EL PADRE AMA AL HIJO

(Juan 5:19-47)

 

Parte  1   Lección  11

De la serie: Juan el Evangelio

 

 

     Para el año 49 a.C. Julio César había llegado a ser el hombre más poderoso de Roma. Había pasado dos años lejos de la ciudad, peleando contra tribus guerreras y demostrando sus grandes habilidades como general y como administrador. Para desaliento de sus oponentes políticos, el tiempo que había pasado en Galia, sólo sirvió para hacer más poderoso a César una vez de regreso a Roma.

 

     Cuando a César le ordenó el Senado Romano regresar a Roma, en ese momento se dio cuenta de que, sus enemigos estaban tratando de destruirlo. Para regresar a Roma debían cruzar el río Rubícon y dejar tras sí sus tropas que le eran leales. Ese río había servido de barrera absoluta, más allá de la cual ningún general podría llevar sus tropas. Dado que a sus enemigos se les iba a permitir tener sus tropas con ellos, César se percató de que entrar en Roma le significaba su sentencia de muerte. En consecuencia, tomó la audaz decisión de atravesar con sus ropas el río Rubícon y llevarlas consigo a Roma. Cuando la noticia de que César había cruzado el Rubícon llegó a la ciudad, todo mundo supo que la guerra civil había comenzado. Estaba actuando en forma provocadora para el Senado Romano y sus enemigos rápidamente huyeron de la ciudad. No habían pasado dos meses, cuando ya Julio César había aplastado toda oposición y había sometido a toda Italia bajo su poder. Esta historia dio pie para que la expresión "cruzar el Rubícon", sea utilizada, incluso hoy día, para referirse a una decisión que no puede ser revocada o a una acción decisiva que no puede ser cambiada.

 

       Hasta ese momento del evangelio de Juan, hemos estado echándole una mirada a las historias de Jesús y sus tratos con las personas. Nos encanta verlo salvándolos de sus enfermedades, consolándolos de sus desánimos y guiándolos a la vida. Al comienzo del capítulo 5, Jesús sano a un hombre cojo y desató una candente tormenta de oposición por parte de los líderes judíos. El texto de esta lección, no contiene una historia. En su lugar se trata de una sección aleccionadora de la que Jesús tomó la palabra en la totalidad de ella. No debemos saltarnos esta sección en nuestro afán por hallar otra acción narrativa, pues algo crucial estaba sucediendo aquí: Jesús estaba cruzando el Rubícon.

 

      En este texto, Jesús se expresó de un modo que les dijo a todos: ¡Esta es la guerra!. Como estaba lleno del ímpetu que le daba lo que había dicho en la primera parte de este capítulo, él podía fácilmente haberse retirado o haber tratado de calmar el enojo de los judíos. En lugar de ello,  "cruzó el Rubícon", sabiendo que la crucifixión le aguardaba al otro lado. El pasaje se divide naturalmente en tres secciones, las cuales muestran todas a Jesús haciendo audaces afirmaciones, acerca de sí mismo, que pusieron furiosas a las autoridades y eventualmente lo llevaron a la Cruz.

 

AFIRMA SER UNO CON EL PADRE (5:19-23).

     Cuando Jesús dijo que Dios era su Padre, El estaba afirmando algo de sí mismo que ponía furiosos a los líderes judíos. Después de la sanidad del cojo cuando los oponentes de Jesús lo querían matar, la furia de ellos se debió a que "no sólo quebrantaba el día de reposo, sino que también decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a  Dios"(5:18). Pudo haber sido una declaración que causar furia, pero era esencial para el mensaje y propósito de Jesús.

 

      A Dios se refiere como "Padre", no menos de 122 veces en el evangelio de Juan.  Para Jesús el ser el Hijo de Dios significaba que "todo lo que el padre hace, también hace el Hijo igualmente" (5:19). Mientras Jesús anduvo sobre la tierra, la relación de él con su Padre era cercana, se fundamentada en el amor, y entrañaba una completa comunicación. Usted como hijo para con su padre terrenal tiene alguna diferencia notables, y es natural, en cambio el Padre y el Hijo no tienen diferencia alguna. Aunque tienen diferentes funciones dentro de la Trinidad son uno en carácter, convicción, misión y corazón. En otras palabras, no existe brecha generacional alguna entre este Padre y este Hijo.

 

      Jesús dijo que el Padre y el Hijo son iguales en lo que hacen, en su capacidad para dar vida, y en su merecimiento de honra. Tales afirmaciones fueron consideradas blasfemias por parte de los líderes judíos y fueron precisamente las mismas que eventualmente hicieron que a Jesús se le clavara en la Cruz. Cuando hizo estas afirmaciones, Jesús sabía que con ellas les estaba declarando la guerra espiritual a sus oponentes.

 

AFIRMA QUE SU MISIÓN ES DIVINA (5:24-29).

      En 5:24-29, Jesús y sus dos atrevidas afirmaciones que lo distinguía como el hijo de Dios. En primer lugar, afirmó tener vida y ser capaz de darla:

De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida. De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán. Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo…” (5:24-26)

 

     El hecho de que al Padre se le consideraba el gran Dador de la vida, convertía esta afirmación en otra manera como Jesús se hacía "igual a Dios” (5:18).

 

   En segundo lugar, él afirmó ser el que haría juicio al final de los tiempos:

 

Y también le dio autoridad de hacer juicio, por cuanto es el Hijo del Hombre. No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación” (5:27-29)

 

   Su voz, afirmó él, iría un día a levantar a los muertos a una resurrección de vida o a una resurrección de condenación. (v. 29)

 

     La mención de juicio, que hace Jesús, no parece hacerlo más querido para los oyentes modernos de lo que lo fue para la gente del siglo 1. El concepto de un juicio final es por lo general ridiculizado por la sociedad, es ignorado por la mayoría de los cristianos debido al desagrado que causa. Este pasaje nos recuerda que Jesús habló abiertamente acerca de juicio. De hecho, Jesús fue el que más habló acerca del juicio, en comparación con todos los demás registros en el nuevo testamento. El esquivar esta parte de sus enseñanzas equivale a negar una verdad vital y a separarnos de una poderosa motivación para la vida santa. Además, sin una doctrina coherente, acerca del fin de los tiempos, no habría fervor para las misiones de la iglesia. Si no nos ocupamos del día del juicio, tendremos poca motivación para hacer a otros partícipes del evangelio, ya sea que vivan al otro lado del océano o al frente de nuestras casas.

 

      Las afirmaciones de Jesús acerca de su misión divina hizo Jesús oyentes pasarán de darle énfasis a su santidad a darle énfasis a lo que él estaba haciendo. Sus afirmaciones en el sentido de ser el Hijo de Dios suponían su dedicación a la obra de Dios. Cuando él afirmó estar haciendo la obra del Padre, Jesús siguió confrontando a los líderes judíos. Después de esto, ya no había retroceso.

 

LAS AFIRMACIONES DE SUS TESTIGOS (5:30-47).

      ¿En qué se basa usted para creer que Jesús es el Cristo, el hijo de Dios?. Si a usted le llamaran a dar testimonio de su fe ante un juzgado, ¿cómo respondería a la pregunta: ¿por qué cree usted?"?. Ravi Zacharías, un apologista moderno, dijo recientemente: "estamos viviendo en un mundo de escepticismo a nivel de, graduado universitario. Las respuestas que un estudiante daría, uno convencen. Debemos prepararnos para dar respuesta a las preguntas más difíciles que el mundo pueda hacernos". Cuando se le preguntó a Zacarías acerca de su decisión de aceptar un puesto como investigador de la Cambridge University, bajo la dirección de famosos ateos, esto fue lo que contestó:

"la mayoría de los esfuerzos de evangelización están adaptados a las personas que sufren alguna crisis. La pregunta que es: ¿cómo influir sobre las innumerables cantidades de personas que no siente necesidad de Dios?. Esto hizo que me decidiera a estudiar bajo la enseñanza de los más excelentes pensadores ateos de nuestros tiempos, y así poder responder con argumentos sostenibles y convincentes. Mi deseo es poder servirle de evangelista al pensador-al escéptico honesto, al que yo llamo pagano satisfecho”.

 

       En el texto bajo estudio, Jesús presentó pruebas de que él es el Hijo de Dios, y lo hizo de un modo muy similar al que un abogado procesal emplearía. Primero presentó, nada menos que la prueba testimonial del Padre. Luego vino el testimonio de Juan el Bautista. El testimonio de Juan puede parecer más insignificante hoy día, pero en el siglo primero tenía el mismo peso que el de un personaje público de alto nivel. Jesús también mencionó sus propias obras milagrosas como prueba de su condición de Hijo de Dios. La cuarta prueba de Jesús la constituyeron las Escrituras juntas.  Todas estas pruebas se convirtieron en una convincente argumentación a favor de las afirmaciones de Jesús.

 

       Jesús hizo notar cuán irónico era que, siendo los líderes judíos tan diligentes para escudriñar las Escrituras, no fueran capaces de cumplir con sigo mismos el propósito máximo de ellas: "Conocer el testimonio que ellas daban de Jesucristo mismo. Dice un hermano que: Recientemente leyó acerca de un cuadro que cuelga a la entrada del edificio de una iglesia de Atlanta Georgia. Este cuadro, un retrato de Jesús, fue donado por unos oficiales del ejército coreano. Basta una mirada casual para darse cuenta uno, que se trata de una imagen en la que parece Jesús representado como el buen pastor que cuida de su rebaño. Una mirada más de cerca, le permite a uno darse cuenta de que el artista creó el cuadro utilizando todas las palabras del Nuevo Testamento. No obstante, cuando el observador se acerca lo suficiente como para poder leer todas las diminutas palabras, él pierde la visión del conjunto del cuadro. Esto era lo que los líderes judíos habían hecho, habían ampliado cada declaración por separado y se habían olvidado de lo que la totalidad de la obra se proponía dar a conocer.

 

        El último testimonio que Jesús presentó para su defensa, fue el de Moisés. Los oponentes de Jesús veían a éste como un enemigo del gran legislador, pero Jesús les dijo: "... Si creyeseis a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él". Después de esto, ninguna duda quedó que, cuando hizo las anteriores afirmaciones, ya Jesús había terminado de "cruzar el Rubicón". Después de haber dicho tales cosas acerca de Dios el Padre, de Juan el Bautista, de sus propias obras, de las Escrituras y de Moisés, ya Jesús no podía retroceder.

 

Conclusión:

     Son muy pocas las personas que adoptan una postura firme a favor de la verdad. Existe una poderosa corriente cultural llamada pluralismo-un movimiento que consiste en alejarse del concepto de verdad absoluta y adoptar una postura relativizada para con todas las ideas. Todos los pueblos y religiones son aceptados como correctos según su propio modo de verlo. Se nos dice que es nuestra obligación de entender la vida desde la perspectiva de los demás, y aceptar los puntos de vista de ellos. En el texto que hemos estudiado, Jesús entra en nuestro mundo y en esencia nos dice: "Mi pueblo debe respetar, amar y procurar entender a todos los pueblos”. No obstante, hay ciertos principios sobre los cuales no se pueden hacer concesiones. Hay conceptos que son verdaderos y se les debe proclamar como verdad absoluta, sin importar lo que otros opinen al respecto.

 

   G. Campbell Morgan, “el príncipe de los exploradores bíblicos”, dijo una vez acerca de éste texto: "Desde el punto de vista humano, lo que Jesús hizo y dijo ese día, le costó a Jesús la vida. Jamás lo perdonaron. Esta es otra manera de decir que en el capítulo 5, Jesús cruzó  el “Rubícon”. Lo menos que podemos hacer es cruzarlo con él.

 

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