¿La Tierra Permanecerá Por Siempre?

 

 

En el libro, Asegúrense de Todas las Cosas, publicado por la Watchtower Bible and Tract Society (Testigos de Jehová), hay una sección principal titulada “Tierra y su Destino” (págs. 473-477). Los varios subtítulos de esta sección claramente revelan que los Testigos de Jehová creen que esta tierra física algún día será transformada en un paraíso el cual permanecerá a través de la eternidad. Esto puede ser recogido de un muestreo de algunos de los subtítulos dentro de esta sección: “La Tierra Literal Permanecerá Para Siempre”, “Gobierno Celestial, con Representantes Principescos, Temerosos de Dios, en la Tierra”, “La Justicia Reinará”, “Salud y Felicidad”, “La Tierra Misma Llegará a ser un Paraíso”, “Habrá Abundancia de las Cosas Necesarias Para la Vida”, “Paz y Seguridad por Toda la Tierra”, y “Los Animales y el Hombre en Paz los Unos con los Otros”. Por supuesto, el estudiante conocedor y observador de la Biblia rápidamente verá que los pasajes usados para apoyar los últimos puntos son simplemente mal aplicados. La verdadera raíz principal o central de estas doctrinas es la idea de que la tierra permanecerá a través de la infinidad absoluta. El Testigo de Jehová promedio no vacilará para decir que no espera ni desea ir al cielo. El quiere permanecer en esta tierra renovada. Si le puede ser mostrado que Dios planea destruir la tierra, no renovar la tierra, entonces tendremos esencialmente perdida sus bases para aplicar los pasajes que hablan de la justicia, riqueza, salud, y felicidad para alguna utopía futurista terrenal.

Pero la realidad del asunto es que las Escrituras claramente dicen en un número de pasajes que la tierra y sus justos moradores permanecerán por siempre. “Conoce Jehová los días de los perfectos, y la heredad de ellos será para siempre...Porque Jehová ama la rectitud, y no desampara a sus santos. Para siempre serán guardados; mas la descendencia de los impíos será destruida. Los justos heredarán la tierra, y vivirán para siempre sobre ella” (Salmo 37:18,28-29). “Edificó su santuario a manera de eminencia, como la tierra que cimentó para siempre” (Salmo 78:69). “El fundó la tierra sobre sus cimientos; no será jamás removida” (Salmo 104:5). “Generación va, y generación viene; mas la tierra siempre permanece” (Eclesiastés 1:4). Similarmente, con respecto a las huestes celestiales es dicho que Dios “los hizo ser eternamente y para siempre” (Salmo 148:1-6).

Esto presenta algo de problema al creyente de la Biblia en vista de que siempre ha escuchado, leído, y creído que la tierra es temporal - que será destruida una vez que haya servido sus propósitos. Ciertamente, como veremos, la Biblia claramente enseña esto, pero ¿cómo puede esta enseñanza ser reconciliada con aquellos pasajes que dicen que la tierra permanecerá para siempre?

A medida que nos enfoquemos más agudamente sobre esta doctrina de que la tierra permanecerá por siempre y los textos dados para apoyar esto, podremos notar que esto esencialmente se cuelga sobre una palabra: “por siempre”. (Por supuesto, no quiero sobre simplificar el asunto. Comprendo que otro problema mayor con los Testigos de Jehová es la tendencia a literalizar el lenguaje figurado, pero la consideración anterior es un fundamento para su doctrina de la permanencia de la tierra). Cuando es observado lo que parece ser una discrepancia en las Escrituras, a menudo podría ser resuelto simplemente por medio de regresar y volver a chequear las definiciones, porque las Escrituras no pueden auto-contradecirse (Juan 10:35). Esto, creo yo, es el caso aquí. Cuando algunos pasajes dicen que la tierra permanecerá “por siempre” y otros dicen claramente que llegará a un fin, mi primera inclinación es chequear la definición del término “por siempre”. Si “por siempre” significa siempre “infinidad absoluta de tiempo”, entonces mi problema permanece y tendré que chequear mi interpretación de aquellos textos que yo creo enseñan la inestabilidad de la tierra.

En los anteriores textos citados para sustentar la permanencia de la tierra de todos solo uno (Salmo 37:29) contiene la palabra Hebrea olam que es traducida “por siempre”. Hay varias palabras Hebreas que pueden ser traducidas “por siempre”, pero olam es la palabra usual para “por siempre”. Young’s Analytical Concordance revela que olam es usada cerca de 400 veces y en cerca de 370 de aquellas veces es traducida “por siempre” o algún término similar. No obstante, esto aún no contesta nuestra pregunta. ¿Cuál es el significado de olam? Un estudio concienzudo revelará que esta no necesariamente significa “infinidad absoluta de tiempo”. A menudo es usada para transmitir esa idea, pero hay también muchos textos donde obviamente no significa eso. Young define olam como “duración de una era”. La International Standard Bible Encyclopaedia dice: “En el A.T., la palabra Hebrea olam es usada para ‘eternidad’, algunas veces en el sentido de duración ilimitada, algunas veces en el sentido de un ciclo o una era...” (Vol. II, Pág. 1010). Haley’s Alleged Discrepancies of the Bible dice: “...la palabra Hebrea ‘olam’ traducida ‘por siempre’, no implica la idea metafísica de perpetuidad absoluta, sino un período de duración de tiempo indefinido, como dice Rambach: ‘un tiempo muy largo, el fin del cual está oculto de nosotros’” (pág. 216). En realidad, solo en uno de todos los pasajes usados (Salmo 37:29) para sustentar la doctrina de la permanencia de la tierra la propia traducción del Nuevo Mundo de los Testigos de Jehová invariablemente traduce olam por la frase “tiempo indefinido”, la cual ciertamente lleva algo menos que la idea de “perpetuidad absoluta”. (Cuando le digo a alguien que planeo vivir en Florida indefinidamente, eso no significa que planeo quedarme allí por siempre, o aún por el resto de mi vida).

Ahora que hemos observado la definición de olam y visto que puede, pero no siempre significar “infinidad absoluta de tiempo”, veamos si esto puede ser corroborado por su uso en las Escrituras. Es obvio que olam significa “perpetuidad absoluta” en muchos pasajes, como en aquellos que se refieren a Dios y Sus atributos (por ejemplo, Isaías 51:6; Lamentaciones 5:19; Daniel 4:34; 7:18; Habacuc 3:6). No obstante, es igualmente obvio que en otros lugares donde es usada no puede referirse a “perpetuidad absoluta”. Muchos pasajes podrían ser traídos, pero pocos bastaran. Por ejemplo, el Señor le dijo a Abraham que sus descendientes tendrían la tierra de Canaán por posesión perpetua y que la circuncisión sería una señal perpetua de esta pacto (Génesis 17:8,13), pero este pacto ha sido removido (Hebreos 8:7-13; 10:9) y la circuncisión no es requerida ya más de los Judíos (1 Cor. 7:18-19; Gálatas 5:2-6). El día de reposo (Éxodo 31:16-17), la Pascua y la fiesta de los Panes sin Levadura (Éxodo 12:14,17), y el Día de la Expiación (Levítico 16:29,31,34) todos serían observados por estatuto perpetuo, pero a los Judíos no les es requerido guardar esto ahora (Gálatas 4:10-11; Colosenses 2:16-17). Las lámparas del tabernáculo debían arder perpetuamente (Éxodo 27:20-21), pero ellas ni existen aún hoy día. Aarón y sus hijos tendrían el sacerdocio perpetuamente (Éxodo 29:9), pero el sacerdocio ha sido cambiado (Hebreos 7:11-14). La Ley de Moisés hizo provisiones para que un esclavo Hebreo sirviera a su amo para siempre (Éxodo 21:1-6), pero entendemos que esto tiene que querer decir de “por vida”. Estos son solamente unos pocos casos donde olam hace referencia a un largo período de tiempo. Pero nótese un par de pasajes especialmente interesantes donde hay usos terminales de olam. Habacuc dijo: “...los montes antiguos (Heb. ad) fueron desmenuzados, los collados antiguos (Heb. olam) se humillaron...” (3:6) - (Versión Reina-Valera). “...se esparcen también como polvo las montañas sempiternas (Heb. ad), se hunden los collados eternos (Heb. olam)” (Versión Moderna). “...las montañas eternas (Heb. ad) se desploman, las colinas antiguas (Heb. olam) se derriten...” (Versión la Biblia Latinoamericana). “...las montañas eternas (Heb. ad) quedaron desmenuzadas; las colinas de duración indefinida (Heb. olam) se inclinaron...” (Versión Traducción del Nuevo Mundo). Dentro de un versículo (ciertamente dentro de una palabra o dos) lo que es dicho que es por siempre, eterno también es dicho que llegará a un fin. Claramente, olam a veces debe, donde el contexto u otros textos lo demandan, tal como aquí, ser usado en un sentido relativo, antes que absoluto. Este uso relativo es visto muy claramente en uno de los principales pasajes que los Testigos de Jehová usan para establecer la idea de la permanencia de la tierra. El Predicador dice: “Generación va, y generación viene; mas la tierra siempre permanece” (Eclesiastés 1:4). En el contexto de todo el pasaje el Predicador está simplemente contrastando la transitoriedad del hombre y sus obras con lo que por comparación parece ser la perpetuidad de la tierra en sus rasgos naturales. En otras palabras, desde el punto de vista humano la tierra parece permanente. Pero si los Testigos de Jehová quieren “enterrarse” e insistir sobre olam significando “perpetuidad absoluta”, que se agarren de otro versículo del mismo contexto donde olam sea usado. El Predicador también dice: “¿Hay algo de que se puede decir: He aquí esto es nuevo? Ya fue en los siglos (Heb. olam) que nos han precedido” (1:10). Para sostener que olam siempre significa “perpetuidad absoluta” requerirá que concluyamos de este versículo que nadie podría señalar que nuestro mundo tuvo un comienzo - una idea palpablemente falsa (Génesis 1:1). (Este es simplemente otro buen ejemplo de como los falsos maestros, si son presionados a llevar bien lejos su falsa doctrina, terminaran “disparándose a sí mismos en el pie”).

De esta manera, mientras prontamente concordaremos que olam podría, y quizás la mayoría de las veces, significar “perpetuidad absoluta”, argumentar contra ambas definiciones y uso que siempre se hace es necedad. Hay veces cuando olam simplemente significa un relativo “largo período de tiempo”. Esto no debería ser sorprendente. Las personas virtualmente hacen lo mismo cuando dicen: “Vivieron felices para siempre”, o “le hicieron una permanente en su cabello”.

Es más que poco decir que todos los pasajes que hablan de la permanencia de la tierra “para siempre” son encontrados en los libros de poesía y profecía - lenguaje caracterizado por figuras de lenguaje. La literatura poética y profética de los pueblos Orientales era naturalmente hiperbólica- exagerada para el efecto. Los Testigos de Jehová no son capaces de producir un solo pasaje de los libros no poéticos o no proféticos que hablen de la perpetuidad de la tierra. Todos sus “textos de prueba” en la cuestión están confinados al Antiguo Testamento, particularmente a las partes poéticas y proféticas de este.

La Inestabilidad de la Tierra

En consecuencia, hemos resuelto nuestro conflicto entre aquellos pasajes que dicen que la tierra es sin fin y aquellos que dicen que no lo es por medio de simplemente notar que olam no siempre significa “infinidad de tiempo absoluto”. ¿Pero qué tiene que ver esto con la perspectiva Cristiana de la “vida eterna”? ¡Nada! Ciertamente, si nos inclináramos a interpretar “por siempre” literalmente en aquellos pasajes donde es aplicado a la duración de la tierra, son muchos los pasajes claros y literales del Antiguo y Nuevo Testamento que hablan de la inestabilidad de la tierra y de sus moradores físicos. Démosle una mirada a estos pasajes. El Salmista dice que la tierra y los cielos perecerán pero que la voluntad de Dios no llegará a un fin (Salmo 102:25-27). ¿Si la tierra durara eternamente, exactamente como la voluntad de Dios, entonces cuál es el punto de contraste entre los dos? De igual manera, el Señor a través de Isaías dice que el “cielo será deshecho, la tierra se envejecerá, y los habitantes morirán, pero Su salvación y justicia será por siempre” (Isaías 51:6). Nuevamente, si la tierra es tan de larga duración como la justicia de Dios, ¿por qué el contraste?

Además, Jesús claramente afirmó que el cielo y la tierra pasarán (Mateo 24:35; 5:18). Pablo dice que el Señor quitará la comida y el estómago (1 Cor. 6:13) y que la carne y la sangre no pueden heredar el reino del cielo (1 Cor. 15:50). También dice que “...las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas” (2 Cor. 4:18). ¿Puede usted ver la tierra? ¡Entonces no es eterna! Por otra parte, dice que nuestra morada terrestre será deshecha y tendremos una morada con Dios, eterna en los cielos (2 Cor. 5:1-8). Nuestro lugar de morada eterna no es la tierra. ¡Es los cielos!

Pedro claramente dice que los cielos y tierra actuales están reservados para el fuego (2 Pedro 3:7). Los cielos y sus elementos pasarán con grande estruendo y serán deshechos. También, la tierra y sus obras serán quemadas (2 Pedro 3:10-12). Para evadir la fuerza de este pasaje los Testigos de Jehová quieren afirmar que la “tierra” referida aquí es la “tierra simbólica, la sociedad humana inicua, será destruida” (Asegúrense de Todas las Cosas, pág. 473). (¿No es esto algo de como ellos no tienen ningún problema en identificar el “lenguaje figurativo” cuando este se ajusta a sus propósitos?) Mientras varias cosas podrían ser dichas para refutar esa interpretación, esto puede ser más diestramente concluido por medio de simplemente dejar que el contexto mismo defina lo que Pedro quiere decir por “cielos y tierra”. En un versículo anterior, pero contextualmente relacionado, Pedro dice: “...fueron hechos por la palabra de Dios los cielos, y también la tierra, que proviene del agua y por el agua subsiste” (v.5). ¿Son los “cielos y tierra” aquí literales o simbólicos? ¿”la sociedad humana inicua” proviene del agua y por el agua? Preguntar es contestar. Obviamente, los cielos y tierra a que Pedro se refiere en este contexto son literales, los físicos que Dios creo en el mismo principio (Génesis 1). A pesar de la enseñanza de la Watchtower.

En lugar de permanecer en la tierra, los creyentes serán arrebatados en las nubes para reunirse con el Señor en el aire (1 Tesal. 4:16-18). ¿Es algo de admirarse, entonces, que a los discípulos de Cristo se les dijo que no hicieran tesoros en la tierra (Mateo 6:19-21) sino que colocaran su mente en las cosas de arriba, no en las de la tierra (Colosenses 3:2)? ¿Si mi esperanza y deseo es vivir en alguna tierra paradisíaca, no he hecho exactamente lo que la Escritura me ha requerido que no haga (Filipenses 3:19)? Mi ciudadanía está en el cielo, no en la tierra (v.20).

Resumen

Una buena solución a un aparente conflicto entre las Escrituras, como el agua que fluye, es la de “tomar la vía de la menor resistencia”. Los Testigos de Jehová han buscado resolver el conflicto por medio de hacer “por siempre” literal y “tierra” simbólica todas las veces que la fidelidad a sus ideas preconcebidas los fuerza a ellos a esto. Sería un poco más fácil y claro simplemente dejar que los pasajes literales con respecto a la disolución de los cielos y la tierra permanezcan tal como están, y aceptar lo que la definición, uso, y el contexto tienen que decir cuando “por siempre” es usado con referencia a la tierra - que ella permanecerá un largo tiempo, y nada más. Después de todo, hay solamente tierra para perder pero cielo para ganar. Traducido del ingles