La consideración especial para con los ancianos

(1ª Timoteo 5:17-25) (Lección 16)

 

   Son espléndidas las sugerencias que Pablo brindó aquí para los hermanos que dan servicio especial en la iglesia. En esta era, se ha descuidado demasiado a menudo a los ancianos, u obispos, y son demasiados los ancianos que han dejado de servir del modo que Pablo sugiere aquí. Necesitamos rectificar esta situación basándonos en las instrucciones que ha dado Pablo por inspiración, de forma que haya correspondencia con las directrices divinas del Espíritu.

 

EL SERVICIO ESPIRITUAL QUE SE HA DE RENDIR (v. 17)

   Esta es la forma como Pablo da comienzo a esta sección: “Los ancianos que gobiernan bien sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar” (5:17). El anciano eficaz es el que “[gobierna] bien”. La iglesia no tiene cabida para el anciano que sea dictatorial y egotista, ni para el pastor pomposo que asocia el gobernar con cierto poder de votar para dar rienda suelta a sus arranques de mal humor. No es que goce del “poder del veto” para detener cualquier obra buena que quiera ver paralizada. La autoridad del anciano para gobernar requiere de él que le preste atención cuidadosa y asistencia a aquellos de quienes tiene cuidado. Del mismo modo que el Pastor y Obispo de nuestras almas (1ª  Pedro 2:25; 5:4; Mateo 20:26-28), el anciano gobierna mediante el servir con preocupación por aquellos que estén encomendados a su cuidado. Pablo hizo una lista de varias maneras como el anciano gobierna:

 

1)   Gobierna “bien”. ¡Cuán lleno de riqueza resulta este término para determinar el espíritu de servicio! La palabra “bien” conlleva la idea de excelencia, justicia y honestidad. Insinúa la idea de servicio noble e irreprochable. ¿De cuál de las anteriores virtudes podría prescindir el anciano?

 

2)   “... trabaja”. ¡Cuán dichosa es la congregación que tiene ancianos que sirven en medio de ella!

 

3)   Trabaja en “predicar”. Se cansa y llega a estar agotado en su trabajo como anciano. Dado que la traducción literal aquí significa “en la palabra”, parece referirse al discurso de uno. No obstante, una frase como la que dice: “exhortarles con abundancia de palabras. . .“, la cual se encuentra en Hechos 20:2, bien podría ser traducida de forma que dijera: “exhortarles abundantemente con la palabra...”. Si esta última idea es correcta, entonces este anciano es uno que llega a estar exhausto en su labor en la palabra (el estudio de ésta). Si se refiere a la primera idea (por lo tanto: en palabra o en discurso), entonces llega a estar exhausto en el discurso formal y de orientación delante de los hermanos. Las dos ideas exigen que sea un cuidadoso estudiante de la palabra (1ª  Pedro 4:11).

 

4)   Trabaja en “enseñar”, llegando a estar cansado, agotado y exhausto por causa de estarse dirigiendo a las almas necesitadas y acicateando a éstas con la verdad. No se puede cumplir esta clase de servicio mediante el simple “ser buena persona”. Necesitamos ancianos que estén saturados en las Escrituras y que se esfuercen en el trabajo eficaz de hacerle llegar la palabra a los demás, en privado y en público.

 

   El “[trabajar] en predicar y enseñar” guarda un paralelo con la conducta de Pablo, cuando estaba en medio de los ancianos de Éfeso. Esto fue lo que después les dijo: “... y como nada que fuese útil he rehuido de anunciaros y enseñaros, públicamente y por las casas,...”, con lo cual les dio un ejemplo de la intensidad, con la cual como ancianos que eran, debían de servir (Hechos 20:20, 35).

 

EL ESPÍRITU DE APOYO QUE LOS HERMANOS HAN DE TENER (vv. 17, 22)

   No hay duda de que los ancianos que trabajan de la forma como Pablo lo describió, son “dignos33 de doble honor” (5:17). Son variados los puntos de vista que se han presentado para referirse al significado de la instrucción en el sentido de que los ancianos han de recibir “doble honor”. La frase puede tener uno de los siguientes significados:

1.   Doble paga

2.   Honor y salario

3.   Dos veces la paga de una viuda de sesenta años

4.   Dos veces el pago de los diáconos

5.   Honor por ser un varón mayor y honor por ser anciano

6.   Honor por ser hermano y honor por ser anciano

7.   Consideración especial por causa del puesto y el trabajo —lo cual incluiría una remuneración.

 

   Los significados 2 y 7 deben ser tomados en cuenta a partir de este contexto. Estos hermanos son “dignos”.

 

Cuando un anciano “trabaja” (vv. 17—18)

   En nuestros esfuerzos por restaurar el propósito divino bajo la autoridad de Cristo y a través de éste, para con la iglesia, tenemos necesidad de dos cosas: 1) Debemos proveer instrucción adecuada y especializada, con el fin de que los hombres puedan “[trabajar] en predicar y enseñar”. 2) Cuando haya alguien que esté preparado para esta gran obra (por lo general, un evangelista que se jubila y se establece para trabajar con un rebaño), debemos ofrecerle sostenimiento, con el fin de que tenga el tiempo y los instrumentos necesarios para el servicio.

 

   En el Nuevo Testamento hayamos tanta instrucción sobre el sostenimiento de los ancianos, como sobre el de los evangelistas (vea 1ª  Corintios 9:13- 14; Gálatas 6:6; 1ª  Timoteo 3:3; Tito 1:7; 1ª  Pedro 5:2).

 

   El contexto de 5:17-18, prueba que el sostenimiento de los ancianos “que trabajan en predicar y enseñar”, debe practicarse:

 

1.   La construcción gramatical lo exige. La frase que se usa dice: “sean tenidos por dignos”. En otras palabras, debemos orar y hacer preparativos para que los ancianos reciban “doble honor”.

 

2.   Esto fue lo que citó Pablo: “Pues la Escritura dice: No pondrás bozal al buey que trilla” (5:18; vea Deuteronomio 25:4). El utilizó esta ilustración en 1ª  Corintios 9:9-14,para probar que es correcto sostener a un predicador cuando éste predica la palabra.

 

3.   Esto fue lo que Pablo añadió: “Digno es el obrero de su salario” (5.18). Esto se relaciona con paga. Pablo dio a entender que el pagar a un obrero es bíblico. ¡Ahora sabemos que lo es, pues fue Pablo quien lo escribió! No obstante, Jesús utilizó esa misma expresión en Lucas 10:7. El Antiguo Testamento lo enseñó en principio, Pablo lo enseñó y Jesús también lo enseñó.

 

Cuando un anciano peca (vv. 19-20)

   Note los factores que hay implícitos en lo que respecta a la actitud, con la cual hemos de responder al pecado que haya entre los hermanos.

 

   En primer lugar, no debemos apurarnos a acusar o a escuchar acusaciones (5:19). Es una distorsión psicológica la que debe haber en la mente de la persona que se nutre de “chismes gordos”, o que anhela oír los últimos comentarios de crítica sobre otra persona. Debemos seguir los procedimientos bíblicos y que dicta el sentido común. Debemos siempre pedir testigos que comprueben los cargos que se hagan. Esto evitará que a las historias se les añadan elementos. Una frase o palabra que se dijera en algún momento emocional puede alterar una historia y cambiar la conclusión que se saque respecto de la corrección o incorrección de lo que se hizo. El pedir testigos puede evitar que se hable de ideas insignificantes y sin importancia (vea 5:21). También evitará que circulen rumores falsos en contra de algún anciano.

 

   En segundo lugar, debemos asegurarnos de que el pecado no sea pasado por alto (5:20). Pablo escribió sobre los que “persisten en pecar”. El hecho de que sus palabras estén en presente, e incluyan un participio activo, apunta a pecados que se estaban cometiendo en aquel momento, o a una condición imperante de comisión de pecados. Esto se estaría refiriendo a un pecado reciente, no corregido, o al caso de uno que estaría persistiendo en el pecado. En lugar de pasar por alto el pecado, debemos reprender al pecador. Note que no se trata de alguna molestia personal, sino de un caso, en el cual se ha sacado a la luz algún pecado específico (vea Mateo 18:15). Puede abrirse la Biblia durante una visita al pecador; la palabra de Dios es la norma para declarar cualquier mala obra que se haya hecho. Las opiniones personales y el “me parece” no rigen en tal conversación.

 

   En tercer lugar, debemos asegurarnos de que la forma como reaccionemos en contra del pecado sea causa de “que los demás también teman”. Después del pecado de Ananías y Safira fuera confrontado, según se relata en Hechos 5:1-11, “vino gran temor sobre la iglesia, y sobre todos los que oyeron estas cosas”.

 

Cuando un anciano es elegido (vv. 21—22)

Cuando estos principios establecidos por Pablo son puestos en práctica, estaremos actuando delante de Dios, de Cristo, y de los ángeles escogidos, teniendo a éstos como la impresionante audiencia que son. Pablo presentó una lista de las características de aquellos que están implicados en la elección y nombramiento de ancianos.

 

1.   La persona debe ser imparcial: “que guardes estas cosas sin prejuicios” (5:21). Este no sería el momento propicio para decir: “Me lo puedo imaginar”; o: “Esto es probablemente lo que sucedió”. El precipitarse a conclusiones sin fundamento da como resultado de todo, menos la justicia y el amor para con los que están bajo consideración.

 

2.   La persona debe ser imparcial: “no haciendo nada con parcialidad”. El evangelista en particular puede verse presionado a tomar en cuenta la opinión que alguien tenga sobre alguna cuestión. Los amigos íntimos del pecador pueden querer justificarlo, a la vez que otros hermanos pueden haber estado esperando la oportunidad para desacreditar al hermano en cuestión. El único curso seguro es ser completamente imparcial y dejar que la verdad se manifieste y sea la guía del proceso.

 

3.   La persona no debe ser precipitada: “No impongas con ligereza las manos a ninguno” (5:22). Aunque eran los miembros de la iglesia en general los que elegían a los que habían de ser ancianos (vea Hechos 6:1-6), los que hacían el nombramiento (o constitución) eran los apóstoles o los evangelistas. Esto pudo haber incluido la imposición de las manos (vea Hechos 13:1-3; 1ª  Timoteo 4:14). Tito, como evangelista que era, fue llamado a hacerlo así, según se relata en Tito 1:5. Los nombramientos hechos a la ligera han resultado, más de una vez, en una situación caótica casi de inmediato, en confusión, o en lamentos que se tomarán una década para desaparecer (vea Mateo 7:20).

 

   No hay duda de que cuando se eligen hombres para ser constituidos como los que “velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta” (Hebreos 13:17), este es el momento cuando mayormente se exige que los pasos que se den sean bíblicos.

 

4.   La persona debe tener el cuidado de no “[participan en pecados ajenos”. El acto de corregir el pecado puede llevarlo a uno a pecar (Gálatas 6:1-2). Es triste cuando los hermanos que comienzan a reprobar a alguien, terminan dando ellos mismos motivo para que se les repruebe (vea Romanos 2:21-24). Pablo sucintamente, en un versículo, determinó el tipo de personas que están capacitadas para exhortar o reprobar a otros (note cuidadosamente lo que dice Romanos 15:14).

 

5.   La persona debe ser un ejemplo: “Consérvate puro”. Esta es la clave para llegar a tener un juicio justo y verdadero en estas cuestiones. (Vea Tito 1:15-16).

 

   Si las personas a las que les corresponde elegir ancianos conservaran puras estas cinco características en ellas mismas, ¡el resultado sería que no se llegaría a falsas conclusiones y solamente serían hermanos capacitados los que se nombrarían en tales puestos!

 

UNA RECOMENDACIÓN ENTRE PARÉNTESIS PARA LA SALUD DE TIMOTEO (5:23)

 

   Cualquier evangelista que haga todo lo que necesite hacer, va a afrontar presiones, tensiones y experiencias que le minarán su salud. Pablo, para quien Timoteo le era como un hijo, le hizo a éste una recomendación práctica, con el fin de que pudiera durar para futuros días de servicio.

 

   Esta fue la forma como Pablo instó a Timoteo en el versículo 23: “... usa de un poco de vino [del griego: oinos] por causa de tu estómago y de tus frecuentes enfermedades”. La palabra amos podría estarse refiriendo al vino fermentado, tal como lo evidencia el uso de ella en Romanos 14:21, o en Efesios 5:18, o al vino no fermentado, tal como lo evidencia el uso de ella en Marcos 2:22 (del griego: oinon neon —vino nuevo) y en Juan 2:3. La misma palabra se usa en 1ª  Timoteo 3:8, y en Tito 1:7, donde algunos son advertidos del peligro de solazarse en el vino o de ser adictos a éste. Independientemente de lo que Pablo estaba dando a entender, no era al abuso, sino al uso adecuado a lo que él se estaba refiriendo aquí.

   En algunas naciones hoy día, el agua no hervida es una invitación a la disentería y a otras enfermedades. La forma como el vino es procesado hace que éste esté libre de tales impurezas. Esto es lo que hay que tener en mente para notar lo que Pablo estaba diciendo y lo que no estaba diciendo.

 

   ¡He aquí una lección positiva! Se da el uso correcto del vino como una sugerencia inspirada a hacer lo que uno pueda respecto de sus enfermedades físicas. Pablo no sólo mencionó el estómago de Timoteo, sino que también lo instó a hacer algo respecto de sus frecuentes enfermedades. Se une a lo anterior la aseveración llena de sentido común, de Cristo, en Lucas 5:31: “Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos”. El extremo al cual llegan algunos, de rehusarse a recibir atención médica, no cuadra con la enseñanza de Cristo ni con la prescripción de Pablo a Timoteo. Tratar de esconder un problema no lo resolverá. Demorar su atención puede ser peligroso. Santiago 5:14, prueba, aparte del punto de vista que uno tenga, que si uno está enfermo, algo debe hacerse al respecto. Hay grupos religiosos que dicen que si uno va al doctor, es porque no tiene fe en Dios; esto no es bíblico.

 

   También se enseña una lección negativa aquí. Hay algunos que abusan de este pasaje al utilizarlo para justificar el consumo de alcohol en sus diferentes formas. Respondamos sinceramente las siguientes preguntas:

 

1.   ¿Cesa de beber agua el que insiste en beber vino por causa de este pasaje? Lea el versículo cuidadosamente.

 

2.   ¿Se conforma siempre con un “poco de vino”, el que trata de justificar el beber vino, por lo que dice este versículo? Si no es así, ¿habrá obedecido tal persona lo que Pablo le dijo a Timoteo?

 

3.   ¿Bebe solamente vino (no whisky, ni cerveza, ni ninguna otra bebida alcohólica) el que trata de justificar el beber vino, por lo que dice este versículo?

 

4.   ¿Usa “de un poco de vino por causa de [su] estómago y de [sus] frecuentes enfermedades” el que trata de justificar el beber vino, por lo que dice este versículo?

 

   En los tiempos que vivimos existen muchos medicamentos que se pueden tomar para tratar nuestras enfermedades sin que se causen malas influencias ni que surjan cuestionamientos molestos. El cristiano ha de vivir de modo que no haya nada malo que se pueda decir de él (vea 2ª  Corintios 8:20- 21; 1ª  Corintios 10:28-33; 1ª  Pedro 3:15-17; Romanos

14:16, 21). ¡El que desea vivir de este modo se dará cuenta de que una bebida fuerte (ya sea el vino o cualquier otra) es de lo más inconveniente!

 

LAS CONSECUENCIAS DEL PECADO SON MALAS E INESCAPABLES (5:24-25)

   Independientemente de que un pecado sea evidente desde el comienzo o que el mismo se muestre más adelante, no podremos escapar a la certidumbre de que nuestros pecados se harán patentes en algún momento (5:24; vea Números 32:23). El saber que algunos pecados “se hacen patentes”, nos debe llevar a investigar, a determinar los hechos y a evitar las decisiones tomadas a la ligera y las acciones impulsivas (5:22). Que Dios no nos permita intentar “operaciones de encubrimiento” delante de sus ojos que todo lo ven (Hebreos 4:12- 13), y que pueden lastimar a una hermandad que después se dará cuenta de todos modos (5:25b).

 

   Las tendencias impulsivas hacia el pecado han sido tratadas por todo este capítulo (5:6,11-13,20- 22). En resumen, la lección de Pablo es que cuando está de por medio el pecado, necesitamos pensar del mismo modo como José pensó (Génesis 39:9) y orar como el salmista oró (Salmos 19:12-14). Fin