LA SUMISIÓN DE LS MUJER CRISTIANA

 

 

LEER TITO 2:3-5.  

 

“Sujetas a sus maridos”. Esta será la parte del texto que nos ocupara en esta lección.

 

   Hoy en día muchos hogares sufren porque la palabra “sumisión” o “estar sujetas” se ha malentendido, tanto por hombres como por mujeres. Yo quiero compartir con ustedes algo de lo que significa este gran tema, y digo algo porque es muy amplio.

 

   La frase: “estar sujetas” del Griego “DEO” se traduce así: Con dos cadenas preso, atado, encadenado a:

 

   Muchísimos matrimonios hoy día tienen serios problemas con sus hijos, familias enteras ¡destruyéndose!. Porque no quieren hacer lo que Dios ha ordenado. Y no se explican porque sus familias se están destruyendo.  Y  la respuesta es muy simple, los hijos han perdido la oportunidad de ver a su mamá sujeta a su marido, qué es la autoridad que Dios ha puesto sobre ella. Todos nuestros hijos, en sus primeras lecciones de la vida, las aprenden en el hogar, así qué no es raro ver a un hijo rebelde sí su mamá también lo es. ¿Porqué debieran ellos de estar sujetos a sus padres, a sus maestros, a la ley, si tienen el mal ejemplo de su madre?  Pero si la madre deja la rebeldía es milagroso cómo los hijos también dejan de ser rebeldes.  Es por esto que la obediencia de la mujer a su marido es una protección para sus hijos contra las tentaciones de Satanás.

 

Seis puntos a considerar:

 

I.- DEBES DARTE CUENTA QUE TU MARIDO ES EL LIDER       INDICADO POR DIOS PARA GUIARTE.  

El es guía tuyo y de tu familia. Debemos recordar por sobre todas las cosas que Dios es el autor de  este plan para las familias, y él cumple sus propósitos por medio de este método. Primero es para que él (Dios) sea glorificado, y en segundo, es por nuestro propio bienestar.

 

La Biblia dice a las mujeres ancianas que: enseñen a las mujeres jóvenes a: Amar a sus maridos, respetarlos, criar bien a sus hijos, ser cuidadosas de su casa (Tito 2:5)

Cuando una mujer no se somete, está siguiendo sus propias decisiones, está tomando responsabilidades que Dios ha puesto sobre su marido, está echándose encima cargas y presiones que Dios dio solamente al varón. Ella no fue creada para llevar estas cargas, porque Dios le asignó sus propios deberes.   

 

II.- DEBES MIRAR A TU ESPOSO COMO TU PROTECTOR.

    ¿Puede una mujer estar bajo la autoridad y protección de Dios, si no está bajo la autoridad y protección de su marido? ¡Creo que no!

Hay lecciones importantes que aprender de un marido que no es perfecto, ni amable, ni tan sabio. Si la mujer no aprende lo que Dios quiere enseñarle va a disminuir algunas de las posibilidades para su felicidad dentro de su hogar, e incluso para ser ayuda de otros.

Hay mujeres que tratan de manejar a su esposo, y asumir la autoridad de la casa, y poner presión sobre su marido para que cambie. Cuando ella hace esto, está poniéndose en el lugar de Dios, está impidiendo que él (Dios) le enseñe sus responsabilidades, las tareas que debe de asumir cómo cabeza de familia. 

 

III.- DEBES HABLAR A TU MARIDO CON RESPETO.

Cuando el marido hace mal, o se equivoca en sus decisiones, es este el momento que ella tiene, es la gran oportunidad de beneficiar a su familia, ¿cómo? Con sus buenas actitudes, sus buenas reacciones en situaciones difíciles, esto puede proveer un ejemplo muy poderoso para formar en sus hijos, las actitudes que necesitan para su propia vida mas adelante. La felicidad futura de los hijos depende de lo que ellos miren y aprendan desde su hogar. Si la madre aprende las actitudes correctas que Dios enseña, sus hijos habrán guardado un gran tesoro en su corazón. Debe ser sabia para compartir sus ideas, en el momento más apropiado y en la manera mas apropiada para que las haga más aceptables. Dios creó a la mujer para ser su ayuda idónea, la creó de la costilla del hombre. (Gen. 2:21-22).

Alguien ha dicho:

NO ES DE SU CABEZA PARA DOMINARLE.

NI DE SUS PIES PARA SER PISOTEADA.

PERO ES DE SU LADO, PARA SER IGUAL CON EL.

DE DEBAJO DE SU BRAZO PARA SER PROTEGIDA POR EL.

Y DE CERCA DE SU CORAZON PARA SER AMADA DE SU MARIDO. 

 

IV.- NO TOMAR RESPONSABILIDADES DE TU MARIDO.

“Sujetarse”: es negarse a decir “no” cuando tiene la tentación de asumir responsabilidades del marido aun si yerra mucho o no.

Debe preocuparse de asumir sus propias responsabilidades. Recordemos que Dios ha dado al varón la responsabilidad de hacer las decisiones finales dentro del hogar, además de proveer para la familia, y de protegerla y guiarla. Esto no quiere decir que una mujer no puede trabajar para ayudar a su marido, sí se lo pide o lo necesitan, ella puede aportar para los gastos.

Algunas veces la mujer tiene mejor sueldo que su marido, pero no por ello debe avergonzar a su esposo o criticarle, entendiendo que las críticas no son sólo palabras sino también acciones, y esto no solo lastima a él sino al final lastima a toda su familia. Una mujer puede destruir su propio hogar al destruir la cabeza de su familia. (Prov. 14:1). Siendo que el matrimonio es un cuadro entre Dios y el  cristiano, el amor y el respeto debe predominar en él, haciendo la voluntad del Señor, dando la clase de respeto que un marido desea y necesita. 

 

V.- DEBES ESTAR DISPUESTA A, AYUDARLE A SER UN HOMBRE DE ÉXITO.

Estar dispuesta en ayudarle en todo aquello que resulte en beneficio de él y de su propia familia. Ser la ayuda idónea, apropiada para él, la clase de ayudante que el marido necesita. (Prov. 31:10-31.).

 

VI.-ENSEÑAR A LOS HIJOS QUE SU PAPÁ ES EL LIDER DE LA FAMILIA.

Es importante que ella con su ejemplo, sus palabras, sus actitudes y sus acciones hacia él sean demostrada. También hace que los hijos obedezcan las reglas  y decisiones de papá aun cuando  no está en casa. En este asunto de disciplina Dios está dando a la mujer la oportunidad de mostrar que está sujeta a su marido. Muchas veces no están de acuerdo en la manera de aplicar la disciplina a los hijos, pero ella siempre debe dejar, qué la decisión final sea de él.

Sumisión no es:

 

Verse inferior al hombre o menos capaz.

No es dejar de pensar como ser inteligente, ni perder el genio creativo.

No es quedarse con la boca cerrada, sin compartir sus ideas.

No es ser pisoteada por el sexo masculino.

No es ser menos importante que el sexo masculino. Y muchas cosas más.

 

CONCLUSION: Romanos 12:2.     Grace Cisneros- Hermosillo, Sonora  México