VER COMO JESUS VEIA

 

LECCIÓN – 1

Dos hombres miraban a través de una reja.  El uno vio tinieblas, el  otro las estrellas.

Este probervio popular nos muestra a dos hombres que contemplan el mundo de dos modos distintos.  Hay dos oportunidades para ver la misma meta.  A fin de ser “bueno”, el ser humano necesita un corazón, limpio.  Jesús dice: “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios” (Mateo 5:8).  Muchas personas ven todas las cosas negativamente.  ¿Porqué? Porque sus almas están llenas de tinieblas.  Para ver las cosas con buenos ojos, el hombre ha de aprender a hacer y pensar lo bueno.

 

Para ver lo bueno, el cristiano tiene que purgar de su vida lo malo.  “Si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala y échala de ti” (Mateo 5:30).  El ser humano necesita una mentalidad clara y positiva.  Es preciso desarrollar lo bueno.

 

“La lámpara del cuerpo es el ojo” (Mateo 6:22).  “Pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas.  Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas?” (Mateo 6:23).  “Mira, pues, no suceda que la luz que en ti hay, sea tinieblas” (Lucas 11:35)

 

La filosofía y el fatalismo obscurecen el entendimiento.  La religión y los cultos atemorizan el alma humana.  El existencialismo y el humanismo han formado pesimismo y conformismo, y han entrenado al ojo humano a ver lo de ahora y de hoy.  El moto de vida se refiere “a lo bello de los tres días de nuestro vano vivir.” Esto es todo.  Salomón decía: “todo es vanidad y aflicción de espíritu” (Eclesiastés 2:17)

 

De verdad: la vida sin idealismo divino es una vida sin meta.

 

¿Cómo vio Jesús la vida? El confiaba en Dios.  Dios nos da todas las cosas a su debido tiempo; todo cuanto necesitamos para la vida (Mateo 6:25-26). Cristo tenía confianza en el todopoderoso.  “Hágase tu voluntas, como en el cielo, así también en la tierra” (Mateo 6:10).

 

Jesús honro a Dios con su vida, viviendo de tal manera que agradó al Dios viviente.  Los incrédulos no lo hacían; pues “amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios” (Juan 12:43)

 

Jesús vio la importancia de la libertad en el hombre. “Todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado. Si el hijo os libertare, sereís verdaderamente libres” (Juan 8:34-36).  Libertad del pecado da al hombre un carácter nuevo. De repente, uno comienza a ver la vida desde otro punto de vista.

 

Jesucristo vio lo bueno en el ser humano (Juan 9:30-41; Romanos 8:34) El vio lo positivo (Filipenses 4:8-9; Juan 8:7-11) Jesús anduvo cada día con Dios (Filipenses 4:4-5; Hechos 17:27) Dios “no está lejos de cada uno de nosotros.” El ser humano debe abandonar sus quejas y lamentaciones. La vida no es negativa. Pero el hombre la hace así. Podemos cambiar nuestra vida por medio de Jesucristo. Precisamente esto espera el Señor de cada uno de nosotros.

 

“Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mio, y Dios mio! Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron” (Juan 20:28-29)