Personalidades y peticiones

(Lección 11-  2ª Timoteo 4:9-22)

 

EL COMPAÑERISMO ANHELADO (vv. 9-13)

   Aunque Pablo se sentía seguro, aun de cara a la muerte, esto no lo alejó de las personas que le rodeaban. ¡Qué emocionante iba a ser, para él, ver a Timoteo una vez más antes de dejar este mundo! Este profundo anhelo se convirtió en un exaltado ruego.

 

   Este fue el ruego de Pablo: “Procura28 venir pronto a yerme”. Pablo le había pedido muchas veces a sus colaboradores que fueran a tal o a cual lugar y que se quedaran allí, con el fin de extender la obra del Señor (4:12; vea 1ª  Timoteo 1:3; Tito 1:5), pero esta vez a Timoteo se le pedía que viniera a Roma por algo más que la obra del Señor. Pablo le dijo a Timoteo que viniera a verlo a él. Pablo pudo haber tenido en mente la obra del Señor, pero ver a Timoteo pronto se convirtió en un intenso y añorado anhelo (1:3-4).

 

   Estaban de por medio, en aquellas circunstancias, los problemas personales de Pablo (4:10). Estas circunstancias tenían que ver con tres hombres que habían salido de la presencia de Pablo. El primero de éstos era Demas, el discípulo que se había ido a Tesalónica, “amando a este mundo”. La palabra que se traduce por “amor” aquí, se deriva de agape— la cual, por lo general, se refiere a la forma más elevada de amor. El problema era que Demas estaba demostrando que esta clase de amor se la tenía a “este mundo” (vea 1ª  Juan 2:15-17). Esto es una prueba de que lo mejor del amor se le puede tener al objeto o persona equivocados. Note lo que dice en Jeremías 18:15-17, donde a Judá se le castiga por haberle ofrecido a dioses extraños todo lo que Jehová le había pedido que le ofrecieran a él.

 

¿En qué parte de la parábola del sembrador encajaría Demas (Mateo 13:18-23; Lucas 8:5-15)? La siguiente es una reseña que Barclay hizo del desliz del discipulado de Demas:

 

Son tres menciones las que se hacen de Demas en las cartas de Pablo; y bien puede ser que las tres tengan en ellas el relato de una tragedia. i) En Filemón 24, el nombre de Demas aparece en una lista junto con el de varios hombres a quienes Pablo se refiere como sus colaboradores. ii) En Colosenses 4:14, se hace mención de Demas y no aparece comentario alguno. iii) Aquí [2ª  Timoteo 4:10] se le menciona como el Demas que ha desamparado a Pablo, amando este mundo. Demas es primero el colaborador; luego pasa a ser simplemente Demas; por último Demas es el desertor que se fue amando el mundo. He aquí el relato de un caso de degeneración espiritual. De una forma casi imperceptible, el colaborador llegó a convertirse en el desertor; lo que era un título honroso llegó a convertirse en uno de vergüenza

 

   El segundo de los tres hombres, que habían dejado de estar al lado de Pablo, era el poco conocido discípulo, Crescente, el cual había sido enviado a Galacia (o a Galia).

 

   El tercero de estos hombres era el discípulo devoto, Tito, el cual fue a Dalmacia después de prestar servicio en Creta (Tito 1:5) y probablemente en Nicópolis de Acaya (vea Tito 3:12). Lo más lógico era que al pasar siguiera luego hacia arriba, hacia al norte, ya fuera por tierra o por el Mar Adriático, hasta llegar a Dalmacia de Ilírico. Esto fue lo que acertadamente observó Hendriksen en relación a Tito:

 

Toda vez que estuvo alejado de Pablo, fue porque en alguna misión andaba, nunca se alejó mucho de la costa oriental del Mar Adriático ni de su límite sur, el Mar Jónico. Fue por su capacidad, valentía y consagración, que supo cómo manejar a los conflictivos corintios, a los mentirosos cretenses, y a los dálmatas cuya reputación era la de ser agresivos.

 

   El personal y los planes de Pablo incluían a tres hombres más: Lucas, Marcos y Tíquico (4:11-12). El discípulo que quedaba al lado de Pablo era Lucas (4:11). La siguiente fue la reseña que hizo William Hendriksen sobre la relación de Lucas con Pablo, y sobre las características que tenían en común:

El autor del tercer evangelio era un hombre extraordinario. Era el “médico amado” (Col. 4:14), siempre leal a Pablo, al evangelio, al Señor. Había sido, a menudo, el compañero de viaje de Pablo, tal como lo indican aquellas partes de Hechos, que se narran en la primera persona del plural (16:10-17; 20:6-16; 21; 27; 28). Había estado con Pablo en el segundo viaje misionero de éste, en Troas y en Filipos. Es evidente que fue dejado en este último lugar (Hechos 16:17-19). Al final del tercer viaje parece que nuevamente se le unió a Pablo en Filipos (Hechos 20:6), al cual acompañó hasta Jerusalén. Allí dejamos de verlo por un tiempo. Pero repentinamente reaparece, pues es parte del grupo de compañeros de Pablo que anduvieron con él en el peligroso y prolongado viaje por mar desde Palestina hasta Roma (Hechos 27). Se queda al lado del apóstol durante el primero

y segundo encarcelamientos en prisiones romanas (Col. 4:14; Filemón 24; 2ª  Tim. 4:11). Pablo necesitaba a un doctor ya un amigo. Lucas era ambas cosas...Lucas y Pablo tenían mucho en común.

Ambos eran hombres educados y cultos. Ambos tenían un gran corazón, amplitud de espíritu, compasión. Por encima de todo, ambos eran creyentes y misioneros.

   El discípulo, cuya presencia deseaba Pablo, era Marcos. Esto fue lo que Pablo dijo de él: “... me es útil para el ministerio” (4:11). He aquí una de las historias de “crecimiento personal” del Nuevo Testamento. Son tres las distintas etapas que comprende este caso:

 

   Etapa uno: Marcos da motivo para que surja un serio desacuerdo entre Pablo y Bernabé, al no haber ido con éstos a la obra (vea Hechos 15:36-41). En esta etapa Marcos fue la causa de una acalorada disputa entre estos dos grandes obreros. Pablo era muy dinámico para trabajar y actuar. Bernabé, en cambio, era del tipo de personalidad que iba más allá de lo que se le pedía, cargando con los problemas de otros (vea Mateo 5.41; Hechos 4:36-37; 9:23-30). El dinamismo de Pablo le impidió a éste aceptar el hecho de que Marcos, por la razón que fuera, decidiera no ir con ellos a la obra.

 

   Etapa dos: A Marcos se le mira como el hermano a cuyo favor se añade una frase entre paréntesis, la cual tiene como fin despejar cualquier duda que hubiera por parte de hermanos que le podían hacer señalamientos y cortarlo de comunión (quizás por haber escuchado que Pablo no quería trabajar con él). Pablo le puso cierta fuerza a la breve expresión que añadió, cuando escribió, refiriéndose a Marcos, lo siguiente: “acerca del cual habéis recibido mandamientos; si fuere a vosotros, recibidle” (Colosenses 4:10; énfasis nuestro). Cualquiera que fuera la opinión de Pablo sobre Marcos en la etapa uno, en la etapa dos se evidencia que ella no constituyó una razón para retirarle la comunión a éste.

 

   Recuerde esto cuando a sus oídos lleguen rumores sobre algún hermano o hermana, y no se suministran hechos probados para sustentarlos. ¡Hay quienes han sido separados de la hermandad o del servicio, por causa de rumores no sustentados, en los cuales es evidente el prejuicio de los que los esparcen! Pablo fue enfático en sus comentarios pues quería estar seguro de que los hermanos no fueran a hablar mal ni a maltratar a Marcos.

 

   Etapa tres: Pablo, ya maduro, desea trabajar con Marcos, el mismo que causara el desacuerdo entre él y aquel gran colaborador suyo, Bernabé. Las personas cambian. No está claro si fue Pablo o Marcos el que cambió (tal vez los dos cambiaron), sin embargo hay una gran lección aquí. A veces es necesario reconsiderar nuestras decisiones, y debemos abrir la puerta a la posibilidad de que otros también reconsideren las suyas. Lo que resalta es el hecho de que Pablo quisiera trabajar con Marcos, pues había llegado a creer que Marcos le era “útil” (4:11). Es grandioso que —con el paso del tiempo, el estudio de la verdad y el crecimiento espiritual— los hermanos que hayan tenido diferencias entre ellos, sean capaces de construir la clase de unidad que se desea.

 

 

   Tíquico, al que se le conocía por su disposición y seriedad, fue el discípulo que Pablo envió a Efeso (4:12). Es probable que Pablo estuviera enviando a Tíquico a reemplazar a Timoteo en el área de Efeso (vea 1ª  Timoteo 1:3), con el fin de que éste pudiera apresurarse a venir a estar con Pablo. Este trío de siervos ya habían trabajado juntos anteriormente (vea Hechos 20:1-6).

 

   Todas las descripciones que en la Biblia se hacen de la persona de Tíquico indican que éste iba a ser un buen reemplazo de Timoteo: 1) Se confió en él lo suficiente como para que hiciera entrega de mensajes de Pablo (Efesios 6:21—22; Colosenses 4:7,16).  2) Era un ministro fiel y amado. 3) Era de fiar como para dar un informe: fue capaz de hacerles saber “todo” sobre los asuntos de Pablo a los efesios (Efesios 6:21-22). 4) Podía consolar los corazones (Efesios 6:22). Reúna todas estas cualidades en un solo hombre, e imagínese a cudntas necesidades de la congregación podría ese siervo prestarles atención. Si Timoteo atendía al ruego que Pablo le hacía en la segunda epístola, él no hubiera tenido que preocuparse por alguien que llenara las necesidades de los hermanos de Efeso. ¡Tíquico era de fiar y estaba dispuesto a ir a trabajar! Después de todo, Tíquico ya había estado en Efeso anteriormente (Efeso 6:21-22).

El ruego de Pablo tiene que ver en parte con algunas de sus pertenencias personales (4:13). El anhelo genuino de Pablo se evidencia en la palabra “trae”. Se trata de una petición mediante la cual el apóstol ruega por que le traigan un capote y unos libros, y especialmente unos pergaminos. Las siguientes palabras de Barclay ayudan a comprender mejor lo que Pablo estaba pidiendo:

 

Él quiere los libros;... y bien puede ser que estos libros contenían las versiones más antiguas de los evangelios. Él quería los pergaminos. Los pergaminos podían ser una de dos cosas. Podrían ser los documentos legales que Pablo necesitaba, especialmente su certificado de ciudadanía romana. Lo más probable es que fueran copias de las Escrituras Hebreas, del Antiguo Testamento, pues los hebreos escribieron los rollos de sus libros sagrados sobre pergaminos hechos de pieles de animales. Eran las palabras de Jesús y la palabra de Dios lo que Pablo quería por encima de todo, en aquellos momentos, en los cuales se encontraba preso aguardando la muerte.

 

   Esta pudo haber sido tan sólo una petición de Pablo, pero ¿habrá quien ponga en duda que, de haber hecho el viaje, Timoteo haya encontrado espacio para todas las cosas que Pablo pedía?

 

LA CONFIANZA CRECE CUANDO UNO SE ENCUENTRA EN MEDIO DE LAS CRISIS DE LA VIDA (vv. 14—18)

   Aunque en esta porción abundan las alusiones personales (aparecen doce de éstas: “te”, “me”, “tú”, “nuestras”, “mi”, “mí”, “fui”), en ella se dejan oír ruegos por que se mantenga la perseverancia en las cosas de Dios, ruegos que se basan en la experiencia personal de Pablo, cuando éste atravesó momentos difíciles. Es como si Pablo estuviera diciendo: “Timoteo, déjame decirte cómo manejar las penalidades, pues tengo experiencia delante de Dios y entre los hombres, la cual he obtenido durante mis tribulaciones”. ¡Pablo le dio a Timoteo tres directrices inspiradas para los momentos críticos!.

 

1)   “Cuando los hombres te hagan daño, ponlos en las manos de Dios” (vea 4:14-15). Este consejo se basó en experiencias que Pablo tuvo con Alejandro el calderero. Esta persona le había “causado4° muchos males” a Pablo. Alejandro echó mano de los argumentos (“se ha opuesto a nuestras palabras”) y de las acciones (“me ha causado muchos males”). Si tomamos en cuenta el hecho de que Pablo le añadiera el calificativo “muchos” a la palabra “males”, podemos entonces entender por qué mencionó a este Alejandro en particular.

 

   No importa cuán injusto haya sido el trato del que fuera objeto Pablo, éste siempre demostró, incluso “estando bajo el fuego” de los ataques, la manera como se debe responder a éstos, cuando se afronta un trato tan injusto (vea Hechos 23:1-5; 16:35-40).

 

En lugar de vengarse él mismo de Alejandro, Pablo le deja totalmente al Señor, lo que concierne a la retribución (cfr. Deuteronomio 3235; cfr. Romanos 12:17-19; 1ª  Pedro 2:23). De allí que él inmediatamente añadiera: el Señor le pague (la lectura más exacta) conforme a sus hechos. Esta no es una capitulación pasiva con el fin de dejar que el mal prevalezca. ¡Se trata de dejar que el juicio lo haga un juez superior y de mayor fiabilidad que la de los jueces que la tierra ofrece! Cuando Cristo regrese a juzgar, él no olvidará lo que Alejandro hizo, sino que le dará su merecido (el mismo verbo que se usa en el versículo 8, donde se usa en sentido favorable). Note lo que dice Sal. 62:12; Pr. 24:12; Mt. 25:31-46; Jn. 5:28 y siguientes; Ro. 2:6; 2ª  Co. 11:15; Ap. 2:23; 20:13.

 

2)   “Cuando todos te abandonen sé como Jesús” (vea 4:16; Lucas 23:34; Hechos 7:59-60). Pablo trajo a la memoria una defensa anterior, cuando ninguno tomó su parte en ella (vea 2ª  Timoteo 1:15). No debe sorprender que personas como Onesíforo (1:16) y Lucas (4:11) significaran tanto para Pablo. Pablo creía que Timoteo era ese tipo de amigo y colaborador, y deseaba éste viniera rápidamente a su lado.

 

   Pablo debió haber tenido una enriquecedora tranquilidad de espíritu, viniera Timoteo a tiempo o no. ¡Es hermoso contemplar su espíritu (“no les sea tomado en cuenta”; 4:16) cuando sufría tal trato! El podía prevalecer en contra de los hombres porque su fe se remontaba para tomar del pasado y del futuro y así darle fortaleza en la crisis por la que estaba pasando en aquel momento. No entienda mal esta verdad. Cuando usted pueda perdonar, incluso, al enemigo que podría hacerle daño, tal como Jesús y Esteban lo hicieron, usted habrá vencido el arma más fuerte del enemigo, con un espíritu divino que le asegurará la victoria delante de Dios y de los hombres (vea Marcos 15:39).

 

3)   “Cuando los hombres te abandonan, confía en el Señor, el cual estará a tu lado, tal como estuvo al lado mío” (vea 4:17-18). Pablo quería que Timoteo notara cuál debía ser su comportamiento en cuanto a la predicación en momentos como los que Pablo estaba atravesando:

 

   “Predica a fondo”. Esto fue lo que Pablo dijo: “Pero el Señor estuvo a mi lado, y me dio fuerzas” (4:17). El reconocía que su fortaleza provenía de la presencia (Mateo 28.20) y poder del Señor (Filipenses 4:13; Efesios 3:20-21). Son maravillosos los resultados que se obtienen después de que los cristianos son fortalecidos por el Señor.

 

   El versículo 17, continúa con estas palabras: “... para que por mí fuese cumplida la predicación...”. Pablo estaba afirmando que él había hecho exactamente lo que le había pedido anteriormente a Timoteo que hiciera (4.5). Había cumplido su ministerio. La misma palabra griega, de la cual se deriva “cumplir” es la que se usa en el versículo 5 (pleroforeso) y el versículo 17 (pleroforete).

 

   “Predica de modo que todos oigan —y oigan aquellos a quienes fuiste enviado” (vea Hechos 9:15-16; 22:14-15; 26:16-18,22-23; 19:10; Romanos

15:18-21; Colosenses 1:23; Marcos 16:15-16). Esto fue lo que dijo: “…que todos los gentiles oyesen”.

 

   “Predica de modo que puedas ser librado”.

 


Pablo afirmó que él fue “librado”.

                                                                        Nuestra liberación

“de la boca del león (y. 17)

El Señor                                                     “de toda obra mala” (y. 18)

nos

librará

                                                                “para su reino celestial” (y. 18)

 

 

Fue con estas palabras que concluyó Pablo: “... A él sea gloria por los siglos de los siglos. Amén”.

   ¡Lo que Judas nos apremió a hacer en el versículo 23, de su epístola, en el sentido de arrebatar a algunos del fuego, es lo mismo que el Señor había hecho por Pablo! ¡El Señor cuida de los suyos, y Pablo quería que nosotros supiéramos esto a través de sus propios momentos de crisis!

 

COMENTARIOS FINALES (vv. 19-22)

   Hemos llegado a aquella parte de la carta que no tiene demandas ni declaraciones doctrinales, las cuales a menudo pasamos por alto cuando estudiamos, creyendo que en estos versículos no hay lecciones que podamos aprender. Es obvio que para Dios debieron haber tenido valor estas palabras, de lo contrario no hubiera hecho que su Espíritu las incluyera en su pacto. Los comentarios finales se refieren a varias personas y a los deseos personales de Pablo.

 

   Echémosle una mirada a las personas que Pablo menciona en los versículos del 19 al 20:

 

   Prisca y Aquila eran dos personas queridas para Pablo, con las cuales había trabajado anteriormente (Hechos 18:2, 18, 26; Romanos 16:3; 1ª  Corintios 16:19). Pablo había vivido y trabajado con ellos, y los amaba. Después de todo, ellos habían arriesgado sus vidas por él (Romanos 16:3-4).

 

   Onesíforo era otro a quien Pablo apreciaba. Este había buscado a Pablo y lo “confortó” durante su encarcelamiento en Roma, y había prestado valiosos servicios allí y también en Éfeso.

 

   Erasto había viajado con Timoteo (Hechos 19:22). Pablo sabía que Timoteo iba a querer saber dónde era que Erasto estaba trabajando. Fue gracias a la consideración de Pablo que pudimos saber que Erasto estaba en Corinto (4:20). Este pequeño gesto ilustra que a través de la comunicación, podemos ayudar a edificar y a alentar a otros.

 

   Trófimo también había viajado con Timoteo y con Pablo (Hechos 20:4-5), y sin querer le había causado ciertos contratiempos a Pablo, en Éfeso (Hechos 21:29). A raíz de su enfermedad, tuvo que detenerse (de viajar con Pablo) en Mileto. Esto explicaría por qué Trófimo no estaba enviando saludos desde Roma.

 

   Puede que los misioneros del Señor se enfermen mientras anden en una misión (vea 2ª  Reyes 13:14; 20:1; Gálatas 4:13; Filipenses 2:25-27; 1ª  Timoteo 5:23), pero ello no debe ser causa para que, por el temor, se cancele la misión o encomienda del Señor. El estará con nosotros y podrá librarnos “de toda obra mala” (4:18). ¡El está siempre con nosotros (Mateo 28:20) y esto es razón para que podamos y debamos estar siempre dispuestos a salir por su causa!

   Timoteo debió haber sabido quién era Eubulo, en cambio nosotros sólo contamos con lo que dice este versículo sobre él.

 

   Según la leyenda, Prudente era un senador romano, el cual fue convertido por Pedro!

 

   Según la tradición no inspirada, Lino llegó a ser después un obispo de Roma,  pero muchos dudan de que esto fuera así. Por supuesto que no hay pruebas de que en algún momento llegara a ser uno de los “Papas” del catolicismo, aunque su nombre aparece en la lista de éstos.

 

   De Claudia se dice que era la madre de Lino.48 Son tres los deseos que Pablo le expresa personalmente a Timoteo en este momento de su vida.

1.   “Procura venir antes del invierno” (4:21). Pablo ya había tenido la experiencia de navegar entre los meses de octubre y abril (vea Hechos 27), por lo tanto él tenía conocimiento de que hacerlo así podía ser extremadamente peligroso. Muchos no lo intentaban. Las actividades de navegación cesaban durante esos meses. Pablo sabía que una demora podría significar que él no viera más el rostro de Timoteo en esta vida (vea 1:3-4). También, como el invierno ya estaba cerca, Pablo sabía que el capote le podía ser de gran utilidad (4:13).

 

   ¡Son muchos los sermones que se han predicado bajo el título “Ven antes del invierno”, en los que se exhorta a las personas a no esperar demasiado para ir a saludar a un ser querido, para enmendar un error, para enviar un regalo, para ayudar a alguien en necesidad, para devolver un favor, para perdonar a alguien, para buscar un alma perdida, para declararle el amor que hay en su corazón a alguien o para hacer alguna otra obra que deba hacerse! ¡Esperar a mañana puede ser demasiado tarde!

 

   Cuando leemos esto ¿no se nos despierta a todos una esperanza llena de ternura, de que Timoteo no se demorara? ¡Nos gustaría creer que, en efecto, llegó a Pablo y cumplió con las peticiones de éste —antes del invierno!

 

2.   “El Señor Jesucristo esté con tu espíritu...” (4:22; vea 1:7). En otras palabras, esto es lo que Pablo le estaba diciendo a Timoteo: “Si alguna vez te obligaste a pensar como el Señor, hazlo por las palabras y propósitos que incluyo en este discurso de despedida!”.

 

3.   “La gracia sea [contigo]”. El sabía que esa gracia iba a ser suficiente para él y para Timoteo, de modo que cuando fueran débiles, pudieran ser fuertes (Efesios 6:10-13).

 

EN RESUMEN

   Así es como termina esta importante epístola, saturada de sentimiento, llena de ruegos personales, y entretejida con mandamientos a creer y a ser fieles. Esto fue lo que Albert Barnes aseveró al respecto:

 

Puede pensarse que son los consejos del más eminente de los apóstoles, ya moribundo, para uno que acababa de entrar a la vida ministerial. Deberíamos leerla con el mismo interés que leemos las últimas palabras de los grandes y de los buenos... Sentimos que, como el tiempo que le quedaba para expresar sus deseos era corto, él escogería temas que consideraba favoritos e importantes. No hay posición más interesante en la que podamos estar, que la de sentarnos a los pies de un hombre así, para escuchar sus consejos de despedida. Esta epístola es inestimable para un evangelista joven; y para todo cristiano no deja de ser interesante escuchar las últimas palabras del gran apóstol de los gentiles, y reflexionar sobre su último testimonio escrito a favor de aquella religión, a cuya [proclamación] le había dedicado sus talentos y su vida.

 

   De allí que lo importante aquí no sea solamente lo que se escribió, sino aquél que lo escribió. No es de extrañar que nos dijera que lo imitáramos, así como él imitaba a Cristo (2ª  Corintios 11:1). ¡Así como Jesús hizo resplandecer con gloria el árido Gólgota, así también Pablo convirtió una oscura prisión de Roma en una celda de celebración para la confianza, la valentía, y la conquista!

 

   Con un corazón santo y con un mensaje inspirado para los cristianos, Pablo escribió estas palabras de despedida para Timoteo, pidiéndole que se llenara de valiente firmeza en medio de las tribulaciones y pruebas que son propias de la vida piadosa. ¡Su grandiosa vida eclipsó lo escrito, haciendo que cada línea resalte con un ejemplo resonante!. Fin.