LA SAL DE LA TIERRA

Mateo 5:13

 

 

 

 

I. “Vosotros sois la sal de la tierra…” (Mateo 5:13).

A.   “Buena es la sal; mas si la sal se hace insípida, ¿con qué la sazonareis? Tened sal en vosotros mismos; y tened paz los unos con los otros” (Marcos 9:50).

1.   Sea vuestra palabra siempre con gracia sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno” (Colosenses 14:6).

2.   “… ni palabras deshonestas, ni necedades, ni truhanerías, que no convienen…” (Efesios 5:4).

B.  “Andad sabiamente con los da afuera, redimiendo el tiempo” (Colosenses 4:5).

1.   “Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios mas como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos” (Efesios 5:15-16).

2.   “Pero os rogamos, hermanos… que procuréis tener tranquilidad,  y ocuparos en vuestros negocios, y trabajar con vuestras manos de la manera que os hemos mandado, a fin de que os conduzcáis honradamente para con los de afuera, y no tengáis necesidad de nada” (1ª  Tesalonicenses 14:11-12).

3.   “Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe” (Gál. 6:10)

4.   “La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo” (Santiago 1:27).

5.   “Solamente nos pidieron que nos acordásemos de los pobres…” (Gál. 2:10).

II. “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Mateo 22: 35-40).

A.   “Si en verdad cumplís la ley real, conforme a la Escritura: Amarás a tu prójimo como a ti mismo, bien hacéis” (Santiago 2:1-9)

1.   “Mas cuando hagas banquete, llama a los pobres. los mancos, los cojos y los ciegos; y serás bienaventurado” (Lucas 14:12-14).

2.   “El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor” (Romanos 13:10).

3.   “¿Quién, pues, de estos tras te paraca que fue el prójimo del que cayó en manos da los ladrones? El dijo: El que usó de misericordia con é1. Entonces Jesús le dijo: Ve, y haz tú lo mismo” (Lucas 10:25-37).

B.  Ayudando a los necesitados estamos sirviendo a Cristo mismo, y recibiremos la vida eterna (Mateo 25:3l-46).