección.

Quedaría sencillamente reducido a un evangelio social para esta vida solamente.

   Puesto que la deidad de Jesús depende de que tenga un padre divino (no uno humano), se pone de manifiesto cuán importante es que se le llame «Hijo de Dios» (Lucas 1.35). Al mismo tiempo, Jesús consideró importante que se le llamara «Hijo del Hombre», un título del que se recogen ochenta y dos ocasiones en las cuales lo pronunció con Sus labios —más ocasiones que cualquier otro. Al ser Hijo del Hombre, era humano y tenía sangre para derramar por los pecados de todo el mundo (Mateo 26.28; Hebreos 2.9; 9.22; l Juan 2.2). Como Hijo del Hombre, podía compadecerse de las debilidades humanas (Hebreos 2.17-18; 4.15). Debido a que era divino Hijo del Hombre, era mortal, pero al morir podía conquistar la muerte (Juan 11.25-27; 14.19; 2ª  Timoteo 1.10).

   Hay ciertas personas a las que les ha parecido demasiado degradante que Dios se haga carne. Para los gnósticos, por ejemplo, la carne era forzosamente impura. Según ellos. Dios no se hizo carne, sino que descendió sobre Jesús en su bautismo, y lo abandonó después de Su crucifixión. Los gnósticos docetistas negaban la humanidad de Jesús, haciendo de él un mero fantasma y considerando, en consecuencia, que Su nacimiento y muerte fueron solamente apariencias, que no fueron hechos reales.15 Algunos incrédulos han intentado reducir a Jesús a no más que un mito/pero al hacer esto, tienen que reconocer que sería más fácil reducir a mito a George Washington, a Julio César y a Alejandro Magno. En consecuencia, la mayoría de los incrédulos no ponen en duda que un Jesús de Nazaret haya existido física y realmente en el siglo primero d. C.

   Haciendo a un lado toda polémica, grande es el misterio de la piedad (1ª  Timoteo 3.16). No hay ser humano que pueda explicar cómo Dios pudo haberse manifestado en carne, ni cómo pudo haber sido recibido arriba en gloria nuevamente, pero es una verdad sencilla de creer: «Hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre» (1ª Timoteo 2.5). Descendió de Dios, y es el único que conoce el camino que lleva a Su morada: «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí» (Juan 14.6).

DESDE LA RESURRECCIÓN HASTA EL DÍA DEL JUICIO

   Jesús tenía Su mirada puesta, más allá de Su muerte carnal, en un estado de gloria nuevamente en el cielo con Su Padre (Juan 17.5). «Por el gozo puesto delante de él» sufrió la cruz, menospreciando el oprobio (Hebreos 12.2). Entró en la morada del hombre fuerte de la muerte y estuvo allí tres días —lo suficiente para probar que en verdad murió. Después arrebató las llaves del Hades, «para destruir [...] al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre» (Hebreos 2.14-15; vea también Apocalipsis 1.17). De este modo «quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio» (2a Timoteo 1.10).

   Al resucitar del sepulcro. Jesús fue declarado Hijo de Dios con poder (Romanos 1.4). Con la resurrección ocurrida el domingo de resurrección (9 de abril del 30 d. C.) se cumplió por fin la gozosa exclamación de Dios que se recoge en Salmos 2.7, y que dice: «Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy». Jesucristo no fue Hijo de Dios desde la eternidad hasta la creación, ni desde la creación hasta Su nacimiento en Belén. Lo fue a partir de Su acimiento en Belén, cuando se convirtió en hijo de María y del Espíritu del Padre (Lucas 1.35). Aún en ese momento, no era Hijo de Dios según el sentido de Salmos 2.7. Treinta y tres años después que Jesús se hizo Hijo de Dios físicamente, por medio de la virgen. Dios lo resucitó (Hechos 13.33). No fue sino hasta entonces que se cumplió lo que «está escrito también en el salmo segundo: Mi hijo eres tú, yo te he engendrado hoy».

   ¿Cómo pudo ser esto? ¿Cómo pudo una resurrección llenar los requisitos del cumplimiento de un anuncio de nacimiento? Literalmente, la palabra del profeta no tiene sentido. Figuradamente, es hermosa. No hay anuncio más gozoso que pueda hacerse desde un hogar que el de la llegada de un bebé. Paralelamente, asemejándose a un padre, Dios no pudo hacer anuncio más gozoso que el de las nuevas acerca de Jesús venciendo la muerte, y acerca de esta dejando de tener señorío sobre Él, con lo cual Jesús llegó a ser nuestro precursor. Fue en ese momento que El pudo entrar «en [la] gloria» por la cual oró (Romanos 6.9; Hebreos 6.20; Lucas 24.26).

   Entre el monte de los Olivos (del cual ascendió) y el cielo. Jesús se deshizo del cuerpo camal que estaba horadado por clavos. Se convirtió nuevamente en lo que había sido antes de salir del cielo treinta y tres años atrás (1ª  Corintios 15.50). Aunque había pasado un tercio de siglo en forma humana, no volvería nunca más a ser degradado de tal manera (2a Corintios 5.16). Así, el Salmo 2.7 se cumplió el día de la Resurrección. Las Escrituras tienen más que decir sobre lo anterior. Diez días después de la Ascensión (18 de mayo), el día de Pentecostés (28 de mayo), Jesús fue hecho Señor y Cristo. Ese día se convirtió en cabeza de la iglesia, un sumo sacerdote según el orden de Melquisedec Se sentó en el trono espiritual de David y fue coronado Rey de reyes y Señor de señores. Una vez más/ ese día habló la voz de Dios en el cielo diciendo: «Mi hijo eres tú/ yo te he engendrado hoy» (Hechos 13.33; Hebreos 1.1-5; 5.5-6; vea también Efes. 1 20-23). Como en el día de Su resurrección, así fue en el de la Ascensión: La condición de hijo no fue física ni literal, sino figurada y profundamente espiritual. El destino del mundo depende de la gran verdad en el sentido de que Jesús es Hijo de Dios.

   A partir del día de Pentecostés, hasta el fin del mundo, toda autoridad tanto en el cielo como en la tierra ha sido dada al hi)o. se le han sujetado los ángeles, los principados y las potestades (Mateo 28 18, l Pedro 3.22) Se le ha dado un nombre que es sobre todo nombre, en los cielos, en la tierra, y debajo de la tierra (Fil. 2.10). En el período de tiempo que transcurre entre el día de Pentecostés y el Día del Juicio, hasta el mismo Padre adopta una posición de menor honra, a favor de Su Hijo. «El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió» (Juan 5.23). Fue del agrado del Padre «que en él habitase toda plenitud» (Colosenses 1.19). Cristo debe tener la preeminencia en todo (Colosenses 1.18). Los hombres de buena voluntad y de corazón recto, de forma libre y amorosa, llevan cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo (2a Corintios 10.5). Dios Padre ha puesto a Jesús por pendón a los pueblos, y lo ha dado por jefe y maestro a las naciones (Isaías 11.10; 55 4).

   Durante el tiempo del supremo señorío de Jesús, los pecadores deben acercarse a Dios por medio de Él como mediador. Además, por ser abogado de los cristianos. Él es el único por quien estos pueden recibir perdón para sus pecados (lera Timoteo 2.5, lera Juan 2.2). Se le presenta como el que está ahora preparando morada para los Suyos (Juan 14.1-3). Por último, todos los hombres estarán de pie delante de Él p^ra ser juzgados por Él —no delante del Padre en sí, ni delante del Espíritu Santo, sino delante de Cristo— y esto será un día que sólo Dios conoce (Hechos 17.30, Juan 5.22; 2a Corintios 5 10).

DESDE EL DÍA DEL JUICIO HASTA LA ETERNIDAD

   Después del Juicio, la posición de Jesús como jefe supremo será voluntariamente devuelta a Su Padre Después, el Hijo mismo, juntamente con todas las gentes, se sujetarán a Aquel que había delegado la autoridad desde Pentecostés hasta el juicio, para que Dios sea el todo en todos (1ª  Corintios 15.24). Este traspaso de autoridad será tan sosegado que no se sentirá, pues por toda la eternidad el Hijo (Lucas 1 33, Hebreos 1.8) y los santos (Apocalipsis 3 21, 22.3-5) serán corregentes con Dios Padre. «¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios' ,Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! [.. ] A él sea la gloria por los siglos. Amén» (Romanos 11.33, 36).

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(1Referencia) Las palabras 'abbi-adh (Isaías 9 6, versículo 5 en la Biblia Hebrea), que normalmente se traducen por «Padre Eterno», pueden traducirse con igual fidelidad —y es probable que con mayor fidelidad en este contexto— por «Padre de Eternidad»

(2 Referencia)   La palabra «Jehová» no es una traducción fiel del tetragrámmaton YHWH/ pero es la palabra que usa la Amencan Standard Versn (N del T Y la Reina-Valera) para representar el nombre del único Dios viviente y verdadero, tal como en Isaías 44 6 «Así dice Jehová Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios» Este mismo Ser se identifica en el Nuevo Testamento como Jesús En la NASB se lee «Señor» (Compare Isaías 40 3 con Mateo 3 3, Isaías 44 6 con Apocalipsis 1 17, 22 13, Joel 2 32 con Hechos 2 21 )

(3 Referencia).  La palabra «primogénito» está relacionada con el más alto honor En tiempos veterotestamentanos, el término llevaba implícita la idea de codiciado prestigio Daba a entender el honor de la prioridad, puesto que el hi]o primogénito recibía doble honor entre los hijos de la familia La palabra también indicaba el honor de la posición, pues podía referirse a la distinción que se le daba a alguien debido a su superioridad de carácter A Jesús se le llama primogénito por ambas razones Lo es porque nos precedió con su resurrección de entre los muertos (Colosenses 1 18), y lo es porque Dios lo exaltó al darle el primer lugar por encima de todas las cosas (Hebreos 1 6)

(4 Referencia).  La versión del Nuevo Mundo de las Escrituras no es una traducción fiel de la Biblia, sino que es una traducción parcializada que se elaboró con el propósito de sustentar las enseñanzas de cierto grupo religioso Así es como se traduce Juan 1 1 en esa versión «En [el] principio era la Palabra, y la Palabra era con Dios, y la Palabra era un dios» Los mismos supuestos eruditos que produjeron tal traducción estarían obligados a traducir Juan 1 6 de modo que dijera «Hubo un hombre enviado por un dios, que se llamaba Juan» La traducción que hace de Jesús sencillamente un dios entre dioses, en la versión del Nuevo Mundo, también haría de Dios una deidad entre muchas

(5 Referencia).   La palabra arche de Colosenses 1 18 significa «la persona o cosa que da inicio, la primera persona o cosa de una sene, el líder» (C G Wilke and Wilibaid Gnmm, A Greek-English Lexicón of the New Testamenta trad y rev Joseph H Thayer [Edmburgh, Scotland T & T Clark, 1901, edición de reimpresión, Grand Rapids, Mich. Zondervan Publishmg House, 1973], 76-77) Significa «comienzo» en el sentido de «origen» (Walter Bauer, A Greek-English Lexicón of the New Testament and Other Early Chnstian Literature [Léxico gnego-inglés del Nuevo Testamento y otras obras literarias del cristianismo primitivo], 2nd

ed/rev WilhamF Arndt.F WilburGingnch.andFredenck W Danker [Chicago, 111 Umversity of Chicago Press, 19791, 111)

 

(6 Referencia).  La palabra arche de Apocalipsis 3 14, significa «aquello por lo cual algo comienza a ser, el origen, causa activa» (Thayer, 77), significa «causa primera» (Arndt/ Gingrich, and Danker, 111) Arndt/ Gingnch y Danker aseveraron que el significado de «el primero que se creó» es lingüísticamente posible, sólo que este significado también es lingüísticamente posible para Arche en Apoc. 21 6, donde se usa para referirse al Padre Dos significados pueden ser posibles lingüísticamente, pero desde el punto de vista de las Escrituras y de la lógica, sólo uno puede ser verdadero el de «causa primera».

(7 Referencia).   La frase «el principio y el fin» se refiere a Cristo en Apocalipsis 22 13, y al Padre en Apocalipsis 21: 6).

(8 Referencia)  Son eternos el Padre (Salmos 90 1-2), el hijo (Miqueas 5 2, Hebreos 13 8) y el Espíritu (Hebreos 9 14)

(9 Referencia). La palabra «engendrado» (N. del T El autor se refiere a «begotten») de Juan 1 18, 3 16, 18, 1ª  Juan 4 9 en la KJV y la Amencan Standard Versión es una traducción equivocada, porque la palabra griega que se traduce por «engendrado» no aparece en tales versículos, sino una forma de la palabra griega que significa «género» [o «clase»] y una forma de la palabra que significa «único» (N del T En la Rema-Valera se traduce correctamente por «unigénito», que significa «hijo único») Vea traducciones correctas de estas dos palabras griegas en las mismas versiones en Lucas 7 12, 8 42, 9 38 («único») y Marcos 9 29 («género»)

(10 Referencia).  Arthur Cushman McGiffert, A History of Chnstian Thought [Historia del Pensamiento Cristiano] [New York Charles Scrlbner/s Sons, 1954], 1 233

(11 Referencia).  En particular, hacen mal uso de Isaías 9 6, Juan 313, 10.30, 14.9, 2a Corintios 5 19, Colosenses 2 9 La idea de «una persona en un Dios» fue debatida por G K. Wallace y Ray Vaughn (Wallace-Vaughn Debate [Debate Wallace-Vaughn]^ded [OkIahomaClty TelegramBookCo /1972]).

(12 Referencia).  En la Septuaginta (LXX) se lee en Salmos 33.6: to logo tou kunou^ que significa: «por la Palabra del Señor».

(13 Ref). En la Septuaginta se lee logos.

(14 Ref).  La palabra que usa el Espíritu Santo para referirse a «doncella» o «virgen» en Isaías 7: 14 (del hebreo 'almah) es una palabra general para referirse a la madurez sexual En el 735 a C./ el Espíritu Santo dijo que una mujer madura muy conocida (conocería hombre y) daría a luz un hijo que se llamaría (y que en realidad no sería) Emanuel. En el 5 a C / una mujer madura desconocida (sin haber conocido hombre) daría a luz un hijo que se llamaría (y que en realidad sería) Emanuel El lenguaje guiado por el Espíritu, de Isaías 7.14, es lo suficientemente amplio para describir un nacimiento no milagroso en el siglo octavo a C. y un nacimiento milagroso en el siglo primero d C (La muchacha madura de que se habla en el siglo octavo a C tendría que forzosamente «conocer hombre» pues no había nacimiento virginal en ese siglo )

 15 McGiffert, 1 52

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jesús, UN EJEMPLO PARA PREDICADORES:

1—Su respeto por las Escrituras (Luc. 20.25-26).

2—Su conocimiento de las Escrituras (Mat. 4.1-11; Le. 2 52; 4.17)

3—Su horario (Luc. 2.52; 4.16; 1038-42; Mar. 1.35;Hech. 10 38).

4—Su sencillez (vea Mat. 5 1-12; Mar. 12.37).

5—Su dedicación (Luc. 2 49; Juan. 4.34; 5.30; 6.38; 12.49; 17.4; 19 30).

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SOBRE LA IMPORTANCIA DE VER A JESUS

   Un predicador llegó a estar fascinado por libros de hombres y había estado predicando sermones de gran erudición sobre filosofía. Un domingo encontró sobre el pulpito una nota que decía: «Señor, quisiéramos ver a Jesús, (Juan 12.21)». El predicador de inmediato entendió su error y acudió nuevamente a la Biblia en busca de material para sermones acerca de la Figura central del tiempo y de la eternidad. Después de algunos domingos de manifestar las excelencias de Jesús, encontró otra nota sobre el pulpito, que decía: «Los discípulos se regocijaron viendo al Señor, (Juan 20.20)».

   Las Escrituras advierten a los cristianos acerca del peligro de dejarse llevar por «filosofías y huecas sutilezas» (Colosenses 2.8). Así como el pulpito puede llegar a estar vacío de Jesús, también puede llegar a estarlo la vida de cualquier cristiano La ambición de todo discípulo debe ser pensar, hablar y actuar de un modo tal que los que no son cristianos recordarán a Jesús por asociación con ese discípulo.

Hechos 4.13 nos relata acerca de dos hombres sin letras, carentes de educación universitaria, que se conducían de un modo tal que los de afuera «les reconocían que habían estado con Jesús». Ninguno de nosotros alcanza Su estatura; sin embargo, todos deberíamos ser capaces de decir: «Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia» (Filipenses 1.21); «Ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí» (Calatas 2.20).

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 [ECM1](1Referencia) Las palabras 'abbi-adh (Isaías 9 6, versículo 5 en la Biblia Hebrea), que normalmente se traducen por «Padre Eterno», pueden traducirse con igual fidelidad —y es probable que con mayor fidelidad en este contexto— por «Padre de Eternidad»

 

 [ECM2](2 Referencia)   La palabra «Jehová» no es una traducción fiel del tetragrámmaton YHWH/ pero es la palabra que usa la Amencan Standard Versión (N del T Y la Reina-Valera) para representar el nombre del único Dios viviente y verdadero, tal como en Isaías 44 6 «Así dice Jehová Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios» Este mismo Ser se identifica en el Nuevo Testamento como Jesús En la NASB se lee «Señor» (Compare Isaías 40 3 con Mateo 3 3, Isaías 44 6 con Apocalipsis 1 17, 22 13, Joel 2 32 con Hechos 2 21 )

 

 [ECM3](3 Referencia).  La palabra «primogénito» está relacionada con el más alto honor En tiempos veterotestamentanos, el término llevaba implícita la idea de codiciado prestigio Daba a entender el honor de la prioridad, puesto que el hi]o primogénito recibía doble honor entre los hijos de la familia La palabra también indicaba el honor de la posición, pues podía referirse a la distinción que se le daba a alguien debido a su superioridad de carácter A Jesús se le llama primogénito por ambas razones Lo es porque nos precedió con su resurrección de entre los muertos (Colosenses 1 18), y lo es porque Dios lo exaltó al darle el primer lugar por encima de todas las cosas (Hebreos 1 6)

 

 [ECM4](4 Referencia).  La versión del Nuevo Mundo de las Escrituras no es una traducción fiel de la Biblia, sino que es una traducción parcializada que se elaboró con el propósito de sustentar las enseñanzas de cierto grupo religioso Así es como se traduce Juan 1 1 en esa versión «En [el] principio era la Palabra, y la Palabra era con Dios, y la Palabra era un dios» Los mismos supuestos eruditos que produjeron tal traducción estarían obligados a traducir Juan 1 6 de modo que dijera «Hubo un hombre enviado por un dios, que se llamaba Juan» La traducción que hace de Jesús sencillamente un dios entre dioses, en la versión del Nuevo Mundo, también haría de Dios una deidad entre muchas

 

 [ECM5](5 Referencia).   La palabra arche de Colosenses 1 18 significa «la persona o cosa que da inicio, la primera persona o cosa de una sene, el líder» (C G Wilke and Wilibaid Gnmm, A Greek-English Lexicón of the New Testamenta trad y rev Joseph H Thayer [Edmburgh, Scotland T & T Clark, 1901, edición de reimpresión, Grand Rapids, Mich. Zondervan Publishmg House, 1973], 76-77) Significa «comienzo» en el sentido de «origen» (Walter Bauer, A Greek-English Lexicón of the New Testament and Other Early Chnstian Literature [Léxico gnego-inglés del Nuevo Testamento y otras obras literarias del cristianismo primitivo], 2nd

 

 [ECM6](6 Referencia).  La palabra arche de Apocalipsis 3 14, significa «aquello por lo cual algo comienza a ser, el origen, causa activa» (Thayer, 77), significa «causa primera» (Arndt/ Gingrich, and Danker, 111) Arndt/ Gingnch y Danker aseveraron que el significado de «el primero que se creó» es lingüísticamente posible, sólo que este significado también es lingüísticamente posible para Arche en Apoc. 21 6, donde se usa para referirse al Padre Dos significados pueden ser posibles lingüísticamente, pero desde el punto de vista de las Escrituras y de la lógica, sólo uno puede ser verdadero el de «causa primera».

 

 [ECM7](7 Referencia).   La frase «el principio y el fin» se refiere a Cristo en Apocalipsis 22 13, y al Padre en Apocalipsis 21: 6).

 

 [ECM8](8 Referencia)  Son eternos el Padre (Salmos 90 1-2), el hijo (Miqueas 5 2, Hebreos 13 8) y el Espíritu (Hebreos 9 14)

 

 [ECM9](9 Referencia). La palabra «engendrado» (N. del T El autor se refiere a «begotten») de Juan 1 18, 3 16, 18, 1ª  Juan 4 9 en la KJV y la Amencan Standard Versión es una traducción equivocada, porque la palabra griega que se traduce por «engendrado» no aparece en tales versículos, sino una forma de la palabra griega que significa «género» [o «clase»] y una forma de la palabra que significa «único» (N del T En la Rema-Valera se traduce correctamente por «unigénito», que significa «hijo único») Vea traducciones correctas de estas dos palabras griegas en las mismas versiones en Lucas 7 12, 8 42, 9 38 («único») y Marcos 9 29 («género»)

 

 [ECM10](10 Referencia).  Arthur Cushman McGiffert, A History of Chnstian Thought [Historia del Pensamiento Cristiano] [New York Charles Scrlbner/s Sons, 1954], 1 233

 

 [ECM11](11 Referencia).  En particular, hacen mal uso de Isaías 9 6, Juan 313, 10.30, 14.9, 2a Corintios 5 19, Colosenses 2 9 La idea de «una persona en un Dios» fue debatida por G K. Wallace y Ray Vaughn (Wallace-Vaughn Debate [Debate Wallace-Vaughn]^ded [OkIahomaClty TelegramBookCo /1972]).

 

 [ECM12](12 Referencia).  En la Septuaginta (LXX) se lee en Salmos 33.6: to logo tou kunou^ que significa: «por la Palabra del Señor».

 [ECM13](13 Ref). En la Septuaginta se lee logos.

 

 [ECM14](14 Ref).  La palabra que usa el Espíritu Santo para referirse a «doncella» o «virgen» en Isaías 7: 14 (del hebreo 'almah) es una palabra general para referirse a la madurez sexual En el 735 a C./ el Espíritu Santo dijo que una mujer madura muy conocida (conocería hombre y) daría a luz un hijo que se llamaría (y que en realidad no sería) Emanuel. En el 5 a C / una mujer madura desconocida (sin haber conocido hombre) daría a luz un hijo que se llamaría (y que en realidad sería) Emanuel El lenguaje guiado por el Espíritu, de Isaías 7.14, es lo suficientemente amplio para describir un nacimiento no milagroso en el siglo octavo a C. y un nacimiento milagroso en el siglo primero d C (La muchacha madura de que se habla en el siglo octavo a C tendría que forzosamente «conocer hombre» pues no había nacimiento virginal en ese siglo )