Ejemplos de firmeza

(2ª Timoteo 1:3-7)  Lección 2

 

¿Qué es lo que se ofrece?                    ¿Qué es lo que se recibe?

Gracia  …………………………………………………………….. Valentía

(1ª  Tim. 1:13; Ro. 5:15;

2ª  Co. 9:8-11; 2a  Ti. 2:1)

 

Misericordia..................................................................... Corrección

(Sal. 86:15; 145_8-9; Lc. 1:78-79;

Ef. 2:4-6; 1ª  Tim. 1:13)

 

Paz………………………………………………………………........ Consuelo

(2ª  Tes. 3:16; 1ª  Ped. 1:2; Fil. 4:4-7)

 

¿Quién lo ofrece?

 

Dios     desea que nosotros tengamos                                Su cercanía

                                                                                         El Padre y

                                                                                         Preocupación

                (Mt. 6:9; . 4:6-7)                                            Por Nosotros

 

Cristo desea que nosotros tengamos                                  Confianza

                                                                                         Jesús Limpieza

Nuestro Señor                                                                   Consagración

(Hechos 2:36; Jn. 1:40-41; 16:23-24;

Mt. 1:21; 1ª  Jn. 4:14; Ap. 1:5;

Lc. 6:46; Col. 3:17; Hechos 17:24)

  

   Pablo incluyó una reseña sentimental de vínculos personales, de lealtad familiar y de estimulantes historias de firmeza. ¡Cuando Pablo escribía esto, su corazón se llenaba de alegría por los recuerdos! ¡Pablo trajo esta reseda del pasado, para estimular a Timoteo a estar firme en el presente!

 

LOS QUE NOS HAN PRECEDIDO (vv. 3-5)

   Pablo estaba agradecido por el legado que habían dejado aquellos que habían sido leales al Señor. Le recordó a Timoteo (ya nosotros también) de la fe de nuestros “mayores” y del servicio espiritual que éstos prestaron (1:3; Gálatas 1:14; Filipenses 3:4-6; Hechos 24:14-16). Pablo también estaba agradecido por el recuerdo que en ese momento tenía de su “amado hijo”, Timoteo. Ese agradecimiento motivó a Pablo a responder de cinco maneras. En primer lugar, lo llevó a la oración constante: “... me acuerdo de ti en mis oraciones noche y día”.

   En segundo lugar, Pablo tenía un gran deseo de ver a Timoteo (1:4). El hecho de que un ser querido se encuentre lejos puede dar origen a grandes dolores por causa de la soledad, la cual puede agobiar el espíritu y reducirlo a uno a la incapacidad. El compromiso de Pablo con Cristo y con el deber estuvo por encima de tales impulsos, pero no hay duda de que en su corazón tan grande debió sentir la gran necesidad de la presencia de su amigo.

 

   En tercer lugar, Pablo esperaba con ilusión el momento cuando pudiera “[llenarse]5 de gozo”. Pablo tenía perspectivas agradables para la escritura de esta carta. La espera de algo con ilusión, a menudo ayuda a que alguien se mantenga fuerte —a que se aferre e intente con más fuerzas, hasta que ese feliz momento llega a ser realidad.

 

   En cuarto lugar, y más conmovedor que todo lo demás, es que Pablo recordaba las lágrimas de Timoteo. Un evangelista que no derrame sus lágrimas de vez en cuando, debe ser porque algún vacío en su alma tiene o porque es negligente en el servicio. Pablo derramaba sus lágrimas muy a menudo (Filipenses 3:18; Hechos 20:19, 31; 2ª  Corintios 2:4), como también las derramaban otros (Juan 11:35; Hebreos 5:7). Esto fue lo que Ronald Ward dijo:

 

Un predicador de gran envergadura intelectual tendrá un poder extra cuando esté bañado de calor emocional. El frío intelecto de algunos no

arrastra a las multitudes; la ardiente pasión de otros no da nada que se pueda tomar de ella; en cambio, el intelecto encendido de unos pocos les enseña, las mueve, las alimenta con la verdad de Dios. A Timoteo pronto se le recomendaría avivar el don de Dios que había en él (1:6). ¿Podrán los que son flemáticos, en todo el sentido de la palabra, avivar algo? La actitud del apóstol hacia las lágrimas de Timoteo es una genuina expresión de comportamiento cristiano, muy aparte de la consideración que se le debe dar a las emociones en la predicación... No hay de qué avergonzarse en un buen y honesto llanto, el cual puede incluso tener efecto de catarsis. Puede que a través de él se manifieste una gran intensidad de fe o profundidad de amor. En él se pueden detectar los lazos de comunión y la realidad de la compasión... fue la visión de las lágrimas la que provocó el deseo: noche y día; deseando verte.

 

   La quinta manera como respondió Pablo en gratitud fue su recuerdo de la “fe no fingida”7 que manifestaron personas de tres generaciones consecutivas —Loida, Eunice y Timoteo (1:5). La Biblia se refiere a muchas clases de fe, pero algo hay en la “fe no fingida” que llama especialmente la atención.

 

   Puede que el no fingimiento o la sinceridad, no refleje la profundidad de la fe, pero sí garantiza la pureza y honestidad de ésta. Es poco común hallar tres generaciones consecutivas de fe en el registro bíblico (vea Mateo 8:11; Hebreos 11:8-9, 17, 21). La fe va más allá del creer en Dios; en ella va incluida la obediencia. Es nuestra fe la que nos da la seguridad de la conversión cuando somos bautizados en Cristo (vea Hechos 16:1-3; 4:4; 18:8; Hebreos 5:8-9).

 

   Pablo manifestó tener una confianza especial en estas tres fieles generaciones cuando le dijo a Timoteo: “estoy seguro que en ti también [habita la fe no fingida]”. Cuando tenemos confianza en otros, anhelamos verlos y nos gozamos de trabajar con ellos.

 

LO QUE SE NOS HA IMPARTIDO (vv. 6-7)

   No solamente los que nos han precedido nos pueden alentar a estar firmes. También lo que Dios nos ha impartido nos puede alentar a tener tal firmeza. El don de Dios que fue dado a Timoteo requería de firmeza (1:6). Pablo quería que Timoteo “[avivara] el fuego” del don milagroso que se le había dado por la imposición de las manos de él. Cuando le habló a Timoteo del don de Dios que estaba en él, usó el presente, no el pasado. Le dijo: “el don de Dios que está en ti”.

 

   A Pablo le preocupaba que Timoteo perdiera algo de su vigor y entusiasmo, lo cual podía causar que su don no fuera ejercido de manera adecuada (1ª  Timoteo 4:14). Las diversas influencias podían haber contribuido a que se presentara un “período de esterilidad” en Timoteo. 1) Tenía algunas dolencias físicas (1ª  Timoteo 5:23). 2) Podía ceder al temor (1ª  Corintios 16:10; 2ª  Timoteo 1:7), algo que al mismo Pablo una vez le pasó (Hechos 18:9-10). 3) El hecho de que fuera relativamente joven podía llevar a Timoteo a sentirse intimidado en situaciones apremiantes (1ª  Timoteo 4:12; 2ª  Timoteo 2:22). 4) Los falsos maestros y los causantes de pleitos que estaban en Asia, podían doblegar su espíritu y obligar al joven predicador a buscar refugio en las sombras del anonimato (vea 1 Timoteo 1:3-7, 19-20; 4:6-7; 6:3-10; 2ª  Timoteo 2:14- 19,23). 5) Los hermanos estaban expuestos al peligro de la persecución por parte de la autoridades, por lo que una valiente postura a favor de Cristo no iba a ser fácil de adoptar (vea 2ª  Timoteo 1:8; 2:3-5; 4:4-5).

 

   Por lo tanto, Timoteo tenía necesidad de sacarle brillo a su don para que la llama ardiera con resplandor. Debemos aprender de lo anterior que a un talento dado por Dios se le puede sofocar o, por el contrario, se le puede estimular, dependiendo de lo que la voluntad humana decida (vea Romanos 12:1).

 

   Timoteo también tenía necesidad de estar consciente de que lo que Dios les da a sus hijos es la clave para llegar a estar firmes (1:7). Pablo le recordó que Dios no nos ha dado un espíritu de “cobardía”, sino:

 

de PODER ………………….y recibimos ……….VALENTIA

                                                                    Tes. 3:8

 

de AMOR ……………………y recibimos……….CUIDADO

                                                                    1ª Corintios 13:1-8

 

y de DOMINIO PROPIO…. y recibimos ………CONTROL

                                                                    1ª Corintios 9:27

 

   Estas tres cualidades vencen el temor (vea Hebreos 13:5-6; 1ª  Juan 4:18; Daniel 3:15-30, especialmente vv. 16-18). Timoteo tenía necesidad de reconocer que Dios nos ofrece un espíritu de “poder”.

 

   Con estas palabras resumió Hendriksen la confianza de Pablo: Si un hombre le teme al poder de Satanás para perseguir, más de lo que confía en el poder y permanente presteza de Dios para ayudar, el tal habrá perdido su equilibrio mental. ¡Desde luego que Timoteo no ha llegado a ese punto! Entonces déjenlo aferrarse a la verdad. Déjenlo abrazarse a ella mediante el darla a los demás... ¡tal como lo hicieron Loida y Eunice!.

 

   Esta es la manera como uno pasa y va más allá de la fidelidad a la productividad (Juan 15:8). Fin