Una introducción Parte 1

 

 Timoteo

 

   El escenario para este estudio de 2ª  Timoteo, es el resultado de los sentimientos de un viejo soldado para con su hijo en el evangelio.

 

   Las palabras con las cuales terminó el General Douglas MacArthur su discurso ante el Congreso, el 19 de abril de 1951, fueron las siguientes:

 

Cuando me uní al ejército, lo cual sucedió antes del paso de un siglo al otro, ello fue el cumplimiento de todas mis esperanzas y sueños de muchacho. El mundo ha dado muchas vueltas desde que presté juramento en West Point, y las esperanzas y sueños se han desvanecido todos desde entonces,pero todavía recuerdo el estribillo de una de las baladas de cuartel más populares de la época, la cual proclamaba, con el mayor de los orgullos, que los viejos soldados jamás mueren; solamente desaparecen de vista. Y así como los viejos soldados de aquella balada, yo ahora llego al final de mi carrera militar y simplemente desaparezco de vista, como un viejo soldado que trató de cumplir con su deber de la forma como Dios le alumbró que viera tal deber. Adiós.

 

   Cuán hermosamente encajan estas palabras cuando se aplican a la epístola de Pablo a su hijo en el evangelio, Timoteo (1:2; 1ª  Timoteo 1:2). Haya estado consciente o no, de que esta era su carta de despedida de Timoteo y de todos nosotros, es algo que se desconoce, ¡pero él, el viejo soldado en Cristo que fue, en realidad jamás murió, simplemente desapareció de vista!

 

   Aunque no podemos tomar asiento juntamente con Pablo para escucharle dar más detalles de sus viajes misioneros o hablar de sus últimos días en Roma, él ha continuado viviendo a través de los siglos. ¡Ha estimulado nuestros espíritus, moldeado nuestras mentes y despertado nuestras voluntades para el servicio cristiano a través de su poderosa personalidad y preceptos que le fueron dados por Dios!

 

   Una lectura cuidadosa de 2ª  Timoteo, hecha con la consciencia de la emoción que satura esa epístola, le permite a uno visualizar las lágrimas de Pablo y de Timoteo cayendo sobre las hojas que conformaban el original.

 

   En esta epístola el alma puede ser estimulada por el corazón de Pablo, por su esperanza, por su memoria y por su mensaje

 

EL CORAZÓN DE PABLO

   Medite en algunas de las frases escritas por un viejo soldado de Cristo, el cual estaba cerca del momento de morir en prisión:

 

   Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios,... a Timoteo, amado hijo:...sin cesarme acuerdo de ti en mis oraciones noche y día; deseando verte, al acordarme de tus lágrimas,.., trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti... Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos (1:1-6).

 

   Por tanto, no te avergüences de dar testimonio... de mí, preso suyo,... (1:8).

  

  Ya sabes esto, que me abandonaron todos los que están en Asia,... (1:15).

 

  Tú, pues, hijo mío,... sufre penalidades corno buen soldado de Jesucristo (2:1-3).

 

…cumple tu ministerio. Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano (4:5-6).

Procura venir pronto a yerme... (4:9).

En mi primera defensa ninguno estuvo a mi lado, sino que todos me desampararon;... (4:16).

Procura venir antes del invierno (4:21).

 

   El corazón de Pablo debió haber estado conmovido, y las lágrimas debieron haber fluido. ¡Veinte siglos después, los que se identifican con los sentimientos de Pablo no pueden evitar el anhelo en su corazón de que Timoteo hubiese llegado allí antes del invierno!

 

   ¡Este es una epístola intensamente personal! Pablo utilizó su propio nombre una vez (1:1) e hizo uso de la primera persona del singular veintiocho veces. El reflexivo “me” aparece veintiséis veces en la carta, y el posesivo “mi” es utilizado once veces —lo cual da un total de sesenta y seis referencias a sí mismo en los cuatro capítulos (ochenta y tres versículos).

 

   Es intensamente personal para Timoteo, al nombrar a éste una vez (1:2), y también al referirse a Timoteo con la frase “amado hijo” (1:2), e “hijo mío” (2:1). Pablo se refirió a Timoteo mediante el uso, veinticinco veces, de la segunda persona; de dos veces, el reflexivo “ti mismo”; de cinco veces el posesivo “tu”. Cerca de treinta veces está implícito el “tú”, en expresiones en modo imperativo. Pablo añadió el “nosotros” seis veces, el reflexivo “nos”, seis veces, y el posesivo “nuestro” o “nuestra”, cinco veces —completando un total de más de ochenta referencias, de diferentes formas, a Timoteo, en tan sólo cuatro capítulos!

   Aunque el contar palabras es tedioso y es labor de carácter técnico, esta vez ha servido para declarar vigorosamente el deseo de Pablo de comunicarse íntimamente con su “amado hijo” en Cristo.

 

LA ESPERANZA DE PABLO

   La seria situación, en la cual se encontraba Pablo personalmente, y su preocupación, se entretejen por toda la epístola alrededor de palabras clave tales como: “preso” (1:8), “prisiones” (2:9), y “cadenas” (1:16). Las circunstancias que le rodeaban dan a conocer que se trataba de un tiempo de padecimientos (1:12; 2:9, 12; 3:11-12; 4:5). No se trataba de un tiempo para avergonzarse (1.8, 12, 16; 2.15), sino para el sufrimiento, porque el Señor libraría de éste (3:11; 4:17-18). Era un tiempo para que cada cristiano le respondiera a otros con diligencia (1:17; 4:9, 21). Este resumen se destaca por las palabras clave del siguiente bosquejo: el ruego de Pablo a Timoteo fue que éste tuviera firmeza en medio de las pruebas (capítulo 1), que fuera un buen soldado (capítulo 2), que tuviera cuidado de sí mismo (capítulo 3), y que atendiera al encargo de Pablo en el sentido de acabar la carrera como él estaba a punto de acabarla (capítulo 4).

 

LOS RECUERDOS DE PABLO

   Pablo estaba, en cierta manera, con un pie en el pasado y otro apuntando al futuro. Se veía a sí mismo como un viejo soldado a punto de pasar de una etapa estratégica de su vida a otra, la cual sería más gloriosa.

 

   Pablo recordaba (y quería que Timoteo recordara) y rememoraba: a sus mayores (1:3), a la madre y a la abuela de Timoteo (1:5; 3:14-15), el momento cuando le impuso sus manos a Timoteo para impartirle “el don de Dios” (1:6), a los que le habían fallado (1:15; 2:17-18; 4:10, 14-16), y a los que lo habían confortado y librado (1:16-18; 4:11, 17-18). Pablo también miraba con ilusión hacia el futuro. Esperaba “la vida y la inmortalidad” (1:10), el obtener “la salvación que es en Cristo Jesús” (2:10), y “la corona de justicia” (4:8), cuando el Señor lo preservara “para su reino celestial” (4:18).

 

EL MENSAJE DE PABLO

   En el tejido de la epístola predomina un hilo dorado, el cual Pablo no quería que Timoteo pasara por alto —la posición estratégica que la palabra de Dios ocupaba en su vida. Son veinte las referencias que se hacen a esa gloriosa revelación del cielo, la cual determina con quince diferentes expresiones: “la voluntad de Dios” (1:1); el “testimonio de nuestro Señor” (1:8); “el evangelio” (1:8, 10); “la forma de las sanas palabras” (1:13); “el buen depósito” (1:14); “mi evangelio” (2:8); “palabra de Dios” (2:9); “palabra de verdad” (2:15); “la verdad” (2:18, 25; 3:7-8; 4:4); “la fe” (3:8); “Sagradas Escrituras” (3:15); “la Escritura es inspirada por Dios” (3:16); “la palabra” (4:2); “sana doctrina” (4:3); “la predicación” (4:17).

 

   ¡Para que un evangelista le sirva a Dios como debe ser, él no debe alejarse del libro! Esto es lo que se pone de relieve no sólo mediante los términos que utilizó Pablo, a modo de hilo dorado, para unir estas ideas, sino también mediante el entretejido de la lista con los nombres de las personas que desertaron de Pablo y de la verdad:

 

1.   Figelo y Hermógenes (además de todos los que estaban en Asia) abandonaron a Pablo (1:15).

 

2.   Himeneo y Fileto, cuyas palabras “[carcomerían] como gangrena”, se desviaron de la verdad (2:17-18; 1ª  Timoteo 1:20), y trastornaron la fe de algunos.

 

3.   Algunos tendrían necesidad de ser corregidos porque “se [opusieron]”. Éstos habían sido atrapados en “lazo del diablo” y estaban “cautivos a la voluntad de él” (2:25-26).

 

4.   Se previeron “tiempos peligrosos” por causa de toda una lista de infracciones. Habría personas que siempre iban a estar “aprendiendo, y nunca [pudiendo] llegar al conocimiento de la verdad”, y en lugar de ello iban a estar “[resistiendo] a la verdad” (3:1-8).

 

5.   Pablo decía que “... los malos hombres y los engañadores [irían] de mal en peor, engañando y siendo engañados” (3:13).

 

6.   Algunos “no [sufrirían] la sana doctrina”, si no que se amontonarían maestros conforme a sus propias concupiscencias y “[apartarían] de la verdad el oído” (4:3-4).

 

7.   Demas desamparó a Pablo, “amando este mundo” (4:10).

 

8.   Alejandro el calderero le había causado muchos males a Pablo y “en gran manera se [opuso]” a sus palabras, de modo que Timoteo debía tener cuidado (4:14-15).

 

9.   Pablo declaró que todos lo desampararon cuando estaba siendo enjuiciado (4.16).

 

   No debe maravillar que, con tantas personas y circunstancias negativas e injustas a su alrededor (las cuales sólo prometían ir de mal en peor), Pablo anhelara que Timoteo retuviera “la forma de las sanas palabras” y guardara “el depósito” que se le había encomendado (1:13—14).

 

LA DESPEDIDA SENTIMENTAL DE PABLO

   El sentimiento es el marco dentro del cual se encierran las últimas palabras inspiradas de aquel valeroso y viejo soldado de la cruz. Estas palabras, dadas por Dios, han sido preservadas para los que vivimos en estos “postreros días”, cuando vendrían los tiempos peligrosos y los impostores irían de mal en peor (3:1, 13). Estas palabras crean un incentivo para que nosotros leamos cuidadosamente, aferrándonos con profunda atención a cada ruego hecho, a cada imperativo dado, y a cada advertencia dicha. La seguridad con la que Pablo afrontaba la muerte puede ser nuestra, y el que lo libraba de toda obra maligna también a nosotros nos “preservará para su reino celestial. A él sea gloria por los siglos de los, siglos. Amén” (4:17-18). ¡Estas palabras determinan el espíritu con el cual se ha de abordar el estudio de esta epístola!

 

 

¿CUÁNDO FUE ESCRITA?

   Se desconoce la fecha de escritura de esta epístola,2 no obstante, contamos con el siguiente marco de posibilidades que bien ha reseñado Ronald Ward:

 

El apóstol Pablo escribió 2ª  Timoteo, unas pocas semanas o meses antes de su muerte (4:6), y la escribió estando en Roma (1:17; 4:20- 21). Debió haberla escrito al final del verano, o a principios del otoño, pero la determinación del año en sí, depende de la respuesta que se le puedan hallar a las desconcertantes preguntas que hay acerca de la cronología paulina, especialmente la que corresponde a sus últimos años. Las fechas que se le asignan a esta epístola van del 64 d.C. al 68 d.C. Hay una teoría que se inclina por el punto de vista de que Pablo fue ejecutado durante el reinado de terror que prosiguió al gran incendio de Roma, cuando Nerón, buscaba chivos expiatorios y a los cristianos se les incriminó injustamente. Esto apuntaría al año 64, la fecha del incendio (cfr. 1 Clemente 5:7; 6:1), como el tiempo de composición de la epístola. Otros fechan la muerte del apóstol en el último año del régimen de Nerón, el 68 d.C. Es de lamentar la incertidumbre, pero debe aceptarse. Ella no constituye menoscabo alguno del valor de la epístola, en la cual se registran las últimas palabras del apóstol a Timoteo— y a nosotros.

 

 

Versículos clave de 2 Timoteo y tema de cada uno

Capítulo 1:                               5  Una herencia en el Señor

                                                8  El sufrimiento

                                              12  Declaración de Pablo

 

Capítulo 2:                               3  La suficiencia como buen soldado

                                              15  La diligencia como obrero de Dios

                                              22  “Huye” y “sigue”

Capítulo 3:                            2-5  En los postreros días

                                              12  La persecución La inspiración de las

                                         16-17  La inspiración de las Escrituras

 

Capítulo 4:                               2  Que prediques la palabra

                                             3-4  Los que se apartan

                                                6  La muerte está cerca

                                             7-8  La fidelidad

                                                8  Una corona

                                         17-18  La presencia y liberación del Señor

                                              21  Ven antes del invierno