La consideración para con las viudas

(1ª Timoteo 5:3-16)

 

Lección 15

 

   Las viudas de la iglesia son, sin duda, dignas de que se les honre (5:3). Es fácil pasar por alto a las viudas en el trabajo de la iglesia. Suponemos que ellas no pueden ayudar, o tal vez pensamos que “no queremos causarles molestia”. En realidad, ellas pueden ser las que —a causa de su soledad— anhelen servir y se beneficiarían por hacerlo.

 

¿QUIÉN ES EL QUE HA DE AYUDAR A LA VIUDA? (vv. 4, 16)

Los primeros que deben interesarse y preocuparse por las viudas son sus parientes inmediatos —sus hijos y nietos (5:4). La clase de respeto y de honra que los hijos y nietos le han de mostrar a la viuda, guarda cierto paralelo con la reverencia de la que es digno Dios, nuestro Padre celestial. A los parientes que enviuden debemos responderles con el espíritu que llama a “ser piadosos”.”

 

   El espíritu correcto implicará algunos gastos. Es lo justo delante de Dios, que los seres queridos aprendan a “recompensar’ a sus padres”. Este recompensar incluye tanto las acciones, así como las actitudes que se despliegan cuando se cuida de los padres. William Barclay habló de tres formas como debemos honrar a nuestros padres:

… debemos pagar la primera, más grande y más antigua de las deudas, considerando que todo lo que un hombre tiene, pertenece a aquellos que hicieron posible su nacimiento y lo criaron, y que él debe hacer todo lo que pueda para servirles; primero de su propiedad; segundo, de su persona; y tercero, de su alma; pagando las deudas que tiene con ellos por los cuidados y afanes que ellos le dispensaron en el pasado, durante el tiempo de su niñez, y los cuales él puede devolverles, ahora que ellos están viejos y en el extremo de su necesidad.

 

   El origen de esta sugerencia, en el sentido de gastar lo que sea necesario para recompensar a los padres, es de la mayor importancia: “... esto es lo bueno y agradable delante de Dios”. Lo que se da a entender es que el no hacerlo es inaceptable para Dios. Dios siempre ha provisto especialmente para las viudas —en todo el Antiguo y el Nuevo Testamento. La forma bíblica de tratar a la viuda es favoreciéndola y preocupándose por ella.

 

Estamos viviendo en unos tiempos, en los cuales hasta los más sagrados deberes son descargados sobre el estado, y son muchos los casos en los que esperamos que la caridad pública haga lo que la piedad privada debiera hacer... la ayuda que se le dé a los padres significa dos cosas. En primer lugar, es una honra para el que la recibe. Es la única manera como un hijo puede demostrar la honra y estima que hay dentro de su corazón. En segundo lugar, es la forma como se acepta lo que el amor reclama. Es el amor honrando su deuda con el amor. Se trata de cancelar el amor recibido en tiempos de necesidad, con el amor dado en tiempos de necesidad; y es que solamente con el amor se puede pagar el amor.

 

   Esto es lo que leemos en 1ª  Juan 4:8: “El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor” (vea también vv. 19-21). ¡Verdaderamente necesitamos ser guiados por las normas divinas, no por las normas sociales en boga, ni por la indiferencia de la comunidad!

 

   Pablo mencionó a “las viudas que en verdad lo son”. Tales mujeres sufren de soledad; incluso, no tienen hijos. No tienen a nadie de su familia inmediata que les llenen sus necesidades. En tales casos, la iglesia o algunos hermanos preocupados son los que deberían hacer patente su ayuda.

 

   Pablo sugirió otro método para cuidar de las viudas —a través de “algún creyente o alguna creyente” que tuviera los medios (5:16). La razón que hay para esta sugerencia es que “no sea gravada la iglesia”. Esta frase describe a una iglesia recargada con problemas innecesarios, causados por algunos que exigen demasiado, o que hacen peticiones innecesarias. Esta misma lección, respecto del espíritu cristiano que debemos desplegar, la enseñó Pablo en 2ª  Tesalonicenses 3:7-10. Es una tragedia de nuestros días la gran cantidad de personas que viven a costa de la iglesia, sin trabajar.

 

¿QUÉ ES LO QUE DEBE HACER LA VIUDA? (v. 5)

   Las palabras de Pablo proveen grandes lecciones para ayudarles a los ancianos a hacerle frente a las circunstancias que les son particulares. Cuando una viuda “ha quedado sola”, ella debe retener la esperanza fija “en Dios” (vea Hechos 20:32; Colosenses 3:1-4; 1ª  Pedro 5:6-7) y confiar en la suficiencia de Dios mediante las súplicas y las oraciones (vea 2:1). Cuando ella es consciente de una necesidad, se dirige al Señor y se la presenta. Esto es algo que ella hace “noche y día”. Aunque las circunstancias la obliguen a tener menos contacto con la gente, ella puede tener más contacto con Dios.

 

¿QUÉ ES LO QUE NO DEBE HACER LA VIUDA? (vv. 6-7)

   La que es viuda debe evitar los deseos irreflexivos de satisfacer los gustos que la vida pueda ofrecer, algo que sucede mediante el “[entregarse] a los placeres” (5:6). Para que una persona se pueda dar cuenta de la forma como la vida de una viuda puede crear una llama de deseo, tendría que experimentar la soledad, enfrentar la lucha diaria por la vida, comer menos e incluso saltarse algunas comidas. Tal deseo de tener tan sólo un momento de placer o de lujo (tal como otros lo disfrutan) puede traspasar las barreras morales y espirituales. Puede que uno procure asirse de aquello que lo incite, o satisfacer deseos solitarios en varias formas. Todas estas formas fueron resumidas por Pablo con la frase: “se entrega a los placeres”. El Salino 73:2-28, presenta un paralelo parecido a esta forma de pensar. En el versículo 17, hallamos un punto decisivo similar a lo que Pablo estaba sugiriéndole a la viuda. Él le recomendaba a ésta una forma totalmente nueva de medir las circunstancias de la vida, y de un modo sabio le trazó un curso que puede ofrecer satisfacción en lugar de lamentos.

 

   Pablo nos aseguró que la viuda que se entrega a los placeres no hallará alivio para su tristeza ni medicina para sus aflicciones. Más bien, el darle rienda suelta a los placeres pecaminosos lleva a la muerte en vida.

 

   Las sabias palabras que Pablo le dice a las personas de los diferentes niveles de edad y a las viudas, no son para ser obedecidas a discreción; son cosas que él le pide a Timoteo mandar a los hermanos. El buen fruto de la obediencia es evidente; los que así hagan, serán “irreprensibles” (del griego: anepileptos; 5:7).

 

UNA ADVERTENCIA CONTRA EL PELIGRO DE NO PROVEER (v. 8)

   Después Pablo pasó a advertir contra el peligro de no proveer: “... porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo” (5:8).

 

   El peligro de no proveer en el hogar es serio porque lleva a descuidos en otros ámbitos institucionales y sociales. El no tomar en cuenta las necesidades de la familia propia (ya sean necesidades morales, espirituales o materiales) puede ser lo mismo que negar la fe. Marvin R. Vincent dijo que la frase “negar la fe” se encuentra solamente aquí y en Apocalipsis 2:13. Este fue el pensamiento que añadió: “La fe exige que haya obras y frutos. Cuando uno se rehúsa a cumplir con los deberes naturales que la fe cristiana implica, prácticamente niega que posee fe. ‘La fe no suprime los deberes naturales, sino que los perfecciona y fortalece’ (Bengel)”. Vincent se refería a Santiago 2:14-17: “Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle?... Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma”. (Note también lo que dice Marcos 7:10-13). La fe bíblica es la fe que obedece.

 

   Pablo describió el grado que tal conducta degenerada alcanza: El que no provee para su familia es peor que un incrédulo, pues un incrédulo, que no pretende seguir a Jesucristo, se preocupa por las necesidades de su familia. El cristiano debe seguir las pisadas de aquel que se entregó a sí mismo por todos —incluso por sus enemigos (2ª  Corintios 5:14-15; 1ª  Pedro 2:21-24).

 

EL CUIDADO QUE DEBE TENER LA IGLESIA DE LA VIUDA (vv. 9-10).

   Pablo determinó a “la que en verdad es viuda” (5:3-4,16) con el fin de que la iglesia supiera cuál era la que debía ser “puesta en la lista” (5:9; énfasis nuestro). Pablo utilizó un término que le era común a los soldados, los cuales, una vez reunidas las condiciones para el puesto, eran sostenidos por la nación. Tal como Vincent observó, Pablo aparentemente se refirió con este término al conjunto de las viudas que habían de recibir sostenimiento por parte de la iglesia.’° El cuidado de las viudas era una de las principales necesidades de la iglesia (Hechos 6:1-3).

 

   ¡La viuda que puede ser inscrita es toda una dama! La viuda que reúna las condiciones es una que una vez tuvo un matrimonio encomiable, pero que ahora se encuentra sola, y por su avanzada edad está limitada en su capacidad de cuidar de sí misma (5:9). Sobretodo, la viuda que sea sostenida por la iglesia debe tener un historial de servicio que la corone de gloria (5:10).

 

   Ella ha criado hijos, lo cual significa que ha servido dentro del hogar. Ella “ha practicado la hospitalidad” para con los extranjeros (Hebreos 13.2; 1 Pedro 4.9), lo cual significa que ha servido a la comunidad. Ella “ha lavado los pies de los santos” (una buena obra, no una ordenanza de la iglesia, según dice Juan 13.3—15), lo cual significa que ha servido con humildad. Ha socorrido a los afligidos (Mateo 25.36), lo cual significa que ha servido con compasión. Se trata, de hecho, de una mujer a la que se le conoce por practicar buenas obras. “... ha practicado22 toda buena obra”. Tal hermana habrá constituido una hermosa influencia para el bien dentro de la iglesia, dondequiera que haya servido.

 

UNA VIUDA JOVEN QUE TITUBEA Y FRACASA (vv. 11—13)

   En las súplicas de Pablo, en el sentido de que las viudas más jóvenes eviten el pecado producto de la impulsividad, se ve de un modo gráfico la habilidad del Espíritu Santo para discernir las flaquezas humanas. El no quería que las viudas abandonaran a Cristo, como tampoco el sentido común.

 

   He aquí una reseña de la forma como una joven hermana en Cristo puede reaccionar cuando el compañero le es repentinamente arrebatado de su hogar. Ella ha perdido a su compañero íntimo y afronta momentos difíciles, cuando más necesita a alguien que la ayude.

1.   La pérdida que ha tenido le puede crear dudas o resentimientos en contra de Cristo.

 

2.   Ella puede estar anhelando la compañía de un varón.

3.   Ella puede estar teniendo sentimientos de temor o de culpa, por causa de los pensamientos frustrantes que la acosan (los cuales la llevan a esconderse de Dios —Génesis 3:8).

 

4.   Dada la fatiga mental y física, en medio de la cual se encuentra, ella puede llegar a ser ociosa.

 

5.   Se puede sentir aislada cuando los hermanos (por causa de su tristeza) se abstienen de hablarle, pues piensan que deben concederle algún tiempo para que esté a solas. La iglesia puede dejar de asignarle servicio para el Señor, descuidando el darle tareas, pues no desean agobiarla.

 

   Pablo nos ha alertado de estos verdaderos peligros y lo ha hecho por la inspiración del Espíritu Santo. Necesitamos enseñarles a las buenas hermanas en Cristo el modo como pueden evitar el ser engullidas por el pecado, cuando estén enfrentadas con tristezas agobiantes. Pablo presentó una serie de seis errores sutiles que una viuda joven puede cometer:

 

1.   Puede que, “[impulsada] por sus deseos”, abandone al Señor, rebelándose contra Cristo (5:11). ¡La mujer cristiana no debe abrigar deseos diabólicos!

 

2.   Estas viudas “[quebrantan] su primera fe” (5:12). La viuda joven puede abandonar su carácter piadoso. Cuando se angustia, puede justificarse pensando que como el pacto con su compañero ha sido roto, ella tiene derecho de romper su pacto con Cristo. ¡Su confianza en el poder y bondad de Dios acaban de haber sufrido una severa prueba! Se le ha presentado una negación de lo divino.

 

3.   Llega a ser “ociosa” (5:13). Comienza a evadir tareas que podrían ayudarle a rehabilitarse.

 

4.   Comienza a “[andar] de casa en casa”. Puede comenzar a vagar, a andar errante, con el fin de estar a solas; pero tarde o temprano ¡esto la llevará a lugares a los que no debe ir! Llega a verse envuelta en obras sin rumbo o andanzas sin propósito.

 

5.   Entra en el terreno de las “chismosas”. El hablar ocioso puede ser estimulado por una actitud de rivalismo en la crítica, tal como la actitud del que diría: “Ya que no te gusta lo que hago, buscaré algo malo en lo que tú haces”. Ésta podría ser también una forma como ella se alegre con el fin de negar su tristeza. Entabla conversaciones triviales con el fin de escapar de la realidad de su amargura. Sus peligrosas aseveraciones tarde o temprano le causarán daño a ella y/o a otros.

6.   Se junta con las “entremetidas” para hurgar de modo deshonroso! Ella y sus amigas chismosas tratan de hurgar en informaciones escandalosas.

 

   Cuán gran tragedia sería sostener a una hermana en Cristo cuando ésta se conduce de forma tan poco saludable y tan dañina. Las advertencias de Pablo deben ser recordadas por las viudas jóvenes y por los hermanos, con el fin de que la anterior serie de tentaciones jamás pueda tomar control de una hermana que ya de por sí se encuentra agobiada por la tristeza.

 

LA ALTERNATIVA PARA UNA VIUDA JO VEN (vv. 14-15)

   Dios puede encaminar a sus hijos en una buena dirección, sin importar las circunstancias que les rodeen. En lugar de permitirle a la viuda joven rendírsele al diablo, Pablo le suplió a ésta una alternativa práctica.

 

   La viuda joven puede hacerle caso a su deseo natural de estar acompañada de alguien mediante el casarse nuevamente (5:14). Las que se mencionan en el versículo 11, siguieron un camino peligroso e insensato al casarse sin tomar en cuenta a Cristo. Pablo le aseguró aquí a la viuda joven que su precaución no significaba un rechazo de su derecho a casarse (Romanos 7:2-3), pues la daba solamente con el fin de alterar su motivación para casarse, con el fin de que se ajuste a lo que sugiere en el versículo 11.

 

   Ella debe “[criar] hijos”, pues la pérdida de un ser querido no debe ser motivo para tener temor de traer vida a este mundo o de volver a compartir el amor en una situación familiar.

 

   Ella puede continuar siendo constante en su servicio a Cristo si sigue la exhortación de Pablo en el sentido de que “[gobierne] su casa”. Lo anterior no contradice a Pablo cuando dice que el marido es cabeza de la mujer (Efesios 5:23-24), como tampoco la afirmación de Cristo, cuando dice que él tiene toda potestad (Mateo 28:18), contradice el comentario de Pablo cuando dice que Cristo no está sobre Dios (1ª  Corintios 15:23-28). Tal como lo afirmó Pablo en 1ª  Corintios 11:3, no es al marido a quien la mujer ha de gobernar, sino que su tarea es trabajar con éste, con el fin de llegar a tener un hogar ordenado y bien administrado. La enseñanza de los niños y la administración de un hogar no son tareas del padre solamente.

 

   El liderazgo de ella en el hogar tiene una meta digna: que el enemigo —el diablo y sus ayudantes— no extienda su dominio. La viuda ha de hacer lo que le corresponde para evitar que el enemigo tenga ocasión de “maledicencia” en contra de ella. (Note Tito 2:8; 1ª  Pedro 2:11-12; 3:15-17).

 

   Si se cumple con los principios que Pablo establece en el capítulo 5, no habrá ni un caso de niños o nietos que abandonen a sus seres queridos para que sea la iglesia la que se haga cargo de éstos. Una línea de conducta así, constituiría una tragedia de iguales proporciones. Si todos siguen los principios que Pablo establece, la iglesia estará en libertad de asistir a las viudas que en verdad lo son, y jamás correrá el peligro de rehuirle a su deber para con los necesitados (vea 2ª  Corintios 8:13-15; Gálatas 6:2-5). Fin