“MARIDOS, AMAD A VUESTRAS MUJERES”

 Efesios 5:25

 

 

 

 

 

I. El amor es.

A.   El supremo principio impulsor.

1.   “Porque de tal manera amé Dios al mundo…” (Juan 3:16-17; Rom. 5:8-9).

a.    “… porque el amor es de Dios” (1ª  Juan 4:7-11).

b.   “Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero” 1ª  Juan 4:19).

2.   Sin el amor, ni el sacrificio nos vale 1ª  Corintios 13:1-3).

B.  La cualidad que comprende todo.

1.   “El amor es sufrido, es benigno…” (1ª  Corintios 13:4-7).

2.   “El amor nunca deja de ser…”   de Corintios 13:8).

3.   “… el perfecto amor echa fuera el temor…” (1ª  Juan 4:18).

4.   “El amor… es el vínculo perfecto” (Colosenses 3:12-14)

C.  La cualidad permanente más grande. “Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos as el amor” (1ª  Corintios 13:13).

 

II. “Maridos, amad a vuestras mujeres…” (Efesios 5:25).

A.   “Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo…” (Efesios 5:28,33).

1.   Debe ser atento con la esposa (Efesios 5: 29).

2.   Debe ser paciente con ella (1ª Corintios 13:4).

3.   Debe ser benigno a bondadoso con ella (1ª  Corintios 13:4).

4.   No debe ser envidioso 1ª  Corintios 13:4).

5.   No daba ser jactancioso, ni envanecido 1ª  Corintios 13:4).

6.   No debe ser egoísta, ni rencoroso con ella (1ª  Corintios 13:5,7).

B.  “Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seis ásperos con ellas” (Colosenses 3:19)

 

III. La relación espiritual que existe en el amor:

A.   “Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frgi1, y como a coherederas de la gracia de la vida…” 1ª  Pedro 3:7).

B.  “… porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo…” (Efesios 5:23; 1ª  Corintios 11:3).

1.   “… vuestras mujeres… estén sujetas, como también la ley lo dice” (1ª  Corintios 14:34).

2.   “Porque no permito a la mujer enseñar ni ejercer dominio sobre el hombre...” 1ª  Timoteo 2:12).

C.  “El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustente y la cuida, como también Cristo a la iglesia…” (Efesios 5:28,29).