“COMO CRISTIANO”

  Pedro l4:14-16

 

 

 

 

 

I. “Si sois vituperados en el nombre de Cristo, sois bienaventurados… Así que, ninguno de vosotros padezca como homicida, o ladrón, o malhechor, o por entremeterse en lo ajeno; pero si alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por ello” (1ª  Pedro 4:14-l6).

A.   “Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución” (2ª  Timoteo 3:12).

B.  “De modo que los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador, y hagan el bien” (1ª  Pedro 4: 19

1.   “Por lo cual asimismo padezco esto; pe ro no me avergüenzo, porque yo se a quien he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día” (2ª  Timoteo 1:12).

2.   “Pero tú has seguido mi… paciencia, persecuciones... que he sufrido, y de todas me ha librado al Señor” (2ª  Timoteo 3:10-11).

 

II. “Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad” (1ª  Timoteo 2:1-4).

 

III. “Por causa del Señor someteos a toda institución humana, ya sea al rey, como a superior, ya a los gobernadores, como por él enviados para castigo de los malhechores y alabanza de los que hacen bien” (1ª  Pedro 2:13-17).

A.   “Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas… Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace al bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Has lo bueno, y tendrás alabanza de ella… es necesario estarle sujetos, no solamente por rezón del castigo, sino también por causa de la conciencia” (Romanos 13:1-6).

B.  “Pagad a todos los que debáis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra” (Romanos 13:7).

1.   Mateo l3:24-27.

2.   “Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios” (Mateo 22:15-22).

IV. “Osa alguno entre vosotros, cuando tiene algo contra otro, ir a juicio delante de los injustos, y no delante de los santos?.  ¿Pues qué, no hay entre vosotros sabio, ni aun uno, que pueda juzgar entre sus hermanos...? Así que, por cierta es ya una falta en vosotros que tengáis pleitos entre vosotros mismos. ¿Por qué no sufrís ms bien el agravio? ¿Por qué no sufrís ms bien el ser defraudados?” (1ª  Corintios 6:1-7).