La  Sabiduría y el poder de Dios- 6 milagros del Calvario

 

La Sabiduría y la gloria de la Cruz

http://tbn0.google.com/images?q=tbn:-7NkLTIQVI74AM:http://www.lds.org.ar/images/NoeyelArca.jpg   «Pero lejos esté de mi gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo». (Cristo [es] poder de Dios, y sabiduría de Dios» (1ª  Corintios 1:24; lea 1:17—2.5). Esto define a Jesús como Señor. El cristianismo es Cristo. Nuestro poder se encuentra en el mensaje de Dios, no en el método del hombre. Uno puede edificar su vida solamente sobre Cristo. El cristianismo es radical y exigente. El hombre mejora fachadas y cambia la imagen; solo Dios puede hacer trasplantes de corazón. El cristianismo es una persona, no un programa. No hay tragedia más grande que haya cristianos viviendo de un modo que los demás no puedan distinguir la diferencia entre ellos y los pecadores. Nuestras vidas pecaminosas pueden hacer que el evangelio sea vaciado de su poder (1ª  Corintios 1:17; NIV). El cristianismo hace de una persona una nueva creación con una nueva vida y una nueva mente (2ª  Corintios 5:17; Juan 3:1—7; Gálatas 2.20—21; Filipenses 2:5—11). Jesús nos llama a morir.

 

   La cruz hizo que todo se volviera al revés. Uno muere para vivir, y da para recibir. El camino para subir es hacia abajo; el último será el primero. Un Dios crucificado es una contradicción. Solamente Dios podía tomar un instrumento de ejecución (la cruz) y convertirlo en la más grande motivación sobre la tierra. Aparte de la cruz, no hay poder para morir al ego. Jesús dijo: “Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo” (Juan 12:32). La gente desea la vida; la cruz ofrece la muerte como el camino a la vida. La gente anhela la victoria; la cruz es la derrota que lleva a la victoria. La gente desea la comodidad; la cruz es la humillación que abre la puerta al perdón. La gente desea la paz; la cruz nos lleva a una guerra que da como resultado la paz. La gente honra la hermosura; la cruz, cruda y fea, expresa una hermosura que sobrepasa a todas las demás, Si uno desea el poder y la sabiduría de Dios, uno comienza con Cristo en una cruz.

 

Cristo Poder de Dios

   ¿Qué clase de Dios salvaría a los pecadores con una cruz? (Romanos 1.16). Nuestro mundo da culto a la fuerza bruta. El poder de Dios es superior a todos los poderes combinados. Es sobrecogedor. Él creó y sustenta al mundo por Su Palabra (Génesis 1—2; Hebreos 1:3). ¡El más grande poder de Dios solo puede manifestarse en debilidad! Dios no nos obliga a dar cabida a Sus caminos en nuestra vida; Él está a la puerta y llama (Apocalipsis 3:20). Este es el riesgo, la humildad de Dios. No es por medio de golpes de mazo que uno puede hacer que algo crezca.

 

http://www.answersingenesis.org/Espanol/images/09-evangelio.gif   Nada hay más indefenso que un hombre desnudo muriendo en una cruz. La más grande obra de Dios fue realizada en una cruz. Todo lo que Jesús tiene y da es una cruz. La iglesia nació, y todavía vive, en una cruz. La cruz horroriza, constriñe y luego mata. No hay pecador por quien Jesús no murió. Todo el mundo necesita saber esto. No hay pecado que la cruz no pueda quitar. La cruz no es una experiencia extraña. Es una verdad universal encarnada. Jesús no estuvo en la cruz solamente seis horas. En cierto sentido, Él estuvo allí treinta y tres años. Jesús es la fuente de salvación; la cruz fue el medio. El poder de Dios se perfecciona en la debilidad (2ª  Corintios 12:6—10). Aunque crucificado en debilidad, Jesús vive por el poder de Dios (2ª  Corintios 13:4). Por lo tanto, el evangelio solo puede ser recibido por los débiles, no por los fuertes, Ningún hombre puede estar junto a la cruz y jactarse.

 

Cristo Sabiduría de Dios

   El más grande poder de Dios reside en Su sabiduría. El cristianismo es auténtico solamente cuando la cruz está en el centro de él. Para el hombre, la cruz es grotesca, pero Dios la convirtió en gloria de Él. Friedrich Nietzsche, filósofo ateo de origen alemán, idolatraba el poder. Despreciaba a Jesús porque lo consideraba débil. Nietezsche está muerto; el evangelio todavía se predica. Cristo crucificado es la personificación de la sabiduría de Dios. ¡Qué formidable es Dios! El pecado que subyace a todo pecado es la presunción (Salmos 19:13; 2ª  Pedro 2:10). El hombre presume que el camino en que él cree es el mismo camino que Dios indica, o que debería indicar. La Psicología promete mejorar la vida. ¡Cristo da vida a los pecadores, punto! Los hombres muertos necesitan vida, no rehabilitación (Efesios 2). El hombre desea ser salvo de la guerra, de la pobreza y de la enfermedad. Cristo en la cruz nos salva del pecado. El hombre no puede resolver los problemas de la guerra, la pobreza o la enfermedad, sino hasta que sea salvo del pecado. El pecado solo puede sanarse en la cruz.

 

   Para el que es intelectualmente orgulloso, la cruz sigue siendo locura. El hombre desea poder, pero no sabiduría; desea iluminación, pero no fe. El hombre ha quitado de Jesús la cruz; algunos la han quitado de la iglesia. Uno no puede asirse de la cruz y a la vez seguir asido del odio y del pecado. El poder de Dios ha sido siempre resucitar a los muertos. En la cruz, Dios levanta a los pecadores de entre los muertos.

 

   En la cruz Jesús murió para salvar a un mundo que no deseaba ser salvo. ¡Qué gran Salvador! Pablo determinó no saber nada, excepto Cristo y Este crucificado (1ª  Corintios 2:1—5). ¡Créala! ¡Enséñela! ¡Jamás pierda la fe en el poder del evangelio! Deje de estar tratando de ser piadoso sin Dios, de ser cristiano sin Cristo, de ser espiritual sin el Espíritu. No «trate» de vivir la vida cristiana; viva la vida como cristiano.

 

 

Seis milagros del Calvario

Mateo 27:45—54; Marcos 15:33—39; Lucas 23:4—4-7

 

   «Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron; y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron» (Mateo 27:51—52).

 

   Dios advirtió a los judíos una y otra vez. No había excusa para que ellos no se hicieran creyentes. Los dirigentes judíos sabían que Jesús era divino; pero debido al odio que les cegaba, lo mataron de todos modos. Aun Pilato sabía quién era Él (Mateo 27:18).

 

   Eche una mirada a los milagros que ocurrieron antes de la crucifixión. Durante el arresto en el huerto, cuando Jesús dijo: «Yo soy», muchos de la turba retrocedieron y cayeron a tierra (Juan 18:6). ¡Asombroso! ¡Esto debió haber detenido todo aquel desagradable asunto!

  

   ¡Luego ocurrió el milagro de la oreja de Malco! No sea demasiado severo con Pedro. Él estaba dispuesto a pelear y a morir por Jesús. Él sabía usar aquella espada, y sabía con quién usarla (un esclavo). ¿Qué estaba tratando de decir Pedro con esta acción? «De acuerdo, son más ustedes, y nosotros perderemos, pero algunos de ustedes morirán». Él hizo que se desprendiera la oreja de Malco, pero Jesús la sanó. Este fue el último milagro para los judíos antes que Jesús fuera a la cruz. ¡Jesús podía encargarse de cualquier cosa!

 

    ¡No debemos olvidar el milagro que nunca ocurrió! Lea y vuelva a leer Mateo 26:50—56; Marcos 14:46—50; Lucas 22:50—51; Juan 18:10—14. Jesús dijo a Pedro que Él podía haber llamado a doce legiones de ángeles (Mateo 26:53—54)... ¡pero no lo hizo!

 

1. Tinieblas

   Los que no creen, si se les da tiempo, no podrán creer. ¿Por qué hemos descuidado y pasado por alto los milagros? Jesús estuvo en la cruz seis horas. Las primeras tres pertenecieron a la multitud; ¡las últimas tres pertenecieron a Dios! Las tinieblas constituían una anticipación del infierno (Mateo 8:12; 2ª  Pedro 2:4; Judas 6, 13). ¡0 Cristo o el infierno!

  

   Estas tinieblas no fueron causadas por un eclipse de sol. Un eclipse sólo dura unos minutos y no puede suceder en tiempo de luna llena. La Pascua se celebraba durante la luna llena. A las tinieblas las acompañaba un sobrecogedor silencio, interrumpido solamente por los quejidos de tres hombres que morían, combinados con el sonido de gotas de sangre que caían (Mateo 27:45; Marcos 15.33; Lucas 23:44). Lo vergonzoso del Calvario hizo que el sol se ocultara. Los que estaban presentes no podían ver más que tinieblas, y no podían oír más que silencio.

 

2. El Velo

   A las 3:00 p.m., los sacerdotes cumplían sus deberes en el templo. Jesús clamó a gran voz. Los ojos de ellos se llenaron de asombro al ver cómo se partía, de arriba abajo, el velo que separaba el Lugar Santo del Lugar Santísimo (Mateo 27:51; Marcos 15:38; Lucas 23:45). Dios había retirado su presencia de un lugar terrenal. La Ley de Moisés había dejado de estar allí; el sacerdocio levítico ya no era más. Con razón muchos sacerdotes obedecieron el evangelio (Hechos 6:7).

 

3. El Terremoto

   El suspenso era sin duda aterrador. Con razón aun a los soldados romanos les sobrecogió el terremoto (Mateo 27:51, 54). Las rocas, unas de las más duras sustancias de la tierra, se partieron. ¡Todo se estremeció excepto la cruz!

 

4. Los Sepulcros Abiertos

   Los judíos habían pedido de Jesús señal. Dios les dio seis milagros en el Calvario. El partimiento de las rocas fue fuerza bruta; la apertura de los sepulcros fue diseño brillante (Mateo 27:52—53). ¡Qué terremoto más extraño! ¡Solo ciertos sepulcros escogidos se abrieron! Con razón los espectadores se sacudieron el pecho (Lucas 23:48). Dios todavía estaba enseñando, advirtiendo y extendiendo Su mano a los judíos. Esto también prueba que los eventos del día de Pentecostés (el comienzo de la iglesia en Hechos 2), no fueron por casualidad. Pedro comenzó el primer sermón del evangelio, testificando con estas palabras: «... como vosotros mismos sabéis» (Hechos 2:22). Dios les había dado cincuenta días para que pensaran en la cruz. Pedro les dio la solución: Cristo.

 

5. Las Vestiduras del Sepulcro

   Juan corrió más rápido que Pedro, pero se detuvo. Solo encontró un sepulcro vacío. Cuando siguió a Pedro dentro del sepulcro, él vio pruebas de un Salvador resucitado (Juan 20:1—9; Lucas 24:1—12). Lo último que los enemigos deseaban era un sepulcro vacío. Los discípulos habrían vestido a Jesús; ellos jamás le hubieran quitado las vestiduras. Los enemigos no se hubieran tomado el tiempo para quitárselas. Las vestiduras del sepulcro fueron suficiente prueba para Juan. ¡Fue el primero que creyó! ¡Nosotros, también, debemos pensar lógicamente en cuanto a esto!

 

6. Los Santos Resucitados

   Los sepulcros se abrieron el viernes (Mateo 27:50— 53). Los santos que resucitaron no caminaron sino hasta el domingo. Para mantenerse libres de inmundicia, los judíos no podían saludar a sus seres queridos. ¡Tío Juan! ¡Tía Ruth! ¡Qué monumental milagro! ¿Qué hubiera hecho usted si hubiera estado allí?

 

La cruz...¡No hay otro camino!

 

Profecía

   «Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo». Los que creen que los milagros y las profecías han cesado pueden tener poco interés en la profecía. ¡Reconsidérelo! La profecía es una poderosa herramienta. Hay unas 30.000 promesas en la Biblia. Dios cumplió cada una de ellas. Floyd Hamilton hizo notar que en el Antiguo Testamento hay más de 332 profecías cumplidas en relación con Jesús. (2)  Algunas son muy específicas. ¡Ninguna otra religión tiene un fundador y Salvador que hubiera sido profetizado!

 

   Gene Greer (3) dijo que fueron nueve veces las que Jesús afirmó tener autoridad, fueron 90 veces que afirmó ser el Hijo de Dios, fueron 33 veces que afirmó ser enviado por Dios ¡y fueron 31 veces que afirmó ser el Mesías! No fue por casualidad que Jesús comenzó Su ministerio público afirmando que era el Mesías profetizado (Isaías 61:1—3; Lucas 4:16—27). No fue que los oyentes no entendieron. Fue que, llenos de ira, trataron de matarlo (Lucas 4:28—30). ¡Los hombres trataron de detener Su ministerio en Su propia ciudad natal!

 

   Considere las muchas profecías que Jesús cumplió.  El fue la simiente de Abraham (Génesis 22:18; Romanos 4:13— 25; Hechos 7:1—6; Gálatas 3:6—16), un profeta como Moisés (Deuteronomio 18.15—22; Hechos 3:22—26) y del linaje de David (Juan 7.42; Romanos 1:3; 2ª  Timoteo 2:8). Habló por parábolas (Salmos 78:2; Mateo 13:34—35). Fue el hijo de una virgen (Isaías 7:14; Mateo 1:23—25), un galileo (Isaías 9:1—2; Marcos 14:70; Lucas 22:59), la luz de los gentiles (Isaías 49:6; Hechos 13:46—47), un rey humilde (Zacarías 9.9; Mateo 21.1—8) y el renuevo (Jeremías 23.5; Hebreos 7:14). Fue llamado de Egipto (Oseas 11:1; Mateo 2:15). Llegó a ser Nazareno (Mateo 2:23). Jesús fue declarado antes de la fundación del mundo (Efesios 1:3—4; 3.9—11; 1ª Pedro 1.20). El «Cordero inmolado» es el eje de toda la historia.

 

(1)  Herbert Lockyer, Ah the Promises of the Bible (Todas las promesas de la Biblia) (Grand Rapids, Mich.: Zondervan, 1962), 10.

(2)  Floyd Hamilton, The Basis of Chrístian Faith (El sustento de la fe cristiana), rev. y en (New York: Harper and Row, 1964), 160.

(3) Gene Greer, predicador en Heidenhammer, Texas. Conversación por teléfono, s.f.

(4) Vea Hugo McCord, «Jesús: El cumplimiento de profecías en Su vida», en «Jesucristo, el divino Hijo de Dios», La Verdad para Hoy, VII. 4, 9—17.

 

   Algunas de estas profecías se presentan como generalidades. No obstante hay, especialmente en relación con la cruz, algunos detalles menores específicos: la manera como murió (Salmos 22:16; Zacarías 12:10; Juan 12:32), una muerte pública (Deuteronomio 21:22—23; Hechos 5:30; 10:39; 13:29; Gálatas 3:13; 1ª Pedro 2:24), sería traicionado por un amigo (Salmos 41.9; Mateo 26:14—15; 27:3—10) a cambio de treinta piezas de plata (Zacarías 11.12; Mateo 26.14—15; 27:3—10), guardaría silencio ante Sus acusadores (Salmos 38.13; Isaías 53.7; Mateo 26:59—63; Marcos 14:55—61; 1ª  Pedro 2:23—24), estaría junto con los ladrones (Isaías 53:12; Mateo 27:38; Marcos 15:28; Lucas 23:39—43), serían horadadas Sus manos y Sus pies (Salmos 22:16; Zacarías 12:10; Juan 20:27), echarían suertes sobre Sus vestiduras (Salmos 22:18; Marcos 15:24; Juan 19:23—24), ningún hueso suyo sería roto (Salmos 34.20; Juan 19.36), se le ofrecería hiel y vinagre para beber (Salmos 69.21; Mateo 27:34; Juan 19:28—30), la exclamación (Salmos 22.1; Mateo 27:46), sería sepultado con los ricos (Isaías 53.9; Mateo 27:57—60), y llegaría a ser la piedra del ángulo desechada (Salmos 118:22—23; Mateo 21:42; Hechos 4.11; Romanos 9:32— 33). El rey humilde que vino cabalgando sobre un asno (Zacarías 9:9; Mateo 21:1—11) fue declarado por Pedro, el día de Pentecostés como «Señor y Cristo» (Hechos 2:36).

 

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   A Isaías se le llama el profeta mesiánico. Isaías 53 es el «Lugar Santísimo» del Antiguo Testamento, el «Cántico del Siervo Sufriente». Seiscientos años antes de Cristo, Isaías fue inspirado por Dios para presentar un detallado retrato del Mesías. El libro de Isaías es citado más de cincuenta veces en el Nuevo Testamento. (5) Los judíos jamás entendieron Isaías 53. Ellos deseaban una victoria político-militar. Jamás les pasó por la cabeza la idea de un Salvador sufriente, muerto. Tenga misericordia. ¡Es difícil imaginar que el Dios del cielo muere en una cruz! Una cosa es creer que Jesús es Dios; ¡otra cosa es creer que Dios es Jesús!

 

   ¡Frases tomadas de Isaías 53 son repetidas por lo menos seis veces en el Nuevo Testamento! (6)  ¡Qué sublime gracia! ¡El que muere en la cruz es el mismo que creó el mundo! Dios no puede contemplar el pecado, ni siquiera en Su Hijo, quien fue hecho pecado. Felipe dijo al noble etíope que este hombre era Jesús (Hechos 8:30—35).

Todos los verbos de Isaías 53 están en tiempo pasado. El futuro se declara como historia. Dios (Jesús) es el mismo ayer, hoy y para siempre. Con Dios, el pasado, el presente y el futuro son lo mismo en la realidad. Las profecías de Dios son tan ciertas que se expresan en pasado. Jesús cumplió todas las profecías. Él profetizó Su propia muerte, sepultura y resurrección. (7) ¡La vida de Cristo es la verdad histórica más certificada que hay sobre la tierra!

 

 

(5) Gleason L. Archer y Gregory Chirichigno, Oid Testament Quotations in the New Testament (Citas antiguotestamentarias del Nuevo Testamento) (Chicago: Moody Press, 1983), 92—134.

(6)  Ibíd., 120—24.

(7) Vea Mateo 16.21 (y Marcos 8.31; Lucas 9.22); 17.22—23 (y Marcos 9.30—32; Lucas 9.43—44); 20.17—19 (y Marcos 10.32—34; Lucas 18.31—33); Lucas 24.7, 44—46; Juan 13.19.

 

 

PREGUNTAS PARA ESTUDIO Y ANÁLISIS

  1. Repase la contradicción que se presenta en la sección «Es más lo que confunde que lo que divierte» de este capítulo. Dé otros ejemplos. ¿Cómo ha experimentado estas en su vida?
  2. Analice la aseveración «Dios hace transplantes de corazón». Dé ejemplos bíblicos y/o personales de transformación radical efectuada por el cristianismo.
  3. ¿Quién estaba al mando en la cruz? ¿De qué modo queda claro esto en las Escrituras?
  4. ¿Cuál fue el último milagro que Jesús realizó para los judíos? Descríbalo.
  5. Enumere los seis milagros del momento de la muerte de Jesús. ¿Cuál es la importancia de cada uno? ¿Cuáles encuentra especialmente fascinantes?

 

 

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