El estándar para el cristiano que está firme

 

La segunda epístola del apóstol Pablo a Timoteo

El estándar establecido por Dios

(2ª  Timoteo Capítulo2)  Lección 5

 

 

“Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo” (2ª  Timoteo 2:3).

 

   Pablo utilizó muchas frases determinantes en el capítulo 2, entre ellas: “soldado” (2:3-4), “atleta” (2:5), “labrador” (2:6), “obrero” (2:15), “instrumento para honra” (2:21), y “siervo” (2:24). Alrededor de estas frases, un devoto discípulo de Cristo construyó un hermoso cuadro de fidelidad. Timoteo tenía necesidad, no sólo de imitar ese estilo de vida descrito por Pablo, sino también de ayudarles a otros cristianos a hacer lo mismo.

 

   Hay porciones de este capítulo, las cuales nos presentan pautas y pruebas, individuos y personalidades, que nos pueden desviar. Pablo entretejió varias aspiraciones cuyo fin fue alentar a los hijos de Dios: a poner en práctica el estándar de éste (2:1-13), a escapar de ciertas situaciones comprometedoras (2:14-18), y a vivir de un modo que lleve a otros al arrepentimiento (2:19-26).

_______________________________________________________________________

Lección 5

El estándar para el cristiano que está firme

(2ª Timoteo 2:1-13)

_______________________________________________________________________

 

DESCRIPCIÓN DEL ESTÁNDAR (vv. 1-8)

Los especialistas en números nos dicen que el “7” es el número bíblico perfecto. Si lo anterior es cierto, entonces es perfecto el número de rasgos que, según Pablo, deben caracterizar al siervo cristiano consagrado.

 

   En primer lugar, un cristiano debe “[esforzarse]’ en la gracia que es en Cristo Jesús” (2:1). Para poder cumplir con este mandamiento, Timoteo contaba con la gracia de Dios. No existe ninguna persona —y desde luego ningún evangelista— que sea autosuficiente como para considerar que algo se origine en sí mismo (2ª  Corintios 3:4-6). Todo evangelista debe construir una relación personal con Dios (Santiago 4:8).

 

   En segundo lugar, un cristiano debe encargar3 a otros estas verdades que Pablo le dio a Timoteo (2:2). ¡Si el asegurarse de que Timoteo se esforzara fue la prioridad número uno, el nutrir a otros para que también se esforzaran, fue la número dos!

 

   Por ejemplo, escoja alguna doctrina bíblica (tal como la del arrepentimiento), y considere las varias etapas que conlleva la enseñanza de ésta a un amigo. ¿Cómo se la explicaría usted, y cómo podría hacer que se preocupara por obedecer tal mandamiento? Al evangelista se le dice que haga eso con todo lo que Pablo le había enseñado a Timoteo (o lo que le había incluido en su carta a éste). ¡Cuán serio estudiante de la Biblia necesita ser el evangelista!

 

   De estas verdades debe hacerse partícipes a “hombres fieles. ¡Es muy triste que un evangelista pase demasiado tiempo estudiando y haciendo partícipes, con el fin de convertirlos, a los que son indiferentes y obstinados, pues, de este modo, los cristianos fieles jamás serán estimulados ni instruidos!

 

   En tercer lugar, uno debe “[sufrir] penalidades” como buen soldado (1:3: vea Hebreos 10:32-34). Hay dos características incluidas en éste y el siguiente versículo 1).  El espíritu de alguien al servir, se aprecia en su buena disposición para sufrir o soportar penalidades. El énfasis está en la idea de un soldado que esta preparado para situaciones difíciles. 2) Es selectivo en cuanto a las actividades a las que se dedica y los lugares a los que va, pues “ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida” (2:4). Su espíritu se muestra cuando las opciones por las que se decide son aquellas cuyo fin es “agradar a aquel que lo torné por soldado”. Este soldado es del tipo que se niega a sí mismo, lleva su cruz cada día, con el fin de mantenerse fiel al lado de otro o para darle su respaldo (Lucas 9:23)

 

   En cuarto lugar, “lucha legítimamente”. Son raros los combates de hoy día en los que no haya faltas ni castigos. ¿Seremos mejores en el juego de la vida? Un caso especial es el de la lucha libre, en la cual a menudo destacan, en forma manifiesta, las maniobras fingidas, la teatralidad y la farsa. 1Es una lástima que haya algún evangelista cuyo espíritu y servicio sean una farsa!

 

   En quinto lugar, uno debe ser como “el labrador” (2:6). Al que no esté dispuesto a aceptar el cansancio y el agotamiento que conlleva el servicio espiritual, no se le puede garantizar que hallará la vida abundante ni que participará de los dulces frutos del Salvador (vea Juan 10:10; 13.17; Mateo 11:28-29).

 

   En sexto lugar, uno debe volverse al Señor para obtener el “entendimiento en todo” (2:7). La obtención de esta clase de discernimiento depende de nuestra disposición a escuchar y a “considerar” lo que Pablo estaba diciendo. Al que no está dispuesto a pasar mucho tiempo estudiando la voluntad de Cristo, éste no le dará entendimiento en nada, mucho menos “en todo” (Juan 7:17; Mateo 5:6).

 

   En sétimo lugar, uno debe “acordarse” de Cristo (2:8). Pablo especificó qué es lo que debemos recordar acerca de Cristo:

   Su poder: una magnífica victoria—”resucitado de los muertos”. La resurrección de Cristo era la esencia del mensaje de los apóstoles (Hechos 2:24-36; 3:15; 4:2,10,33). ¡Cuando se considera (y se entiende), este mensaje le dará aliento al alma atribulada que se someta al amor dador de vida de Cristo! Recuerde esta doctrina fundamental cuando se encuentre junto al sepulcro de un ser querido. ¡Contemple cuán precioso y magnánimo recuerdo su resurrección llega a ser!

 

   Su pasado: el pasado profético—”del linaje de David” (vea Hechos 13:22,23; 2:25-36). La importancia de nuestro Salvador no sólo se relaciona con su resurrección, sino también con una pasado que da a conocer su lugar en el propósito eterno de Dios. ¡Si los judíos hubieran creído esto, su fe se les hubiera despertado y fortalecido!

 

Sus promesas: El mensaje de actualidad, lleno de significado, —“conforme [al] evangelio [de Pablo]”— incluye sus promesas (vea Efesios 1:3-23; 2:1-10; 3:8- 13; 5:23-27; Romanos 1:16,17; Gálatas 1:11, 12). Este evangelio apostólico es precisamente el fundamento sobre el cual la iglesia y el sistema cristiano se edifican (Efesios 2:19-22).

 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


   Revise estos siete magníficos desafíos y revelaciones que se entretejen en el evangelio que Pablo predicó. ¿En cuáles aspectos flaquea usted? ¿En qué parte es que tiene la tendencia a tropezar? Aprópiese de estas preciosas verdades, reavive su alma con ellas, y estará preparado para cargar con las responsabilidades que le asigna el Señor.

 

EJEMPLIFICACIÓN DEL ESTÁNDAR (vv. 9-13)

   Tenemos incentivo extra para emprender un curso de acción, cuando el que así lo manda ya lo ha emprendido por sí mismo. Pablo ofreció ese incentivo extra mediante el glorioso ejemplo que él dio, al sufrir por la causa del evangelio (2:9-13). Esto fue lo que dijo en Filipenses 3:7-9:

 

   Pero cuantas cosas eran para mi ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, y ser hallado en él,...

 

   Pablo contó acerca de algunos de sus padecimientos, en 2ª  Corintios 11:23-31:

 

…De los judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno. Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he estado como náufrago en alta mar; en caminos muchas veces, en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos; en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío yen desnudez; y además de otras cosas, lo que sobre mí se agolpa cada día, la preocupación por todas las iglesias.

 

   Cristo también sufrió por nosotros, dejándonos ejemplo. Esto es lo que la Primera de Pedro 2.21— 24, dice:

 

   Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas; el cual no hizo pecado; ni se halló engaño en su boca: quien cuando le maldecían no respondía con maldición: cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente; quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero,...

 

Los rigores y razones del sufrimiento de Pablo (vv. 9—10)

   Piense en los rigores del sufrimiento de Pablo (2:9). Pablo sufrió penalidades e incluso “prisiones”. Entre las ataduras de Pablo se incluyen, por lo menos, las “cadenas” las cuales sufrió en un ambiente tal, que había algunos que se avergonzaban de visitarlo (1:16). La mayoría de nosotros jamás pasará un día en la cárcel. ¿Podría usted soportar varios años encadenado, tal como Pablo los soportó?

 

   Pablo sufrió como “malhechor”. Es doloroso que siendo uno un entusiasta obrero de la justicia, aun así se le clasifique como malhechor. ¡No es justo! A Pablo se le afligió con esa etiqueta, tal como se evidencia en la forma como él inmediatamente describió su posición y modo de comportarse en el servicio. Explicó la razón por la cual no estaba avergonzado de sus cadenas.

 

   Pablo dio razones para su sufrimiento en los versículos 9 y 10. No hay quien halle deleite por estar en una mazmorra ni que se consuele con estar encarcelado, pero Pablo se regocijó que “la palabra de Dios no está presa” vea Filípenses 1:15-20. El hombre no puede apresar ni conquistar la palabra de Dios. La palabra de Dios que moraba en el corazón de Pablo lo libró de las paredes que lo apresaban. No existe poder humano que pueda quitarle esa libertad. Pablo hubiera estado de acuerdo con lo dicho por Jim Elliot: “No es un tonto el que da lo que no puede conservar, para ganar lo que no puede perder”. ¡La importancia que tiene la palabra de Dios para la gente, para el tiempo y para la eternidad, fue suficiente para justificar los padecimientos de Pablo!

 

   Había otra idea, la cual hacía que Pablo estuviera dispuesto a sufrir. Esto fue lo que escribió: “Por tanto, todo lo soporto por amor de los escogidos, para que ellos también obtengan la salvación que es en Cristo Jesús...” (2:10). Pablo sabía que él estaba haciendo avanzar la causa más digna que pueda haber sobre la tierra r obrando favor de ésta. Tal como Barclay lo expresó:

 

Su sufrimiento no fue inútil ni sin fruto. El hecho de que él estaba sufriendo haría posible que otros creyeran. La sangre de los mártires siempre ha sido la semilla de la iglesia; y la llama que proviene de la hoguera, en la cual los cristianos fueron quemados, siempre ha sido la fuente para encender una y otra vez un fuego que jamás han podido apagar. Cuando alguien tiene que sufrir por su cristianismo, debe recordar que su sufrimiento le allanará el camino a otro que todavía está por venir. Cuando sufrimos, estamos llevando la pequeña porción del peso de la cruz de Cristo que nos corresponde, y estamos haciendo la parte que nos corresponde para llevar la salvación de Dios a los hombres.

 

   Otra razón, por la cual Pablo estuvo dispuesto a soportar penalidades, era porque él sabía, que aquellos que obtengan la salvación, tendrán “gloria eterna” (vea Romanos 8:28-39). Esto fue lo que Hendriksen aseveró:

 

   La unión con Cristo hace que uno se vuelva radiante en alma (tal como se explica en 2ª  Co. 3:18) y en cuerpo (tal como se explica en Fil. 3:21). Y esta gloria, con respecto a aquel que es eterno, jamás sea apaga (Juan 3:16). Esta gloria difiere de la gloria terrenal tanto en su calidad como en su duración.

 

La fiabilidad del Redentor (vv. 11—13)

   En estos versículos se nos da certeza de la fiabilidad de nuestro Redentor. La frase que dice; “Palabra fiel es esta”, era comúnmente usada por Pablo (2:11; vea 1ª  Timoteo 1:15; 3:1; 4:8-9; Tito 3:8). El origen de la expresión que se encuentra en los versículos del 11 al 13, no se puede determinar, y es inútil especular al respecto, tal como algunos lo hacen.’ Una vez que Pablo terminó de escribir estas palabras, siendo guiado por el Espíritu Santo, ellas se convirtieron en Escrituras inspiradas, sin reparar en lo que hayan sido ni en quién las haya dicho en el pasado. Sean un himno, tal como algunos creen, o no lo sean, es obvio quelas ideas expresadas cuadran perfectamente en el contexto de lo que Pablo estaba deliberando con Timoteo. 1) Sus padecimientos y aflicciones fueron similares a los que Jesús había soportado. 2) Jesús fue victorioso, incluso sobre la muerte, al soportar tales aflicciones. 3) Si no permanecemos fieles, ello no alterará su comportamiento. ¡Él permanece fiel!

 

   Detrás de la construcción de la frase podemos apreciar el deseo de Pablo de estimular a Timoteo (y a todos los cristianos) a ser fiel sin reparar en las aflicciones que sobrevengan. He aquí algunas razones para ello:

 

   En primer lugar, “Si somos muertos con él, también viviremos con él” (2:11; Romanos 6:3-13; Efesios 2:1-8; Gálatas 2:20). No es mala idea morir, si a través de la muerte somos llevados a vivir con el Señor (Filipenses 1.23).

 

   En segundo lugar, “si sufrimos con él, también reinaremos con él” (2:12; Mateo 24:13; Santiago 5:11; Hebreos 10:32-36; 12:2-3; Apocalipsis 3:20- 22). Esta era una idea central para el envejecido apóstol en esta avanzada etapa de su vida. ¡Cuán gloriosos pensamientos debió haber tenido, acerca de reunirse con los salvos alrededor del trono de Dios en los cielos!

 

   Pablo describió otra senda que algunos pueden tomar, la cual contrasta marcadamente con las dos preciosas promesas que se le hicieron a los que sufren penalidades. También se les hace promesas a los que no permanecen fieles.

 

   Si negáremos a Cristo Jesús, el efecto de doble filo de su fidelidad se aprecia cuando él nos niega (2:12). Esto fue lo que Jesús dijo:

 

A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. Ya cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos (Mateo 10:32-33).

 

   Si no cumplimos nuestra promesa, él no dejará de cumplir la suya (2:13).

 

   Recordemos sus advertencias (Mateo 12:36- 37; Juan 3:36; 8:21,24; 12:48; Apocalipsis 20:11-15). Debemos esforzarnos por ser fieles tal como Jesús lo fue, tal como Pablo lo fue y tal como se lo prescribió Pablo a Timoteo en este contexto.

 

   Barclay resumió la importancia de la posición de Dios y la disposición del hombre en las siguientes palabras:

Un hombre puede negarse a sí mismo, pero Dios no puede negarse a sí mismo. “Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta” (Números 23:19). Es un hecho ineludible que Dios jamás le quedará mal al hombre que ha tratado de ser sincero con él, pero en el caso del que se rehúsa a colaborar con Dios, ni siquiera Dios puede ayudarle. Hace mucho tiempo, Tertuliano dijo: “El hombre que teme sufrir no puede ser parte de aquél que sufrió” (Tertuliano, De Fuga, 14). Jesús murió para ser fiel a la voluntad de Dios; y el cristiano también debe seguir esa misma voluntad de Dios, sin reparar en la luz que brille o la sombra que se cierna.

 

   ¿Qué pasa si alguien dice: “No creo que seré fiel”? La parte que sigue, del mensaje de Pablo para Timoteo, contesta esa pregunta y actitud. Fin