El patrón para hombres y mujeres

(v. 8)

 

 (Lección  6 )

EL COMPORTAMIENTO DE LOS HOMBRES

 

   La importancia de la oración continúa siendo algo en lo que se hace énfasis en este contexto Pablo quería que los hombres   oraran ("en todo lugar"; 2:8). Sin duda que el propósito de Pablo, al escribir, no fue el de prohibirle a las mujeres el que éstas oraran en ciertos lugares, sino el de alentar a los hombres a estar preparados para orar en cualquier lugar.  Han sido interesantes las discusiones que han tenido lugar, acerca de orar en un servicio comunitario, cuando un líder religioso de algún otro grupo está presente. ¿Puede uno ir al culto de algún otro grupo religioso y aceptar la invitación para "dirigir en la oración"?.  Lo que uno diga en la oración y la forma como lo diga, puede que siempre tengamos necesidad de comprobarlo a la luz de la verdad y la sabiduría de lo alto, y debemos tener el cuidado de que nuestra influencia no promueva sistemas falsos ni el error; pero Pablo dejó en claro esta cuestión cuando expresó un deseo guiado por el Espíritu, de que los hombres oren en todo lugar.

 

Pablo oró en la cárcel, donde había criminales endurecidos escuchando (Hechos 16:24-25). Debemos orar por los que nos persiguen (Mateo 5:44). Debemos orar unos por otros (Santiago 5:16-18). Debemos dar gracias siempre por todas las cosas (Efesios 5:20). Debemos orar "sin cesar" (1ª  Tesalonicenses 5:17). Por lo tanto, ¡no es de extrañar que Pablo deseara que los hombres oren en todo lugar!

 

La principal preocupación de Pablo era el carácter y conducta de los hombres que oraran. Pablo pidió que los hombres levantaran "manos santas". Los judíos, a menudos, oraban adoptando esta postura. La condición es lo que Dios quiere "manos santas".

 

Un hombre con "manos santas"   tendría conciencia de Dios (al igual que José) en cualquier lugar donde pudiera estar (Génesis 39:9; Salmos 18:20-24; Job 1:1, 8; 2:3, Salmos 33:1; Proverbios 11:3, 6, 11, 20). Pablo no estaba haciendo más énfasis en cierta postura para la oración, que el que hizo en el ósculo o beso, como forma de saludarse unos a otros en Romanos 16:16. ¡Más bien, su énfasis estaba en que nuestras oraciones, o saludos, y nuestras vidas, fueran santas!

 

Aunque la oración ha de hacerse con "manos santas", hay dos cosas "sin" las cuales debe hacerse. En primer lugar, debe hacerse "sin ira".   Después de hablar acerca de "manos santas". Pablo usó en esta advertencia, una palabra que se refiere al "extender la mano". ¡Mantener las manos bajo control es crucial en cualquier situación, especial­mente cuando las presiones y las pasiones se encuentran! En segundo lugar, nuestras oraciones deben hacerse "sin... contienda". Los cristianos no deben instigar pleitos. Ya habrá problemas suficientes que nos desafíen en los recovecos del reino sin que nosotros añadamos innecesarias disputas (Mateo 22:15-22,46; Lucas 23:39-40; Juan 8:1-6).

 

Muchos desvelos y lágrimas podrían evitarse, si los hermanos pusieran en práctica las exhortaciones de Pablo, tal como se dan aquí y en Romanos 14.16-19.

EL COMPORTAMIENTO DE LAS MUJERES (vv. 9-10)

Después, Pablo dio directrices específicamente para las mujeres. Todas las mujeresno solamente las que están en Cristo se beneficiarían si atendieran a las instrucciones que Pablo le dio a Timoteo para que éste compartiera con el bello sexo. Estas cualidades marcarían a las mujeres de un modo que las distinguiría en vestido y en conducta, en un mundo de vida alegre y pasiones incontroladas.

 

Este pasaje, el cual da en qué pensar, se refiere al atuendo de las mujeres, sus actitudes, sus actividades y su relación con los hombres. Todo esto es llevado a un clímax con un glorioso tributo a las mujeres, en el que se identifica la forma como éstas pueden ser salvas.

Su atuendo

El señor quiere que las mujeres "se atavíen" (en otras versiones se lee "se adornen") apropiadamente. Esta simple aseveración contiene cuatro lecciones:

 

1)   El propósito de Dios ha sido que la belleza y atractivo de las mujeres reciba cuidado y atención.

2)   La belleza y el atractivomoral y espiritualhan de ser identificables en parte, por medio del vestido de las mujeres.

3)   Las mujeres han de ataviarseen otras palabras, han de estar listas, preparadas Esto descarta cualquier despliegue de si mismas en el que aparezcan desaliñadas, sin arreglarse, indiferentes a su propio cuidado.

4)   Las mujeres han de elegir vestimentas modestas, bien arregladas, respetuosas y honrosas. Este contexto identifica los abusos que se cometían en los tiempos de Pablo v Timoteo, como "peinado ostentoso, oro, perlas, vestidos costosos" (en otras versiones se lee cabello trenzado" en lugar de "peinado ostentoso”.  

 

Es obvio que estas aseveraciones acerca del atavío de las mujeres son cuestiones relativas, las cuales varían de una era a otra, como también de una cultura a otra. Al comienzo. Adán y Eva no usaban ropa alguna para ataviarse y no se aver­gonzaban (Génesis 2: 25) Dios los hizo así, y era bueno (Génesis 1:26-27,31) Después de la rebelón de ellos. Dios les hizo túnicas y los vistió, lo cual fue entonces bueno (Génesis 3:21)

 

     En los tiempos de Pablo había algo a lo que se le podía llamar "vestimenta modesta", y lo mismo ha existido en todas las eras Toda mujer que procura agradar a Dios debe cerciorarse de que se adorna.

   

     Deben evitarse los extremos de exceso y de escasez.   El exceso de oro de perlas, y de vestidos costosos no encaja en una mujer que profese "la piedad"  El vestido muy escaso, o el vestido tan ajustado que aliente a los hombres a mirar a la mujer con lascivia, no puede cumplir con el estándar de "decoro" y "pudor" (vea Mateo 5:27-28). A las damas les decimos. No es solamente su vestido o atuendo, lo que Pablo ha regulado o mandado aquí, sino también su actitud a la hora de llevarlo puesto.

La actitud de ella

La verdadera clave para que las mujeres lleven puesto el atuendo correcto es que ellas se vistan con las cualidades internas del "pudor y [la] modestia" (2: 9)

 

La cualidad que se necesita para mantener el estándar bíblico que Pablo ha dado es el "pudor". Esta palabra lleva dentro de sí misma el poder para refrenar En este contexto, se exige que a una hermana le importe el vestido ¡A Dios le importa!.  No sería una cuestión de la que se pueda despreocupar, ni de la que no haya que reflexionar, ni sin importancia, para la hermana que tenga sobriedad.  A las que no les preocupa esto, a menudo han abierto la puerta a la corrupción y al dolor para sí mismas.  La dama joven (o mayor) que diga “¡A nadie debe importarle lo que yo vista!”, ¡se ha olvidado del Señor!

 

   ¡Cuán enriquecedora y recompensante es la cualidad interna de la "modestia".   He aquí, entonces, el terreno de prueba interno para una hermana cristiana Ella puede evitar lo vergonzoso refrenándose con el vestido (vea Samuel 11:2). Esta instrucción demanda que una hermana sea consciente de la pureza y que se eduque en cuanto a lo que es atuendo modesto en su cultura La actitud correcta hará que ella ponga en práctica la genuina cautela, en lo que se refiere a cualquier vestido que deshonre a su persona.

 

Estas dos cualidades, el pudor y la modestia, constituyen la verdadera clave para determinar el atuendo apropiado Los evangelistas que deseen ayudarles a las mujeres en este aspecto, se cercioraran de que estos dos rasgos del carácter sean enseñados a cada dama cristiana, y desarrollados dentro de ella.  Entonces el atuendo será algo que se escoja naturalmente, con el fin de proyectar una imagen de respetabilidad y honorabilidad

Su comportamiento

Que el verdadero atractivo de la mujer sean las "buenas obras" (2:10, Efesios 2:10) En Timoteo 5:9-10, Pablo dio información adicional acerca de qué es lo que constituyen buenas obras para las hermanas en Cristo. Había muchas maneras como las mujeres piadosas servían y debían servir (vea Hechos 5:12-16; 9:36-41, Romanos 16:1-5, Filipenses 4:2-3). Los hombres se sienten frecuentemente atraídos al instante por la belleza femenina, pero el hombre siempre ha hallado un atractivo perdu­rable en la buena vida y obras de una "ayuda idónea" diseñada por Dios (Génesis 2:20)

LA SUJECIÓN DE LAS MUJERES (vv. 11-14)

Cuando consideramos el comportamiento de la mujer en relación con el hombre, hallamos otro caso, en el cual la sujeción conduce a la exaltación (vea Efesios 5:22,1ª  Pedro 3:1-6, Mateo 20:26-28). Pablo presentó una meta y una guía en los versículos del 11 al 14.

 

La meta es que "La mujer aprenda". Notemos cuidadosamente la naturaleza progresiva de las palabras de Pablo. El quería que las mujeres aprendieran, que avanzaran, que estuvieran in­formadas El cristianismo, como sistema que es, ha elevado y protegido a las mujeres en toda era y cultura a las que influencia, encabezando el avance de estasno mediante estándares humanistas, sino mediante el progreso moral, ético y académico.

 

La guía para este aprendizaje es que ella lo haga "en silencio, con toda sujeción" (2:11). Combinados, estos dos conceptos muestran que Pablo procuraba proteger a las mujeres de una atmósfera en la que hubiera murmuración, de una atmósfera que fuera reaccionaria y de debate.  El aprender o el estar en sujeción en tal tipo de atmósfera, es a duras penas posible.  Por lo tanto, cuando las personas están inclinadas a expresar ideas con cierta fuerza verbal o a dar respuestas reaccionarias, una mujer descubrirá mayor poder, dignidad y paz mental, si procura desempeñar un papel de sujeción y silencio (Vea Romanos 12:20-21).  Una mujer escandalosa, alborotadora, no puede enseñar ni aprender eficazmente.

 

Es importante que entendamos por qué Pablo dio como parte de la guía para la mujer, la virtud de la "sumisión" o "sujeción". Esto no le rebaja a segunda categoría el valor o persona a nadie.  ¿Acaso menospreciamos a Jesús porque él se sujetó a los hombres y por ellos? (Vea Mateo 20:26-28, Juan 13:2-17).

 

La mujer ha de estar en sujeción:

1)   A los hombres (1ª  Corintios 11:3),

2)   A su esposo (Efesios 5: 22, 1ª  Pedro 3:1-6), y

3)   En la iglesia (1ª  Corintios 14:34-35).  En este último caso, evitemos los extremos.  La clave, en todas estas relaciones, es que la mujer esté en sujeción Note la construcción "no/sino", con la cual Pablo calificó su aseveración en Corintios 14: 34-35

“...vuestras mujeres callen en las congregaciones, porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como también la ley lo dice Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus mandos, porque es indecoroso que una mujer hable en la congregación” (Énfasis nuestro)

 

   ¿Enseña este pasaje que una mujer debe estar en silencio en la iglesia todo el tiempo?.  Si es absoluto que ella no puede hablar, sino estar en silencio, entonces ¿cómo puede cantar?. El canto se define claramente como "[hablar] entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales" (Efesios 5:19).  Si siempre fuera "indecoroso que una mujer hable en la congregaclón (1ª  Corintios 14:35), entonces sería indecoroso que ella cante.

 

Si se acepta que una mujer puede cantar du­rante los servicios de la iglesia porque ella está bajo sujeción (el principio que Pablo estaba enseñando en aquel contexto), ¿podrá ella hablar cuando confiesa su fe en Cristo, a la vez que está bajo sujeción, durante un servicio de la iglesia?.  ¿Podrá ella confesar sus pecados?.  ¿Podrá responder, por ejemplo, cuando alguien está dando los anuncios y éste pregunta cómo le está yendo a un miembro que esta enfermo (hablando ella con un espíritu de servicio y sumisión)?.  Si ocurriera alguna confusión respecto de la hora en que las damas tienen su clase bíblica, ¿podría el anciano que hace el anuncio al respecto, preguntarle a una hermana en la audiencia, cuál es la hora correcta de la clase, permitiéndole a tal hermana hablar en la asamblea (bajo sujeción)?

 

Las respuestas a estas preguntas ilustran que, en el contexto de   Corintios 14, el énfasis de Pablo en que la mujer callara o no se le permitiera hablar, se relaciona expresamente con un aspecto. Ella ha de estar en sujeción.  Es allí, y solamente allí, que las palabras "callen" y "no  hablar" se aplican.

 

Manteniendo siempre este espíritu de sujeción, Pablo añadió.  "Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio".  Pablo no estaba rebatiendo enseñanzas bíblicas, ni se estaba contradiciendo respecto de que las mujeres pudieran enseñar en ciertas formas y aspectos (vea Tito 2:3-5, Hechos 18:24-26, 21:9; Efesios 6:1; 1ª  Timoteo 5 14).  Las mujeres pueden enseñar, pero deben hacerlo observando una actitud de sujeción (evitando la actitud de "ejercer dominio")

 

La actitud de sujeción que han de observar las mujeres, es explicada por Pablo con dos eventos de la antigüedad:

1)   El orden de la creaciónel varón fue formado primero, y después Eva (Génesis 1,2),

2)   El orden de la rebelión en contra de Diosla mujer cayó primero (Génesis 3:6-16) Estos dos eventos son tan imposibles de objetar como lo es la desnudez de los dos al comienzo, la cual fue alterada posteriormente, cuando Dios los vistió, después de haber caído ellos El que nos conoce mejor de lo que nos conocemos a nosotros mismos, ha hallado que hay virtud y valor en hacer que las mujeres sirvan de este modo (Vea Juan 2:25; Lucas 12;2;  Apocalipsis 2:13;  Job 42:1-2)

UN HOMENAJE PARA LAS MUJERES (v. 15)

Esta fue la forma como Pablo se previno de los que le acusarían de tener prejuicio en contra de las mujeres.  Hizo énfasis en que fue a través de la singular manera como Dios diseñó a las mujeres, que un Salvador vino al mundo. Esto es lo que el versículo 15, dice acerca de la mujer.  "Pero se salvará engendrando hijos, si permanece en fe, amor y santificación, con modestia" De modo que es mediante el "[engendrar] hijos" que ellay toda la humanidad será salva

 

Tome nota de lo que este pasaje no enseña. Este pasaje no enseña que la capacidad de procrear sea esencial para la salvación. ¿Qué mensaje le transmitiría este pasaje a una mujer soltera, o a una mujer que se case y cuyo esposo sea incapaz de procrear?.  ¿Y qué de la mujer que, por causa de su condición física, no pueda tener hijos?.  ¿Y qué de la joven dama que muere antes de que pueda casarse?.  La salvación de una mujer no depende de su capacidad para dar a luz hijos

 

Tampoco depende la salvación de una madre, de la fidelidad de sus hijos, tal como algunos han inferido de la frase "si permaneciere en fe", refiriendo ésta a los hijos.  La alegación en el sentido de que la salvación de la mujer está determinada por la fidelidad de su progenie infringe muchos otros pasajes (por ejemplo Apocalipsis 20:11-13).  El padre es tan responsable como la madre, de que sus hijos sean fieles (vea Efesios 6:1-4)

 

Segunda de Corintios 5:10 y Romanos 14:12, demuestran que cada uno dará cuenta de si mismo o de si misma a Dios.  La fidelidad de un hijo no puede responder por un padre o una madre. En Mateo 10:35-37; en Lucas 12:51-53, se declara que algunos obedecerán y que otros no lo harán.  Si los padres no obedecieran, y sus hijos si,  ¿podrían tales padres ser salvos con base en la alegación de que sus hijos vivieron "en fe, amor y santificación, con modestia ?.  Por supuesto que no.

 

Por las anteriores razones, podemos ver que el pronombre de "permaneciere" no podría referirse a los hijos, tal como en algunas traducciones se consigna (en estas, el verbo "permaneciere" aparece en plural). Si alguien dijera que Pablo no se estaba refiriendo a la mujer porque el pronombre que usó para ésta fue "ella" (singular) y no "ellos" (plural), yo le respondería, con base en ese argumento, que tampoco se podría referir a la progenie, pues en la frase que Pablo uso y que dice "engendrando hijos", aunque la palabra "hijos" aparece en plu­ral, en realidad se trata de un singular.

 

Entonces, ¿a quién se refiere el pronombre "ellos"?.  El pronombre "ellos", del versículo 15 debe referirse a las mujeres en general, las cuales pueden ser salvas si permanecen "en fe, en amor y santificación, con modestia".  Pablo estaba, en esta parte de su escrito, resumiendo lo que había introducido en el versículo 9, donde usó el sujeto "mujeres" (plural).

 

¿Cómo se puede aplicar la frase "se salvará engendrando hijos"?. Esto podría ser difícil de re­sponder, si no fuera por el contexto Pablo introdujo a Eva para tratar el tema de la sujeción.  Continuó, haciendo notar que si la caída y vergüenza de Eva, en el jardín, fue causa de descrédito para la mujer, entonces la gloria y grandeza de la mujer se ven en María, la madre del Señor, para honra y reconoci­miento de ella.  Fue a través de su capacidad para engendrar "hijos"no el haber engendrado "un" hijo, sino la capacidad para engendrar "hijos"que el Redentor pudo nacer (Gálatas 4:4). Esto fue algo que el hombre, a quien la mujer le está sujeta, no podía lograr A través de la mujer fue que vino Cristo, el hijo, el que fuera enviado para servir como Salvador del mundo (1ª  Juan 4:14)

 

Por lo tanto, la salvación de las mujeres no depende de la capacidad de ellas para engendrar hijos, sino del hecho significativo de que un niño, Jesucristo, el Hijo de Dios, fue nacido de mujer, mediante el Espíritu Santo (Lucas 1:30-35, Mateo 1:18-23, Génesis 3:15, Gálatas 4:4).  Si el dejarse llevar por la tentación y el pecado fueron cosas que avergonzaron a la mujer, ahora el Salvador, nacido de mujer, es algo que le trae gloria a ella ¡Si la mujer fue la que introdujo el pecado a la humanidad, es necesario reconocer que también fue ella la que introdujo al Salvador!. 

 

Por lo tanto, la mujer, lo mismo que el hombre, debe poner su mirada en Cristo y su pacto En el hay salvación si ellos permanecen en estas virtudes:

1) "Fe"para la fortaleza y la segundad, Hebreos 11:1, Efesios 6:16,1ª

     Juan 5:4

2) "Amor" —para el servicio sacrificado, Juan 15:13,1ª  Juan 3:16-18,

3)   "Santificación"  para el servicio constante.

4)   "Modestia" (En algunas versiones se lee "sobriedad")para el dominio propio en el servicio

 

Una hermana que permanezca y sirva mediante este sublime estándar llevaría bien puesto el apelativo de "cristiana" (1ª  Pedro 4:14-16)

 

¡Cuán grande es el desafío que presenta el capítulo 2, sobre la vida que Dios desea que vivamos!. Nosotros, al igual que Timoteo, debemos mantener "la fe y buena conciencia" (1:19)  ¡Este capítulo comenzó con un llamado, lleno de oración, en el sentido de que reconozcamos que Dios desea que todas las personas sean salvas, y Pablo lo terminó con un conmovedor resumen acerca de la forma como todas las personas pueden ser salvas!.

 

El capítulo 3, despliega con hermosura el plan de Dios de suplirnos del liderazgo de hombres maduros.  ¡Necesitamos tal liderazgo para que nos ayude a vivir la vida que se nos pide que vivamos en el pacto eterno del Señor!.  Fin