Perversiones Sexuales

 Por perversión sexual queremos decir “algo pervertido; una forma anormal, cualquiera de los varios actos o practicas sexuales desviadas de lo que es considerado normal” por el modelo divinamente revelado en la Biblia; tal como la homosexualidad o el lesbianismo (refiriéndose a la actividad sexual con otro del mismo sexo, como varón con varón o hembra con hembra), o el bestialismo (seres humanos, ya sean varón o hembra, teniendo relaciones sexuales con animales).

Hay otras cosas para ser clasificadas como desviaciones de la conducta sexual y/o mal manejo del sexo de los cuales mencionaremos solamente dos de las prácticas nombradas arriba, la homosexualidad y el lesbianismo. Y por la mayor parte usaremos el término homosexual y homosexualidad para incluir cualquiera y todas las actividades sexuales con otro del mismo sexo, ya sea varón con varón o hembra con hembra.

La Homosexualidad, Una Práctica Predominante y a Menudo Sancionada

Antiguamente, los Romanos, los Griegos y otros consideraron normal la homosexualidad. He leído que la homosexualidad femenina estaba tan esparcida en la isla Egea de Lesbos en el siglo sexto A.C. que lesbianismo se convirtió en el término para la homosexualidad femenina.

Muchas personas en nuestros días consideran la homosexualidad como un don de Dios y un buen regalo. Tales personas también consideran el amor (específicamente la expresión sexual del amor) entre cualquiera de las dos personas, ya sea entre un varón y una hembra o entre un varón y un varón o hembra y hembra, y ya sea dentro de la relación escritural del matrimonio o sin ella, como algo hermoso y significante y algo para ser celebrado. No ven algo contra natural y pecaminoso acerca de aquellos del mismo sexo amando y teniendo relaciones sexuales los unos con los otros.

Además, su aceptación y su práctica parece estar en aumento entre todos los segmentos de la sociedad. Los homosexuales pueden ser encontrados hoy día entre toda clase de personas: Camioneros, granjeros, obreros, profesores, abogados, comerciantes, artesanos, científicos, también como en las figuras políticas y religiosas. Se estima que el número de homosexuales en los Estados Unidos es de alrededor de 10 millones, con el estimado de que la mayoría de las naciones avanzadas tienen un radio de al menos uno o quizás más de un homosexual por cada veinte personas.

Mujeres buscando y recibiendo licencia para casarse con mujeres y hombres buscando y recibiendo licencia para casarse con hombres no es una práctica desconocida en la sociedad moderna. Más y más están buscando esta pecado simplemente como un “derecho civil” de los individuos. Tantos en la sociedad moderna toman esto con orgullo que la Biblia claramente lo marca como degeneración, degradación y depravación humana. Michale Brown, fundador del Frente de Liberación Gay en la ciudad de New York, es reportado diciendo: “Probablemente somos los más hostigados, el grupo minoritario más perseguido en la historia, pero nunca tendremos la libertad y los derechos civiles que merecemos como seres humanos a menos que dejemos de escondernos en los closets y en el refugio del anonimato ... Esta marcha es una afirmación y declaración de nuestro nuevo orgullo”.

Noventa sacerdotes Episcopales, por ejemplo, se reunieron recientemente en New York y acordaron generalmente que la iglesia debería clasificar los actos homosexuales entre adultos que lo consientan como ‘moralmente neutral’ y reconocer que en algunos casos tales actos aun podrían ser una cosa buena. Dice Schott: ‘Las leyes de la Sodomía deberían y serán abandonadas en los Estados Unidos porque ... evidencia que los perjuicios de la Sodomía a la sociedad son vagos e inciertos...’”

La Biblia Habla Sobre la Homosexualidad

A pesar de que es una práctica prevaleciente y a menudo sancionada, los homosexuales argumentan: “En vista de que la homosexualidad fue común entre los antiguos y común hoy día, ¿cómo puede ser incorrecta? Debería ser reconocida y aceptada socialmente como un estilo de vida alternativo y una forma de conducta sexual en una sociedad instruida”. Pero, no obstante, la antigua practica y ampliamente aceptada puede ser contraria a la voluntad de Dios y a su modelo de conducta humana autorizada y revelada en la Biblia. Porque el mismo Dios que creó al varón y la hembra y ordenó las relaciones sexuales entre ellos, también las restringió al varón con la hembra en la relación escritural del matrimonio (Gén. 1:26-38; 2:18-24; Mat. 19:5-9; 1 Cor. 7:1; Heb. 13:4).

Además. aún cuando hay desacuerdo entre las autoridades humanas en cuanto a si el gusto o la preferencia sexual es adquirida o fijada al nacer, en cuanto a si surge de una condición congénita o es precipitado por los factores del medio ambiente, no hay vaguedad o equivocación en la condenación Bíblica de la homosexualidad como pecado que lo guardará a uno del cielo. Por tanto, no puede haber verdad cualquiera que sea en la idea de que el hombre no por una falta de sí mismo, sino de la creación, es homosexual. Porque Dios no hizo a los hombres para que tuvieran que ser homosexuales y luego condenarlos al infierno por su homosexualidad.

Hay un incidente de conducta homosexual en la Gén. 19:4-11 que no debería dejar ninguna duda en la mente de los creyentes de la Biblia que la homosexualidad es pecaminosa, porque la palabra de Dios la marca como “siguieron carne extraña” (Judas 7- Biblia de las Américas), y a causa de tal conducta el juicio de Dios cayó sobre las personas y las ciudades ofensoras. “Carne extraña” u “otra carne” [Versión Moderna] sería aquí la carne que Dios no autorizó, exactamente como lo fue el “fuego extraño” de Levítico 10:1.

Levítico 18:22 dice: “No te echarás con varón como con mujer; es abominación”. Lev. 20:13 dice: “Si alguno se ayuntare con varón con varón como con mujer, abominación hicieron; ambos han de ser muertos; sobre ellos será su sangre”. De esta manera, la homosexualidad era un pecado, una abominación delante de Dios, que llevaba la pena de muerte.

El Nuevo Testamento describe la homosexualidad como pasión vergonzosa, contra naturaleza, hecho vergonzoso contrarios a la sana doctrina sobre la cual la ira de Dios fue revelada desde el cielo, y como una practica que lo guardará a uno fuera del reino de los cielos Rom. 1:24-27; 1 Cor. 6:9-10; 1 Tim. 1:9-10.

Ambos Testamentos declaran que Dios ordenó la actividad sexual entre los sexos y la reguló. Un buen ejemplo de esta verdad en el Antiguo Testamento es Levítico, capítulo 18, que explícitamente instruyó al pueblo de Dios bajo la Ley de Moisés con respecto a las relaciones sexuales. El v.6 revela el principio general de las relaciones sexuales por medio de decir que: “Ningún varón se llegue a parienta próxima alguna...” El resto del capítulo nos habla de aquellas personas con quienes no debían comprometerse en intercambio sexual. Declara que uno no debe tener relaciones con la madre de uno (v.7), con la madrastra (v.8), con una hermana o hermanastra (v.9,16), con un nieto (v.10), con una tía (v.12-14), con una nuera (v.15), con una cuñada (v.16,18), con la mujer del prójimo (v.20), con uno del mismo sexo (v.22), ni con animales (v.23). Luego los versículos 24-30 exponen los resultados de ignorar la dirección divina con respecto a la actividad y expresión sexual, donde aprendemos que esto es como los paganos se contaminaron así mismos y a la tierra y por qué fueron sacados de ella y castigados por sus pecados. Luego Dios le dice a Israel, Su propio pueblo, que si se contaminaban a sí mismos y la tierra, también los castigaría.

Otro buen ejemplo de esto es la unión conjunta de Gén. 1:26-28; 2:18-24; Mat. 19:3-9; Rom. 7:1-3; 1 Cor. 7:1-5 y Heb. 13:4. Dios hizo al hombre y la mujer; varón y hembra los hizo; los hizo seres sexuales; hizo la mujer para que fuera una ayuda idónea para él. Estos pasajes colocan el fundamento por el cual el hombre deben entender su sexualidad. Establecen la base para la identidad y actividad sexual responsable. Establecen la heterosexualidad como la dirección normativa para la actividad sexual. La homosexualidad es descrita siempre en la Biblia como una forma contraria a la creación y designio de Dios. Dios no hizo un varón y una hembra para ser la ayuda idónea de Adán y luego le dio a elegir alguno de los dos. Dios hizo para el hombre una mujer, no un hombre para el hombre o una mujer para la mujer. Debiera ser claro de tales pasajes que la identidad y la expresión sexual no pueden desarrollarse correctamente excepto en la relación con su sexo opuesto como Dios lo diseñó, y esa actividad sexual nunca es correcta, santa o aceptable a Dios fuera del matrimonio escritural con uno del sexo opuesto. La actividad y la expresión sexual entre un varón y una hembra en el matrimonio escritural es correcta, buena y santa, y es una actividad que beneficia al hombre y glorifica a Dios.

Sin una duda en mente, la Biblia hace claro:

(1) Que la homosexualidad es lo opuesto del amor. El amor no obra lo que es indebido (1 Cor. 13:5); la homosexualidad es vergonzosa (Rom. 1:27); por tanto, la homosexualidad no es amor. El verdadero amor es hermoso y santo. Pero la homosexualidad no es ni verdadero amor, ni hermosa, ni santa.

(2) Que la homosexualidad es desorden espiritual, desobediencia, impía y pecaminosa (1 Tim. 1:9-10). Porque practicar tal cosa es infringir la ley de Dios perteneciente a la sexualidad, a parte de lo cual dice: “...cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido (1 Cor. 7:2). “Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne” (Mat. 19:5). La infracción de la ley de Dios es pecado (1 Juan 3:4). Y la homosexualidad es ilícita, una infracción de la ley de Dios (Lev. 18:22; 20:13; 1 Cor. 6:9-11; 1 Tim. 1:9-10).

No hay forma para hacer que una “mujer” en el matrimonio se refiera a uno del mismo sexo, ni de hacer que “marido” en el matrimonio se refiera a uno del mismo sexo. Tomar a uno del mismo sexo en matrimonio, o fuera del matrimonio, es “echarse con varón como con mujer”, o “echarse con mujer como con varón”, lo cual está claramente condenado por la palabra de Dios. Pero una mujer que deja padre y madre y se “une” a otra mujer, o para un hombre que deja padre y madre y se “une” a otro hombre, es una violación de las instrucciones de Dios en Gén. 2:24 y Mateo 19:5.

(3) La homosexualidad es abominable, vil, repugnante y sucia (Lev. 18:22; 20:13; Rom. 1:26-27). Es la acción de mentes pervertidas, no sanas, y de corazones o mentes ni espirituales ni santas.

(4) La homosexualidad es un pecado que hará que uno se pierda eternamente si muere en ese pecado. De esta manera, es un acto pecaminoso que debe ser dejado de practicar, arrepentirse de corazón y ser limpiado por la sangre de Cristo (1 Cor. 6:9-11).

La Biblia habla y condena firmemente otras desviaciones de la conducta sexual; tal como la inmodestia (Gén. 9:20-27; 2 Sam. 11:1-5; 1 Tim. 2:9-10), la violación (Gén. 34:1-2; 2 Sam. 13:1-14; Deut. 22:25-29); el incesto (Lev. 18:6; 20:11-21; Deut. 27:20,22-23; Gén. 19:30-38; 1 Cor. 5:1-2), el bestialismo (Ex. 22:19; Lev. 18:23; 20:15-16; Deut. 27:21); la fornicación (Ex. 22:16-17; 1 Cor. 6:12-20; 7:2; Efe. 5:3-5; Col. 3:5-6; Gál. 5:19-21); el adulterio (Ex. 20:14; Lev. 20:10-12; Núm. 5:11-31; Gén. 39:6-10; Mat. 5:27-28; 19:3-9; 1 Cor. 6:9-10; Heb. 13:3), y la prostitución, tanto masculina como femenina (Lev. 19:29; 21:9).

Perversiones de la Escritura Buscando Justificar las Perversiones Sexuales

Los homosexuales y los simpatizantes de los homosexuales, a menudo son culpables de practicar lo que Pedro identificó y condenó en 2 Ped. 3:16- “torcer”, pervertir, o torturar el lenguaje para un sentido falso para su propia destrucción. En su ignorancia de la escritura y/o su celo por encontrar justificación para su placer pecaminoso pervierten todo pasaje en la Biblia que tiene que ver con la homosexualidad.

Los homosexuales y los simpatizantes de los homosexuales han sido conocidos por decir: “Nuestro Señor nunca habló sobre la homosexualidad”. “Moisés y Pablo, no Cristo, fueron las figuras Bíblicas que se opusieron específicamente a la homosexualidad. Yo no voy a ser salvo por la sangre de Moisés o Pablo, sino por la sangre de Cristo”. Escuche lo siguiente: “El negativismo sexual se origina mas directamente de las enseñanzas de Pablo que aquellas de Jesús. Realmente hay poco en la actitud de Jesús hacia el sexo que pueda ser considerado como remilgado o prohibicionista. Esta más interesado con una moralidad más amplia y constructiva que esa que ha obsesionado a sus seguidores hasta la actualidad”. (“La Conducta Homosexual Entre los Varones”, por Dr. Wainwright Churchill, así citado en el Sunday News And Leader, Springfield, Mo., Sunday, Julio 2, 1972).

Su ignorancia o su prejuicio, o ambos, son evidentes en tales declaraciones. Para los Israelitas del Antiguo Testamento Moisés fue el dador de la ley de Dios (Deut. 18:18-19), mientras que Pablo y los otros apóstoles fueron los embajadores del Señor (los voceros oficiales) del Nuevo Testamento, guiados por el Espíritu Santo con poder para atar o desatar en la tierra como era atado o desatado en el cielo (Mat. 18:18; Juan 14:26; 15:26; 16:7-15; 17:8,18,20-22; Hch. 1:26: 2:1-4; 2 Cor. 5:18-20; 1 Cor. 14:37; 2 Tim. 3:16; 4:5; 2 Ped. 1:20-21). Estos hombres estaban hablando a medida que el Señor los dirigía, revelando y atando la voluntad de Dios en todos los temas; no estaban hablando por sí mismos, ni enseñando y atando su propia voluntad a cualquiera.

Aquellos de las iglesias homosexuales como la comunidad de la Iglesia Metropolitana, está poco interesada con la condenación Bíblica de la homosexualidad. Han dicho: “La iglesia observa la homosexualidad como una parte legitima de la creación de Dios — no como un pecado o enfermedad”. “Hemos aprendido a no colgarnos de la Biblia”. “Pablo no habla por Jesucristo. No hay nada en los evangelios acerca de la homosexualidad. Creemos que Dios es un Padre amoroso que no eliminará del reino de Dios a cualquier practicante homosexual por apartarse de lo que es únicamente una norma social establecida...La iglesia anima a los ‘matrimonios’ homosexuales para ahondar la relación y cortar con la promiscuidad sexual...”

Lo que ellos llaman “una parte legitima de la creación de Dios”, Dios lo llama pecado. Por aprender a “no colgarse de la Biblia”, están diciendo que no les interesa lo que la Biblia dice, y son culpables de enjuiciar a Dios a quien declaran amar y respetar. Por decir que Dios “no eliminará del reino cualquier practicante homosexual”, están diciendo que Dios no nos dice la verdad en Su palabra escrita. Sus afirmaciones de que la homosexualidad es un “apartarse de lo que es solamente una norma social establecida”, muestran que no conocen o no respetan la palabra de Dios la cual marca esto como una conducta descarriada, un apartarse del modelo divino para la conducta sexual entre los seres humanos. LO que dicen que están haciendo para “cortar la promiscuidad sexual” es en efecto promiscuidad y es simplemente lo opuesto de lo que Dios dice que se haga para evitar el pecado: “...cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido” (1 Cor. 7:2). En 1 Cor. 7 está: v.1, hombre-mujer; v.2, hombre-mujer (esposa); v.3, marido-mujer; v.3, mujer-marido; v.4, marido-mujer.

Ahora note su perversión de pasajes específicos comenzando con Gén. 19:4-11, que acorde a ellos no era homosexualidad en sí misma, sino una intencionada violación de los visitantes; que está condenando una “intencionada violación del mismo sexo”, exactamente como “condena la violación heterosexual”; eso “condena el abuso del mismo sexo, no toda homosexualidad”. Este argumento ignora completamente el patrón de Dios para la conducta sexual en Gén. 1:26-28 y Gén. 2:18-24 también como Lev. 18:22 y Lev. 20:13, que condena la homosexualidad en sí misma.

Pervierten Rom. 1:26-27 por medio de declarar que Pablo aquí “no dice nada acerca de la homosexualidad, sino de los maridos heterosexuales que dejan lo que es natural para ellos para comprometerse en el mismo sexo”. Pero Pablo, como lo afirman ellos, no está haciendo un argumento que se aplica solamente a aquellos cuya conducta homosexuales es experimental o situacional, no a los “verdaderos homosexuales”. Está haciendo un argumento que se refiere atrás, al designio original de Dios para la sexualidad. Lo “natural” se refiere al hombre y la mujer así como Dios los creo; “contra natural” se refiere a lo que es una conducta sexual contra natural: Hombre con hombre y mujer con mujer. Argumenta al efecto que la homosexualidad es rebelión contra el orden establecido por Dios y es descrita exactamente como perversión. Enfáticamente condena la homosexualidad y el lesbianismo como eso que es opuesto al “orden natural”, no a la promiscuidad homosexual como tal. Condena a los “hombres, dejando el uso natural de la mujer” que se encendieron “en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres”, o la homosexualidad que es contra naturaleza.

Dicen también que Pablo en 1 Cor. 6:9-10, está hablando de los “abusadores de sí mismos con el género humano”, “condena solamente el abuso de la homosexualidad” en la misma forma que también advierte de los hombres que abusan de sí mismos con las mujeres en Rom. 13:13: que él condena “solamente las perversiones homosexuales o los abusos gay, no a todos los homosexuales”. Ellos basan esto en su falsa declaración que el “amor Gay es una perversión sexual”, y que la “inversión del mismo sexo en la Biblia no es la misma cosa como la homosexualidad”. Este es otro de sus esfuerzos por torcer la escritura para su propia destrucción. El contexto y una definición correcta de los términos demuestra su propio error. El Léxico Griego-Inglés del Nuevo Testamento de Thayer, Pág. 387, define “afeminado” ... “Sodomita, un varón que somete su cuerpo a la lujuria contranatural”. La expresión “ni los homosexuales” es definida por Thayer, Pág. 75, como “uno que se acuesta con varón como con mujer...” Arndt-Gingrich, Léxico Griego-Inglés del Nuevo Testamento, Pág. 109, dice que esto significa “un varón homosexual”.

Por tanto, Pablo incluye la prostitución de varones y los homosexuales en general en este catálogo de pecadores que no “heredarán el reino de Dios” si persisten en esta conducta. Este es un estilo de vida que tendrán que cambiar para ser salvos, v.11. El enseña la misma cosa en 1 Tim. 1:9-11. Pablo condena los actos mismos como pecaminosos, no simplemente el abuso. Si 1 Cor. 6:9-10 condena solamente el abuso de la homosexualidad, como algunos quieren argumentar, entonces también se sigue que este condena solamente el abuso del hurto, la codicia, la borrachera, la difamación y la extorsión.

En vista de todo esto, quién puede creer su perversión de Heb. 13:4, declarando que la “unión sexual en matrimonio entre cualquiera de los dos amantes es honrosa”, incluyendo los amantes gays. Además, su afirmación de que los Evangelios no dicen nada acerca de la homosexualidad es refutada por la expresión de Jesús “a no ser por fornicación” en Mat. 19:9, que incluye “toda clase de intercambio ilícito” (Arndt-Gingrich, Pág. 699).

La referencia a algunos de sus otros esfuerzos para usar la escritura para apoyar la homosexualidad como una practica aceptada está ahora en orden. Han habido esfuerzos para hacer que la expresión “...y tú te enseñorearás de él” de Gén. 4:7 se refiera al deseo homosexual, eso es, a Abel señoreado por Caín. Pero la Biblia de las Américas hace claro que era el pecado, no Abel, eso señoreado por Caín: “Si haces bien, ¿no serás aceptado? Y si no haces bien, el pecado yace a la puerta y te codicia, pero tú debes dominarlo”.

Frases como: “...las besó...” (Rut 1:9), “Rut se quedó con ella” (Rut 1:14), y “...a donde quiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré...” (Rut 1:16), son dichas que son evidencia de la conducta homosexual entre Rut y su suegra, Noemí. Esto es peor que un apoyo débil; no es apoyo en absoluto. La conducta de Rut a través del libro refuta el argumento. Habría sido la primera heterosexual (casada con el hijo de Noemí), luego homosexual (con Noemí, su suegra), luego, finalmente, heterosexual o bisexual (casada con Booz), lo cual ningún así llamado “Cristiano” homosexual defendería como una conducta aceptada, santa.

Nuevamente, tratan de usar la estrecha y amorosa amistad de David y Jonatán para apoyar la homosexualidad como una conducta aceptada, 1 Sam. 18:1-2; 19:1-3; 2 Sam. 1:26. Por supuesto, la mejor refutación de este argumento es encontrada en la obvia actividad heterosexual de David, algo de lo cual es pecaminoso, en otras secciones de 1 y 2 de Samuel.

Citan aún la relación de Jesús con Juan como ejemplo de homosexualidad como una conducta aprobada en Juan 13:18-30, donde es hecha la referencia a Juan recostado cerca del pecho de Jesús (v.23-25). Tratan de hacer algo del hecho de que Juan se identificó así mismo como el discípulo a quien Jesús amaba. Pero el contexto de Juan 13:18-30 no es uno que sugiera actividad sexual en absoluto. Además, la palabra usada por Juan para describir el amor de Jesús por él era ágape, amor de la voluntad, no eros, el amor sensual”.

También es citado Mat. 8:5-13 para mostrar una base para la homosexualidad como conducta aprobada. Declaran que la palabra que Mateo usó para “criado” —la palabra “país”, que podría ser traducida como “joven” o “criado” — si es traducida “joven” implicaría que el Centurión estaba siguiendo una practica pagana de mantener un muchacho para la satisfacción sexual. Pero Lucas 7:1-3 , que registra el mismo evento, usa la palabra “doulos”, la cual debe ser traducida “siervo”, apoyando de esta manera la misma traducción de Mateo.

Además, ellos usan 2 Tim. 1:4 y el “gozo” referido allí como siendo la satisfacción sexual. Esto solamente muestra cuan desesperados están por alguna prueba de sus pensamientos malos y practicas pecaminosas de la homosexualidad para que sea santa y justa. La propia enseñanza de Pablo en tales pasajes como Rom. 1:26-27; 1 Cor. 6:9-10; 1 Tim. 1:10, refutan tal idea como ellos la sugieren de 2 Tim. 1:4.

Conclusión

La doctrina de la perversión sexual, que incluye la homosexualidad, es que “todos hagan lo que les agrada, con licencia para pecar con poca o ninguna restricción” en su demente persecución de placeres pervertidos. Tal actitud impía es una rebelión vergonzosa contra el constituido campo de la autoridad civil, moral y espiritual. Esto proviene de un corazón que dice que “No hay Dios”, o “No me interesa si lo hay o no, yo voy a satisfacer mis propios deseos personales a los cuales tiene derecho un individuo”. Ellos, como el antiguo pueblo de Israel, ni aún pueden “avergonzarse” (Jeremías 8:12).

La Biblia no dice que lo “Gay es bueno”, sino malo, vil, ni llama a los homosexuales “gay”, sino “sodomitas” (1 Rey. 14:24), “abusadores de sí mismos con el género humano” (1 Cor. 6:9), y sus practicas son llamadas “pasiones desordenadas” (Col. 3:5). No identifica la practica homosexual como “liberación” o como un “estilo de vida aceptable, alternativo”, sino como una pasión vil, pecaminosa. Jesús dijo: “...todo aquel que comete pecado, esclavo es del pecado” (Juan 8:34). La homosexualidad es una cuestión moral en la Biblia, no una cuestión de derecho civil.

El Nuevo Testamento presenta la impureza sexual como una consecuencia del desconocimiento continuado de Dios y de buscar el propio placer de uno (Rom. 1:24-25). Luego, presenta además la homosexualidad como evidencia de extrema impureza sexual (Rom. 1:26-27). La raíz de tales pasiones impías está en la adoración de las criaturas antes que a Dios, o el principio de todo mal es el apartarse de Dios. El fruto de las malas pasiones es el vicio contranatural y degradante. La literatura antigua de los Griegos y Romanos atestigua lo que la Biblia afirma — las profundidades a las que lleva las pasiones pecaminosas a aquellos que las aman.

Aunque el castigo por las pasiones viles está asegurado, el remedio para esto está prometido y provisto en el Evangelio de Cristo, Marcos 16:15-16; Rom. 1:16-17; 1 Cor. 15:1-2; 6:9-11. Si hay esperanza para los homosexuales. Pero no hay forma en que uno pueda continuar practicando tales cosas pecaminosas y ser perdonado mientras lo hace así. Aunque todo hombre y mujer tiene derecho a ser salvo, solamente puede serlo en el camino de Dios. Y Dios dice, demanda, que todos los pecados, incluyendo los homosexuales, deben cesar la practica de su pecado y obedecer el evangelio de Cristo, luego vivir por la fe en santidad y pureza y con la esperanza de la vida eterna a través de la sangre de Cristo. Traducido