“ALLÍ SIEMPRE HABRÁ DIOS”

 

Nadie puede cerrar su templo,

Ni dinamitar su trono.

Nadie puede bombardear su ciudad

Ni robarle de lo suyo.

 

No pueden capturarlo

Ni dejarle sordo o ciego

Ni hacerlo que se rinda

Ni que cambie su mente.

 

No pueden causarle pánico;

Ni cortar su abastecimiento

Nadie puede tomar su reino

Ni con mentiras lastimarle

 

Aunque todo el mundo sea destruido

Su verdad siempre nos recordará lo mismo.

Su ley recta sigue siendo poderosa; y

“PADRE”, sigue siendo su nombre

 

Aunque enfrentemos guerras y desastres,

y sintamos sus azotes.

Sabemos que abajo hay fuerte confusión,

Pero, ¡ALLÍ SIEMPRE HABRA DIOS!

 

 

¿SEÑOR, ESTÁS ALLÍ?

 

¿Estás aquí Señor?

¿Estás aquí durante la adoración

como un silencio canto en la habitación

con el sonido débil del canto

en el distante auditorio?

 

¿Estás aquí Señor?

¿Estás aquí durante la comunión

cuando partimos el pan y

tomamos el vino, como tu precioso cuerpo

en medio de mamilas y pañales?

 

¿Estás aquí Señor?

¿Estás aquí durante el sermón

que oigo murmullos, entre el llanto

de los niños y la voz consoladora

de las madres?

 

Yo me pregunto: ¿Porqué estoy aquí

Cuando no estoy tan segura si estás aquí?

Entonces en medio de todo esto

Mi precioso hijo se voltea y me sonríe

Luego recuerdo a mi otro hijo.

 

Miro a mis precioso hijos,

Con su hermosa sonrisa que ilumina sus ojos,

Y sus mejillas rosadas. Luego se que

De ninguna manera sacrificaría a

Ninguno de ellos por un montón de gente

A quien no le importa ni le entiende.

 

“Y Tu lo hiciste por mi”

Y por un breve momento, el salón se queda quieto,

Y aún

¡Ho  si, Señor, yo se que estás aquí!