OS ES NECESARIO NACER DE NUEVO

 

(Juan 3:1-36)

 

Parte  1  -   Lección   6

De la serie: Juan el Evangelio

 

      El estudio Juan 3, debería en realidad comenzar en él (2:23), donde se declara que Jesús estaba en Jerusalén para la Pascua. Estando en esta fiesta, él estuvo obrando señales, y la gente comenzó a depositar su confianza en él. A estas alturas del relato, parece que Jesús estaba logrando lo que él sí había propuesto lograr. No obstante, Juan escribió que Jesús "no se fiaba de ellos, porque conocía a todos" (Juan 2:24)

 

LA FE QUE NO ES FE.

      Estos primeros creyentes no se encontraba a un donde Jesús deseaba que estuvieron eventualmente en su camino de fe. Ellos tenían fe, pero no era la clase de fe que les hubiera permitido entender plenamente quién era en realidad Jesús. Había otras cosas que Jesús quería comunicarles a ellos acerca de él mismo y del reino de Dios, pero estos conceptos eran difíciles de analizar con grandes grupos de personas. Por lo tanto, Juan nos puso al tanto de la enseñanza de Jesús sobre la verdadera fe cristiana, mediante un relato sobre el encuentro privado de noche que tuvieron Jesús y Nicodemo.

 

       Nicodemo, quien sólo aparece mencionado en el evangelio de Juan, es presentado como "un principal entre los judíos" (Juan 3:1). La frase "un principal" indica que él era un miembro del concilio judío, el infame concilio de 70 hombres que gobernaba a los judíos en aquel tiempo. Una posición tal, venía acompañada de poder, riquezas y prestigio, lo cual hacía de Nicodemo un miembro de la élite de la sociedad. Más adelante Jesús, incluso se refirió a él como "maestro de Israel". Lo normal era que las personas que ocupaban posesiones como la de Nicodemo, fueron los enemigos más fieros de Jesús. Nicodemo, no obstante era de espíritu perspicaz; así vino a Jesús de noche para preguntarle quién era él.

 

        Nicodemo comenzó su conversación con Jesús con una expresión de fe. Eso fue lo que le dijo: "Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, sino está Dios con él" (Juan 3:2). Nicodemo, por lo menos afirmó creer que Jesús, de hecho obraba señales y milagros y que a Jesús le era dado este poder por Dios. Al lector que por primera vez enfrenta a estas palabras puede sorprenderle la manera como Jesús le respondió a Nicodemo. Normalmente esperaríamos que alguien respondiera: gracias, Nicodemo. Le agradezco su cumplido y sus palabras tan alentadoras, especialmente porque sé que la aceptación de lo que has dicho no sería muy bien vista por sus amigos del concilio. No obstante, Jesús prácticamente atacó a Nicodemo, cuando abruptamente le dijo: "Desierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios" (Juan 3:3).

 

     A  Nicodemo le confundió, especialmente la utilización que Jesús hizo de la palabra griega “anoten”, la cual puede significar "nuevamente" o "de arriba". La conversación que siguió suena casi como dos personas hablando dos idiomas diferentes. Jesús estaba hablando el idioma "de arriba", y Nicodemo hablaba el idioma "de la tierra". Jesús estaba declarando cuan necesario era un nuevo nacimiento espiritual por el poder de Dios, y Nicodemo estaba tratando de entender cómo podía el envolver a entrar físicamente en el vientre de su madre. Aunque el visitante nocturno de Jesús tenía una admirable curiosidad por el Maestro de Nazaret, él todavía estaba pensando en términos completamente humanos, y no había entrado todavía en el reino de Dios. En la conversación en que Jesús confrontó, aguijoneó y acicateó  a Nicodemo, él defendió la verdadera fe. En primer lugar, él señaló dos cosas en las que no consiste el reino de Dios.

 

No consiste en la práctica formalista de la religión.

       La palabra "religión" con lleva significados muy diferentes. Un significado positivo sería: "virtud que nos mueve a cada Dios el culto debido". Un significado negativo sería el de: "conjunto de creencias o dogmas, normas éticas y morales de comportamiento social e individual, y prácticas rituales de oración o sacrificio que relacionan al hombre con la divinidad". Este último significado es el que Jesús ataca severamente al insistir en que el reino de Dios sólo se entra mediante un nuevo nacimiento, nuevo nacimiento que viene de arriba. Y Nicodemo era por causa de su posición, un serio observante de la ley. ¿Estaba Jesús diciendo que la observancia de la ley no era suficiente para entrar en el reino de Dios?. ¡Desde luego que si!. Nicodemo no podía entender lo que se estaba diciendo acerca de él por causa de su razonamiento terrenal.

 

        Cuando Nicodemo respondió lleno de confusión, a la declaración de Jesús en el sentido de nacer de nuevo, de arriba, Jesús expresó nuevamente, esta vez reemplazando la frase "nacer de nuevo" con la frase "nacer del agua y del Espíritu". La expresión "del agua y del espíritu" introdujo el concepto del bautismo en la conversación. El "agua" significaba que él necesitaba ser purificado, y él "Espíritu" significaba que el poder que cambiaría a Nicodemo, era ni más ni menos el poder del Espíritu Santo. Una confusión era lo menos que tal idea podía causarle a Nicodemo, y tal vez hasta podría parecerle insultante.

 

       Antes de que Jesús llevara a cabo su ministerio, el bautismo se practicaba comúnmente dentro del judaísmo, cuando un gentil tomaba la decisión de convertirse en judío, los tres actos necesarios para llegar a ser prosélito, eran los siguientes: la circuncisión, el sacrificio y el bautismo. La sola insinuación de que un importante miembro del concilio judío necesitaba ser bautizado, era inconcebible. Jesús insistía en que la entrada en el reino de Dios no consistiría en la observancia de todas las reglas; era cuestión de tener un corazón que se humillara delante de Dios y que le permitiera al Espíritu Santo cambiarlo y renovarlo a los ojos de Dios.

 

        Entre la gente de hoy día se ha generalizado la idea de que ellos, con sólo portarse bien y no causarle daño a nadie, ya Dios estará satisfecho. El texto que estamos estudiando se opone vigorosamente a tal punto de vista.  ¡Jesús está de pie, de cara a nosotros y nos mira a nuestros ojos, tal como lo hizo con Nicodemo, y nos dice: "Os es necesario nacer de nuevo!".

 

No es sólo cuestión de convicción privada.

       ¿Por qué cree usted que Nicodemo vino a Jesús de noche?.  ¿Sería porque que era el momento que más les convenía a los dos?.  ¿Sería porque era el momento más apropiado para el estudio, tal como los Rabinos a menudo lo aconsejaban?.  ¿Sería porque Nicodemo estaba tan temeroso de acercarse a Jesús a plena luz del día?.  Las tinieblas constituyen un concepto clave en los escritos de Juan, y la visita de noche era lo propio en el caso de alguien que todavía se encontraba en las tinieblas espirituales. El todavía estaba cerrado a un puesto de poder, y ello le impedía sacar a la luz pública su fascinación con Jesús. Cuando Jesús le hizo el llamado a Nicodemo a nacer de nuevo del agua y del Espíritu, él estaba entre otras cosas, llamándolo a expresar su fe mediante el acto público del bautismo. Es obvio que tal idea era inconcebible para Nicodemo, tanto como lo era la idea de entrar por segunda vez en el vientre de su madre.

 

       Nicodemo aparece mencionado dos veces más en el evangelio de Juan la segunda vez que lo vemos es cuando el concilio estuvo tratando de arrestar y matar a Jesús, durante la fiesta de los tabernáculo. En aquel momento, él todavía mantenía en secreto su interés en Jesús, pero tuvo suficiente valentía como para argumentar que a Jesús le debía dar el concilio un "debido proceso". La reacción del resto de los miembros del concilio fue inmediata y llena de furia. A lo anterior le preguntaron con encono: "¿eres tú también Galileo?. Tal respuesta tan virulenta explica porque no debe sorprendernos el que Nicodemo todavía fuera, a lo más un discípulo en secreto. La última vez que vemos a Nicodemo es en el momento del entierro de Jesús. En esta ocasión se le mira acompañado de otro discípulo en secreto, José de Arimatea, cuando los dos preparaban el cuerpo de Jesús y lo ponían en un sepulcro. Al final del relato, aparentemente Nicodemo, al sacar a la luz pública su fe, ya había cumplido con una de las cosas que Jesús le había llamado a hacer la noche que hablaron sobre el nuevo nacimiento.

 

       Dada la evolución que vemos en las tres apariciones de Nicodemo en el evangelio de Juan, él constituye un interesante modelo para los que les cuesta armarse de la suficiente valentía para expresar públicamente su fe. El nuevo nacimiento del bautismo es, por su misma naturaleza un acto público. Es una declaración determinante del sentido de que pertenecemos a Jesús.

 

       Hoy día enfrentamos una gran presión a conformarnos con nuestra cultura y a no llamar la atención siendo diferentes. Los cristianos desean tanto ser "aceptado" y ser vistos como "personas normales", que a veces hacemos concesiones respecto de lo que somos. Al comportarnos así, estaremos negando precisamente la misma convicción que tan valientemente proclamamos cuando nos bautizados. No importa cuál sea la cuestión, palabras soeces, bebidas alcohólicas o un enfoque ego centrista de la vida, lo cierto es que Jesús nos llama a distinguirnos, a sacar a luz pública nuestra fe.

 

LA FE QUE LLEVA AL NUEVO NACIMIENTO.

        El columnista conservador Cal Thomas, es conocido entre sus colegas como un hombre de profundas convicciones cristianas. Una vez uno de los colegas de tomas le preguntó: Cal, ¿no es cierto que usted es un cristiano nacido de nuevo?. El hizo otra pregunta para responder: ¿qué quiere decir con eso?. El amigo no tenían idea de lo que su pregunta significaba, de modo que Thomas contestó: “Sí, lo hoy, pero permítame explicarle lo que yo quiero decir con la expresión "nacido de nuevo".

 

El poder de Dios.

       El nuevo nacimiento cuenta con el poder de Dios de principio a fin. Jesús le dijo a Nicodemo que el nuevo nacimiento es posible y estará disponible por causa de poder del Espíritu Santo. Podemos llegar a estar tan entusiasmados en la forma como se recibe el don de Dios, que se nos olvida cuan  maravilloso es el Espíritu de Dios en sí.

 

      El nacer de nuevo tiene su origen en el poder de Dios, y es por esto que nos da la esperanza de un verdadero e importante cambio en nuestras vidas. Cuando hacemos planes de ir a ver antiguos amigos, a quienes no hemos visto por años nosotros siempre nos preguntamos cuánto habrán cambiado. El haberlos conocido años atrás y el haber estado familiarizados con la esencia de sus personalidades, ello nos lleva fácilmente a suponer que ellos todavía son las mismas personas que conocimos veinte o cuarenta años atrás. ¿Podrán haber experimentado serios cambios en sus vidas?. Para los cristianos, la respuesta es un resonante "Sí". Es por el poder de Dios que nosotros somos transformados.

 

La fe en Jesús.

     La fe es un aspecto crucial del nuevo nacimiento. Esta fe no se limita a ser una decisión cualquiera a cerca de Jesús (Juan 3:2), sino que es una decisión en el sentido de depositar la confianza en él, como Cristo el Hijo de Dios (Juan 20:31) que él es. Jesús comparó esta fe con la fe que se requirió de los israelitas en el desierto cuando Moisés levantó la serpiente de bronce (Juan 3:14; Números 21:4-9). En aquel momento los israelitas estaban murmurando en contra de Moisés y de Dios, por haberlos llevado al desierto. Cansado de sus quejas, Dios descendió feroces serpientes al campamento, y muchos fueron mordidos y murieron. El pueblo clamó a Dios por la liberación, y a Moisés se le instruyó en el sentido de poner una serpiente de  bronce sobre un hasta. Si los que eran mordidos por una serpiente miraba a la serpiente de bronce, ellos no morían. Este acto requirió de una fe suficiente como para mirar a la serpiente, y cuando ellos miraban, eran salvados por el poder de Dios. Jesús fue "levantado" sobre la Cruz (Juan 12:32-34), y los que lo miran llenos de fe y obedientes, también son salvados por el poder de Dios.

 

Una decisión que se proclama.

      El nuevo nacimiento es posible gracias al poder de Dios.  Es motivado y facilitado por la fe que uno tenga en Jesús. No obstante, su cumplimiento no será sino hasta que la decisión de creer es confesada en público mediante el bautismo cuando uno "nace del agua y del espíritu". Este decisivo acto señala el comienzo de una nueva relación entre esa persona y Dios, y entre esa persona y la comunidad de los demás creyentes en Jesús, la iglesia. El nuevo nacimiento de hecho, entraña una fe personal en Jesucristo, pero requiere que esta fe personal se exprese en el acto bíblico en sí. El bautismo.

 

Conclusión:

   se cuenta la historia de que George Whitefield  (1714-70), frecuentemente predicaba lo que dice el texto que acabamos estudiar. Un día un amigo le preguntó: ¿Porque predica usted tan a menudo acerca de que es necesario  nacer de nuevo? Con firmeza respondería: "porque es necesario nacer de nuevo".

 

     A todos los que creen que Jesús fue un hombre destacado, un gran maestro, pero no el Hijo de Dios, esto es lo que él les dice: “Os es necesario nacer de nuevo”.

 

   A todos los que creen que para Dios es suficiente que seamos buenos en el fondo, esto es lo que Jesús les dice: “Os es necesario nacer de nuevo”.

 

   A todos los que están a gusto con la religión que su cultura les prescribe, esto es lo que Jesús les dice: “Os es necesario nacer de nuevo”.

    A todos los que sólo desean una religión personal, privada, esto es lo que Jesús les dice: “Os es necesario nacer de nuevo”.

 

    A todos los que ven en el bautismo una reliquia histórica, sin sentido ni relevancia, esto es lo que Jesús les dice: “Os es necesario nacer de nuevo”.

 

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