El cuidado de la iglesia: Un resumen

(3.14-15)

(Lección 9)

 

COMO CONDUCIRNOS

   El propósito que tuvo Pablo, al escribirle a Timoteo, fue que cada miembro de la iglesia supiera "cómo [debía conducirse]".63 El aprendizaje de una conducta apropiada conlleva un "trastorno" y un "derribar" del comportamiento anterior. Hay expresiones que son más comunes, de las cuales "hacer ajustes" y "ponerse en cintura" podrían ser ejemplos. Las personas cambian al entrar a Cristo, llegan a ser nuevas criaturas (2ª  Corintios 5:17). Si no ocurre un "trastorno" ni se da una manifestación de fortaleza y valentía, si no se desarrolla la pureza y la santidad que sólo emergen por el crecimiento en la gracia y el conocimiento de Dios, no se desarrollarán grandes ancianos y diáconos en Cristo (2ª  Pedro 3:18; 2ª  Timoteo 1:7, 2:1).

 

CÓMO DEBE VERSE LA IGLESIA (v. 15b)

El enfoque en nuestro comportamiento se amplía mediante el énfasis en el sentido de que hemos de ser "la iglesia del Dios viviente". ¡Un Dios viviente no engendra hijos ni descendientes lánguidos y decaídos! Nuestra relación con el Dios viviente es la clave a un comportamiento nuestro, dentro de los patrones de conducta correctos (Mateo 5:48; Filipenses 2:22; 1ª  Juan 3:1-3). La forma como nos comportemos siendo la iglesia de Cristo puede depender de la forma como veamos ésta.

Columna de la verdad

No hay duda de que a Timoteo le fue fácil entender la figura de lenguaje en el sentido de que los cristianos (la iglesia) son la columna de la verdad. Hay pasajes tales como Apocalipsis 19:6-8; Mateo 5:16; 2ª  Timoteo 2:19; 1ª  Timoteo 6:20; y Tito 2:10-14, los cuales identifican la forma como el pueblo de Dios puede adornar la doctrina, o la verdad (es decir, "[hacer] atractiva la enseñanza acerca de Dios nuestro Salvador"; Tito 2:10; NVI).

 

   La posibilidad de hacer lo anterior siendo pilares, es algo que le vendría bien al escenario en el que se encontraba Timoteo, cuando éste recibió esta epístola. Esta carta le llegó a Timoteo cuando él se encontraba en Éfeso (1:3), el asiento del Templo de Artemisa, o Diana (Hechos 19.28). Esto es lo que Barclay dijo acerca de tal templo:

Ese templo fue una de las siete maravillas del mundo. Una de las características principales de ese templo, eran sus columnas. Había en él ciento veintisiete columnas, siendo cada una de ellas un regalo dado por un rey. Todas estaban hechas de mármol/ y algunas estaban tachonadas de perlas y bañadas en oro. La gente de Éfeso conocía perfectamente cuan hermosa podía ser una columna. Bien puede ser que la idea detrás del uso de la palabra columna aquí, no sea tanto la de soportela cual está contenida en la palabra baluarte sino la de despliegue. A menudo la estatua de un hombre famoso está engastada al tope de una columna con el fin de que destaque por encima de todas las cosas ordinarias, y pueda ser vista con claridad, aun desde la distancia. La idea aquí es que la iglesia ha de sostener la verdad de tal modo que todos los hombres puedan verla. El deber de la iglesia es desplegar y demostrar la verdad.

 

Baluarte de la verdad

La idea de ser una "columna" exige que la iglesia adorne la doctrina, la frase que sigue exige que la iglesia defienda la doctrina mediante el ser "baluarte de la verdad". Puede ser que esta palabra presente más claramente la responsabilidad que se le encarga a los miembros. Los cristianos tienen la responsabilidad de guardar la verdad (1ª  Timoteo 6:20-21; 2ª  Timoteo 1:14). El guardarla no es porque se tenga temor de que la verdad no pueda perma­necer ni de que vaya a ser destruida (vea Mateo 24:35), sino porque se tiene la preocupación de que los falsos profetas y maestros la empleen mal (vea  Timoteo 3:2-13; Romanos 16:17-18; 2ª  Pedro 2:1-3). Si un banco es asaltado, ¿acaso esperamos que el ladrón destruya el dinero? ¿No nos preocupa, más bien, el uso que hará del mismo? Los cristianos no debemos tener temor de que los hombres o el diablo puedan destruir la verdad; más bien, hemos de guardarla del abuso o del mal uso del que pueda ser objeto. La preciosa verdad de Dios deber ser guardada pura, con el fin de que la posteridad la oiga y la crea.

 

Puesto que el Señor ha puesto su tesoro en vasos de barro (2ª  Corintios 4:1-7), debemos guardarlo (2ª  Timoteo 1:13-14), protegiéndolo de los ignorantes e inconstantes que torcerían las Escrituras para su propia destrucción y la de aquellos que los oigan (2ª  Pedro 3:16-18; Romanos 16:17-18).

 

De la misma forma como Cristo es el fundamento sobre el cual la iglesia se edifica (1ª  Corintios 3:10-11), los miembros de ésta son pilares y baluarte. Hemos de demostrar lo que es correcto y desplegar una razón para que todos los hombres crean y obedezcan la verdad (Efesios 3:1-12; especialmente vv.8-10).