Efesios

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Devocn a la iglesia

(Efesios 5:1-15)                                                  

   La gente tiende a tener devoción a lo que ellos le dan verdadero valor. Puede ser la familia, el trabajo, los pasatiempos, los trabajos manuales. Hay quienes les tienen devoción a ciertas causas, organizaciones cívicas, o partidos políticos. Sea lo que sea, nuestra devoción a algo refleja cuan significativo es ello para nosotros.

   Este principio también se aplica a los cristianos y a sus relaciones con las iglesias locales. Nuestra devoción a una congregación refleja nuestra estima personal del valor de la iglesia.

   ¿Cuan importante es la iglesia local para usted?.  George Barna, quien lleva a cabo una gran cantidad de estudios entre las denominaciones, ha referido recientemente que "el ser parte de una iglesia local es mucho menos atractivo para la gente que el prospecto de tener una íntima relación con Dios”.  En otras palabras, la gente hoy día tiene la tendencia a desear que Dios esté en sus vidas, pero no tienen el deseo de estar activos en sus iglesias locales. El estudio de Barna reveló que casi la mitad de todos los adultos no tienen el deseo de ser parte integral de una iglesia local.

   La gente de esta década tiene una decreciente devoción a la iglesia. Tienden a darles a las iglesias menos de ellos mismos, menos de su tiempo, y menos de su dinero. Recientemente, la organización Gallup estudió a estadounidenses de clase media alta que alegaban que Dios es la prioridad máxima de sus vidas. El informe mostró que estas personas daban sólo un 1.5 por ciento de su dinero a las iglesias con las cuales estaban afiliados. Este mismo grupo de gente gastaba 12 por ciento de su ingreso en pasatiempos.

   Estas estadísticas reflejan el principio básico mencionado anteriormente. El tiempo, la energía y el dinero que le dediquemos a la iglesia reflejan nuestra estima del valor de ella.

   Esto explica por qué el texto que vamos a estudiar está tan al día. En el capítulo 3, Pablo proveyó una revelación acerca de la iglesia la cual debería causar que repensáramos la forma como la vemos. Sus palabras deberían causar que pensemos acerca de nuestra devoción a la iglesia del Señor.

NUESTRA DEVOCIÓN A LA IGLESIA CRECE CON NUESTRA COMPRENSIÓN DE SU NATURALEZA

En 3:1 Pablo dio comienzo a una oración, pero después se va por otro lado. La oración no comienza, sino hasta en el versículo 14. No obstante, las palabras que se encuentran entre los versículos 1 y 14 nos ayudan a ver más claramente lo que la iglesia es. Pablo primero les recordó a los efesios acerca de la naturaleza de la iglesia:

    “Por esta causa yo Pablo, prisionero de Cristo Jesús por vosotros los gentiles; si es que habéis oído de la administración de la gracia de Dios que me fue dada para con vosotros; que por revelación me fue declarado el misterio, como antes lo he escrito brevemente, leyendo lo cual podéis entender cuál sea mi conocimiento en el misterio de Cristo, misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu: que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio... (3:1-6).

   Pablo describió a la iglesia como un “misterio”.  Cuando imaginamos un misterio, es probable que pensemos en la escritora de misterio Agatha Christie o en programas de televisión tales como Columbo o Murder, She Virote (La reportera del crimen). Asociamos el misterio con aquello que es secreto, desconocido, o no resuelto.

   La palabra "misterio" en el idioma que Pablo usaba, significaba algo diferente (del griego: musterion). Se refería a una verdad que los seres humanos no podían descubrir por sí mismos, sino que sólo podía ser descubierta si Dios la revelaba. Si Dios no revelaba tales verdades, nadie jamás podría conocerlas.

   Recientemente, los astrónomos que giraban alrededor del mundo miraron atentamente a través de poderosos telescopios el momento en que pedazos de un cometa se estrellaron contra la superficie del planeta Júpiter. La tecnología científica les permitió a los seres humanos ser testigos de este evento, el cual, las generaciones anteriores se hubieran perdido la oportunidad de verlo. Los científicos tienen acceso a hechos previamente desconocidos acerca de un planeta distante debido a nuestros recientes avances científicos.

   Pablo, no obstante, tenía en mente un conocimiento que yace más allá del que nuestras habilidades jamás descubrirán por sí solas. Podríamos juntar las más grandes mentes de la historia de la raza humana —Aristóteles, Platón, daVinci, Einstein, y otros— y serían incapaces de descubrir o explicar el misterio de Cristo. Este misterio pudo ser conocido sólo cuando Dios eligió darlo a conocer por medio de la revelación.

   ¿Qué es este misterio?.  Entre todas las cosas, tiene que ver con la iglesia y, específicamente, la naturaleza "jamás imaginada antes" de ella,  Pablo mencionó tres detalles.

1)  En la iglesia, "los gentiles son coherederos" con Israel. Dios no le reserva su iglesia a un grupo o una clase de gente. Él invita a todos a participar.

2)  En la iglesia, las personas son "miembros del mismo cuerpo". La iglesia es el lugar donde estamos unidos a Cristo y donde todas las paredes que separaban a la gente son derribadas.

3)  En la iglesia, las personas llegan a ser "copartícipes de la promesa en Cristo Jesús". Algo radical sucede en la iglesia. Todas las personas comparten por igual las promesas de Dios. No existe clase alta, media, ni baja en la iglesia. Nadie que esté en Cristo se pierde una sola promesa. No hay ciudadanos de primera ni de segunda clase.

   ¡Cuan lejos está esto del mundo que conocemos!.  Todo país, nación, estado o ciudad tienen distinciones de clases. Hay privilegiados y no privilegiados, deseables e indeseables, populares e impopulares, queridos y no queridos. Así es nuestro mundo.

   Esto fue lo que Pablo dijo: "Así no es la iglesia". Dios ha creado una nueva humanidad. Todos son privilegiados. Todos pertenecen allí. Todos tienen un lugar. Todos son especiales y preciosos para Dios.

   Solamente Dios pudo lograr algo así. Solamente Dios pudo traer a la gente de todos los tipos para juntarla en un solo cuerpo. Solamente Dios pudo enseñarle a gente que había crecido rodeada de egoísmo, odio y prejuicio, a amarse y servirse unos a otros. Ése es el misterio. Ésa es la iglesia.

   Al comprender la hermosa y singular naturaleza de la iglesia del Señor, nosotros aumentamos nuestra devoción hacia ella.

NUESTRA DEVOCIÓN A LA IGLESIA CRECE AL OBSERVAR SU FUNCIÓN

  Note lo que Pablo dijo acerca del misterio de la iglesia en 3:7-10:  ... del cual yo fui hecho ministro por el don de la gracia de Dios que me ha sido dado según la operación de su poder.

   “A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo, y de aclarar a todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en díos, que creó todas las cosas; para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales...”

   ¿Cuál es la función de la iglesia?.  Pablo dijo que tiene que ver con nuestra participación con Dios en la comunicación del evangelio. Sus palabras nos ayudan a ver lo que llega a ser un espectacular ciclo de comunicación.

   Cuando la iglesia dio comienzo. Dios les dio revelación directa del evangelio a mensajeros especiales.  Pablo y otros apóstoles y profetas fueron escogidos por Dios para este propósito. Pablo se veía a sí mismo como un "ministro por el don de la gracia de Dios que “le había sido” dado según la operación de su poder" (3:7). El mensaje de Pablo no se originó en él. Le llegó a él de parte de Dios. Dios eligió a Pablo para que fuese uno de los mensajeros especiales que recibirían revelaciones de parte de Dios durante los estadios iniciales del desarrollo de la iglesia.

  Los que recibían las revelaciones especiales de Dios proclamaban el evangelio a los demás. Pablo comunicó el evangelio verbalmente a los demás. Dios lo usó para "anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo" (3:8). Dios usó hombres para dar a conocer el mensaje a la humanidad. Ese sigue siendo el plan de Dios.

   Dios les da a conocer el evangelio a los ángeles del cielo. "... para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales" (v. 10). La iglesia es una raza totalmente nueva de la humanidad. No ha existido nada como ella antes. A través de esta nueva raza —estas personas, de toda condición, que han sido juntadas en Cristo— Dios les provee a las huestes angelicales un drama divino.

   La iglesia es algo con lo que estamos tan familiarizados que no atinamos a sentir su poder y hermosura. Nos perdemos el drama divino y el movimiento de Dios. Los ángeles se alegran cada vez que un vehículo entra al estacionamiento el domingo, vehículo en el cual un nuevo hijo es traído a la clase bíblica. Los ángeles se regocijan cuando la familia suya se une a otras familias para adorar a Dios. Nosotros vemos todo esto como nada que se salga de lo ordinario. Para nosotros, es simplemente otra parte de la vida de la iglesia. No obstante, nada que la iglesia haga que glorifica a Dios es ordinario, llano, o insulso. En realidad, es tan fascinante que los ángeles no dan abasto mirando lo que Dios está haciendo con la gente a través de su iglesia.

   No vacilaríamos tanto en el ofrendar ni en la asistencia a la asamblea de adoración si pudiéramos comprender un poquito del drama divino del cual Dios nos ha hecho parte. Si pudiéramos ver lo que Dios está haciendo con su iglesia, gustosamente daríamos de nuestro tiempo y de nuestras energías para edificar la congregación local.

NUESTRA DEVOCIÓN A LA IGLESIA CRECE CUANDO COMPRENDEMOS LA IMPORTANCIA CENTRAL DE ELLA

   Note nuevamente lo que Pablo dijo en los versículos 10 y 11: "... para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales, conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor".

   La gente le da un gran énfasis hoy día a la idea de tener una relación personal con Dios. Son muchos los que buscan relaciones con Dios, pero no quieren involucrarse con la iglesia. Las palabras de Pablo son un recordatorio de que la iglesia está en el centro del propósito eterno de Dios. La iglesia no es uno de los platillos acompañantes de una comida; es el plato principal.

   John Stott comentó la importancia central de la iglesia.  En primer lugar, dijo que la iglesia ocupa un lugar en la historia. La historia, es de hecho, —la historia de Dios. La Biblia enseña que en el centro del plan de Dios está Jesús, con su pueblo redimido y reconciliado. Es a este pueblo y tan sólo a este pueblo que Dios le ha hecho esta declaración: "... vosotros... en otro tiempo no erais pueblo, pero... ahora sois pueblo de Dios;..." (1ª  Pedro 2.10).

   En segundo lugar, la iglesia ocupa un lugar central en el evangelio. Las palabras que Pablo les escribió a los efesios nos recuerdan que el evangelio completo incluye dos cosas: el predicar a Cristo y el misterio de la iglesia. Jesús amó tanto a la iglesia que "se entregó a sí mismo por ella" (5:25). Esta iglesia significa para Jesús más de lo que jamás podremos empezar a comprender. Él quiere que signifique más para nosotros.

   En tercer lugar, la iglesia ocupa un lugar central en la vida cristiana. El texto termina con la mención que hace Pablo de su propio servicio de sacrificio :

"... por lo cual pido que no desmayéis a causa de mis tribulaciones por vosotros, las cuales son vuestra gloria" (3:13). Pablo estaba dispuesto a pagar cualquier precio con tal de avanzar la causa de Cristo v llevarle gloria a la iglesia.

   La iglesia no es perfecta. La congregación del lugar donde yo vivo no es perfecta, ni la de su lugar lo es. No obstante, ello no disminuye para nada el precioso valor que la iglesia tiene en la mente de Dios. Esto es lo que nos diría a través de las palabras de Pablo: "No desestime mi iglesia. Valórela por lo que es —mi gloriosa iglesia. Ella representa al pueblo y a la causa a la cual yo quiero que le tenga su verdadera devoción".

CONCLUSIÓN

   Un día no habrá más películas, deportes, ni viajes que hacer. No habrá carreras, casas, ni carros. Todo se habrá ido. Este mundo habrá acabado, junto con todo lo que hay en él.

   Usted y yo estaremos de pie ante díos.  y él recordará cuan devoto fue usted a la iglesia. Él recordará cuan devoto fue usted a la causa de edificar la iglesia. ¿Cómo explicaremos nuestra falta de devoción a Dios si descuidamos la iglesia?.  ¿Qué respuesta le daríamos a Dios si nos preguntara "¿Por qué no fue más importante mi iglesia para usted?".

   Yo no quiero oír esa pregunta. Ninguno de nosotros la quiere oír.  Decidamos cambiar lo que debe cambiar. Pongamos lo más importante en primer lugar. Tengámosle devoción a la iglesia del Señor. ¨

 

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