La preeminencia de la oración

 

Una vida para ser vivida

 (1ª  Timoteo 2 )

 

Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador” (1ª  Timoteo 2:3)

 

Lección 4- “La preeminencia de la oración”

   La palabra de Dios, con su gran poder salvador, proyecta un estilo de vida, tanto para hombres, como para mujeres Si Dios tuvo el deseo de que el primero de los pecadores fuera salvo, y lo puso en el ministerio (1:12-16), entonces es natural que él quiera que todos sean salvos (2ª  Pedro 3:9) Los grandes y amplios planes de Dios exigen que los hombres oren (2:1-2), proveen un mediador y un mensaje (2:3-7) y presentan un estilo de vida lleno de desafíos, tanto para los hombres, como para las mujeres (2:8-15)

La preeminencia de la oración (2.1-2)

 

SE EXHORTA A LA ORACIÓN PARA TODO ASPECTO DE LA VIDA (v. 1 a)

    La comisión que Cristo nos diera, en el sentido de predicarle el evangelio a toda criatura (Marcos 16:15-16), siempre será demasiado grande para ser comprendida por mentes finitas Necesitamos de la ayuda de Dios Por lo tanto. Pablo exhortó a Timoteo y a nosotros, “ante todo” a orar.

    Cuando nos extendemos a todos los hombres, la oración se convierte en una necesidad preeminente La oración incluye vanos elementos, entre los que se incluyen las rogativas. Cuando nos sintamos confundidos acerca del camino a tomar, nos damos cuenta de nuestra necesidad de ayuda divina (2ª  Corintios 3:4-5, Mateo 7:7-8). Por lo tanto, hacemos “oraciones”. Nuestras rogativas son el resultado del deseo natural de hablar con Dios.  En esto es lo que, básicamente, consiste la oración.  Nuestro hablar con Dios puede incluir “peticiones(traducido como “intercesionesen otras versiones) La oración expresa dos cosas la necesidad real (un ruego) y la cooperación (el espíritu del que desea que prevalezca la voluntad de Dios, vea Mateo 26:39,42, Juan 5:30; 6:38) ¡Cuán glorioso privilegio es el poder colaborar con Dios e invocar su ayuda!

Es a un Rey al que te acercas,

Grandes sean las peticiones que traigas,

Pues su gracia y poder son tales,

Que Jamás nadie podrá pedir demasiado. 

 

    Las enormes posibilidades que se nos abren, a través de la oración, dan como resultado el que, naturalmente, nuestras oraciones incluyan las “acciones de gracias”.  ¡Cuan apropiada resulta la encomienda de Pablo, en el sentido de estar “dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo”, cuando consideramos la necesidad y el privilegio de laborar juntamente con Dios! (Efesios 5:20; énfasis nuestro).

ORACIONES POR TODOS LOS HOMBRES (vv.1 b-2 a)

    Vayamos donde vayamos, jamás hallaremos una persona por la cual no tengamos necesidad de orar. Las oraciones han de hacerse “por todos los hombres”.

    Debe dársele especial reconocimiento a los que nos gobiernan, cuando oramos “por los reyes y por todos los que están en eminencia” (2:2). Los cristianos pueden responder con gozo a esta exhortación sin importar dónde vivan, ni aquellos bajo cuyo gobierno vivan. Esto fue lo que William Barclay hizo notar:

Ellos pueden actuar así por causa del amplio rango de posibilidades que la oración nos provee. Si el gobernante es inicuo, ore por su salvación.  Si es demente, ore porque recobre la cordura. Si está lleno de lujuria ore por su pureza.  Si está enfermo, ore por su salud.  Si está bajo presión, ore porque tenga resistencia y dominio propio.  Si es bueno, ore porque sea constante y continúe así.  Esto fue lo que Tertuliano escribió “El cristiano no es enemigo de ningún hombre, mucho menos del Emperador, pues sabemos que, como éste ha sido puesto por Dios, es necesario que le ame, y le tenga reverencia, y le honre, y le desee su segundad, juntamente con la de todo el Imperio”.  

ORAR POR UNA ATMÓSFERA LIBRE DE TORMENTAS Y DE CONFLICTOS (v. 2b-c)

    Oramos para vivir quieta  y reposadamente. La palabra “quieta” se usa para describir un lugar donde no hay temor de que se desaten tempestades. La palabra “reposada” se refiere al estado en el que no se temen reacciones violentas de otros seres humanos, ni pleitos. Las demás personas y las situaciones que se dan en la vida pueden perturbar los buenos propósitos de Dios que Pablo dio en los versículos 3 al 5 —de que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.

    La clave para que haya una atmósfera deseable es que prevalezcan dos virtudes: “toda piedad” (el ser atraídos a Dios) y la “honestidad” (en otras versiones se ha traducido como “gravedad”; el ser atraídos unos a otros). La persona “grave” se “mueve por el mundo... como si el mundo fuera el templo del Dios viviente. Jamás se olvida de la santidad de Dios ni de la dignidad del hombre. Es un hombre cuya actitud hacia Dios y el hombre es correcta”. ¡Cuan apropiado es que hoy día, los evangelistas insten a los cristianos a orar porque se den estas condiciones, cuando la violencia callejera, el terrorismo, las amenazas, los allanamientos de morada, las violaciones, los abortos, los abusos sexuales de toda clase, y la violencia doméstica, son tan comunes dentro de nuestra atmósfera, como el aire que respiramos!.  ¡No es fácil que las personas escuchen, ni siquiera las “buenas nuevas”, cuando ellas se encuentran tan trastornadas y desconfían tanto de sus semejantes, al punto que lo piensan para aventurarse a andar a solas en las calles por las noches!.  Pablo rogaba porque hubiera una atmósfera que facilitara el evangelismo. No tendremos tal atmósfera en estos días, a menos que oremos pidiendo por ella. Fin